En el Día Mundial de la Salud Mental, la tenista Sara Sorribes convierte su propia pausa deportiva en un acto de pedagogía colectiva: pedir ayuda no es rendirse, sino una forma más honda de competir. Un estudio revela que apenas el 3,9% de los españoles cree que el deporte profesional aborda este tema con la seriedad que merece, mientras que el 87,5% reconoce que cuando los deportistas hablan abiertamente, algo cambia en la sociedad. La voz de quienes han pasado por ello sigue siendo, al parecer, el instrumento más poderoso para normalizar lo que durante demasiado tiempo se confundió con debil
Sara Sorribes: «Pedir ayuda no te hace menos fuerte» en el Día Mundial de la Salud Mental
Ser fuerte también significa escucharte y reconocer cuándo necesitas ayuda
¿Por qué crees que tan pocos españoles ven que la salud mental se aborde bien en el deporte profesional? Solo el 3,9 por ciento.
Porque durante décadas el deporte ha celebrado la capacidad de seguir adelante sin importar el costo. La fortaleza se medía en entrenamientos completados, no en límites respetados.
Pero ese 3,9 por ciento, ¿es una medición de lo que realmente ocurre o de lo que la gente percibe que ocurre? Son cosas distintas.
Buena pregunta. El estudio mide percepción. Pero la percepción importa porque forma la cultura. Si los deportistas creen que no se aborda bien, entonces no hablan de ello.
Sorribes dice que aprendió a escucharse antes de llegar al límite. ¿Eso es algo que se puede enseñar o solo se aprende cuando te quiebras?
Probablemente ambas cosas. Ella necesitó parar para entenderlo. Pero si otros deportistas la escuchan hablar de ello ahora, quizá algunos no tengan que llegar tan lejos.
El 32,8 por ciento dice que la salud mental solo se aborda cuando hay un problema grave. ¿Hay datos sobre si eso ha mejorado en los últimos años o es un número estático?
El estudio no lo dice. Solo refleja el momento actual.
¿Y ese 87,5 por ciento que cree que los deportistas ayudan a normalizar el tema? ¿Eso significa que la gente está lista para escuchar?
Significa que reconocen el valor. Pero reconocer el valor y actuar son cosas distintas. Sorribes está haciendo su parte hablando.
Ella dice que su ambición no cambió, solo cómo la persigue. ¿Eso es cierto o es lo que necesita creer para sentirse bien con la pausa que tomó?
Probablemente es cierto. Pero también es cierto que la pausa cambió algo. No vuelves igual de una experiencia así.
¿Qué viene después? ¿Más tenistas hablarán de esto?
Si Sorribes abre la puerta, otros pueden cruzarla. Eso es lo que ella espera.
Il Polso
- Solo el 3,9% de los españoles cree que la salud mental se trata adecuadamente en el deporte profesional, una cifra que expone una cultura del silencio enquistada en la élite.
- El 32,8% de los españoles percibe que el tema solo se aborda cuando ya hay una crisis grave, lo que deja sin red a quienes aún no han tocado fondo.
- Sorribes admite que ella misma tardó en reconocer las señales: siempre había otro torneo, otro entrenamiento, otra razón para seguir sin escucharse.
- Su pausa no apagó la ambición, sino que la reconfiguró: ahora compite desde el bienestar, no a pesar de él.
- El 87,5% de los españoles considera que los deportistas que hablan abiertamente contribuyen a normalizar la salud mental, convirtiendo cada testimonio en una herramienta de cambio social.
En el Día Mundial de la Salud Mental, la tenista Sara Sorribes convierte su propia pausa deportiva en un acto de pedagogía colectiva: pedir ayuda no es rendirse, sino una forma más honda de competir. Un estudio revela que apenas el 3,9% de los españoles cree que el deporte profesional aborda este tema con la seriedad que merece, mientras que el 87,5% reconoce que cuando los deportistas hablan abiertamente, algo cambia en la sociedad. La voz de quienes han pasado por ello sigue siendo, al parecer, el instrumento más poderoso para normalizar lo que durante demasiado tiempo se confundió con debilidad.
Sara Sorribes se alejó del tenis profesional para atender algo que el circuito no suele contemplar: su propio equilibrio emocional. Ahora, en el Día Mundial de la Salud Mental, usa esa experiencia para cuestionar lo que el deporte de élite entiende por fortaleza. "En el deporte estamos muy acostumbrados a exigirnos y a pensar que tenemos que poder con todo", reconoce. Pero aprendió que escucharse a tiempo no es una concesión a la debilidad, sino una forma más inteligente de mantenerse en pie.
