Ripley contiene caída de ventas con explosión del e-commerce y alianza con Tambo

El e-commerce crece 321%, pero el banco cae 28,6%
Ripley enfrenta fuerzas opuestas: explosión digital compensada por colapso del negocio bancario.
Mark

¿Cómo es posible que Ripley reporte pérdidas de US$ 105 millones en nueve meses y al mismo tiempo hable de un crecimiento sin precedentes?

Mimi

Porque el crecimiento sin precedentes ocurre en un canal —el digital— que representa solo una parte del negocio. El e-commerce crece 321%, pero el banco cae 28,6% y los centros comerciales caen 52,3%. Son fuerzas opuestas.

Mark

Entonces el e-commerce no es suficiente para compensar las pérdidas.

Mimi

No todavía. El canal online alcanzó 63,4% de penetración, pero eso significa que el margen bruto se comprime. Vender más en línea cuesta más en logística. Es un negocio de volumen, no de margen.

Mark

¿Por qué entonces Ripley sigue abriendo centros comerciales si el negocio inmobiliario se desmorona?

Mimi

Porque esos proyectos estaban en construcción antes de la pandemia. Chiclayo ya estaba en marcha. Pero también porque Ripley cree que los malls seguirán siendo relevantes, aunque sea como puntos de distribución para el e-commerce.

Mark

La alianza con Tambo parece crucial.

Mimi

Lo es. Sin esos 80 puntos de retiro, Ripley tendría que depender solo de sus tiendas para entregas. Tambo le da capilaridad en todo el país sin inversión inmobiliaria.

Mark

¿Qué le preocuparía más a Ripley en este momento?

Mimi

El banco. Las colocaciones caen 19,6%, la cartera se contrae, y aunque los costos bajaron, los ingresos cayeron más. Si el banco no se recupera, las pérdidas seguirán acumulándose.

  • Las ventas totales cayeron 6,2% y el negocio bancario se desplomó 28,6%, acumulando pérdidas de US$ 105,5 millones en nueve meses, mientras la pandemia mantenía cerradas las tiendas físicas.
  • El comercio digital explotó con un crecimiento de 321,4%, llevando la penetración online de 16,2% a 63,4% en un solo año, y disparando los envíos a 1,5 millones de unidades mensuales.
  • Para sostener ese ritmo, Ripley selló una alianza con Tambo que habilitó más de 80 puntos de retiro en Perú, convirtiéndola en la plataforma digital con mayor cobertura de distribución en el país.
  • Los centros comerciales Mall Aventura sufrieron una caída de ingresos del 52,3%, aunque la reapertura gradual y la inauguración del mall de Chiclayo señalaban una apuesta decidida por la recuperación.
  • Con proyectos en San Juan de Lurigancho e Iquitos para 2022, la compañía deja claro que la crisis no frenó su expansión, sino que redefinió su estrategia hacia un modelo omnicanal como eje de supervivencia.

En el corazón de una pandemia que desdibujó las fronteras entre lo físico y lo digital, Ripley Corp protagonizó en 2020 una paradoja reveladora: mientras sus tiendas cerraban y su banco acumulaba pérdidas, sus ventas en línea se multiplicaron más de cuatro veces. El grupo chileno, con presencia en Chile y Perú, no solo resistió la tormenta sino que reconfiguró su identidad comercial, convirtiendo la crisis en el catalizador de una transformación que muchas empresas tardaban décadas en alcanzar. La alianza con Tambo y la apertura de un nuevo mall en Chiclayo sugieren que, para Ripley, el futuro no es una elección entre lo físico y lo digital, sino la arquitectura de ambos.

A mediados de 2020, Ripley Corp enfrentaba la contradicción que definió a muchas empresas tradicionales durante la pandemia: sus tiendas físicas se contraían, pero algo inesperado florecía en línea. En el tercer trimestre, el grupo reportó una caída de ventas del 6,2% en Chile y Perú, alcanzando US$ 500 millones, mientras su negocio bancario se hundía 28,6% y las pérdidas acumuladas en los primeros nueve meses llegaban a US$ 105,5 millones.

Sin embargo, el canal digital contaba otra historia. Las ventas online se dispararon 321,4% respecto al mismo trimestre de 2019, y la penetración omnicanal saltó de 16,2% a 63,4%. La compañía enviaba 1,5 millones de unidades al mes, diez veces más que a inicios de año. Para sostener ese crecimiento, Ripley firmó una alianza con Tambo en Perú que sumó más de 80 puntos de retiro fuera de sus tiendas, consolidándola como la plataforma digital con mayor cobertura del país. El marketplace Mercado Ripley también se expandió, duplicando su catálogo y atrayendo nuevos vendedores.

