El viernes, la tierra habló con una fuerza que pocas generaciones olvidan: un sismo de magnitud 7,7 sacudió el centro-sur de Panamá, recordando a toda una región que la corteza sobre la que construimos nuestras vidas sigue siendo un territorio vivo y en tensión. El epicentro, a apenas 12 kilómetros de profundidad en la provincia de Herrera, liberó en segundos la presión acumulada durante décadas en el Sistema de Fallas Azuero-Soná, extendiendo su eco hasta Costa Rica y Colombia. Las alertas de tsunami que se activaron para siete países —y que una hora después fueron canceladas— ilustran cuán i
Terremoto de magnitud 7,7 sacude Panamá y genera alarma regional por tsunami
El desastre que estamos enfrentando es grande
¿Por qué un terremoto de 7,7 grados en Panamá generó alertas de tsunami en siete países diferentes?
El epicentro estuvo en el Pacífico, a solo 12 kilómetros de profundidad. Eso significa que el movimiento fue cercano a la costa y lo suficientemente potente como para desplazar agua. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico tiene protocolos automáticos: cuando detectan un sismo de esa magnitud en esa zona, emiten alertas regionales de inmediato.
Pero aquí está lo importante: las alertas se cancelaron una hora después. No hubo tsunami. Eso sugiere que aunque el sismo fue fuerte, no generó las olas que inicialmente se temían. El protocolo funcionó, pero la amenaza real fue menor de lo que el primer impulso sugería.
El presidente dijo que nadie estaba preparado. ¿Qué tan sorprendente fue este terremoto?
Néstor Luque, el geólogo, explicó que el Sistema de Fallas Azuero-Soná había estado acumulando presión durante mucho tiempo. Estos sistemas liberan energía ocasionalmente. Así que en términos geológicos, no fue una sorpresa total, pero la magnitud y el momento sí lo fueron para la población.
Eso es importante aclarar: los expertos sabían que la falla era activa. Lo que no se puede predecir es cuándo va a liberar esa energía. Entonces el presidente tiene razón en que nadie estaba preparado en el sentido práctico, pero geológicamente era un evento que podía ocurrir.
¿Cuál fue el daño real? Vimos colapsos parciales, grietas, heridos, pero no muertes confirmadas.
Los daños se concentraron en las provincias centrales: Herrera, Veraguas, Coclé y Los Santos. Un hotel en Penonomé sufrió colapso parcial. Hubo grietas en edificios, daños en iglesias, cortes de energía en seis provincias. Varios heridos, incluyendo alguien golpeado por escombros. Pero no se confirmaron muertes al momento del reporte.
Ese "al momento del reporte" es crucial. El presidente dijo que no tenía reportes oficiales de muertes pero no las descartaba. En las primeras horas después de un terremoto, la información es incompleta. Especialmente en zonas rurales como Herrera, donde el acceso es más difícil. Los números finales podrían cambiar.
El Canal de Panamá siguió funcionando. ¿Qué tan cerca estuvo del epicentro?
A unos 200 kilómetros. Eso fue suficientemente lejos como para que no sufriera daños significativos. Considerando que el canal mueve el 3% del comercio marítimo mundial, fue una suerte que siguiera operativo.
Sí, pero eso también muestra algo sobre la geografía del terremoto: fue fuerte, pero localizado. La capital sintió 40 segundos de vibraciones. Otras zonas sintieron más. Pero la intensidad no fue uniforme. El daño se concentró en el centro del país, no en toda la región.
¿Qué viene ahora?
Las autoridades están evaluando daños. El presidente se trasladó a Penonomé. Habrá réplicas durante días o semanas. La gente seguirá asustada, especialmente en las zonas más afectadas.
Y lo que no sabemos aún: cuántas personas resultaron heridas en total, si hay muertes que no se han reportado, cuánto tiempo tardará en restaurarse la energía en todas las provincias, y cuál será el costo total de la reconstrucción. Esos números llegarán en los próximos días.
