La gira Lux ha canonizado a Rosalía como la gran estrella pop vanguardista de estos tiempos, integrando ópera, electrónica y flamenco en un nuevo canon del entretenimiento. El concierto en Miami reunió a una audiencia variopinta que incluyó celebridades como Ayo Edebiri, reflejando la devoción global que ha generado la artista catalana.
Rosalía cierra en Miami la gira mundial de 'Lux' consagrada como estrella pop vanguardista
El milagro de una verdadera estrella pop: la adoración
¿Por qué importa que Rosalía cierre esta gira específicamente en Miami? ¿Qué tiene de especial ese lugar?
Miami es donde todo converge en ella: la magia, el espejismo, la contradicción. Es una ciudad atomizada, pero esa noche reunió a gente de todos lados bajo su música. Y además, confesó que su canción más sublime fue escrita frente al mar de Miami. Es el cierre perfecto.
Pero eso es lo que ella dice. ¿Hay verificación de eso? ¿O es parte de la narrativa que construye alrededor de la gira?
Mencionas que recibió siete nominaciones a los Latin Grammy. ¿Eso es antes o después del concierto?
Pocas horas antes. Así que subió al escenario ya sabiendo que era una de las artistas más nominadas. Eso amplifica todo lo que pasó esa noche.
Claro, pero ¿cuántas nominaciones tenían otros artistas? Siete suena importante, pero sin contexto es solo un número.
¿Quién es (LA)HORDE? Aparecen como coreógrafos pero no sé quiénes son.
Un colectivo francés que coreografió todo el espectáculo. Trabajaron con Rosalía y la orquesta dirigida por Yudania Gómez Heredia para crear algo que nunca se había visto: ópera, electrónica, flamenco, todo junto.
¿Y funcionó? El artículo dice que fue una apuesta arriesgada. ¿Hay crítica de que no funcionó, o solo celebración?
Hablas de "versiones de La Perla entonadas como cantos litúrgicos feministas". ¿Eso pasó en los conciertos o en internet?
En internet. Pero eso muestra cómo la gira generó una comunidad que reinterpretaba su música. No fue solo un espectáculo, fue un movimiento.
Pero eso es fan behavior, no necesariamente validación de la calidad artística. Mucha gente hace eso con muchos artistas.
¿Cuánto costaba una entrada?
Cuarenta dólares. Algunos la compraron a última hora y sintieron que debería haber costado más.
¿Eso es barato o caro para un concierto de arena? Necesitamos contexto. ¿Cuántas personas asistieron? ¿Cuál fue la capacidad del Kaseya Center?
¿Qué significa que Rosalía "descendió" a Madrid hace menos de un año "como una santa moderna"?
Que presentó Lux como una obra religiosa, mística. Blanco total, aureola oxigenada. Era una presentación de algo sagrado.
Pero eso es lenguaje poético del artículo. ¿Ella se describió así, o es interpretación del periodista?
Der Puls
- Rosalía cerró el Lux Tour en el Kaseya Center de Miami el miércoles
- Recibió siete nominaciones a los Latin Grammy, incluida álbum del año
- La gira comenzó en marzo en Francia y duró seis meses
- La orquesta fue dirigida por Yudania Gómez Heredia, colectivo coreográfico (LA)HORDE
La gira Lux ha canonizado a Rosalía como la gran estrella pop vanguardista de estos tiempos, integrando ópera, electrónica y flamenco en un nuevo canon del entretenimiento. El concierto en Miami reunió a una audiencia variopinta que incluyó celebridades como Ayo Edebiri, reflejando la devoción global que ha generado la artista catalana.
Rosalía clausuró su gira mundial Lux en Miami, consolidándose como artista pop de vanguardia global con siete nominaciones a los Latin Grammy. El concierto marcó el cierre de una peregrinación que transformó la escena musical mundial.
Rosalía cerró los ojos en el escenario del Kaseya Center de Miami con la cara mojada de lágrimas, despidiéndose no solo de una ciudad sino de seis meses de peregrinación mundial que la han consagrado como la figura pop vanguardista de esta década. El concierto del miércoles marcó el final del Lux Tour, una gira que comenzó en marzo en Francia y la llevó por París, Madrid, Buenos Aires, Chicago y docenas de ciudades más, transformando cada parada en lo que sus seguidores experimentaban como santuarios de arte pop de vanguardia. Pocas horas antes de subir al escenario, Rosalía se enteró de que había recibido siete nominaciones a los Latin Grammy, incluida la de álbum del año, un reconocimiento que coronaba lo que ya era una trayectoria extraordinaria.
