En el umbral del cierre de 2025, el sistema financiero colombiano ofreció una señal de madurez institucional: utilidades acumuladas de 122 billones de pesos que no solo superaron registros anteriores, sino que confirmaron una recuperación construida con paciencia tras años de contracción. La banca comercial, los fondos de pensiones y el sector asegurador convergieron en un momento de relativa solidez, recordándonos que los ciclos financieros, como los humanos, atraviesan períodos de prueba antes de encontrar nuevo equilibrio.
Sistema financiero colombiano supera $122 billones en utilidades con bancos liderando recuperación
El sistema confía más en recuperar su dinero
¿Por qué importa que los bancos ganen más dinero? ¿Qué significa eso para una persona que pide un crédito?
Cuando los bancos ganan más, generalmente es porque están prestando más y cobrando menos pérdidas. Eso sugiere que el crédito está fluyendo de nuevo hacia la economía real, hacia negocios y familias.
Pero dijiste que las tasas de interés siguen siendo altas. ¿Cómo es que la gente está pidiendo crédito si es caro?
Porque después de dos años sin poder acceder al crédito, la gente está dispuesta. Y porque el riesgo está bajando, lo que significa que los bancos confían más en que van a recuperar su dinero.
¿Qué es lo que cambió en el riesgo?
La morosidad cayó casi 20 por ciento. Eso quiere decir que menos gente está dejando de pagar sus deudas. Y los bancos están siendo más cuidadosos con quién prestan, así que la calidad de los préstamos es mejor.
¿Y los fondos de pensiones? ¿Por qué aparecen en esta historia?
Porque muestran que mientras la banca se recupera del lado del crédito, el ahorro de largo plazo también está funcionando. Veinte millones de colombianos vieron crecer sus ahorros para la jubilación en 56 billones de pesos. Es estabilidad en otro frente.
¿Esto significa que todo está bien en la economía?
Significa que el sistema financiero está más saludable que hace un año. Pero sigue condicionado por las tasas de interés y las decisiones del banco central. No es una victoria completa, es una recuperación en marcha.
O Pulso
- Tras más de dos años de contracción real del crédito, la banca comercial colombiana registró ganancias superiores a 12 billones de pesos en noviembre de 2025, un salto de casi 60 por ciento frente al año anterior.
- La mora mayor a 30 días cayó 19,1 por ciento en términos reales anuales, con el segmento de consumo liderando la reducción con una baja cercana al 28 por ciento, aliviando una de las principales tensiones del sistema.
- El microcrédito emergió como el motor más dinámico con un crecimiento real de 8,2 por ciento anual, mientras la cartera total completó siete meses consecutivos en terreno positivo con un saldo bruto de 755 billones de pesos.
- Los fondos privados de pensiones generaron rendimientos históricos de 56,8 billones de pesos para cerca de 20 millones de afiliados, con recursos administrados que superan los 598 billones y crecen al 6 por ciento real anual.
- El sistema avanza hacia mayor rentabilidad y menor riesgo, aunque las altas tasas de interés y el entorno macroeconómico siguen condicionando el ritmo de recuperación de todos sus actores.
En el umbral del cierre de 2025, el sistema financiero colombiano ofreció una señal de madurez institucional: utilidades acumuladas de 122 billones de pesos que no solo superaron registros anteriores, sino que confirmaron una recuperación construida con paciencia tras años de contracción. La banca comercial, los fondos de pensiones y el sector asegurador convergieron en un momento de relativa solidez, recordándonos que los ciclos financieros, como los humanos, atraviesan períodos de prueba antes de encontrar nuevo equilibrio.
A finales de noviembre de 2025, el sistema financiero colombiano cerraba un período que marcaba un giro decisivo. Las utilidades acumuladas superaban los 122 billones de pesos, confirmando una recuperación que había estado gestándose durante meses. El motor era claro: la banca comercial volvía a ganar con fuerza después de un largo período de contracción.
Los establecimientos de crédito reportaron ganancias superiores a 14,4 billones de pesos, un salto de 87,4 por ciento frente a noviembre de 2024. Los bancos concentraban más de 12 billones, casi 60 por ciento más que un año atrás, mientras las corporaciones financieras aportaban 2,4 billones adicionales. Las compañías de financiamiento seguían en rojo, con pérdidas cercanas a 162.000 millones, recordando que la recuperación no era uniforme.
Lo más significativo era que la cartera total había completado siete meses consecutivos con crecimiento real positivo, alcanzando un saldo bruto de 755 billones de pesos. El microcrédito lideraba con un crecimiento real de 8,2 por ciento anual, seguido por la cartera de vivienda con 6 por ciento. La cartera comercial regresaba tímidamente al terreno positivo tras un largo período negativo. Paralelamente, el saldo en mora mayor a 30 días cayó 19,1 por ciento real anual, y la cobertura por provisiones alcanzó 137 por ciento, señal de una gestión del riesgo más prudente.
Más allá de la banca, los fondos privados de pensiones protagonizaron otro hito: los cerca de 20 millones de afiliados obtuvieron rendimientos de 56,8 billones de pesos en once meses, con recursos administrados que superaban los 598 billones. El sector asegurador acumuló utilidades de 3,6 billones, apoyado en el crecimiento de primas de vida y menor siniestralidad, aunque por debajo de los resultados del año anterior. Las sociedades fiduciarias, las administradoras de pensiones y las instituciones oficiales especiales completaron un panorama de rentabilidad amplia, aunque heterogénea.
