Trump pierde en el Supremo pero continúa su ofensiva para controlar las elecciones de noviembre

Potencial supresión del derecho al voto de más de 21 millones de personas, especialmente mujeres y minorías, si se implementan requisitos más estrictos de identificación electoral.
Su guerra por reconfigurar las elecciones continúa en múltiples frentes
Aunque el Supremo rechazó un decreto sobre voto por correo, Trump mantiene una estrategia más amplia para influir en noviembre.
Mark

¿Por qué el Supremo rechazó el decreto si Trump tiene mayoría conservadora en el tribunal?

Mimi

Kavanaugh, el juez que redactó la sentencia, se limitó a un argumento técnico: que cambiar las reglas solo 49 días antes de las elecciones era demasiado tarde. No entró en el fondo de lo que Trump pretendía. Es una victoria táctica para Trump, no una derrota de principios.

Luke

Pero eso es importante aclarar. El tribunal no dijo que el gobierno no tuviera derecho a hacer eso en general, solo que no ahora. Eso significa que después de noviembre, Trump podría intentarlo de nuevo.

Mark

¿Cuán real es la amenaza de que desplieguen agentes migratorios en los colegios electorales?

Mimi

La administración lo niega, pero Patel no descartó explícitamente usar agentes del FBI. El silencio es inquietante. Los demócratas ya están entrenando voluntarios por si acaso.

Luke

Aquí hay que ser cuidadosos. No hay confirmación de que vaya a suceder. Lo que sabemos es que Trump ha convertido al ICE en una fuerza de choque, y que la administración no ha cerrado la puerta. Eso es diferente de decir que definitivamente lo harán.

Mark

¿Cuántas personas podrían perder el derecho a votar si aprueban la SAVE America Act?

Mimi

Los demócratas y activistas dicen más de 21 millones, muchas de ellas mujeres que cambiaron de nombre al casarse. Pero eso es una estimación de los opositores.

Luke

Exacto. Esos números vienen de activistas contra la supresión del voto, no de un análisis independiente. Es probable que sean altos, pero no sabemos con certeza cuántos serían realmente afectados. Lo que sí sabemos es que el 50% de los estadounidenses carece de pasaporte, así que el impacto sería significativo.

Mark

¿Hay alguna evidencia real de fraude electoral masivo de no ciudadanos?

Mimi

No. Todos los análisis disponibles muestran que es residual y no afecta resultados. Pero Trump sigue insistiendo en ello.

Luke

Y eso es el punto. La administración está construyendo una campaña electoral sobre una premisa que los datos no apoyan. Eso no significa que no sea peligrosa, solo que está basada en ficción.

Mark

¿Qué significa que Trump haya puesto negacionistas electorales en puestos clave?

Mimi

Significa que personas que defienden la falsa teoría del fraude de 2020 ahora tienen poder para investigar y ejecutar política electoral. Patel dirige el FBI. Dhillon es vicefiscal general. Eso es un cambio fundamental en quién controla la máquina electoral.

Luke

Y eso es verificable. Ambos han hablado públicamente sobre el fraude de 2020. Lo que no sabemos es exactamente cómo usarán ese poder, o si otros funcionarios dentro de esas agencias los frenarán.

  • El Supremo rechazó 7-2 el decreto que habría impuesto sobres con códigos de barras uniformes en voto por correo
  • La administración amenaza con retirar decenas de millones en fondos federales a estados que no cumplan sus planes electorales
  • Más de 21 millones de personas podrían perder acceso al voto si se aprueba la SAVE America Act, según demócratas y activistas
  • Aproximadamente un tercio de los votantes estadounidenses vota por correo; en ocho estados es el único método disponible

El Supremo falló contra el Gobierno al rechazar cambios en el voto por correo solo 49 días antes de las elecciones, limitando su autoridad para imponer requisitos uniformes a los Estados. La Administración Trump continúa con planes alternativos: amenazas a funcionarios electorales, demandas del Departamento de Justicia, rediseño de distritos y presión para aprobar la SAVE America Act que endurecería requisitos de identificación.

El Tribunal Supremo rechaza el intento de Trump de limitar el voto por correo antes de las elecciones legislativas de noviembre, pero su Administración mantiene una estrategia multifrontal para influir en los comicios mediante amenazas, presiones y cambios normativos.

El lunes pasado, el Tribunal Supremo de Estados Unidos frenó uno de los ataques más directos de la administración Trump contra el voto por correo, rechazando un decreto que habría obligado a los estados a adoptar sobres con códigos de barras uniformes y a compartir sus listas de votantes con autoridades federales. Fue una derrota clara: siete votos contra dos. Pero Trump no se detiene. Su gobierno continúa una campaña más amplia y sofisticada para reconfigurar las elecciones legislativas de noviembre, utilizando amenazas contra funcionarios electorales, demandas del Departamento de Justicia, rediseño de distritos y presión sobre líderes republicanos para aprobar una reforma electoral que podría suprimir el derecho al voto de millones de personas.

