En la madrugada del 27 de enero, la guerra en Ucrania volvió a mostrar su rostro más cruel: drones rusos alcanzaron un tren de pasajeros —conocido como el 'tren del amor' por las mujeres que viajaban a visitar a sus seres queridos en el frente— y golpearon simultáneamente la ciudad de Odesa, dejando al menos ocho civiles muertos. Estos ataques, que no apuntan a objetivos militares sino a la vida cotidiana y a quienes intentan sostenerla, plantean una vez más la pregunta que la humanidad no ha sabido responder: dónde termina la guerra y dónde comienza el terror.
Rusia mata a cinco personas en ataque con drones contra tren de pasajeros en Járkov
Un acto directo de terrorismo ruso contra civiles desarmados
¿Por qué ese tren en particular era tan importante para Rusia como objetivo?
No era importante militarmente. Eso es lo que hace que el ataque sea tan brutal. Era un tren civil lleno de familias que viajaban para ver a soldados. Rusia sabía exactamente qué era.
¿Cómo sabemos que Rusia sabía? ¿Hay confirmación de que fue intencional y no un error de inteligencia?
El tren circula regularmente por esa ruta. Es conocido como el "tren del amor". Además, el ataque fue coordinado con otros ataques la misma noche contra Odesa.
¿Qué cambió en octubre que hizo que el tren fuera más vulnerable?
Suspendieron los trenes directos al Donbás por seguridad. Entonces el tren empezó a parar en Barvinkove, una estación más expuesta. Menos protección, más tiempo en territorio vulnerable.
¿Tenemos cifras verificadas de los 291 pasajeros? ¿Eso viene de una fuente ucraniana o hay confirmación independiente?
Viene de las autoridades ucranianas. No hay confirmación rusa, obviamente. Pero es el número que se reporta.
¿Y los daños en Odesa? ¿"Colosales" significa qué exactamente?
La empresa propietaria usó esa palabra. No especificaron cuánto tiempo sin electricidad, cuántas personas afectadas. Solo que fue grave.
Entonces tenemos números de muertos confirmados pero no detalles sobre el alcance real de los daños en infraestructura.
Exacto. Sabemos que murieron personas. Sabemos que la energía fue golpeada. Los detalles específicos aún no están disponibles.
Il Polso
- Tres drones Shahed impactaron de madrugada un tren con 291 pasajeros civiles, muchos de ellos mujeres que viajaban a ver a soldados en el frente, matando al menos a cinco personas e incendiando un vagón.
- Esa misma noche, unos 50 drones rusos cayeron sobre Odesa, matando a tres personas, hiriendo a más de treinta y causando daños 'colosales' en la infraestructura energética de la ciudad.
- Ucrania había modificado meses atrás las rutas ferroviarias por razones de seguridad, pero la precaución no fue suficiente para proteger a los viajeros de una región donde los ataques aéreos no cesan.
- El presidente Zelenski y el viceprimer ministro Kuleba calificaron los ataques como 'terrorismo puro', señalando que ninguno de los objetivos tenía valor militar estratégico alguno.
- Los dos ataques coordinados en una sola noche revelan una estrategia deliberada de golpear simultáneamente distintas regiones del país para multiplicar el impacto sobre la población civil.
En la madrugada del 27 de enero, la guerra en Ucrania volvió a mostrar su rostro más cruel: drones rusos alcanzaron un tren de pasajeros —conocido como el 'tren del amor' por las mujeres que viajaban a visitar a sus seres queridos en el frente— y golpearon simultáneamente la ciudad de Odesa, dejando al menos ocho civiles muertos. Estos ataques, que no apuntan a objetivos militares sino a la vida cotidiana y a quienes intentan sostenerla, plantean una vez más la pregunta que la humanidad no ha sabido responder: dónde termina la guerra y dónde comienza el terror.
Un tren de pasajeros que se dirigía a Kramatorsk fue alcanzado por al menos tres drones Shahed rusos en la madrugada del 27 de enero. A bordo viajaban 291 personas, en su mayoría novias, esposas y madres que buscaban visitar a soldados desplegados en el frente —razón por la que el convoy era conocido localmente como el 'tren del amor'. Los drones golpearon la locomotora y un vagón, desatando un incendio que dejó al menos cinco muertos.
