En el corazón de Berlín, una institución cultural vinculada al Kremlin se ha convertido en campo de batalla simbólico entre la diplomacia cultural y la seguridad nacional. La Casa Rusa de Cultura, bajo el peso de sanciones internacionales y sospechas de espionaje, ya no es simplemente un centro de intercambio artístico, sino un espejo en el que Alemania examina su propia relación con Rusia. En plena campaña electoral berlinesa, el SPD y Los Verdes han convertido su cierre en bandera política, recordándonos que en tiempos de desconfianza geopolítica, incluso la cultura se convierte en terreno d
Sanciones y espionaje amenazan el cierre de la Casa Rusa de Cultura en Berlín
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