El estudio Radiografía del bienestar emocional y el deporte en España, impulsado por Nara Seguros, pone cifras a una intuición que muchos comparten: solo el 3,9% de los españoles cree que la salud mental se gestiona bien en el deporte profesional. Y el problema no es solo la cantidad de conversación, sino su momento: el 32,8% percibe que el tema aparece únicamente cuando ya hay una crisis, nunca antes. Sorribes reconoce haber caído en esa misma trampa, convenciéndose de que podía aguantar un poco más, siempre un poco más.
Lo que descubrió al parar fue que su ambición no desapareció, sino que encontró una forma distinta de expresarse. Sigue queriendo mejorar y competir, pero ahora sabe que para rendir también necesita estar bien consigo misma. La pausa no fue una derrota; fue una corrección de rumbo.
El dato más esperanzador del estudio es quizás el más sencillo: el 87,5% de los españoles cree que cuando los deportistas hablan abiertamente de salud mental, ayudan a normalizar el problema en la sociedad. Para Sorribes, compartir su historia con otras jugadoras —incluso con referentes del deporte— fue parte esencial del proceso. "Normalizarlo empieza por poder hablarlo", dice. Y si su relato anima a alguien a pedir ayuda antes de llegar al límite, entonces el costo de exponerse valió la pena.
Sara Sorribes se tomó un descanso del tenis profesional para atender su salud mental. Ahora, en el Día Mundial de la Salud Mental, reflexiona sobre lo que aprendió en esa pausa y lo que significa realmente ser fuerte en el deporte de élite. "Si contar lo que he vivido hace que alguien se sienta identificado o se anime a pedir ayuda, entonces ha merecido la pena", dice la tenista patrocinada por Nara Seguros.
Un estudio reciente llamado Radiografía del bienestar emocional y el deporte en España, impulsado por Nara Seguros, revela una brecha preocupante: solo el 3,9 por ciento de los españoles considera que la salud mental se aborda de forma adecuada en el deporte profesional. Sorribes se siente identificada con esa realidad. Durante años, ella misma asoció la fortaleza con seguir adelante sin importar las circunstancias, con entrenar y competir incluso cuando las cosas no iban bien. "En el deporte estamos muy acostumbrados a exigirnos y a pensar que tenemos que poder con todo", explica. Pero con el tiempo su comprensión cambió. Ahora entiende que la fortaleza también significa escucharse a uno mismo, reconocer cuándo se necesita ayuda y permitirse parar.
El estudio apunta a otro problema: no solo importa cuánto se habla de salud mental, sino cuándo comienza esa conversación. El 32,8 por ciento de los españoles cree que en el deporte profesional solo se aborda cuando existe un problema grave. Sorribes reconoce que ella misma cayó en esa trampa. "Muchas veces intentas convencerte de que puedes seguir un poco más. Siempre hay otro entrenamiento, otro torneo o un objetivo por delante", dice. Le costó entender que no tenía que llegar al límite para escuchar lo que le estaba pasando. Aprendió a prestar atención a esas señales antes de que todo se hiciera más difícil.
Lo que sorprende es que cuidarse no significó renunciar a su ambición. "Sigo siendo competitiva y sigo queriendo mejorar y conseguir cosas. Eso no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado es cómo intento llegar a ellas", afirma. La pausa transformó su relación con la exigencia. Ahora es mucho más consciente de que para rendir, competir y disfrutar también necesita estar bien consigo misma. La ambición no desapareció; solo cambió de forma.
Los datos también muestran el poder que tienen los propios deportistas para cambiar la conversación. El 87,5 por ciento de los españoles considera que cuando los profesionales hablan abiertamente de salud mental ayudan, mucho o en parte, a normalizar estos problemas en la sociedad. Para Sorribes, hablar de su experiencia fue fundamental. Durante el proceso fuera de la competición, destacó la importancia de poder contar lo que estaba viviendo, pedir ayuda y sentirse escuchada y acompañada. "Normalizarlo empieza por poder hablarlo y compartirlo", dice. Fue enriquecedor hacerlo con otros deportistas, incluso con jugadoras que eran referentes para ella. Y si su historia ayuda a alguien más a reconocer que pedir ayuda es un acto de fortaleza, entonces el costo de hablar de ello valió la pena.
Citazioni salienti
Si contar lo que he vivido hace que alguien se sienta identificado o se anime a pedir ayuda, entonces ha merecido la pena— Sara Sorribes
Sigo siendo competitiva y sigo queriendo mejorar y conseguir cosas. Lo que sí ha cambiado es cómo intento llegar a ellas— Sara Sorribes