Septiembre encuentra a Wall Street suspendido entre fuerzas que no se reconcilian fácilmente: un mercado laboral que pierde impulso, una inflación que se resiste a ceder y una Reserva Federal que no descarta nuevas subidas de tipos. En este momento de equilibrio frágil, los inversores no buscan solo crecimiento, sino la rara confluencia de señales que permita sostener lo que ya se ha ganado.
Wall Street busca equilibrio entre empleo débil, inflación alta y posible endurecimiento de la Fed
El equilibrio frágil entre empleo débil, inflación alta y una Fed indecisa
¿Por qué es tan importante el dato de empleo de agosto si ya sabemos que la economía se está enfriando?
Porque la Fed necesita saber si ese enfriamiento es controlado o si estamos deslizándonos hacia algo peor. Un empleo débil podría justificar un corte de tipos, pero solo si la inflación también está bajando.
Pero aquí está el problema: Warsh acaba de decir que la inflación sigue siendo demasiado alta. Así que incluso si el empleo es débil, ¿por qué la Fed bajaría tipos?
Exacto. La Fed está atrapada. No puede ignorar el empleo débil, pero tampoco puede ignorar la inflación. Es un equilibrio muy frágil.
¿Y si el empleo es fuerte? ¿Eso significa que la Fed subirá tipos?
Probablemente, sí. Pero entonces el mercado de acciones tiene un problema, porque está cerca de máximos históricos y una subida de tipos típicamente presiona las valoraciones.
Por eso el mercado está asignando 57% de probabilidad a una subida en septiembre. No es certeza, pero es una posibilidad real que nadie puede ignorar.
¿Y la inteligencia artificial? ¿Eso no es suficiente para mantener el mercado subiendo?
Solo si las empresas pueden demostrar que el gasto en IA se está convirtiendo en ganancias reales. Hasta ahora, mucho de lo que hemos visto es inversión en capital, no resultados.
Los resultados de esta semana dirán mucho. Si las empresas de tecnología no pueden mostrar rentabilidad, entonces el mercado tendrá que replantearse cuánto está dispuesto a pagar por la promesa de IA.
Il Polso
- El mercado asigna un 57% de probabilidad a una subida de tipos en septiembre, con el bono del Tesoro a dos años rozando el 4,34%, lo que convierte cada dato económico en una amenaza potencial.
- Se esperan entre 55.000 y 58.000 nuevos empleos en agosto, una cifra que debe ser lo suficientemente débil para no provocar más endurecimiento monetario, pero lo suficientemente sólida para alejar el fantasma de la recesión.
- El Tesoro introduce liquidez mediante recompras de deuda y letras a corto plazo, alimentando el interés en el 'debasement trade' y empujando al alza el oro y el bitcoin ante la perspectiva de un dólar más débil.
- La inteligencia artificial vuelve a ser juzgada esta semana: Dell, Broadcom, Snowflake y otros deben demostrar que el gasto en capex se traduce en márgenes reales, no solo en promesas de futuro.
- Tesla suma tensión con el lanzamiento del Cybercab, pero el verdadero veredicto sobre su valoración depende de cuánto peso real tendrán los robotaxis y el software frente al negocio tradicional del automóvil.
Septiembre encuentra a Wall Street suspendido entre fuerzas que no se reconcilian fácilmente: un mercado laboral que pierde impulso, una inflación que se resiste a ceder y una Reserva Federal que no descarta nuevas subidas de tipos. En este momento de equilibrio frágil, los inversores no buscan solo crecimiento, sino la rara confluencia de señales que permita sostener lo que ya se ha ganado.
Septiembre llega a Wall Street con tres tensiones que no pueden resolverse simultáneamente. El empleo se enfría, la inflación permanece obstinadamente alta y la Reserva Federal mantiene abierta la puerta a nuevas subidas de tipos. El riesgo no es que alguna de estas fuerzas falle por separado, sino que ninguna ceda lo suficiente para que el conjunto encuentre equilibrio.
El primer termómetro será el dato de empleo de agosto. Los analistas esperan entre 55.000 y 58.000 nuevos puestos, con el desempleo estable en 4,1% y los salarios creciendo un 0,3% mensual. Sería una señal de desaceleración ordenada, sin recesión. Pero Kevin Warsh dejó claro en Jackson Hole que la inflación sigue siendo demasiado alta y que el objetivo del 2% no está en negociación. Un empleo débil no garantiza alivio monetario si los precios no ceden.
Mientras tanto, el Tesoro introduce otra variable: las recompras de deuda y la posible financiación mediante letras a corto plazo podrían inyectar liquidez y presionar al dólar a la baja. Esto alimenta el renovado interés en el llamado 'debasement trade', donde el oro y el bitcoin se benefician de la perspectiva de una moneda más débil. Los cerca de 8 billones de dólares estacionados en fondos monetarios garantizan demanda para la deuda de muy corto plazo, aunque concentrar demasiado el peso en ese tramo eleva el riesgo de refinanciación futura.