La decisión del Supremo llegó tarde para detener el daño político que Trump buscaba. Ya decenas de estados habían abierto sus períodos de votación anticipada cuando el tribunal anuló el decreto, sembrando semanas de incertidumbre entre votantes y empleados electorales. Aproximadamente un tercio de los electores estadounidenses vota por correo, y en ocho estados de mayoría demócrata es el único método disponible. El vaivén legal de los últimos meses ha dejado a esos votantes sin claridad sobre qué reglas aplicarán cuando envíen sus papeletas.

La administración Trump justifica su ofensiva electoral invocando la "integridad electoral", pero sus argumentos descansan sobre exageraciones y teorías sin fundamento. El gobierno afirma que necesita acceso a los registros de votantes para detectar fraude, localizar fallas en máquinas de votación y prevenir que no ciudadanos voten. Sin embargo, todos los análisis disponibles muestran que el fraude electoral de no ciudadanos es residual y no afecta resultados. Esta semana, el Departamento de Justicia envió cartas amenazantes a aproximadamente treinta funcionarios electorales, presionándolos para que entreguen esos registros. En febrero, Trump expresó su deseo de "nacionalizar" las elecciones, pese a que la Constitución asigna esa responsabilidad a los estados.

El plan de Trump es multifrontal. Ha introducido recortes en departamentos de ciberseguridad federal, presionado para redibujar distritos electorales a favor de su partido (con éxito en Virginia, aunque el Supremo anuló un mapa de Wisconsin hace una semana), y colocado decenas de negacionistas electorales en puestos clave. Kash Patel, ahora director del FBI, y Harmeet Dhillon, vicefiscal general, son dos ejemplos prominentes de funcionarios que han defendido públicamente la falsa teoría del fraude masivo en 2020. El fiscal general, Todd Blanche, compareció el martes en la Rosaleda de la Casa Blanca para dejar claro que la derrota del Supremo no detiene nada: prometió que los esfuerzos de Trump para "garantizar unas elecciones libres y justas" continuarán después de noviembre.

La reforma electoral que Trump presiona para aprobar, la SAVE America Act, endurecería significativamente los requisitos de identificación. Exigiría que los votantes demuestren ciudadanía al registrarse y presenten documentos con foto para votar. En un país sin carnet federal y donde aproximadamente el 50% de la población carece de pasaporte, esas exigencias amenazarían con entorpecer la participación de más de 21 millones de personas, muchas de ellas mujeres que cambiaron de nombre al casarse. Demócratas y activistas contra la supresión del voto advierten que la reforma afectaría desproporcionadamente a minorías.

Trump reaccionó a la derrota del Supremo con un mensaje furioso en Truth Social, atacando a los tres jueces que él mismo nombró en su primer mandato: Brett Kavanaugh, Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett. Los tres votaron contra el gobierno. "Es un tribunal que pasará a la historia por haber tomado algunas de las decisiones más destructivas, hirientes y perjudiciales de la historia de nuestro país", escribió, olvidando convenientemente que ese mismo tribunal le concedió amplia inmunidad por su papel en los actos que condujeron al asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, y que este año dio una victoria a los republicanos con una sentencia que recortó derechos electorales de minorías.

La presión sobre los estados ha adoptado formas explícitamente coercitivas. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, advirtió en julio que los empleados electorales que no colaboren pueden acabar en la cárcel. La agencia de gestión de emergencias (FEMA) ha amenazado con retirar decenas de millones de dólares en fondos federales para prevención del terrorismo a estados que no se avengan a los planes electorales de Trump. Existe también preocupación de que el gobierno despliegue agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en colegios electorales el 3 de noviembre. La administración ha negado esa intención, pero Kash Patel perdió la oportunidad de descartarla explícitamente cuando fue interrogado en el Senado. Los demócratas anunciaron el lunes su plan de entrenar a 10.000 voluntarios para actuar si eso sucede.

Lo que está en juego es el control fundamental sobre quién puede votar en Estados Unidos. Trump perdió una batalla en el Supremo, pero su guerra por reconfigurar las elecciones de noviembre continúa en múltiples frentes, con amenazas, presiones y cambios normativos que podrían afectar a decenas de millones de votantes.

Los esfuerzos de Trump para garantizar unas elecciones libres y justas no se detendrán en noviembre, ni después
— Todd Blanche, fiscal general
Es un tribunal que pasará a la historia por haber tomado algunas de las decisiones más destructivas, hirientes y perjudiciales de la historia de nuestro país
— Donald Trump, en Truth Social
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