Sira Rego anuncia traslado de menores de Ceuta en «unas pocas semanas» y critica a PP y Vox

Más de 140 personas fallecidas en el evento migratorio; menores no acompañados en situación de vulnerabilidad siendo trasladados a la frontera según documentación visual.
Nadie se lanza al mar salvo que lo que deja en tierra es peor
La ministra explica por qué los menores migran, rechazando la idea de que sea una decisión caprichosa.
Mark

¿Por qué la ministra no puede dar una cifra exacta de menores si ya hace días que están llegando?

Mimi

Porque la situación es caótica. Niños siguen apareciendo de lugares donde estaban escondidos. No hay registro centralizado aún. Es difícil contar lo que no deja de moverse.

Mark

¿Qué significa que rechace los números de 5.000 a 6.000 menores?

Mimi

Que probablemente sean menos, pero que tampoco quiere mentir dando una cifra que no puede verificar. Es una forma de decir: no sé exactamente, pero no crean todo lo que leen.

Mark

¿Por qué insiste tanto en la reagrupación familiar?

Mimi

Porque es la solución más humana y legal. Si un niño tiene familia en Marruecos o en otro lugar, lo correcto es intentar devolverlo. Solo para quienes eso sea imposible entra en juego el sistema de acogida español.

Mark

Las imágenes de menores siendo trasladados a la frontera con soldados parecen graves. ¿Por qué no dice directamente que irán a fiscalía?

Mimi

Porque primero necesita entender qué pasó exactamente. Quizá había razones de seguridad, quizá no. No quiere acusar sin saber. Pero está claro que le preocupan esas imágenes.

Mark

¿Pueden las comunidades gobernadas por Vox realmente negarse a acoger menores?

Mimi

No, legalmente no pueden. Hay una ley. Pero Rego sabe que algunos lo intentarán de todas formas, así que lo deja claro: o cumplen o cometen prevaricación.

Mark

¿Qué quiere decir con que el modelo migratorio europeo ha fracasado?

Mimi

Que Europa ha intentado resolver sus problemas de migración pagándole a países como Marruecos para que detengan a la gente en sus fronteras. Pero esos países tienen sus propios intereses, y cuando les conviene, dejan pasar. El sistema no funciona.

  • Ceuta acoge una llegada masiva de menores migrantes no acompañados —algunos de apenas 12 años, incluyendo niñas— cuya cifra exacta el propio Gobierno no puede aún confirmar, lo que revela la magnitud del caos sobre el terreno.
  • Imágenes perturbadoras muestran a menores siendo trasladados a la frontera junto a soldados, encendiendo alarmas sobre posibles vulneraciones de derechos fundamentales que la ministra prometió investigar.
  • PP y Vox convierten la crisis en munición electoral mientras más de 140 personas han muerto en el evento migratorio, una instrumentalización que Rego califica de 'absolutamente lamentable'.
  • El Gobierno activa el artículo 35 de la Ley de Extranjería para obligar a las comunidades autónomas a acoger menores de forma vinculante, advirtiendo que negarse equivaldría a prevaricación.
  • En pocas semanas comenzarán los traslados a la península, respaldados por 25 millones de euros y protocolos de acogida que priorizan la reagrupación familiar y el retorno seguro para quienes lo deseen.

En el cruce entre la urgencia humanitaria y el cálculo político, la ministra española Sira Rego llegó a Ceuta para enfrentar una de las crisis migratorias más graves de los últimos años: cientos de menores no acompañados, algunos de apenas doce años, varados en una ciudad autónoma que no puede contenerlos sola. Con 25 millones de euros comprometidos y el peso de la ley como argumento, el Gobierno intenta convertir una emergencia en un sistema, mientras más de 140 personas han perdido la vida en el mismo mar que esos niños cruzaron buscando algo distinto al miedo.

Sira Rego llegó a Ceuta el jueves con una misión urgente: gestionar una crisis migratoria que ha desbordado a la ciudad autónoma. La ministra de Juventud e Infancia habló con este periódico tras su llegada y anunció que el traslado de menores a las comunidades autónomas ocurriría en cuestión de semanas. Lo que no pudo ofrecer fue una cifra definitiva: niños seguían apareciendo, algunos que habían permanecido escondidos o de los que las autoridades no tenían constancia. Rechazó los números de 5.000 a 6.000 que circulaban en medios locales, aunque sin desmentirlos del todo.

La diversidad de los menores llegados complica la respuesta. Hay niños de apenas 12 años, niñas, jóvenes de Marruecos, de Sudán, de zonas de conflicto. Algunos quieren reunirse con sus familias; otros buscan asilo. Las pruebas de determinación de edad se realizarán en Ceuta, y para los más pequeños ni siquiera serán necesarias. Cada caso exige una entrevista individualizada antes de decidir el camino a seguir.

Mientras tanto, imágenes de menores siendo conducidos a la frontera junto a soldados han generado alarma. Rego prometió investigar esas circunstancias y garantizar que no se vulneren derechos fundamentales. El Gobierno ha destinado 25 millones de euros a la operación e invocará el artículo 35 de la Ley de Extranjería para que las comunidades autónomas acojan menores de forma obligatoria. Negarse, advirtió la ministra, podría constituir prevaricación.

Frente al uso político de la crisis por parte de PP y Vox, Rego fue contundente: con más de 140 personas muertas en el evento migratorio, instrumentalizar el sufrimiento de la infancia con fines electorales le parece inaceptable. A quienes ven la acogida como un problema, les pidió buscar información veraz y preguntarse qué harían si sus propios hijos estuvieran en peligro.