En renta variable, la inteligencia artificial vuelve a ser sometida a escrutinio. Dell, Broadcom, Snowflake, HPE y otros publicarán resultados esta semana. La pregunta ya no es si existe demanda de IA, sino quién está convirtiendo ese gasto en crecimiento rentable y flujo de caja real. En un mercado cerca de máximos históricos, el capex por sí solo ya no convence. Tesla añade otro foco de atención con el lanzamiento del Cybercab, aunque el debate sobre su valoración sigue girando en torno a cuánto peso real pueden alcanzar los robotaxis y el software frente al negocio del automóvil.
Septiembre exige que varias piezas encajen a la vez: empleo que se enfríe sin romperse, inflación que ceda, una Fed que no apriete demasiado y tecnología que justifique sus múltiplos. Cerca de máximos, el peligro ya no está solo en el crecimiento. Está en que ese equilibrio tan delicado deje de sostenerse.
Septiembre llega a Wall Street con tres preocupaciones que no pueden resolverse todas a la vez. El empleo se está enfriando, la inflación sigue siendo obstinadamente alta, y la Reserva Federal mantiene abierta la puerta a nuevas subidas de tipos de interés. El mercado necesita que estas fuerzas contradictorias encuentren algún tipo de equilibrio, pero el riesgo es que simplemente no lo hagan.
La cifra de empleo de agosto será el primer termómetro. Los analistas esperan alrededor de 55.000 a 58.000 nuevos puestos de trabajo, con la tasa de desempleo manteniéndose estable en 4,1% y los salarios creciendo 0,3% mensual. Si se confirma, mostraría una economía que está perdiendo velocidad en la creación de empleo, pero sin caer en recesión. Antes de ese dato llegarán reportes de ADP, JOLTS e ISM que ayudarán a confirmar si el enfriamiento es ordenado o si hay grietas más profundas. El problema es que un empleo débil no necesariamente significa alivio monetario. Kevin Warsh, funcionario de la Reserva Federal, utilizó el simposio de Jackson Hole para dejar claro que la inflación sigue siendo demasiado alta y que el objetivo del 2% no es negociable. El mercado respondió elevando la probabilidad de una subida de tipos en septiembre a alrededor del 57%, con el rendimiento del Tesoro a dos años cerca del 4,34%. Un empleo fuerte reforzaría el caso para endurecer la política monetaria, pero un empleo más débil tampoco garantiza que la Fed baje la guardia mientras la inflación permanezca elevada.
Mientras tanto, el Tesoro está introduciendo otra variable en la ecuación. Las mayores recompras de deuda y la posibilidad de financiarlas mediante letras a corto plazo o reduciendo la Cuenta General del Tesoro podrían inyectar liquidez en el sistema y ejercer presión sobre el dólar. Esto no resuelve el déficit fiscal, pero sí explica el renovado interés en lo que los operadores llaman el "debasement trade", donde el oro y el bitcoin se benefician de la perspectiva de una moneda más débil. Aproximadamente 8 billones de dólares están estacionados en fondos monetarios, proporcionando una demanda enorme para la deuda de muy corto plazo, aunque aumentar demasiado el peso de los bonos a corto plazo podría incrementar el riesgo de refinanciación en el futuro.
En el mercado de acciones, la inteligencia artificial vuelve a estar bajo escrutinio. Dell, Broadcom, Snowflake, HPE, Palo Alto Networks, MongoDB, Zscaler y Ciena publicarán resultados esta semana. La pregunta ha evolucionado: ya no es si existe demanda de IA, sino quién está convirtiendo ese gasto en crecimiento rentable, márgenes más amplios y flujo de caja real. En un mercado donde las expectativas son extraordinariamente altas, el gasto en capital por sí solo ya no es suficiente. Tesla añadirá otro catalizador con el lanzamiento del Cybercab, aunque el verdadero debate sobre la valoración de la compañía sigue siendo cuánto peso pueden llegar a tener la conducción autónoma, el software y los robotaxis frente al negocio tradicional del automóvil.
Septiembre comienza con un mercado que necesita que varias piezas encajen simultáneamente: un empleo que se enfríe sin caer en recesión, una inflación que modera, una Fed que no endurece demasiado, y resultados tecnológicos que confirmen que la inversión en IA sigue generando retorno. Cerca de máximos históricos, el riesgo ya no está solo en el crecimiento económico. Está en que ese delicado equilibrio deje de funcionar.
Citazioni salienti
La inflación sigue siendo demasiado alta y el objetivo del 2% es firme— Kevin Warsh, funcionario de la Reserva Federal, en Jackson Hole