En conjunto, las cifras retrataban un sistema financiero más sólido y rentable, con señales claras de reactivación del crédito y mejora del riesgo, pero todavía moldeado por las altas tasas de interés y un entorno macroeconómico que seguía exigiendo cautela.
A finales de noviembre de 2025, el sistema financiero colombiano cerraba un período de resultados que marcaba un giro decisivo. Las utilidades acumuladas superaban los 122 billones de pesos, cifra que no solo rebasaba la del año anterior sino que confirmaba una recuperación que había estado gestándose durante meses. El motor de este repunte era claro: la banca comercial, que después de un largo período de contracción, volvía a ganar con fuerza.
Los establecimientos de crédito en su conjunto reportaron ganancias superiores a los 14,4 billones de pesos, un salto de 87,4 por ciento respecto a noviembre de 2024. Dentro de este grupo, los bancos concentraban más de 12 billones de pesos, casi 60 por ciento más que un año atrás. Las corporaciones financieras aportaban 2,4 billones adicionales, mientras que las compañías de financiamiento seguían en rojo, acumulando pérdidas cercanas a 162.000 millones. Esta recuperación no era accidental. Ocurría en un contexto donde el crédito comenzaba a normalizarse después de más de dos años de contracción real, en un entorno que seguía siendo exigente por las altas tasas de interés, pero donde el riesgo y la calidad de la cartera mostraban claros signos de ajuste.
Lo más relevante era que la cartera total había completado siete meses consecutivos con crecimiento real positivo. El saldo bruto ascendía a 755 billones de pesos, con una variación real anual de 1,5 por ciento. El microcrédito lideraba esta expansión con un crecimiento real de 8,2 por ciento anual, consolidándose como el motor del crédito productivo. La cartera de vivienda también mantenía una dinámica sólida, con un aumento real de 6 por ciento, impulsada tanto por vivienda de interés social como por vivienda no VIS. La cartera comercial, después de un largo período en territorio negativo, volvía a crecer, aunque de forma marginal con 0,2 por ciento real. El consumo mostraba una expansión moderada de 0,3 por ciento real.
Este ajuste del crédito se reflejaba también en una mejora significativa de los indicadores de riesgo. El saldo en mora mayor a 30 días se ubicaba en cerca de 30,2 billones de pesos, con una caída real anual de 19,1 por ciento. La reducción fue particularmente fuerte en el segmento de consumo, donde la mora disminuyó cerca de 28 por ciento real anual. En la cartera comercial esa caída fue de 14,3 por ciento real. El indicador de calidad de cartera se mantenía en 4 por ciento, y la cobertura por provisiones alcanzaba cerca de 137 por ciento, lo que significaba que por cada peso en mora, el sistema contaba con más de 1,3 pesos para cubrir eventuales pérdidas. El ajuste no provenía solo de menor crecimiento del crédito, sino también de una gestión más prudente del riesgo.
Más allá de la banca comercial, otro protagonista del cierre de noviembre eran los fondos privados de pensiones. Los cerca de 20 millones de afiliados a los fondos obligatorios habían obtenido rendimientos por 56,8 billones de pesos en los once meses transcurridos del año anterior, resultado del buen comportamiento de los mercados financieros y de la gestión de portafolios. Los recursos administrados por el sistema pensional superaban los 598 billones de pesos, con una variación real anual cercana al 6 por ciento, reforzando la idea de que pese a la volatilidad, el ahorro de largo plazo seguía mostrando resultados favorables para los afiliados.
El buen momento no era exclusivo de las entidades bancarias. El sector asegurador acumulaba utilidades por 3,6 billones de pesos, apoyado en el crecimiento de las primas, especialmente en los ramos de vida, y en una reducción de la siniestralidad en los seguros generales, aunque estos resultados estuvieron por debajo de los 3,9 billones registrados en el mismo período de 2024. Las sociedades fiduciarias reportaban ganancias cercanas a 857.000 millones de pesos, mientras que los recursos del público administrados por estas entidades generaban rendimientos superiores a 31 billones para los inversionistas y fideicomitentes. Las sociedades administradoras de fondos de pensiones y cesantías reportaban ganancias del orden de 1,27 billones de pesos. Las Instituciones Oficiales Especiales, entre las que se cuentan Bancóldex, Findeter y Fogafín, reportaban ganancias por cerca de 2,95 billones de pesos, aunque este grupo redujo sus ganancias 31,5 por ciento anual. Los intermediarios de valores también cerraban en terreno positivo, aunque con utilidades más moderadas, en línea con un mercado de capitales más estable pero aún selectivo.
En conjunto, las cifras mostraban un sistema financiero más rentable, con menor mora y señales claras de reactivación del crédito, aunque todavía condicionado por el entorno macroeconómico y las decisiones de política monetaria que seguían moldeando el comportamiento de las instituciones y sus clientes.
Citações Notáveis
Por cada peso en mora, el sistema cuenta con más de 1,3 pesos para cubrir eventuales pérdidas— Superintendencia Financiera