La IA amenaza empleos cognitivos de alto nivel (trabajadores de cuello blanco) pero oficios físicos como plomería mantienen mayor empleabilidad en corto plazo. Corvalán critica postura bipolar de líderes tecnológicos que prometen revolución mientras piden regulación para eximirse de responsabilidades.
IA y empleo: qué trabajos cambiarán según experto de la UBA
Cuando una víctima va a denunciar, no quiere la computadora. Quiere ser escuchada.
¿Entonces Corvalán está diciendo que la IA no va a destruir el empleo?
No exactamente. Dice que los trabajos cognitivos de alto nivel están en riesgo real ahora. Pero rechaza la idea de que vayan a desaparecer profesiones enteras. Lo que cambia es la función: los programadores pasan a revisar código, los abogados a supervisar resultados.
Pero eso es una predicción. ¿Tiene datos sobre cuántos empleos se van a transformar versus cuántos se van a perder? Porque "las tareas se expanden" es una esperanza, no una garantía.
Es verdad. Corvalán usa el ejemplo del ajedrez: la industria creció después de Deep Blue. Pero eso es un caso. No sabemos si se va a repetir en contabilidad o programación.
¿Y qué pasa con lo de la dignidad humana? ¿Eso es más urgente que el empleo?
Parece serlo para él. Dice que la gente usa ChatGPT como terapeuta, que los chicos están siendo antropomorfizados por estas máquinas. Llama "sedentarismo cognitivo masivo" a lo que está pasando.
Pero ¿cuánta gente realmente usa ChatGPT como terapeuta? ¿Eso es un patrón o anécdotas? Porque si es anécdotas, el riesgo es real pero no sabemos la escala.
¿Y la crítica a los líderes tecnológicos? ¿Eso es justo?
Corvalán dice que piden regulación para eximirse de responsabilidad mientras prometen revoluciones. Hay una tensión real ahí: quieren que crezca el negocio pero que alguien más controle los riesgos.
Pero también es posible que algunos de ellos genuinamente crean que sus sistemas son riesgosos y pidan regulación de buena fe. Corvalán asume la peor intención. Puede ser verdad, pero no es lo único que explica ese comportamiento.
¿Entonces cuál es el consejo práctico? ¿Qué debería hacer una empresa ahora?
Usar la IA para acelerar procesos, pero mantener control humano. No paralizarse, pero tampoco confianza sin límites. Y en trabajos de cuidado, la máquina nunca reemplaza la escucha.
Eso es sensato, pero también es vago. ¿Cómo se mantiene "control humano" cuando la máquina es más rápida y más precisa? Eso es la pregunta que Corvalán no responde completamente.
Il Polso
- Juan Corvalán dirige el Laboratorio de Innovación e IA de la Facultad de Derecho de la UBA
- La IA amenaza empleos cognitivos de alto nivel (trabajadores de cuello blanco) pero oficios físicos como plomería mantienen mayor empleabilidad
- Un trabajo que hace 50 años tenía 12 tareas hoy tiene 120 tareas
- Hay gente que usa ChatGPT como asistencia terapéutica, según Corvalán
- La UBA organiza encuentro sobre "Sabiduría y Dignidad en tiempos de la IA" para octubre con la Conferencia Episcopal Argentina
La IA amenaza empleos cognitivos de alto nivel (trabajadores de cuello blanco) pero oficios físicos como plomería mantienen mayor empleabilidad en corto plazo. Corvalán critica postura bipolar de líderes tecnológicos que prometen revolución mientras piden regulación para eximirse de responsabilidades.
Juan Corvalán, director del Laboratorio de IA de la UBA, advierte sobre riesgos laborales de sistemas autónomos mientras destaca potencial productivo. Plantea necesidad de equilibrio entre innovación y control humano sobre la tecnología.
Juan Corvalán dirige el Laboratorio de Innovación e Inteligencia Artificial en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, y en una entrevista con el equipo de Infobea al Amanecer planteó una posición que rechaza tanto el pánico como la ingenuidad frente a los sistemas de inteligencia artificial. Su mensaje central fue directo: hay que tener cierto temor a la tecnología, pero ese temor no debe paralizarnos. La clave está en distinguir entre las herramientas de IA que ya están disponibles para empresas y usuarios —que pueden acelerar procesos productivos— y los sistemas de frontera que se experimentan en grandes laboratorios estadounidenses, dotados de mucha mayor autonomía y capacidad de acción.
