En los laboratorios del Centro Véktor, en Rusia, los científicos avanzan en una segunda candidata vacunal contra el coronavirus llamada piVacCorona, que ha completado su primera fase clínica con resultados de seguridad alentadores y promete una inmunidad de al menos seis meses. Este desarrollo ocurre mientras el país ya registró la Sputnik V bajo condiciones que generaron escepticismo internacional, revelando una apuesta estratégica por múltiples frentes simultáneos en la carrera global contra la pandemia. La humanidad, aún sin certezas sobre la duración de la inmunidad natural, observa con es
Rusia desarrolla vacuna que generaría inmunidad por seis meses contra COVID-19
La inmunidad formada por esta vacuna es suficiente para al menos seis meses
¿Por qué Rusia estaba desarrollando dos vacunas diferentes al mismo tiempo?
Era una estrategia de cobertura de riesgos. Ninguno sabía cuál candidata funcionaría mejor o más rápido. Tener múltiples opciones en desarrollo aumentaba las probabilidades de éxito.
¿Qué significaba exactamente que la vacuna demostrara "completa seguridad" en fase uno?
Que en los primeros voluntarios o animales de prueba, no causó efectos secundarios graves. Era el primer filtro: antes de saber si protege, necesitas confirmar que no daña.
Seis meses de inmunidad suena corto. ¿Era eso un problema?
En 2020, nadie sabía cuánto duraba la inmunidad natural. Seis meses era una estimación basada en lo que veían en primates. Podía ser suficiente si la vacuna se administraba regularmente.
¿Por qué necesitaban 3.000 voluntarios para la siguiente fase?
Porque con primates solo ves reacciones biológicas básicas. Con humanos, necesitas números grandes para detectar efectos secundarios raros y medir si realmente previene la enfermedad.
¿Cómo se relacionaba esto con la Sputnik V que Putin ya había registrado?
Eran dos apuestas paralelas del mismo sistema. Sputnik V ya estaba "lista" políticamente. piVacCorona era el plan B científico, más cauteloso, siguiendo los pasos tradicionales.
Der Puls
- Con la pandemia aún sin horizonte claro, Rusia acelera el desarrollo de una segunda vacuna mientras el mundo debate los estándares mínimos de seguridad.
- La promesa de seis meses de inmunidad representa un dato concreto en medio de la incertidumbre generalizada sobre cuánto dura la protección contra el coronavirus.
- Los ensayos en primates arrojaron resultados positivos, pero el salto hacia la eficacia real en humanos exige reclutar al menos 3.000 voluntarios en las próximas fases.
- La sombra de la Sputnik V —registrada antes de completar los ensayos de fase tres— pesa sobre la credibilidad internacional de cualquier nuevo anuncio ruso.
- piVacCorona superó el umbral inicial de seguridad, pero el camino hacia una vacuna disponible para el público sigue siendo largo e incierto.
En los laboratorios del Centro Véktor, en Rusia, los científicos avanzan en una segunda candidata vacunal contra el coronavirus llamada piVacCorona, que ha completado su primera fase clínica con resultados de seguridad alentadores y promete una inmunidad de al menos seis meses. Este desarrollo ocurre mientras el país ya registró la Sputnik V bajo condiciones que generaron escepticismo internacional, revelando una apuesta estratégica por múltiples frentes simultáneos en la carrera global contra la pandemia. La humanidad, aún sin certezas sobre la duración de la inmunidad natural, observa con esperanza y cautela cada nuevo paso en este camino inédito.
En el Centro Estatal de Investigación en Virología y Biotecnología Véktor, en Rusia, los científicos trabajan en una candidata vacunal adicional llamada piVacCorona, incluso mientras el presidente Vladimir Putin ya había anunciado el registro de la Sputnik V. Alexánder Rízhikov, jefe del Departamento de Infecciones Zoonóticas y Gripe, informó que la nueva vacuna completó su primera fase de ensayos clínicos con resultados que describió como de "completa seguridad".
