Desde San Francisco, un tribunal federal de apelaciones ha vuelto a trazar la línea entre el poder ejecutivo y los derechos constitucionales: la orden de Trump que buscaba redefinir quién nace ciudadano en suelo estadounidense fue declarada inconstitucional, confirmando más de un siglo de jurisprudencia anclada en la Decimocuarta Enmienda. La decisión, impulsada por cuatro estados que demostraron el daño concreto que la medida causaría a sus comunidades, no cierra el debate sino que lo eleva hacia la Corte Suprema, donde la pregunta sobre el derecho de nacimiento aguarda su respuesta definitiv
Tribunal de apelaciones declara inconstitucional el intento de Trump de eliminar ciudadanía por nacimiento
La orden nunca entró en vigor. Los bloqueos judiciales la detuvieron antes.
¿Por qué cuatro estados específicos fueron los que demandaron? ¿Qué los hace diferentes?
Tienen sistemas grandes de salud y educación pública. Si la orden hubiera funcionado, habrían perdido dinero federal por cada niño que dejara de ser ciudadano. Arizona e Illinois tienen poblaciones de inmigrantes significativas, así que el impacto habría sido real y medible.
Pero eso es especulativo, ¿verdad? No sabemos cuántos niños habrían sido afectados. Los estados dijeron que habría consecuencias, pero el fallo no cuantifica el daño real.
¿Qué diferencia hay entre lo que dijo la mayoría y lo que dijo el juez que no estuvo de acuerdo?
La mayoría dijo que la orden es inconstitucional. Punto. El juez Bumatay no quiso entrar en eso. Solo dijo que los estados no tenían derecho a demandar en primer lugar.
Eso es importante. Bumatay no está diciendo que la orden sea constitucional. Solo está diciendo que los tribunales no deberían haber intervenido. Es una diferencia técnica pero real.
¿Qué pasa ahora? ¿Esto termina aquí?
Probablemente vaya a la Corte Suprema. Es demasiado importante para que no lo revisen. La ciudadanía por nacimiento es fundamental en la ley estadounidense.
Pero la Corte Suprema podría no aceptar el caso. Y si lo acepta, no sabemos cómo votará. Tiene una mayoría conservadora ahora, diferente a cuando Wong Kim Ark se decidió hace 127 años.
El Pulso
- La orden ejecutiva de Trump amenazaba con negar la ciudadanía a niños nacidos en EE.UU. de padres inmigrantes sin estatus legal, desafiando una garantía constitucional vigente desde 1868.
- Cuatro estados —Washington, Arizona, Illinois y Oregón— alertaron que la medida desfinanciaría sus sistemas de salud, educación y servicios sociales, generando una crisis administrativa inmediata.
- El Noveno Circuito votó 2-1 para confirmar la inconstitucionalidad de la orden, apoyándose en un precedente de la Corte Suprema de 1898 que ya había resuelto una disputa similar sobre ciudadanía por nacimiento.
- La orden nunca llegó a aplicarse: una cadena de bloqueos judiciales sucesivos la mantuvo suspendida, y al menos nueve demandas en todo el país la impugnan actualmente.
- El camino apunta ahora hacia la Corte Suprema, que recientemente ha limitado el alcance de las órdenes de protección nacionales, dejando el futuro del derecho de nacimiento en un terreno incierto.
Desde San Francisco, un tribunal federal de apelaciones ha vuelto a trazar la línea entre el poder ejecutivo y los derechos constitucionales: la orden de Trump que buscaba redefinir quién nace ciudadano en suelo estadounidense fue declarada inconstitucional, confirmando más de un siglo de jurisprudencia anclada en la Decimocuarta Enmienda. La decisión, impulsada por cuatro estados que demostraron el daño concreto que la medida causaría a sus comunidades, no cierra el debate sino que lo eleva hacia la Corte Suprema, donde la pregunta sobre el derecho de nacimiento aguarda su respuesta definitiva.
Un tribunal federal de apelaciones en San Francisco confirmó esta semana que la orden ejecutiva firmada por el presidente Trump para restringir la ciudadanía por nacimiento es inconstitucional. La Corte del Noveno Circuito respaldó así un fallo previo de un juez en Seattle, cerrando otra puerta judicial al intento del gobierno de reinterpretar la Decimocuarta Enmienda.
La orden buscaba negar la ciudadanía a niños nacidos en territorio estadounidense si sus padres carecían de estatus migratorio legal o residencia permanente. El gobierno sostuvo que la cláusula "sujeto a la jurisdicción" de la enmienda permitía esa excepción. Los tribunales rechazaron esa lectura, respaldándose en United States v. Wong Kim Ark, un precedente de 1898 en el que la Corte Suprema ya había reconocido el derecho de nacimiento a un hijo de inmigrantes chinos nacido en San Francisco.
