desatemos todas las fuerzas productivas a nivel municipal
En medio de una crisis energética agravada por el cerco petrolero estadounidense, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel visitó los municipios habaneros de Cerro y Marianao para transmitir un mensaje que trasciende la coyuntura: la transformación no llegará desde arriba, sino desde los propios barrios. Su llamado a la autonomía municipal y empresarial representa una reorientación profunda del modelo de gobernanza cubano, apostando por liberar fuerzas productivas locales que durante décadas han permanecido subutilizadas. Es, en esencia, una invitación a que los territorios dejen de ser receptores pasivos de decisiones y se conviertan en protagonistas de su propio destino.
- El cerco petrolero impuesto por Estados Unidos hace más de seis meses ha sumido a los municipios habaneros en apagones profundos que afectan desde el agua corriente hasta la recogida de basura.
- Díaz-Canel llegó a Cerro y Marianao no con soluciones desde el centro, sino con una exigencia incómoda: los gobiernos locales deben dejar de esperar instrucciones y resolver sus propios problemas.
- El presidente identificó recursos productivos ociosos en cada municipio y propuso asociaciones entre el sector estatal y el no estatal, financiamiento en divisas y vínculos con cubanos en el exterior.
- La Red Juvenil Comunitaria emergió como símbolo de la solución de base que el gobierno busca: jóvenes organizados que visitan ancianos, apoyan embarazadas y revitalizan espacios culturales y deportivos.
- El horizonte apunta hacia una autonomía municipal real donde los dirigentes locales gestionen inversión extranjera y corrijan la fractura entre salarios y precios para abrir un camino hacia la prosperidad.
El jueves pasado, el presidente Miguel Díaz-Canel llegó a Cerro y Marianao —dos de los municipios más poblados de La Habana— con un propósito que distaba mucho de lo ceremonial. Se reunió con los Consejos de Defensa Municipales para hablar de problemas concretos: electricidad escasa, agua corriente, basura sin recoger, pan que hay que producir localmente. El telón de fondo es una crisis energética severa, alimentada por más de seis meses de cerco petrolero estadounidense que ha tocado cada rincón de la vida municipal.
Pero Díaz-Canel no vino a lamentarse. Su mensaje central fue de exigencia y reorientación: cada municipio posee capacidades que no está usando, y la solución no vendrá de La Habana sino de los propios barrios. Preguntó por las personas vulnerables, por los jóvenes que no estudian ni trabajan, por los Sistemas de Atención a las Familias, por los espacios deportivos y culturales. También se reunió con la Red Juvenil Comunitaria —jóvenes organizados para visitar ancianos, apoyar embarazadas y promover la salud— como ejemplo del tipo de iniciativa de base que el gobierno quiere multiplicar.
El núcleo del mensaje fue sobre autonomía: los municipios deben asumir una autonomía real, las empresas locales deben aprender a gestionar negocios con inversión extranjera, a manejar divisas, a asociarse con cubanos en el exterior. No es una sugerencia sino una reorientación fundamental. Díaz-Canel habló de crear asociaciones entre el sector estatal y el no estatal, de aprovechar capacidades ociosas y de aplicar nuevas modalidades de negocio en todos los ámbitos posibles. El objetivo declarado es mejorar la oferta de bienes y servicios, aumentar el poder adquisitivo y corregir la relación entre salarios y precios. Las transformaciones económicas aprobadas recientemente no se materializarán solas: necesitan que alguien las lleve a la práctica en Cerro, en Marianao, en cada barrio.
El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez llegó a dos de los municipios más densamente poblados de La Habana el jueves pasado con un mensaje claro: los gobiernos locales necesitan dejar de esperar instrucciones de arriba y comenzar a resolver sus propios problemas. Sus visitas a Cerro y Marianao no fueron ceremoniales. Se reunió con los Consejos de Defensa Municipales de ambas jurisdicciones para hablar de cosas concretas: cómo conseguir electricidad cuando el petróleo escasea, cómo asegurar que haya agua corriente, cómo recoger la basura, cómo producir pan localmente.