La vacuna fue administrada previamente a primates, cuyos organismos respondieron favorablemente al virus. Rízhikov destacó que los datos preliminares sugieren que la protección podría mantenerse durante al menos seis meses, una estimación relevante en un momento en que la duración de la inmunidad —tanto natural como inducida— seguía siendo una gran incógnita.
Sin embargo, el camino hacia su uso masivo aún es largo. Las siguientes fases requerirán al menos 3.000 voluntarios para medir la efectividad real de la vacuna en seres humanos, más allá de lo que los experimentos con animales pueden revelar. Todo esto ocurre en un contexto en que Rusia ya había generado controversia al registrar la Sputnik V sin completar los ensayos de fase tres, el estándar internacional exigido. Con piVacCorona en desarrollo simultáneo, Moscú apuesta por múltiples candidatas, aunque la pregunta sobre cuál cumplirá con los criterios globales de seguridad y eficacia permanece sin respuesta.
En los laboratorios del Centro Estatal de Investigación en Virología y Biotecnología Véktor, en Rusia, los científicos trabajaban en paralelo en múltiples frentes contra la pandemia de coronavirus. Mientras el presidente Vladimir Putin ya había anunciado el registro de la vacuna Sputnik V —incluso su propia hija la había recibido con solo una leve fiebre como efecto secundario—, el equipo de Véktor desarrollaba una candidata alternativa llamada piVacCorona.
Alexánder Rízhikov, jefe del Departamento de Infecciones Zoonóticas y Gripe del centro, explicó que la vacuna había completado su primera fase de ensayos clínicos con resultados alentadores. Los investigadores ya la habían administrado a primates y observaban con cuidado cómo respondían los animales al virus. "Hasta ahora, está todo bien con su reacción al coronavirus", reportó Rízhikov, sugiriendo que los primeros indicios eran positivos.
Lo que distinguía este anuncio era la promesa de duración de la inmunidad. Rízhikov afirmó que los datos preliminares indicaban que la protección generada por piVacCorona podría mantenerse durante un mínimo de seis meses. En septiembre de 2020, cuando la pandemia aún generaba incertidumbre sobre cuánto tiempo duraba la inmunidad tras la infección natural o la vacunación, esta estimación representaba un hito importante en el desarrollo de herramientas para contener el virus.
La primera fase de pruebas había demostrado lo que los investigadores describieron como "completa seguridad" del medicamento. Este era un paso crucial: antes de poder probar si una vacuna realmente prevenía la enfermedad, los científicos necesitaban confirmar que no causaba daño grave en los voluntarios o animales de prueba. Rízhikov presentaba estos resultados como evidencia de que piVacCorona había superado ese umbral inicial.
Pero el camino hacia una vacuna disponible para el público seguía siendo largo. Rízhikov detalló que en las próximas etapas de investigación, cuando el enfoque se desplazara hacia medir la verdadera efectividad de la vacuna, el equipo necesitaría reclutar a al menos 3.000 voluntarios. Estos participantes serían fundamentales para determinar si la vacuna realmente protegía a las personas de contraer COVID-19 en el mundo real, más allá de lo que los primates podían revelar en el laboratorio.
El anuncio llegaba en un momento en que Rusia ya había tomado la controvertida decisión de registrar la Sputnik V antes de completar los ensayos de fase tres, el estándar internacional para demostrar seguridad y eficacia en grandes poblaciones. Ahora, con piVacCorona en desarrollo simultáneo, Moscú estaba apostando por múltiples candidatas. La pregunta que quedaba sin respuesta era cuál de estas vacunas, si alguna, cumpliría con los estándares de seguridad y eficacia que el resto del mundo exigía.
Bemerkenswerte Zitate
Hasta ahora, está todo bien con su reacción al coronavirus. Por tanto, de momento podemos decir con certitud que la inmunidad formada por esta vacuna es suficiente para al menos seis meses.— Alexánder Rízhikov, jefe del Departamento de Infecciones Zoonóticas y Gripe del Centro Véktor