A mediados de septiembre, Ursula von der Leyen compareció ante el Parlamento Europeo para defender un acuerdo comercial con Estados Unidos que muchos consideran una concesión dolorosa: aranceles del 15% aceptados a cambio de estabilidad y acceso al mercado. En un momento en que las alianzas globales se reconfiguran y la seguridad europea depende en parte de mantener a Washington cerca, la presidenta de la Comisión argumentó que proteger empleos y preservar una ventaja relativa frente a competidores con tasas más altas era la forma más honesta de ejercer el poder. Su discurso del estado de la U
Von der Leyen defiende el pacto con Trump como "el mejor acuerdo posible" en su discurso de apertura
Tenemos el mejor acuerdo. Sin lugar a dudas.
¿Por qué Von der Leyen insiste tanto en que este acuerdo es el mejor posible? ¿Qué alternativa había?
Porque la alternativa era una guerra comercial total con Estados Unidos. Eso habría sido caótico para la economía europea. El acuerdo permite que las empresas europeas sigan accediendo al mercado estadounidense, aunque sea con aranceles del 15%.
Pero ¿cuánto de eso es realmente cierto? ¿Tenemos números sobre cuántos empleos se habrían perdido en una guerra comercial versus cuántos se pierden ahora con estos aranceles?
No, esos números no están en el discurso. Von der Leyen habla de "millones de puestos de trabajo" que dependen de la relación comercial, pero no especifica cuántos se salvan con este acuerdo versus cuántos se pierden.
¿Y la cuestión de que Trump es impredecible? ¿Cómo se defiende un acuerdo que su propio equipo sabe que es precario?
Ese es el punto más débil de su defensa. Ella misma admite que cualquier acuerdo con Trump es inestable. Pero el argumento es que algo es mejor que nada.
Aunque aquí hay que ser precisos: ¿quién admite que es inestable? ¿Lo dijo Von der Leyen públicamente o es lo que su equipo "sabe y admite" en privado?
Es lo que el equipo sabe. Von der Leyen no lo dice explícitamente en el discurso. Eso es importante.
¿Y cómo encaja todo esto con la defensa europea? ¿Es realmente una estrategia coherente o es solo justificación?
Von der Leyen lo presenta como coherente: si haces concesiones comerciales a Trump, lo mantienes involucrado en la seguridad europea, lo que es crucial dado lo que está pasando con Rusia y China.
Pero eso es una hipótesis, ¿no? No hay evidencia de que Trump haya dicho que el acuerdo comercial es condición para mantener el compromiso de seguridad.
Correcto. Es una lectura estratégica de Von der Leyen, no una declaración explícita de Trump.
Der Puls
- El acuerdo comercial con Trump, cerrado en julio en Escocia, desató reacciones airadas en toda la UE por las concesiones arancelarias que implicaba.
- Von der Leyen enfrenta críticas de casi todos los grupos parlamentarios, salvo el PPE y los Conservadores, lo que expone las fracturas de la coalición que la sostiene.
- La presidenta argumenta que Europa sale mejor parada que sus competidores, ya que otros países enfrentan aranceles estadounidenses mucho más elevados que el 15% acordado.
- El acuerdo comercial se presenta como pieza de una estrategia de seguridad más amplia: mantener a Washington involucrado en Europa mientras Rusia, China y Corea del Norte estrechan lazos.
- Von der Leyen propone nuevas medidas en defensa, competitividad y clima, y cambia de posición sobre Israel, pero la coalición proeuropea sigue profundamente dividida.
A mediados de septiembre, Ursula von der Leyen compareció ante el Parlamento Europeo para defender un acuerdo comercial con Estados Unidos que muchos consideran una concesión dolorosa: aranceles del 15% aceptados a cambio de estabilidad y acceso al mercado. En un momento en que las alianzas globales se reconfiguran y la seguridad europea depende en parte de mantener a Washington cerca, la presidenta de la Comisión argumentó que proteger empleos y preservar una ventaja relativa frente a competidores con tasas más altas era la forma más honesta de ejercer el poder. Su discurso del estado de la Unión reveló, más que una victoria, la geometría de lo posible en tiempos de incertidumbre.
Ursula von der Leyen llegó al Parlamento Europeo a mediados de septiembre cargando el peso de una decisión polémica: el acuerdo comercial cerrado con Donald Trump en julio, que implicaba aceptar aranceles estadounidenses del 15% y reducir los gravámenes europeos sobre productos norteamericanos. "He oído muchas cosas sobre el acuerdo que alcanzamos este verano. Entiendo las reacciones iniciales", reconoció durante su discurso del estado de la Unión.
Su defensa se apoyó en una lógica comparativa: aunque el 15% duele, los competidores directos de Europa enfrentan tasas mucho más altas. "Hemos colocado a nuestras empresas en una posición de ventaja relativa", argumentó, insistiendo en que el pacto protegía empleos y preservaba el acceso al mercado. Lo que no podía ocultar era la fragilidad inherente de cualquier acuerdo con Trump, vulnerable a los cambios de humor del presidente.
Von der Leyen encuadró el pacto comercial dentro de una estrategia de seguridad más amplia. Evocó la imagen de China flanqueada por Putin y el líder norcoreano, y señaló que mantener a Washington comprometido con la seguridad europea exigía hacer concesiones en el terreno comercial. Anunció además una hoja de ruta de defensa para 2030 y un nuevo mecanismo —el Semestre Europeo de la Defensa— para coordinar el gasto militar de los Estados miembros.