Il Polso
- Un sismo de 7,7 grados sacudió Panamá durante 40 segundos, desencadenando pánico masivo: oficinas evacuadas, calles colapsadas por el tráfico y el aeropuerto de Tocumen cerrado de emergencia.
- Las alertas de tsunami se dispararon simultáneamente para las costas de siete países del Pacífico, incluyendo Hawái y Chile, sembrando incertidumbre regional durante más de una hora antes de ser canceladas.
- Los daños más graves se concentraron en las provincias centrales —Coclé, Veraguas, Herrera y Los Santos—, con viviendas agrietadas, una iglesia destruida y un hotel parcialmente derrumbado en Penonomé.
- El presidente Mulino viajó a la zona de desastre y advirtió que las carreteras estaban 'totalmente colapsadas', sin descartar víctimas mortales aunque sin confirmarlas al momento del reporte.
- El Canal de Panamá, arteria del 3% del comercio marítimo mundial, operó con normalidad pese a estar a 200 kilómetros del epicentro, evitando una crisis económica de alcance global.
El viernes, la tierra habló con una fuerza que pocas generaciones olvidan: un sismo de magnitud 7,7 sacudió el centro-sur de Panamá, recordando a toda una región que la corteza sobre la que construimos nuestras vidas sigue siendo un territorio vivo y en tensión. El epicentro, a apenas 12 kilómetros de profundidad en la provincia de Herrera, liberó en segundos la presión acumulada durante décadas en el Sistema de Fallas Azuero-Soná, extendiendo su eco hasta Costa Rica y Colombia. Las alertas de tsunami que se activaron para siete países —y que una hora después fueron canceladas— ilustran cuán interconectadas son las vulnerabilidades humanas en esta franja del mundo donde el Pacífico y el continente se encuentran.
El viernes por la tarde, un terremoto de magnitud 7,7 estremeció Panamá con la fuerza suficiente para ser sentido en Costa Rica y Colombia. El Servicio Geológico de Estados Unidos ubicó el epicentro a 12 kilómetros de profundidad cerca de La Pitaloza, en la provincia de Herrera, en el centro-sur del país. Al sismo principal le siguieron varias réplicas significativas, entre ellas una de 6,6 grados que prolongó el miedo entre la población.
En la ciudad de Panamá, el temblor duró unos 40 segundos y provocó evacuaciones masivas de edificios, parálisis del metro y el cierre temporal del aeropuerto de Tocumen. Seis provincias sufrieron cortes de energía. A pesar de todo, el Canal de Panamá —por donde transita cerca del 3% del comercio marítimo mundial— continuó operando con normalidad desde sus 200 kilómetros de distancia al epicentro.
Los daños más severos se registraron en las provincias centrales de Coclé, Veraguas, Herrera y Los Santos. En Penonomé, un hotel sufrió colapso parcial y una persona resultó herida por escombros. Residentes como Ricardo Brown, de 74 años, describieron casas agrietadas y el temor al derrumbe; otros, como el trabajador Luis Poveda en Santiago de Veraguas, quedaron en estado de shock sin poder contactar a sus familias.
El presidente José Mulino se desplazó a la zona afectada y calificó la situación de grave, señalando carreteras "totalmente colapsadas" y sin descartar víctimas mortales. Las alertas de tsunami emitidas para siete países del Pacífico —incluyendo Chile y Hawái— fueron canceladas aproximadamente una hora después del evento, al confirmarse que el riesgo había pasado.
Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de Panamá, explicó que el sismo fue producto de la liberación de tensión acumulada durante largo tiempo en el Sistema de Fallas Azuero-Soná. Las ondas se propagaron por todo el territorio nacional, dejando a una región entera en vilo mientras las autoridades evaluaban los daños y la población aguardaba en las calles la confirmación de que lo peor había quedado atrás.
