Trump buscaría cambio de régimen en Cuba antes de finales de 2026, según WSJ

Cuba está al borde del colapso sin el petróleo que Venezuela ya no puede enviar
La isla enfrenta escasez crítica de medicinas, productos básicos y combustible tras el corte de ayuda venezolana.

Casi siete décadas después de que una revolución transformara a Cuba en símbolo de resistencia frente a Washington, la administración Trump estaría trazando el fin de ese régimen antes de que concluya 2026. Apoyándose en la reciente captura de Nicolás Maduro como precedente y en el colapso económico de la isla como palanca, Estados Unidos intensifica su presión diplomática y financiera mientras busca interlocutores dentro del propio gobierno cubano dispuestos a negociar su salida. Es un momento en que la historia del Caribe podría girar sobre el eje de la necesidad y la amenaza, aunque el desenlace permanece abierto.

  • La administración Trump habría fijado un horizonte concreto —finales de 2026— para forzar un cambio de gobierno en Cuba, convirtiendo la urgencia en política oficial.
  • La detención de Maduro y su esposa en Brooklyn por cargos de narcoterrorismo funciona como advertencia explícita a La Habana: nadie es intocable.
  • Cuba atraviesa su peor crisis en décadas: apagones generalizados, escasez de medicinas y combustible, y el colapso del subsidio venezolano que sostenía su economía.
  • Washington busca 'insiders' del régimen dispuestos a negociar una transición, mientras reposiciona dos buques anfibios al norte de la isla y reduce su presencia caribeña a unos 12.000 efectivos.
  • Díaz-Canel responde con retórica de resistencia soberana, pero Trump afirma que Cuba 'está muy cerca' de caer, sin descartar ni confirmar una intervención directa.
  • Dentro de la propia administración persiste el debate entre una línea agresiva y una diplomática, lo que deja el resultado final atado tanto a las fracturas internas cubanas como a las decisiones que aún no se han tomado en Washington.

La administración Trump estaría trabajando activamente para poner fin al gobierno cubano antes de que concluya 2026, según el Wall Street Journal, que cita a altos funcionarios estadounidenses familiarizados con la estrategia. El plan se inscribe en una reconfiguración más amplia de la política regional que arrancó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, operación que Washington utiliza ahora como modelo y como advertencia para La Habana.

Maduro y su esposa Cilia Flores permanecen en una cárcel federal en Brooklyn enfrentando cargos por narcoterrorismo y tráfico de cocaína. Aunque no existe todavía un plan concreto para derrocar al régimen cubano, Estados Unidos intensifica la presión económica y diplomática mientras busca figuras dentro del gobierno dispuestas a negociar su salida del poder.

El contexto interno de Cuba agrava su vulnerabilidad: la isla sufre un colapso económico casi total, con escasez crítica de medicinas, apagones frecuentes y la pérdida del subsidio venezolano que históricamente sostuvo su economía. Trump ha advertido públicamente que no llegará más petróleo ni dinero desde Venezuela, y en redes sociales instó al régimen a 'llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde'.

En el plano militar, Estados Unidos ha reposicionado dos buques de transporte anfibio hacia aguas al norte de Cuba y reducido su presencia caribeña en unos 3.000 efectivos, dejándola en aproximadamente 12.000. Dentro de la administración, sin embargo, persiste el debate entre quienes abogan por una línea agresiva y quienes recuerdan los fracasos históricos de intervenciones previas en la región.

Miguel Díaz-Canel respondió con desafío, declarando que Cuba es una 'nación libre, independiente y soberana' dispuesta a defenderse 'hasta la última gota de sangre'. Trump, por su parte, aseguró en una entrevista que Cuba 'está muy cerca' de caer, aunque evitó amenazar con una intervención militar directa. El desenlace dependerá tanto de las grietas internas del régimen como de las decisiones que Washington aún no ha terminado de tomar.

La administración Trump está buscando activamente un cambio de gobierno en Cuba antes de que termine 2026, según reportes del Wall Street Journal que citan a altos funcionarios estadounidenses familiarizados con la estrategia. El objetivo forma parte de una reconfiguración más amplia de la política estadounidense en el Caribe, que comenzó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela a principios de enero durante una operación denominada Resolución Absoluta.