El riesgo real, según Corvalán, surge cuando esos agentes autónomos tienen acceso a infraestructura crítica: redes de energía, laboratorios de biotecnología, sistemas que pueden afectar a millones de personas. Pero hay algo más que lo preocupa: la postura de los líderes tecnológicos que combina promesas de revolución con pedidos de regulación. Figuras como Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk, en su lectura, generan una situación "bastante bipolar". Por un lado, proclaman que están inventando inteligencia que podría superar a los humanos. Por el otro, piden que los gobiernos los regulen porque lo que están creando se les va de las manos. Corvalán sugiere que ese pedido de regulación busca, en primer lugar, eximirse de responsabilidad por las consecuencias de sus desarrollos. Hay también una dimensión geopolítica: es una carrera con China, y las empresas parecen decir: "Intentemos desacelerar, pero que venga alguien de afuera y me pare".
En el mercado laboral, la amenaza más inmediata no está en los trabajos manuales sino en los empleos cognitivos de alto nivel, los que se llaman trabajadores de cuello blanco. La IA ya puede editar un libro de 40 o 50 páginas con el mismo estándar, incluso mejor que un editor humano. Puede preparar posteos para redes sociales, hacer estimaciones de métricas y asumir tareas que hace poco parecían seguras de la automatización. En contraste, oficios como la plomería tienen muchas más chances de empleabilidad en el corto y mediano plazo. Pero Corvalán rechaza la idea de que profesiones como programación, abogacía o contabilidad vayan a desaparecer. Lo que cambia es la función: los ingenieros en sistemas con experiencia pasan a revisar código, controlar ciberseguridad, validar los resultados que produce la máquina. Son funciones de supervisión y control, no de extinción.
Aquí aparece lo que Corvalán llama un "sesgo de proyección": imaginamos cómo se va a extinguir el trabajo de hoy sin conocer las tareas del mañana. Cuando analiza un empleo de hace 50 años, tenía 12 tareas. El mismo empleo hoy tiene 120. Las tareas se extinguen, se renuevan y la lógica del trabajo se expande. Para ilustrarlo, recurre al ajedrez: Deep Blue le ganó a Kasparov hace décadas, y las máquinas juegan millones de veces mejor. Sin embargo, la industria del ajedrez creció. ¿Por qué? Porque los humanos no querían ver máquinas jugando. Querían ver humanos jugando. Eso importa.
Pero hay una preocupación más profunda que va más allá del empleo. La UBA organiza para octubre un encuentro sobre "Sabiduría y Dignidad en tiempos de la IA", junto con la Conferencia Episcopal Argentina y la Academia Vaticana de Ciencias Sociales. Corvalán señala que hay gente que usa ChatGPT como asistencia terapéutica: le dicen "me siento mal" a un chatbot. Eso plantea una pregunta incómoda sobre dónde queda la dignidad humana cuando una tecnología nos antropomorfiza, cuando la tratamos como si fuese un ser humano. Llama a esto "sedentarismo cognitivo masivo", comparable al cambio que las máquinas produjeron en la actividad física. Esta IA hará que tengamos menos actividad cognitiva. Y cuando piensa en niños de siete años usando estas herramientas, se pregunta si su lóbulo frontal puede entender lo que está pasando en esa dinámica.
Corvalán propone que el debate no se limite al temor por los avances técnicos. La pregunta real es: ¿podemos usar la IA para mejorar la salud, para agilizar tareas rutinarias, para hacernos más productivos? Pero mientras tanto, ¿hasta qué punto perdemos el control? Observa que frente a esta tecnología "no hay grieta": posiciones que suelen estar enfrentadas en otros asuntos públicos parecen converger aquí. Y en trabajos que incluyen asistencia o cuidado, la experiencia humana sigue siendo irreemplazable. Cuando una víctima va a denunciar, no quiere estar una hora frente a una computadora. Quiere ser escuchada, atendida, contenida. Después, que la IA llene el formulario.
Citazioni salienti
Hay que temerle un poco y tampoco tenemos que paralizarnos en relación con esta tecnología— Juan Corvalán
La IA es riesgosa en el corto plazo si tiene acceso a infraestructura crítica como redes de energía o laboratorios de biotecnología— Juan Corvalán
Los humanos no querían consumir máquinas jugando ajedrez. Los humanos querían consumir humanos jugando— Juan Corvalán