La catalana descendió al Kaseya Center al ritmo de Sexo, Violencia y Llantas, abriendo un espectáculo que desafiaba toda categorización convencional. El público que llenaba la arena reflejaba la amplitud de su alcance: algunos vestían de blanco inmaculado, otros de negro absoluto, algunos portaban referencias a la estética Berghain, otros a la devoción religiosa. Había españoles e ingleses, señoras elegantes y antiguos punks, una mezcla tan variopinta que resultaba rara en una ciudad usualmente fragmentada. Mientras algunos se agrupaban alrededor de un stand de Calvin Klein que vendía la esencia de Rosalía como "solar, magnetic or bold", otros brindaban con frases que capturaban la comunión que generaba su música. Ayo Edebiri, la actriz de The Bear, fue invitada al escenario, uno de varios momentos que subrayaban cómo Rosalía se había convertido en una figura que trascendía la música para habitar el espacio de la cultura pop global.
El Lux Tour había comenzado como una apuesta arriesgada: llevar a un escenario una obra maximalista que integraba ópera, sonidos orquestales, electrónica, palmas y hasta ranchera. Nadie sabía si era posible. Rosalía, trabajando con la orquesta dirigida por la cubana Yudania Gómez Heredia y la coreografía del colectivo francés (LA)HORDE, fijó un nuevo canon. Lo clásico podía ser pop. La gira había iniciado en la Semana Santa española, coincidiendo con un momento de devoción religiosa que parecía amplificar el misticismo de su obra. En América Latina, la gira se cruzó con la pasión por el fútbol, aunque un tropiezo en redes sociales sacudió temporalmente la fe de sus seguidores más al sur. Cuando llegó a Estados Unidos en su segunda fase, ya había reunido un rebaño de creyentes: la poeta canadiense Anne Carson escribía sobre ella, Patti Smith y Andrew Lloyd Webber la seguían, artistas como Karol G, Chappell Roan y La Joaqui se confesaban como convertidas. Versiones de La Perla, entonadas como cantos litúrgicos feministas, invadían internet.
En el escenario de Miami, Rosalía habitaba y ampliaba el espectro de la feminidad que había explorado en todo el álbum Lux. Pasaba de la coquetería en una versión de Can't Take My Eyes Off You a la sensualidad claroscura de Berghain, de la fuerza terrenal de Motomami al misticismo sagrado que definía su nueva era. La pieza más sublime del concierto, Mio Cristo Piange Diamanti, enmarcada por guantes blancos y canto lírico, había sido escrita frente al mar de Miami, confesó esa noche. Era el tipo de momento que dejaba a la audiencia llorando, incapaz de separar lo que veía de lo que sentía. Pero Rosalía no era una santa. Descendió también a la oscuridad, a referencias sadomasoquistas y paganas, moviendo su cuerpo forrado en un panty rosa intenso bajo un atuendo negro de Dior, invitando al público a la comunión latina del perreo con temas como SAOKO, BIZCOCHITO y DESPECHÁ.
El momento más revelador llegó cuando Rosalía habló. Con la cara húmeda y rodeada de aplausos, dijo: "Yo me despido de este espectáculo, pero este espectáculo me ha permitido crecer como performer". Sus palabras evocaban la trayectoria que la había llevado desde aquella chica con brazos desafiantes en 2019, cuando grabó Con altura junto a J Balvin, hasta convertirse en una artista que podía llenar arenas con gente dispuesta a pagar 40 dólares por una entrada de última hora, dinero que muchos sentían que debería haber costado más. "Gracias, Miami. ¡Los quiero mucho!", dijo entre lágrimas, y en esas palabras estaba también el adiós a París, a Madrid, a Buenos Aires, a Chicago, a todas las ciudades que había elevado a santuarios del pop de vanguardia. Un fotógrafo cubano-americano que había comprado su entrada esa misma mañana la llamó "masterpiece of a show", una frase que capturaba lo que muchos sentían: habían presenciado algo que cambiaría cómo se entendía el entretenimiento pop, algo que probablemente no volvería a ocurrir de la misma manera. El milagro, como lo describía el texto que acompañaba la gira, era la adoración genuina a una verdadera estrella pop.
Bemerkenswerte Zitate
Yo me despido de este espectáculo, pero este espectáculo me ha permitido crecer como performer— Rosalía, en su discurso de despedida en Miami
Masterpiece of a show— Fotógrafo cubano-americano que asistió al concierto