Los funcionarios estadounidenses ven la detención de Maduro y su esposa Cilia Flores—quienes permanecen en una cárcel federal en Brooklyn enfrentando cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas—como un modelo y una advertencia para La Habana. Aunque no existe aún un plan concreto para derrocar al gobierno que ha gobernado la isla durante casi siete décadas, Washington está intensificando la presión económica y diplomática mientras busca insiders del régimen cubano dispuestos a negociar un acuerdo que lo expulse del poder.

La situación de Cuba se ha deteriorado significativamente. Según datos de inteligencia estadounidense, la isla enfrenta un colapso económico casi total, con escasez crítica de medicinas y productos básicos, además de apagones frecuentes. La vulnerabilidad se ha profundizado tras el corte de ayuda venezolana, que históricamente había sido vital para la economía cubana. Trump ha advertido públicamente que no llegará más petróleo ni dinero a Cuba desde Venezuela, recomendando en redes sociales que el régimen "llegue a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde".

Dentro de la administración existe debate sobre cómo proceder. Algunos funcionarios cercanos a Trump abogan por un enfoque agresivo, mientras que otros han señalado los fracasos históricos de intentos previos por derrocar o debilitar gobiernos en la región. La reorganización militar estadounidense en el Caribe refleja esta nueva orientación: el Ejército ha reducido su despliegue en aguas caribeñas y trasladado dos buques de transporte anfibio hacia aguas al norte de Cuba. Esta reconfiguración ha reducido la presencia estadounidense en el Caribe en aproximadamente 3.000 efectivos, dejándola en unos 12.000.

Miguel Díaz-Canel, líder del régimen cubano, ha respondido a las presiones con desafío. En redes sociales afirmó que Cuba es "una nación libre, independiente y soberana" y que está "dispuesta a defender la Patria hasta la última gota de sangre". Trump, en una entrevista radiofónica, aseguró que Cuba "está muy cerca" de caer, aunque evitó amenazar con una intervención militar directa, diciendo que "no se puede ejercer mucha presión".

La estrategia estadounidense refleja una lógica geopolítica más amplia: tras asegurar cambios en Venezuela, la administración ve a Cuba como el siguiente objetivo en su rediseño de la política regional. Sin embargo, la falta de un plan detallado y las divisiones internas sobre la táctica sugieren que el resultado final dependerá tanto de las dinámicas internas cubanas como de las decisiones que tome Washington en los próximos meses.

Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Estamos dispuestos a defender la Patria hasta la última gota de sangre.
— Miguel Díaz-Canel, líder del régimen cubano
No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. Recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde.
— Donald Trump, en redes sociales
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué ahora? ¿Qué cambió para que Trump pusiera a Cuba en el centro de su agenda?

Model

La captura de Maduro cambió el cálculo. De repente, lo que parecía imposible se volvió posible. Funcionarios estadounidenses ven eso como un modelo: si funcionó en Venezuela, ¿por qué no en Cuba? Pero también es oportunismo. Cuba ya estaba débil; ahora está al borde del colapso sin el petróleo venezolano.

Inventor

¿Realmente creen que pueden lograr un cambio de régimen sin intervención militar?

Model

Esa es la pregunta que divide a la administración. Algunos quieren presión pura—económica, diplomática, buscando insiders dispuestos a negociar. Otros recuerdan que esto se ha intentado antes y falló. Trump dice que no se puede ejercer "mucha presión", lo que suena como un reconocimiento de los límites.

Inventor

¿Y si Díaz-Canel simplemente se niega a negociar?

Model

Entonces estamos en territorio incierto. Cuba tiene menos recursos que Venezuela tenía, menos aliados externos. Pero también tiene 65 años de experiencia resistiendo presión estadounidense. No es un adversario débil, solo uno que está siendo asfixiado lentamente.

Inventor

¿Qué significa la reconfiguración militar? ¿Es preparación para una invasión?

Model

Podría serlo, pero Trump lo niega. Es más probable que sea posicionamiento: mostrar capacidad, mantener opciones abiertas, señalar que Estados Unidos está serio. Los buques al norte de Cuba son una declaración tanto como una amenaza.

Inventor

¿Cuál es el riesgo aquí para Estados Unidos?

Model

Que intente algo y fracase, lo que lo debilitaría regionalmente. O que tenga éxito y establezca un precedente de cambio de régimen que otros países—aliados y adversarios—tomarán muy en serio. Eso redefine las reglas del juego geopolítico.

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