Un experto revela el hábito común de los centenarios: escuchar música 30 minutos diarios

Solo el 25 por ciento es genética; el 75 por ciento es lo que haces cada día
De la Peña subraya que la longevidad depende mucho más de hábitos que de herencia genética.
Mark

¿Por qué la música específicamente? ¿Hay algo en la música que la diferencie de otras actividades placenteras?

Mimi

Según De la Peña, la música estimula directamente áreas cerebrales que liberan neurotransmisores del bienestar. No es solo que sea agradable; es que tiene un efecto fisiológico medible en el cerebro.

Luke

Pero el estudio que cita De la Peña, ¿es suyo o está citando investigación de otros? Porque el artículo no especifica la fuente de esa afirmación sobre las ondas sonoras y los neurotransmisores.

Mark

Entiendo. Entonces, si solo el 25 por ciento es genética, ¿significa que cualquiera podría vivir cien años si hace lo correcto?

Mimi

No exactamente. De la Peña dice que el 75 por ciento depende de hábitos, pero eso no garantiza cien años. Es más bien que tienes mucho más control de lo que podrías pensar.

Luke

Y aquí hay un matiz importante: tener genes de enfermedad no significa que la desarrollarás si vives bien, pero tampoco significa que vivirás cien años. Son probabilidades, no certezas.

Mark

¿Qué tan común es realmente este hábito de la música entre centenarios? ¿Lo ha documentado sistemáticamente?

Mimi

De la Peña dice que «todos los súper centenarios» que ha conocido son aficionados a la música y les gusta bailar y cantar. Eso incluye a María Branyas.

Luke

Pero eso es una observación cualitativa de su experiencia personal, no un estudio estadístico. No sabemos cuántos centenarios ha entrevistado o si su muestra es representativa.

Mark

¿Y el pensamiento positivo? ¿Eso realmente alarga la vida o es más bien que las personas longevas tienden a ser optimistas?

Mimi

De la Peña lo presenta como causal: dice que no ha conocido a ningún supercentenario que viva pensando en cosas negativas. Todos tienen recuerdos positivos en la mente.

Luke

Eso podría ser correlación, no causalidad. ¿Viven más porque piensan positivo, o piensan positivo porque han vivido vidas satisfactorias? El artículo no lo aclara.

Mark

¿Qué tan fiable es De la Peña como fuente? ¿Tiene credenciales verificables?

Mimi

Es cardiólogo y director de una cátedra sobre longevidad en un instituto europeo. Ha publicado un libro sobre el tema y ha estudiado a personas como María Branyas.

Luke

Eso establece que tiene experiencia, pero el artículo no cita estudios revisados por pares ni proporciona datos duros sobre su investigación. Es principalmente su interpretación de lo que ha observado.

  • España registra 19.639 centenarios, el 77% mujeres, en una tendencia global que cuadruplicó esta población entre 1990 y 2021, generando preguntas urgentes sobre qué sostiene una vida tan larga.
  • El cardiólogo De la Peña advierte que el estrés emocional crónico puede desencadenar un infarto, convirtiendo la gestión de la calma en una cuestión de supervivencia, no de lujo espiritual.
  • Escuchar música al menos treinta minutos diarios emerge como hábito compartido entre los centenarios estudiados, al activar la liberación de dopamina, serotonina y endorfinas de forma similar al ejercicio físico.
  • Solo el 25% de la longevidad está determinado por los genes; el 75% restante depende de hábitos sostenidos, lo que desplaza la responsabilidad —y la esperanza— hacia las decisiones de cada día.
  • El modelo a seguir combina pensamiento positivo, propósito vital activo incluso tras la jubilación, rechazo a entornos tóxicos y una serenidad zen que culturas orientales han practicado durante siglos.

En un tiempo en que la humanidad vive más años que nunca, un cardiólogo español invita a replantear qué significa envejecer bien: no como una lotería genética, sino como el resultado acumulado de pequeñas decisiones cotidianas. Manuel de la Peña, tras estudiar a centenarios en España —país que alberga casi veinte mil personas mayores de cien años—, descubre que la música, el propósito vital y la serenidad interior son hilos comunes en quienes alcanzan esa orilla. El mensaje de fondo es antiguo y a la vez urgente: el destino biológico importa menos de lo que creemos, y los hábitos del alma importan más de lo que solemos admitir.

España alberga casi veinte mil centenarios, el 77% mujeres, una cifra que refleja una transformación demográfica sin precedentes: en 1990 apenas 92.000 personas en el mundo habían superado los cien años; en 2021 ya eran 621.000. Los españoles viven hoy en promedio 83 años, frente a los 76 de los años noventa. Este fenómeno ha llevado al cardiólogo Manuel de la Peña, director de la Cátedra del Corazón y Longevidad del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, a dedicar años a identificar qué tienen en común quienes cruzan ese umbral.

Su hallazgo más llamativo es la música. Escucharla al menos treinta minutos al día es un hábito compartido por todos los centenarios que ha estudiado. Las ondas sonoras estimulan áreas cerebrales que liberan dopamina, oxitocina, serotonina y endorfinas, actuando de forma parecida al ejercicio físico. Pero la música es solo una pieza: los supercentenarios también mantienen proyectos e ilusiones activos, cultivan el pensamiento positivo y evitan que la culpa o la negatividad colonicen su mente. De la Peña conoció de cerca a María Branyas, la persona más longeva del mundo hasta su muerte a los 117 años, quien rechazaba activamente a las personas tóxicas y consumía yogur a diario por sus beneficios sobre la microbiota intestinal.