Cuatro estados —Washington, Arizona, Illinois y Oregón— lideraron la demanda argumentando que la medida dañaría directamente sus sistemas de salud, educación y servicios sociales al eliminar reembolsos federales vinculados a niños que dejarían de ser considerados ciudadanos. El fallo fue votado 2-1: los jueces Hawkins y Gould, designados por Clinton, escribieron que la orden es inconstitucional; el juez Bumatay, nombrado por Trump, no cuestionó el fondo sino que argumentó que los estados carecían de legitimidad para demandar y que una medida cautelar de alcance nacional excedía el poder judicial.
La orden nunca llegó a aplicarse. Bloqueos judiciales sucesivos la detuvieron desde el principio, y al menos nueve demandas en todo el país la impugnan. La Casa Blanca y el Departamento de Justicia no emitieron declaraciones tras el fallo. Con esta decisión, el debate sobre quién nace ciudadano en suelo estadounidense queda posicionado para su eventual resolución en la Corte Suprema.
Un tribunal federal de apelaciones en San Francisco bloqueó esta semana el intento del presidente Trump de reescribir quién puede ser ciudadano estadounidense por nacimiento. La Corte de Apelaciones del Noveno Circuito confirmó lo que un juez en Seattle ya había decidido: la orden ejecutiva que Trump firmó es inconstitucional y no puede aplicarse en todo el país.
La orden buscaba negar la ciudadanía a niños nacidos en Estados Unidos si sus madres estaban en el país sin documentos o con visados temporales, y si sus padres tampoco eran ciudadanos ni residentes permanentes. Esto habría reinterpretado la Decimocuarta Enmienda, que desde 1868 garantiza que todas las personas nacidas en territorio estadounidense y sujetas a su jurisdicción son ciudadanas. El gobierno argumentó que la frase "sujeto a la jurisdicción" permitía hacer excepciones para hijos de inmigrantes sin estatus legal. Los tribunales rechazaron esa lectura.
Cuatro estados —Washington, Arizona, Illinois y Oregón— demandaron al gobierno federal después de que Trump emitiera la orden. Argumentaron que la medida causaría daño directo a sus sistemas de salud, educación y servicios sociales. Si la orden hubiera entrado en vigor, estos estados habrían perdido reembolsos federales por la atención médica y los servicios sociales prestados a niños que dejarían de ser considerados ciudadanos. Los costos administrativos para cumplir con los nuevos requisitos también habrían aumentado significativamente.
El fallo fue votado 2-1. Los jueces Michael Hawkins y Ronald Gould, ambos designados por Bill Clinton, escribieron que el tribunal de distrito "concluyó correctamente que la interpretación propuesta en la Orden Ejecutiva, que niega la ciudadanía a muchas personas nacidas en los Estados Unidos, es inconstitucional". El juez disidente, Patrick Bumatay, nombrado por Trump, no cuestionó la constitucionalidad de la orden sino que argumentó que los estados no tenían derecho legal para demandar y que una medida cautelar de alcance nacional excedía el poder judicial.
La decisión se produce en un momento en que la Corte Suprema ha limitado recientemente la capacidad de los tribunales inferiores para emitir órdenes de protección nacional. Sin embargo, Hawkins y Gould concluyeron que este caso encajaba en una excepción válida porque afectaba directamente a los estados demandantes. Los jueces escribieron que el tribunal de distrito "no abusó de su discreción al emitir una medida cautelar universal para dar a los estados un alivio completo".
La demanda de los estados se apoyó en un precedente de 1898. En United States v. Wong Kim Ark, la Corte Suprema afirmó que un niño nacido en San Francisco de padres chinos que no eran ciudadanos estadounidenses tenía derecho a la ciudadanía por nacimiento. Esa decisión ha sido considerada determinante para la doctrina constitucional vigente durante más de un siglo.
La orden ejecutiva nunca entró en vigor. Los bloqueos judiciales sucesivos la detuvieron antes de que pudiera aplicarse. Hasta ahora, al menos nueve demandas en todo el país han impugnado la medida. La Casa Blanca y el Departamento de Justicia no emitieron declaraciones públicas después del fallo. Con esta decisión, el asunto está posicionado para una posible revisión por parte de la Corte Suprema, donde el futuro de la ciudadanía por nacimiento podría decidirse finalmente.
Citas Notables
El tribunal de distrito concluyó correctamente que la interpretación propuesta en la Orden Ejecutiva, que niega la ciudadanía a muchas personas nacidas en los Estados Unidos, es inconstitucional. Estamos completamente de acuerdo.— Jueces Michael Hawkins y Ronald Gould, Corte de Apelaciones del Noveno Circuito