En el tercer trimestre de 2020, mientras la pandemia redibujaba los contornos del comercio global, Ripley Corp encontró en el canal digital peruano un punto de apoyo inesperado: las ventas online crecieron 321% y moderaron la caída del retail a apenas 1,4%, en medio de pérdidas consolidadas que superaban los cien millones de dólares. La alianza con Tambo y la expansión de puntos de retiro revelaron que la adaptación no es solo tecnológica, sino también territorial y humana. Así, una crisis que amenazaba con hundir el modelo tradicional de tiendas por departamento se convirtió, al menos parcial
Ripley modera caída de ventas en Perú con impulso del e-commerce y alianza con Tambo
De 16,2% a 63,4% de penetración digital en un año
¿Por qué una caída de 1,4% en retail peruano se considera una buena noticia cuando el grupo completo cayó 6,2%?
Porque en ese contexto, 1,4% era estabilidad. Las tiendas físicas estaban operando con restricciones severas de aforo y horario. Que las ventas apenas retrocedieran significa que la demanda se mantenía, aunque fuera de formas diferentes.
¿Qué cambió tan radicalmente en el comercio electrónico para crecer 321%?
No fue un cambio en la demanda solamente. Ripley invirtió en infraestructura de distribución, duplicó su red de última milla, y luego selló una alianza con Tambo para tener 80 puntos de retiro. Básicamente, hicieron que comprar online fuera más accesible que antes.
¿El banco realmente colapsó o fue un ajuste temporal?
Fue más que un ajuste. La cartera de créditos se contrajo 19,6% porque la gente no quería endeudarse. En Chile, el gobierno había dado liquidez directa. En Perú, la incertidumbre era alta. Eso no se recupera en un trimestre.
¿Qué tan sostenible es depender tanto del e-commerce cuando antes era marginal?
Esa es la pregunta que Ripley probablemente se hacía. Pasaron de 16,2% a 63,4% de penetración digital en un año. Eso es un cambio estructural, no una moda. Pero requiere márgenes más bajos por los costos de envío.
¿Por qué seguir abriendo centros comerciales si el segmento cayó 52,3%?
Porque esos proyectos estaban comprometidos antes de la pandemia. Chiclayo era una inversión de US$ 50 millones ya en construcción. Detenerla habría sido más costoso. Además, la compañía apostaba a que la recuperación llegaría.
Der Puls
- Las tiendas físicas operaban con aforos reducidos y horarios restringidos, y el negocio bancario se desplomaba 28,6%, poniendo en jaque el modelo de ingresos de Ripley en Chile y Perú.
- El comercio electrónico explotó con un crecimiento de 321,4% interanual, pasando de representar el 16% al 63% de las ventas del retail peruano en un solo año.
- Ripley duplicó sus puntos de distribución y alcanzó 1,5 millones de despachos mensuales a domicilio, diez veces más que a inicios de 2020.
- La alianza con Tambo convirtió a Ripley en la única plataforma digital peruana con más de 80 puntos de retiro fuera de sus propias tiendas, consolidando una red omnicanal sin precedentes en el país.
- A pesar del impulso digital, la compañía acumuló pérdidas de US$ 105,5 millones en los primeros nueve meses del año, frente a ganancias de US$ 80,5 millones en el mismo período de 2019.
- La inauguración del Mall Aventura Chiclayo en noviembre y los proyectos para 2022 señalan que Ripley apuesta por el largo plazo incluso mientras absorbe las pérdidas del presente.
En el tercer trimestre de 2020, mientras la pandemia redibujaba los contornos del comercio global, Ripley Corp encontró en el canal digital peruano un punto de apoyo inesperado: las ventas online crecieron 321% y moderaron la caída del retail a apenas 1,4%, en medio de pérdidas consolidadas que superaban los cien millones de dólares. La alianza con Tambo y la expansión de puntos de retiro revelaron que la adaptación no es solo tecnológica, sino también territorial y humana. Así, una crisis que amenazaba con hundir el modelo tradicional de tiendas por departamento se convirtió, al menos parcialmente, en el catalizador de una transformación que muchos postergaban.
A mediados de 2020, Ripley Corp enfrentaba lo que muchas empresas de retail vivían con angustia: tiendas físicas operando bajo restricciones severas, un banco en retroceso y centros comerciales casi paralizados. El grupo cerró el tercer trimestre con una caída de ventas de 6,2% en Chile y Perú, acumulando US$ 500 millones en ingresos combinados. Pero dentro de esos números globales había una historia más matizada.
En Perú, el retail retrocedió apenas 1,4%, una cifra que contrastaba con la debacle en otros frentes. La razón era el crecimiento explosivo del comercio electrónico: las ventas online se dispararon 321,4% interanual entre julio y septiembre, llevando la penetración digital del 16% al 63% del total de ventas. Ripley duplicó sus puntos de distribución y despachó 1,5 millones de unidades mensuales a domicilio, diez veces más que a inicios de año.
La empresa también selló una alianza con Tambo que la convirtió en la única plataforma digital peruana con más de 80 puntos de retiro fuera de sus tiendas, una ventaja clave para clientes que no podían estar en casa al momento de recibir sus pedidos.