La ruta había sido ajustada meses antes por motivos de seguridad: desde octubre, los servicios ferroviarios al Donbás estaban suspendidos y Barvinkove era la terminal más cercana para quienes necesitaban entrar o salir de Donetsk. Aun así, el tren no escapó al alcance de los ataques aéreos rusos, que se han intensificado en la región.
Esa misma noche, Rusia lanzó cerca de 50 drones sobre Odesa. El bombardeo mató a tres personas —entre ellas una mujer hallada bajo los escombros de un edificio residencial— e hirió a más de treinta. La infraestructura energética de la ciudad sufrió daños que la empresa propietaria calificó de 'colosales', comprometiendo los servicios básicos para sus habitantes.
El presidente Zelenski reaccionó de inmediato a través de Telegram, calificando los ataques de 'terrorismo puro'. El viceprimer ministro Kuleba fue aún más directo: los describió como un 'acto directo de terrorismo ruso' sin ningún objetivo militar legítimo. Los dos ataques coordinados en una sola noche ilustran una estrategia que busca golpear a la vez distintas regiones de Ucrania, maximizando el daño sobre la vida civil.
Un tren de pasajeros que viajaba hacia Kramatorsk en la región de Járkov fue alcanzado por drones Shahed rusos en la madrugada del 27 de enero, dejando al menos cinco muertos entre los 291 viajeros que iban a bordo. El convoy, conocido localmente como el "tren del amor" porque transportaba principalmente a novias, esposas y madres que viajaban para visitar a soldados destacados en el frente, recibió el impacto de al menos tres drones que golpearon la locomotora y un vagón de pasajeros, provocando un incendio que se propagó rápidamente.
La ruta del tren había sido modificada meses atrás por razones de seguridad. El 3 de octubre anterior, los servicios ferroviarios que llegaban hasta el Donbás fueron suspendidos debido a la amenaza constante de ataques aéreos. Desde entonces, Barvinkove se convirtió en la estación terminal más cercana para quienes necesitaban entrar o salir de Donetsk, obligando a los viajeros a completar sus trayectos por otros medios. A pesar de estas precauciones, el tren seguía siendo un objetivo vulnerable en una región donde los ataques aéreos rusos se han intensificado.
El presidente Volodímir Zelenski respondió rápidamente a través de Telegram, calificando el ataque como "terrorismo puro". En su mensaje, subrayó que en cualquier país del mundo, un ataque con drones contra un tren civil sería considerado exactamente de la misma manera: un acto terrorista sin justificación. El viceprimer ministro ucraniano, Oleksiy Kuleba, fue más directo aún, describiendo el ataque como un "acto directo de terrorismo ruso" que carecía de cualquier objetivo militar legítimo.
La misma noche, Rusia lanzó un segundo ataque masivo contra la ciudad de Odesa en el sur de Ucrania, esta vez con aproximadamente 50 drones. El bombardeo dejó al menos tres personas muertas e hirió a más de treinta, según el reporte del jefe de la administración militar de la ciudad, Serguí Lisak. Los equipos de rescate encontraron los cuerpos de dos personas en las primeras horas después del ataque, y posteriormente descubrieron el cuerpo de una mujer bajo los escombros de un edificio residencial en la calle Projorivski.
La infraestructura energética de Odesa sufrió daños que la empresa propietaria de las instalaciones describió como "colosales". Aunque no se proporcionaron detalles específicos sobre la magnitud de los daños o el tiempo de reparación, la caracterización sugiere que el ataque afectó significativamente la capacidad de la ciudad para mantener sus servicios básicos. Estos dos ataques coordinados en la misma noche subrayan la estrategia rusa de golpear objetivos civiles en múltiples regiones de Ucrania de manera simultánea, maximizando el impacto y las víctimas.
Citazioni salienti
En cualquier país, un ataque con un dron contra un tren civil se consideraría exactamente de la misma manera: puro terrorismo— Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania
Un acto directo de terrorismo ruso sin ningún objetivo militar— Oleksiy Kuleba, viceprimer ministro de Ucrania