En otros frentes, defendió el Pacto Verde frente a los intentos de su propio partido, el PPE, de desmantelarlo parcialmente, argumentando que la transición climática refuerza la independencia energética europea. Sobre Oriente Medio, propuso suspender las ventajas comerciales del acuerdo con Israel y sancionar a ministros israelíes considerados extremistas, un giro bien recibido aunque insuficiente para varios grupos. Y anunció un programa de reformas del mercado interior para antes de 2028.
Al final, Von der Leyen pidió unidad a una coalición enormemente fracturada. "Estoy aquí, dispuesta a hacer que esto sea posible con ustedes", dijo, consciente de que el mayor desafío no era Trump ni Putin, sino mantener cohesionada la mayoría proeuropea que la sostiene.
Ursula von der Leyen se presentó ante el Parlamento Europeo a mediados de septiembre para defender una decisión que la había perseguido durante semanas: el acuerdo comercial que cerró con Donald Trump a finales de julio en Escocia. La presidenta de la Comisión Europea había aceptado aranceles estadounidenses del 15% y reducido los gravámenes europeos sobre productos norteamericanos, una concesión que generó reacciones airadas en toda la Unión. "He oído muchas cosas sobre el acuerdo que alcanzamos este verano. Entiendo las reacciones iniciales", reconoció durante su discurso del estado de la Unión, la intervención tradicional con la que arranca el curso político de la UE.
Von der Leyen argumentó que el pacto era "el mejor acuerdo posible" porque protegía lo que importa: empleos. Recordó que millones de puestos de trabajo dependen de la relación comercial con Estados Unidos, la más importante para Europa. "Como presidenta de la Comisión, nunca pondré en juego los puestos de trabajo ni los medios de vida de las personas", explicó, subrayando que el acuerdo permitía mantener el acceso al mercado para las industrias europeas. Su equipo había pasado las últimas semanas insistiendo en que aunque el pacto era doloroso, tenía sentido económico en el contexto actual.
La lógica que presentó Von der Leyen se basaba en una comparación relativa. Sí, Europa aceptaba un techo del 15% en aranceles, pero sus competidores directos enfrentaban tasas estadounidenses mucho más elevadas. "Hemos colocado a nuestras empresas en una posición de ventaja relativa", argumentó. Cuando se contabilizaban las excepciones que Europa había conseguido y los tipos adicionales que otros países debían pagar, el resultado era favorable. "Tenemos el mejor acuerdo. Sin lugar a dudas", insistió. Sin embargo, su equipo sabía algo que no podía ocultar: cualquier acuerdo con Trump era precario e inestable, vulnerable a cambios de humor presidencial.
Von der Leyen contextualizó el acuerdo comercial dentro de una estrategia más amplia de seguridad. Pintó el escenario de una guerra comercial "total" con Estados Unidos y lo comparó con la imagen que había visto la semana anterior: China flanqueada por los líderes de Rusia y Corea del Norte, Putin regodeándose de que las relaciones entre Moscú y Pekín estaban en un nivel sin precedentes. "Nada de esto es una gran sorpresa. Pero refleja el panorama cambiante", señaló. El mensaje implícito era claro: mantener a Washington involucrado en la seguridad europea requería hacer concesiones comerciales.
Gran parte de su intervención se dedicó a la defensa y la seguridad. Von der Leyen propuso reforzar el apoyo al ejército ucraniano y presentar un decimonoveno paquete de sanciones contra Rusia. Anunció que presentaría al Consejo Europeo una hoja de ruta para aumentar la capacidad de defensa europea de cara a 2030 e introdujo la idea de un Semestre Europeo de la Defensa, un mecanismo que replicaría en el ámbito militar lo que la Comisión ya hacía en política económica: hacer recomendaciones a los Estados miembros.
Otro eje central fue la defensa del Pacto Verde, que su propio partido político en el Parlamento, el Partido Popular Europeo, estaba intentando desmantelar parcialmente. Von der Leyen argumentó que mantener el rumbo en objetivos climáticos era fundamental para la independencia europea. "Reduce nuestra dependencia energética. La producción circular limita nuestras dependencias estratégicas", explicó. Señaló que Europa lideraba mundialmente en patentes de tecnologías limpias, por delante de Estados Unidos y en competencia directa con China. "Estamos firmemente en camino para alcanzar nuestro objetivo de reducir las emisiones en al menos un 55% para 2030", aseguró.
En cuanto a Oriente Medio, Von der Leyen cambió de posición. Tras meses de críticas por su manejo de la cuestión palestina, propuso suspender las ventajas comerciales del acuerdo de asociación con Israel y sanciones contra ministros israelíes "extremistas". El cambio fue bien recibido en el hemiciclo, aunque varios grupos le pidieron ir más allá y suspender completamente el pacto.
La competitividad ocupó un lugar importante en su intervención. Von der Leyen anunció un programa para acelerar cambios antes de 2028 en elementos fundamentales del mercado interior: capitales, servicios, energía, telecomunicaciones y un nuevo régimen regulatorio para pequeñas y medianas empresas innovadoras a nivel europeo. Finalmente, pidió unidad a la coalición que la sostenía: el Partido Popular Europeo, los socialdemócratas, los liberales de Renew Europe y los ecologistas. La coalición estaba enormemente dividida, con el PPE llegando a acuerdos puntuales con formaciones de su derecha. "Estoy aquí, y todo el Colegio está aquí, dispuesto a hacer que esto sea posible con ustedes", dijo Von der Leyen, pidiendo reforzar la mayoría democrática proeuropea.
Bemerkenswerte Zitate
Como presidenta de la Comisión, nunca pondré en juego los puestos de trabajo ni los medios de vida de las personas— Ursula von der Leyen
Nada de esto es una gran sorpresa. Pero refleja el panorama cambiante— Ursula von der Leyen, refiriéndose a la alianza Rusia-China-Corea del Norte