La genética, aclara el experto, no es el factor decisivo. Solo el 25% de la longevidad está escrito en los genes; el 75% restante depende de hábitos, dieta, ejercicio y salud mental sostenida. Incluso quienes portan genes asociados a enfermedades como la hipertensión pueden evitarlas si adoptan un estilo de vida adecuado. Los tres pilares que De la Peña identifica son la salud física, mental y emocional: mantener un propósito vital claro, gestionar el estrés —que puede provocar un infarto cuando se vuelve crónico— y cultivar la serenidad a través de la meditación y actitudes inspiradas en filosofías como el zen japonés.

España, concluye el cardiólogo, es un «auténtico yacimiento de personas súperlongevas». Y su mensaje central es que envejecer con autonomía y lucidez no es un privilegio reservado a unos pocos, sino un horizonte alcanzable para quienes estén dispuestos a regar cada día, como una planta, su mente y su bienestar emocional.

España alberga casi veinte mil centenarios, una población que crece año tras año y que representa uno de los mayores logros demográficos del país. Según el Instituto Nacional de Estadística, la cifra exacta es de 19.639 personas que han superado los cien años, de las cuales el 77 por ciento son mujeres. Esta tendencia refleja un cambio profundo en la estructura de la población mundial: en 1990, apenas 92.000 personas en el planeta habían alcanzado esa edad; para 2021, la cifra había saltado a 621.000, según datos de la División de Población de la ONU. Los españoles viven ahora en promedio 83 años, cifra que ha subido consistentemente desde los 76 años en la década de los noventa y los 79 en el año 2000.

Este fenómeno no es accidental. Manuel de la Peña, cardiólogo y director de la Cátedra del Corazón y Longevidad del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, ha dedicado años a estudiar los patrones de vida de las personas que alcanzan y superan los cien años. Su investigación, plasmada en el libro «Guía para vivir sanos 120 años», identifica un rasgo sorprendentemente común entre todos ellos: la música. De la Peña sostiene que escuchar música durante al menos treinta minutos cada día es un hábito compartido por los centenarios que ha estudiado. Cuando las ondas sonoras llegan al cerebro, estimulan áreas específicas que desencadenan la liberación de neurotransmisores asociados con el bienestar: dopamina, oxitocina, serotonina y endorfinas. La música actúa, según el experto, de manera similar al ejercicio físico, elevando el estado de ánimo y la vitalidad de quien la escucha.

Pero la música es solo una pieza del rompecabezas. De la Peña ha observado que los supercentenarios comparten otros rasgos fundamentales. Todos ellos mantienen proyectos, sueños e ilusiones activos. Todos cultivan el pensamiento positivo, llenando sus mentes de los mejores recuerdos de sus vidas en lugar de permitir que pensamientos de culpa o negatividad los consuman. El experto fue cercano a María Branyas, la persona más longeva del mundo hasta su muerte en agosto pasado a los 117 años. De ella recuerda que rechazaba activamente a las personas tóxicas en su entorno y que consumía yogur diariamente, un alimento rico en probióticos que cuida la microbiota intestinal y, por extensión, la salud general del organismo.

La genética juega un papel, pero no es determinante. De la Peña es claro en este punto: solo el 25 por ciento de la longevidad está escrito en los genes. El 75 por ciento restante depende de la epigenética, es decir, de los hábitos, costumbres y estilos de vida que practicamos día a día. Aunque heredamos aproximadamente 20.000 genes, solo alrededor de 2.000 están asociados directamente con la longevidad. Existen también genes vinculados a enfermedades; por ejemplo, hay 50 relacionados con la hipertensión arterial. Pero tener esos genes no es un destino inevitable: si alguien porta genes de hipertensión pero hace ejercicio, no fuma y controla su consumo de sal, puede evitar la enfermedad.

La salud física, mental y emocional son los tres pilares que De la Peña identifica como esenciales para un envejecimiento saludable. Mantener la mente activa es crucial, lo que significa tener un propósito vital claro, saber para qué y por qué uno se levanta cada mañana. Incluso después de la jubilación, es fundamental seguir realizando actividades que mantengan el cerebro estimulado. De la Peña utiliza una metáfora simple: la mente es como una planta que necesita ser regada y cuidada constantemente.

El estrés, en cambio, es un enemigo directo de la longevidad. De la Peña advierte que el estrés emocional puede provocar incluso un infarto. Cuando el cuerpo está bajo presión constante, entra en un estado de alarma permanente que lo desgasta. Por eso la gestión de la calma es fundamental. La meditación, la música y la adopción de una actitud serena son herramientas clave. El experto señala que las culturas orientales, particularmente la japonesa con su filosofía zen, han entendido esto durante siglos y ofrecen un modelo a seguir.

España, según De la Peña, es un «auténtico yacimiento de personas súperlongevas». El país se encuentra entre aquellos donde más años viven sus habitantes, lo que sugiere que algo en la forma de vida española, quizás la dieta mediterránea, la estructura social o el clima, contribuye a esta longevidad. Pero el mensaje del experto es claro: la edad avanzada sin deterioro cognitivo y con autonomía física razonable no es un lujo reservado para unos pocos. Es un objetivo alcanzable para quienes estén dispuestos a cultivar los hábitos correctos, a escuchar música, a mantener la mente activa, a pensar en positivo y a gestionar el estrés que la vida moderna inevitablemente trae consigo.

La música, como el ejercicio, dispara nuestro estado de ánimo y la vitalidad
— Manuel de la Peña, cardiólogo y director de la Cátedra del Corazón y Longevidad
No he conocido a ningún súperlongevo que viva pensando en cosas negativas. Lo que más envejece son los pensamientos de culpa
— Manuel de la Peña
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