El viernes por la tarde, un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá con suficiente violencia para ser sentido claramente en Costa Rica y Colombia, activando de inmediato alertas de tsunami en toda la región del Pacífico. El Servicio Geológico de Estados Unidos localizó el epicentro a 12 kilómetros de profundidad cerca de la comunidad rural La Pitaloza, en el departamento de Herrera, en el centro-sur del país, a poca distancia de la costa del Pacífico. Lo que comenzó como un único evento sísmico se convirtió rápidamente en una serie de movimientos: tras el temblor principal llegaron varias réplicas importantes, incluyendo una de 6,6 grados que prolongó la incertidumbre y el pánico entre la población.
La magnitud del evento generó consecuencias inmediatas y visibles. En la ciudad de Panamá, donde el temblor duró aproximadamente 40 segundos, los residentes evacuaron edificios de oficinas en masa, congestionando las calles y paralizando el tráfico. Las clases fueron suspendidas, el metro dejó de funcionar, y el aeropuerto internacional de Tocumen cerró temporalmente sus operaciones. La compañía eléctrica Naturgy reportó cortes de energía que afectaron a seis provincias. A pesar de la magnitud, el Canal de Panamá —por donde circula cerca del 3% del comercio marítimo mundial— continuó operando con normalidad, ubicado a unos 200 kilómetros del epicentro.
Los daños se concentraron en las provincias del centro del país: Coclé, Veraguas, Herrera y Los Santos. Omar Smith, del Servicio Nacional de Protección Civil, confirmó varios heridos sin precisar cifras iniciales. En Penonomé, a 150 kilómetros al suroeste de la capital, un hotel sufrió colapso parcial y una persona resultó golpeada por escombros. Imágenes de medios locales mostraban grietas profundas en edificios, daños severos en una iglesia, y destrucción en viviendas. Ricardo Brown, un residente de 74 años en Las Minas, describió el pánico: su casa se había agrietado y temía que se derrumbara. Rosendo Domínguez, otro habitante de Herrera, reportó que el temblor derribó objetos de su cocina y que toda la gente en su zona estaba afuera, asustada. Luis Poveda, trabajador de una fábrica en Santiago de Veraguas, dijo estar en shock sin poder comunicarse con su familia.
El presidente José Mulino se trasladó a Penonomé para evaluar los daños y describió la situación con términos graves: "el desastre que estamos enfrentando es grande", señalando que había carreteras "totalmente colapsadas". Aunque no confirmó muertes en el momento del reporte, tampoco las descartó, diciendo "puede ser, ojalá que no". El mandatario enfatizó que nadie estaba preparado para un evento de esta magnitud.
La alerta de tsunami generó una reacción regional inmediata. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió advertencias de posibles olas peligrosas para las costas de Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y México. El Servicio de la Armada de Chile también emitió una amenaza de tsunami para sus costas. Hawái fue incluido en la zona de riesgo. Sin embargo, una hora después del evento, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico informó a sus socios internacionales que el riesgo había pasado y no existían amenazas, llevando a la cancelación de todas las alertas.
Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de Panamá, explicó el origen del sismo: el Sistema de Fallas Azuero-Soná, un sistema de fallas activas que durante un largo período había acumulado presión tectónica. "Ocasionalmente, debido a la acumulación de tensión, liberan esta cantidad de energía", explicó Luque. Las ondas sísmicas se propagaron por todo el territorio nacional, lo que explica por qué el temblor fue percibido en todas partes, incluso en ciudades lejanas del epicentro. El evento dejó a una región entera en estado de alerta, con autoridades evaluando daños mientras la población permanecía en las calles, esperando confirmación de que lo peor había pasado.
Citazioni salienti
El desastre que estamos enfrentando es grande. Nadie estaba preparado, ni nadie nunca está preparado para este tipo de desastre.— Presidente José Mulino
Es un sistema de fallas activas que ocasionalmente, debido a la acumulación de tensión, liberan esta cantidad de energía.— Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de Panamá