La crisis energética domina el panorama. Hace más de seis meses que el gobierno estadounidense impuso un cerco petrolero a la isla, y esa decisión ha generado un apagón profundo que toca cada aspecto de la vida municipal. Pero Díaz-Canel no vino a lamentarse. Vino a insistir en que cada municipio tiene capacidades que no está usando, recursos ociosos desde el punto de vista productivo, y que la solución no vendrá de La Habana sino de los propios barrios. Durante sus conversaciones, también preguntó por cosas que revelan las prioridades del gobierno: cómo se atiende a las personas vulnerables, qué se hace con los jóvenes que no estudian ni trabajan, cómo funcionan los Sistemas de Atención a las Familias, si se están recuperando las áreas deportivas y los espacios culturales.
Un elemento que llamó su atención fue la Red Juvenil Comunitaria, una iniciativa relativamente nueva donde jóvenes cubanos se organizan para resolver problemas en sus propios barrios. Díaz-Canel se reunió con estos muchachos para conocer de primera mano cómo trabajan: visitando a ancianos que viven solos, apoyando a mujeres embarazadas, organizando actividades culturales y deportivas, promoviendo la salud. Es el tipo de solución de base que el presidente parece estar buscando.
Pero el núcleo de su mensaje fue sobre autonomía. Díaz-Canel fue explícito: los municipios deben prepararse para asumir la autonomía municipal real; las empresas locales deben prepararse para la autonomía empresarial; los dirigentes locales deben aprender a gestionar negocios con inversión extranjera directa, a manejar esquemas de financiamiento en divisas, a asociarse con cubanos que viven en el exterior. No es una sugerencia. Es una reorientación fundamental de cómo funciona el sistema.
Lo que el presidente está proponiendo es una liberación de fuerzas productivas a nivel municipal. Habló de crear asociaciones económicas entre el sector estatal y el no estatal, de aprovechar capacidades que hoy están sin usar, de aplicar diferentes modalidades de negocios en todos los ámbitos posibles. El objetivo es claro: mejorar la oferta de bienes y servicios a la población, aumentar el poder adquisitivo, corregir la relación entre salarios y precios, y abrir un camino hacia la prosperidad. Pero eso requiere que los municipios dejen de ser simples ejecutores de decisiones tomadas en otro lado y se conviertan en actores económicos reales. Las transformaciones económicas y sociales que el país aprobó recientemente no van a materializarse solos. Necesitan que alguien las lleve a la práctica en Cerro, en Marianao, en cada barrio de La Habana.
Notable Quotes
Los municipios se tienen que preparar para asumir la autonomía municipal; las empresas locales se tienen que preparar para asumir la autonomía empresarial— Miguel Díaz-Canel Bermúdez
Vayamos a un momento en el cual desatemos todas las fuerzas productivas a nivel municipal, para lograr en el menor tiempo posible mejorar los niveles de oferta a la población— Miguel Díaz-Canel Bermúdez
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el presidente decidió visitar precisamente estos dos municipios y no otros?
Cerro y Marianao son dos de los más poblados de la capital. Si quieres demostrar que un cambio es posible, tienes que hacerlo donde vive la gente, donde los problemas son más visibles.
¿Qué significa realmente esta insistencia en la autonomía municipal?
Significa que el gobierno central está diciendo: no podemos resolver todo desde arriba. Ustedes tienen que aprender a gestionar sus propios negocios, a buscar inversión, a trabajar con el sector privado. Es un cambio de mentalidad.
¿Y cómo se supone que los municipios van a hacer eso si están en medio de una crisis energética?
Esa es la pregunta incómoda. Pero el presidente parece creer que la solución no es esperar a que llegue el petróleo. Es usar lo que tienes ahora, reorganizar, innovar localmente.
¿Qué papel juegan estos jóvenes de la Red Juvenil Comunitaria en todo esto?
Son el modelo de lo que el gobierno quiere ver más: gente que identifica un problema en su barrio y lo resuelve sin esperar permiso. Ancianos solos, mujeres embarazadas, actividades culturales. Son soluciones pequeñas pero reales.
¿Esto es un reconocimiento de que el sistema anterior no funcionaba?
No lo diría así. Es más bien una admisión de que el sistema anterior no puede funcionar solo. Necesita que los municipios sean más activos, más creativos, más autónomos.