En un tiempo marcado por la confusión moral, el psicoanalista argentino Gabriel Rolón nos recuerda que la crueldad humana no es un accidente de la historia, sino una capacidad inscrita en nuestra especie que trasciende cualquier necesidad biológica. A diferencia de los animales que matan para sobrevivir, los seres humanos hemos construido campos de concentración y sistemas de injusticia por el mero acto de hacerlo. Apoyándose en Viktor Frankl y Primo Levi, Rolón propone que ser una buena persona no es un estado natural, sino un acto continuo de rebelión contra los impulsos más oscuros de lo qu
Rolón: "El ser humano posee una crueldad única entre las especies"
Ser buena persona es resistir a la especie a la que pertenecemos
¿Entonces Rolón está diciendo que la crueldad es parte de nuestra naturaleza biológica, como el hambre o el miedo?
No exactamente. Dice que tenemos la capacidad para ella, pero que no es impulsada por la supervivencia como en otros animales. Es una crueldad que elegimos, de alguna manera.
Pero ¿cómo sabemos que es una elección? ¿Tiene Rolón evidencia de que los humanos eligen ser crueles, o simplemente está interpretando el comportamiento histórico?
Usa ejemplos históricos como los campos de concentración, la tortura, la desigualdad. Dice que hemos inventado estas cosas.
Eso es verdad, pero ¿inventar algo significa que es una elección consciente en cada momento? ¿O es que los sistemas se perpetúan sin que cada persona necesariamente elija la crueldad?
¿Y qué propone como solución? ¿Simplemente resistir?
Sí, resistir a la especie. Decir no a las reglas que parecen estar en nuestra naturaleza. Ser buena persona es un acto de rebelión.
Eso suena noble, pero ¿qué significa resistir en la práctica? ¿Es suficiente con no ser cruel, o hay algo más?
Y la pregunta que menciona al final, ¿Soy quien quiero ser?, ¿es una pregunta que se puede responder?
Creo que no es una pregunta con respuesta definitiva. Es algo que tienes que preguntarte constantemente, como Primo Levi en Auschwitz.
Pero Levi estaba en una situación extrema. ¿Funciona esa pregunta en la vida cotidiana, cuando las decisiones no son tan claras?
Ese es el punto, ¿no? Que siempre hay una decisión, siempre hay una oportunidad de ser quien queremos ser.
Il Polso
- La tesis de Rolón es perturbadora: somos la única especie capaz de infligir sufrimiento sin ninguna razón de supervivencia, lo que nos convierte en algo radicalmente distinto al resto del reino animal.
- Esta singularidad genera una confusión moral profunda y casi constitutiva, en la que las personas no saben desde dónde partir para actuar bien ni cómo distinguir lo ético de lo que no lo es.
- Primo Levi, sobreviviente de Auschwitz, encarna esa tensión al preguntarse si seguía siendo un hombre bueno cada vez que robaba zapatos o arrebataba un mendrugo de pan para sobrevivir.
- Rolón propone que la única brújula confiable en este caos moral es una pregunta que debe repetirse ante cada decisión: ¿Mis acciones reflejan la persona que quiero ser?
- Ser buena persona, concluye, no es un rasgo heredado sino un acto de resistencia activa y cotidiana contra los instintos más destructivos de nuestra propia naturaleza.
En un tiempo marcado por la confusión moral, el psicoanalista argentino Gabriel Rolón nos recuerda que la crueldad humana no es un accidente de la historia, sino una capacidad inscrita en nuestra especie que trasciende cualquier necesidad biológica. A diferencia de los animales que matan para sobrevivir, los seres humanos hemos construido campos de concentración y sistemas de injusticia por el mero acto de hacerlo. Apoyándose en Viktor Frankl y Primo Levi, Rolón propone que ser una buena persona no es un estado natural, sino un acto continuo de rebelión contra los impulsos más oscuros de lo que somos.
Gabriel Rolón, psicoanalista y escritor argentino, defiende una idea incómoda: los seres humanos son la única especie del planeta capaz de ejercer crueldad sin ningún propósito de supervivencia. Mientras un león mata a su presa porque necesita alimentarse, los humanos han inventado la tortura, los campos de concentración y la desigualdad sistemática simplemente porque pueden. Somos, en sus palabras, una especie muy complicada.