El negocio inmobiliario seguía bajo presión: los centros comerciales Mall Aventura registraron caídas de 52,3% en ingresos. Aun así, en noviembre Ripley inauguró el Mall Aventura Chiclayo, el más grande de Lambayeque, con una inversión de US$ 50 millones. El segmento bancario fue el más golpeado, con ingresos cayendo 28,6% y una cartera de créditos contraída 19,6%.
A nivel consolidado, la compañía acumuló pérdidas de US$ 105,5 millones en los primeros nueve meses del año, frente a ganancias de US$ 80,5 millones en el mismo período de 2019. La pregunta que quedaba abierta era si la transformación digital sería suficiente para compensar el colapso del retail tradicional y la banca en los trimestres por venir.
A mediados de 2020, mientras la pandemia seguía golpeando los negocios tradicionales, Ripley Corp enfrentaba un dilema que muchas empresas de retail vivían en carne propia: cómo sostener ingresos cuando las tiendas físicas operaban con restricciones severas de aforo y horario. El grupo chileno, que opera tiendas por departamento, centros comerciales y un banco en Chile y Perú, cerró el tercer trimestre con una caída de ventas de 6,2% en ambos países, acumulando US$ 500 millones en ingresos combinados. Pero dentro de esos números globales había una historia más matizada: mientras el negocio bancario se desmoronaba con una caída de 28,6%, y los centros comerciales retrocedían 52,3%, el retail peruano mostraba signos de estabilización.
En Perú específicamente, las ventas del retail cayeron apenas 1,4% en el trimestre, una cifra que contrastaba fuertemente con la debacle que la compañía enfrentaba en otros frentes. La explicación estaba en el crecimiento explosivo del comercio electrónico. Las ventas online de Ripley se dispararon 321,4% interanual entre julio y setiembre, un incremento sin precedentes que reflejaba tanto la aceleración forzada hacia la digitalización como la capacidad de la empresa para adaptarse rápidamente. La penetración del canal digital —que incluye Ripley.com y su marketplace Mercado Ripley— alcanzó 63,4% del total de ventas en el trimestre, comparado con apenas 16,2% en el mismo período del año anterior.
Esta transformación no fue accidental. Ripley invirtió en infraestructura de última milla, duplicando los puntos de distribución y logrando despachar 1,5 millones de unidades mensuales a domicilio. El volumen de órdenes con entrega a domicilio fue diez veces mayor al registrado a inicios de año. Pero la empresa no se conformó con su propia red. En Perú, selló una alianza estratégica con Tambo, la cadena de tiendas de conveniencia, que le permitió convertirse en la única plataforma digital del país con más de 80 puntos de retiro fuera de sus tiendas. Esa red de recogida se convirtió en un activo crítico: permitía que los clientes compraran online sin necesidad de estar en casa para recibir el paquete, una ventaja operativa en un contexto donde muchas personas seguían trabajando fuera del hogar.
El negocio inmobiliario, sin embargo, seguía bajo presión. Todos los centros comerciales Mall Aventura estaban operativos, pero sus ingresos consolidados cayeron 52,3%, impactados por las restricciones gubernamentales que limitaban la operación en Perú. El mall de Arequipa, que reabrió a inicios de setiembre después de casi seis meses cerrado, mostró recuperación gradual en tráfico y ventas de locatarios. Pero la compañía no se detuvo: en noviembre inauguró el Mall Aventura Chiclayo, el más grande de la región Lambayeque, con una inversión de aproximadamente US$ 50 millones, más de 49.000 metros cuadrados de área de venta, y una segunda tienda del Banco Ripley. Proyectos adicionales en San Juan de Lurigancho e Iquitos estaban programados para 2022.
El segmento bancario fue el talón de Aquiles. La cartera bruta de colocaciones se contrajo 19,6% interanual, resultado de políticas crediticias más conservadoras en ambos países y menor demanda de créditos, especialmente en Chile donde el gobierno había aprobado medidas de liquidez que redujeron la necesidad de endeudamiento. Los ingresos totales del negocio bancario cayeron 28,6%, aunque los costos operacionales disminuyeron 30,5%, lo que sugería que la compañía estaba ajustando su estructura para un entorno más restrictivo.
A nivel consolidado, Ripley acumulaba pérdidas de US$ 105,5 millones en los nueve primeros meses de 2020, un contraste brutal con las ganancias de US$ 80,5 millones del mismo período en 2019. En el tercer trimestre específicamente, las pérdidas fueron de US$ 32 millones. Pero la compañía insistía en que el momentum estaba cambiando. En sus comunicados enfatizaban el crecimiento sin precedentes en canales digitales, la duplicación de productos en el marketplace gracias a nuevos vendedores, y la velocidad con que habían logrado adaptarse a través de RipleyLabs, su centro de innovación y tecnología. La pregunta que quedaba abierta era si esa transformación digital sería suficiente para compensar el colapso del retail tradicional y la banca en los trimestres venideros.
Bemerkenswerte Zitate
Hemos logrado un crecimiento sin precedentes en nuestros canales digitales a pesar de la reapertura gradual de nuestras tiendas físicas, en un contexto todavía desafiante producto de la pandemia— Ripley Corp, en su reporte financiero
Las ventas vienen recuperándose paulatinamente conforme nuestras tiendas reiniciaron operación— Ripley Corp, sobre el desempeño en Perú