Sobre las causas, la ministra rechazó explicaciones simples y apuntó al fracaso del modelo migratorio europeo, que ha delegado la gestión de fronteras en países como Marruecos con intereses propios. Antes de colgar, confirmó que no se presentará a ninguna lista electoral el próximo año: se retira de la política institucional convencida de que la izquierda necesita repensar su proyecto desde la raíz.

Sira Rego llegó a Ceuta el jueves con una tarea que no admite demora: gestionar una de las mayores crisis migratorias que ha enfrentado España en años. La ministra de Juventud e Infancia, de 52 años y originaria de Valencia, habló con este periódico por teléfono apenas después de su arribo a la ciudad autónoma, donde anunció que el traslado de menores migrantes a las comunidades autónomas ocurriría en el transcurso de unas pocas semanas. Lo que no pudo ofrecer fue una cifra definitiva de cuántos niños y adolescentes han llegado realmente a Ceuta en los últimos días.

La incertidumbre sobre los números refleja el caos de la situación sobre el terreno. Mientras que reportes locales hablaban de entre 5.000 y 6.000 menores, Rego fue cautelosa. Explicó que niños seguían apareciendo, algunos que habían estado escondidos o de los que las autoridades no tenían constancia previa. El trabajo inmediato se concentraba en identificación, análisis de casos individuales y atención humanitaria básica. Cuando se le preguntó si manejaban alguna horquilla de cifras, la ministra rechazó ser irresponsable dando datos que aún no podía verificar, aunque sugirió que probablemente no llegarían a los números más altos que circulaban.

Lo que sí quedó claro es la diversidad de los menores llegados. Rego destacó un número significativo de niños de apenas 12 años, así como niñas, lo que plantea desafíos específicos para los servicios de atención a la infancia. Las pruebas de determinación de edad se realizarían en Ceuta, un esfuerzo considerable que la ministra calificó como buena noticia. Para los menores muy pequeños, no sería necesaria prueba alguna. La prioridad inmediata era la reagrupación familiar, un proceso que requería entrevistas individualizadas cuidadosas con cada niño para entender su situación concreta. Algunos querían regresar con sus familias; otros provenían de zonas de conflicto como Sudán y buscaban asilo. Muchos eran de Marruecos. El trabajo de coordinación con ese país sería delicado, y para quienes el retorno no fuera posible, España activaría su sistema de acogida con todas las garantías legales.

Pero la crisis también había dejado imágenes perturbadoras. Videos y fotografías mostraban a menores siendo trasladados a la frontera junto a soldados, escenas que preocupaban profundamente a Rego. Dijo que se pediría claridad sobre cualquier circunstancia y que todos los dispositivos estaban en marcha para evitar vulneraciones de derechos fundamentales. Cuando se le preguntó si esas imágenes irían a la fiscalía si estaban bien documentadas, respondió que primero había que ver la situación completa y luego garantizar el cumplimiento de la ley.

El Gobierno había destinado 25 millones de euros para esta operación y planeaba llevar la propuesta al último consejo de ministros del mes. Un equipo ministerial se trasladaría a Ceuta el 16 de agosto para trabajar en protocolos y opciones de acogida. Rego invocó el artículo 35 de la Ley de Extranjería para generar más traslados a la península con carácter vinculante y solidario. Las comunidades autónomas no tenían opción de negarse, advirtió, salvo que quisieran incurrir en prevaricación.

La ministra fue directa al criticar a PP y Vox. Mientras que el PP decía que acataría la ley, Vox se negaba abiertamente a acoger menores. Rego calificó el uso político de la crisis como absolutamente lamentable. Más de 140 personas habían muerto en el evento migratorio; se trataba de un momento de tensión extrema y tragedia humana extraordinaria. Usar a la infancia como elemento de caja electoral o partidista era, en su opinión, inaceptable. Cuando se le preguntó qué diría a ciudadanos que veían la acogida como un problema, Rego pidió que acudieran a información veraz. El Gobierno había gestionado 2.000 expedientes de menores migrantes en el último año, principalmente de Canarias, Ceuta y Melilla, sin incidentes. ¿Qué harían ellos si sus propios hijos estuvieran en riesgo, en un país sin oportunidades o en guerra?

Sobre las causas del evento, Rego rechazó explicaciones simplistas. No creía que hubiera una sola causa y enfatizó la necesidad de investigación. Lo que sí estaba claro era que la situación en la frontera sur y el Mediterráneo central reflejaba un fracaso del modelo migratorio europeo, que se había empeñado en externalizar fronteras y delegar la gestión en terceros países con intereses no necesariamente alineados con Europa. Marruecos, dijo, tenía sus propios intereses, y poner la política migratoria en manos de terceros no era una buena idea. Cuando se le preguntó si compartía la posición de su grupo, Sumar, sobre excluir a Marruecos de la organización del Mundial 2030, respondió que sí, y que era momento de abrir un debate más amplio sobre qué países debían cumplir mínimos de derechos humanos para participar en eventos deportivos internacionales.

Antes de terminar la conversación, Rego confirmó algo que se había conocido horas antes: no estaría en ninguna lista electoral el próximo año. Se retiraba de la política institucional, decisión que consideraba saludable. Ahora tocaba una reflexión profunda sobre el momento de la izquierda, que necesitaba repensar su proyecto político y estratégico.

PP y Vox están haciendo un uso propagandístico de lo que ha ocurrido aquí, algo absolutamente lamentable
— Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia
Poner la política migratoria en terceros países no es una buena idea
— Sira Rego, sobre la cooperación con Marruecos
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