Esta complejidad es la raíz de la confusión moral que nos acompaña. En el podcast Tenso un plan, Rolón parte del libro El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl —quien sobrevivió el horror de los campos de concentración— para reflexionar sobre qué significa actuar bien en un mundo donde el daño gratuito es posible. Para Rolón, ser una buena persona implica algo radical: resistir a la propia especie, decirle no a los impulsos que parecen inscritos en nuestra naturaleza.
Esa misma tensión la encontró en Primo Levi, otro sobreviviente de Auschwitz. En Si esto es un hombre, Levi se preguntaba constantemente si seguía siendo un hombre bueno cada vez que robaba unos zapatos o arrebataba un trozo de pan para no morir. La pregunta no era retórica: era la medida de su humanidad.
Rolón convierte esa pregunta en una herramienta universal. No es una reflexión abstracta, sino la más urgente de todas: ¿Soy quien quiero ser? ¿Mis acciones reflejan la persona que deseo ser? En un mundo donde la crueldad sin propósito es posible, esa pregunta —repetida ante cada decisión, ante cada consecuencia— se convierte en la única brújula confiable.
Gabriel Rolón, psicoanalista argentino y escritor, sostiene una tesis incómoda: el ser humano posee una capacidad para la crueldad que no existe en ninguna otra especie del planeta. No se trata de una crueldad ligada a la supervivencia o la necesidad biológica, sino de algo más perturbador: la capacidad de infligir sufrimiento simplemente por el acto de hacerlo.
La Real Academia Española define crueldad como inhumanidad y fiereza de ánimo. Es una conducta que lleva casi intrínsecamente el poder de causar dolor sin compasión ni humanidad. Pero mientras que otros animales actúan movidos por el instinto de supervivencia, los humanos hemos trascendido esa lógica de formas que no siempre resultan en progreso. Un león no juega con la cebra que ha capturado solo para verla sufrir; la mata cuando puede porque necesita alimentarse. Es parte de su naturaleza, nada más. Los humanos, en cambio, somos capaces de hacer sufrir a alguien únicamente por el hecho de hacerlo sufrir. Hemos inventado los campos de concentración, la tortura, la desigualdad sistemática, la injusticia social. Somos, en palabras de Rolón, una especie muy complicada.
Esta complejidad es lo que genera la confusión moral que caracteriza a la humanidad. Las personas se encuentran constantemente cuestionándose qué es bueno y qué es malo, qué es ético y qué no lo es. No hay claridad sobre desde dónde partir para actuar correctamente, para no causar daño, para no ser crueles. Rolón reflexiona sobre esto durante el podcast Tengo un plan, utilizando como punto de partida el libro El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, quien vivió el horror de los campos de concentración y dejó constancia de ello en sus páginas.
Para Rolón, ser una buena persona significa algo radical: resistir a la especie a la que pertenecemos. Es pararse y decir no a las reglas que parecen estar inscritas en nuestra naturaleza. Es un acto de rebelión contra lo que somos biológicamente.
Esta reflexión lo lleva a otro escritor que también sobrevivió Auschwitz: Primo Levi. En su obra Si esto es un hombre, primer libro de lo que se conoce como la Trilogía de Auschwitz, Levi se cuestiona constantemente si sigue siendo un hombre bueno. Cada vez que sus acciones tienen una consecuencia, se lo pregunta. Cuando andaba descalzo y era capaz de robar un par de zapatos, cuando podía quitarle a alguien un mendrugo de pan, se preguntaba: ¿Esto es un hombre? Y él mismo respondía que no. Entonces, ¿qué es ser un ser humano?
Esta pregunta fundamental es la que Rolón considera que cada persona debe hacerse en la vida. No es una pregunta abstracta o filosófica sin consecuencias. Es la pregunta más importante: ¿Soy quien quiero ser? ¿Mis acciones reflejan la persona que deseo ser? En un mundo donde la crueldad sin propósito es posible, donde la confusión moral es casi constitutiva de nuestra especie, esta pregunta se convierte en el único brújula confiable. No es una pregunta que tenga una respuesta única o definitiva. Es una pregunta que debe hacerse una y otra vez, cada vez que enfrentamos una decisión, cada vez que nuestras acciones tienen consecuencias para otros.
Citazioni salienti
Nosotros sí somos capaces de hacer sufrir a alguien solo por hacerlo sufrir. Hemos inventado los campos de concentración, la tortura, la desigualdad, la injusticia social.— Gabriel Rolón
¿Esto es un hombre? ¿Esto es ser un ser humano?— Primo Levi, citado por Rolón