En el segmento retail, las cifras mostraban recuperación parcial: US$ 380 millones en ventas, un alza de 4% frente a 2019. Chile creció 7,2%, aunque con márgenes presionados por los mayores costos logísticos del comercio digital. Perú cayó 1,4% en dólares, aunque la reapertura gradual de tiendas apuntaba a una mejora progresiva.

Los centros comerciales Mall Aventura sufrieron una caída de ingresos del 52,3% por las restricciones gubernamentales, pero la compañía no se detuvo. En noviembre inauguró el Mall Aventura Chiclayo, el más grande de la región Lambayeque, con una inversión de US$ 50 millones y más de 49.000 metros cuadrados, incluyendo la segunda tienda y agencia del Banco Ripley en la ciudad.

Con proyectos de nuevos centros comerciales en San Juan de Lurigancho e Iquitos para 2022, Ripley dejaba en claro su lectura de la crisis: el e-commerce no era un complemento circunstancial, sino el nuevo núcleo de su supervivencia y expansión.

A mediados de 2020, mientras la pandemia seguía golpeando la economía, Ripley Corp enfrentaba un dilema que muchas empresas tradicionales vivían: sus tiendas físicas se desmoronaban, pero algo inesperado estaba ocurriendo en línea. En el tercer trimestre, el grupo chileno —que opera tiendas por departamento, centros comerciales y un banco— reportó una caída de ventas del 6,2% en Chile y Perú, alcanzando US$ 500 millones. Pero dentro de esos números había una historia diferente. Mientras el negocio bancario se hundía 28,6% y la compañía acumulaba pérdidas de US$ 105,5 millones en los primeros nueve meses del año, algo extraordinario sucedía en el comercio digital: las ventas online se dispararon 321,4% respecto al mismo trimestre de 2019.

En el segmento retail, las cifras mostraban recuperación. Las ventas llegaron a US$ 380 millones en el trimestre, un crecimiento de 4% frente a 2019, impulsado por lo que la compañía llamaba venta omnicanal —la combinación de canales físicos y digitales. En Chile, los ingresos subieron 7,2%, aunque el margen bruto cayó a 15,9%, presionado por el cambio en la mezcla de ventas: más digital significaba más entregas a domicilio y mayores costos de logística. En Perú, la situación fue más difícil, con una caída de 1,4% en dólares y 5,6% en moneda local, aunque la compañía señalaba que las ventas se recuperaban gradualmente conforme reabrían las tiendas.

Lo más notable fue la transformación digital. La penetración del canal online —que incluía Ripley.com y su marketplace Mercado Ripley— alcanzó 63,4% en el trimestre, un salto abismal desde el 16,2% del mismo período del año anterior. La compañía estaba enviando 1,5 millones de unidades al mes, diez veces más que a inicios de año. Para acelerar esta capacidad, Ripley selló una alianza estratégica con Tambo en Perú, lo que le permitió contar con más de 80 puntos de retiro fuera de sus tiendas, una red de distribución que la convertía en la única plataforma digital del país con esa cobertura. El marketplace también se expandía: duplicaron los productos disponibles respecto al año anterior, atrayendo nuevos vendedores y ampliando categorías.

En el negocio inmobiliario, los centros comerciales Mall Aventura enfrentaban desafíos. Los ingresos del segmento cayeron 52,3%, golpeados por las restricciones de operación que el gobierno peruano mantuvo durante la pandemia. El mall de Arequipa, que reabrió en septiembre después de casi seis meses cerrado, mostraba recuperación gradual en tráfico y ventas de locatarios. Pero la compañía no se detuvo. En noviembre inauguró el Mall Aventura Chiclayo, el más grande de la región Lambayeque, con una inversión de aproximadamente US$ 50 millones, más de 49.000 metros cuadrados de área bruta alquilable, y una oferta que incluía tiendas, gastronomía, servicios y un centro automotor. Con esta apertura llegó también la segunda tienda y agencia del Banco Ripley en la ciudad.

El negocio bancario, sin embargo, seguía en crisis. La cartera bruta de colocaciones se contrajo 19,6% en el trimestre, resultado de políticas más conservadoras y menor demanda de créditos, especialmente en Chile donde el gobierno había aprobado medidas de liquidez que redujeron la necesidad de endeudamiento. Los ingresos totales del segmento cayeron 28,6%, aunque los costos operacionales bajaron 30,5%, principalmente por menores provisiones por riesgo en Chile gracias a un mejor comportamiento de pagos. A pesar de todo, la ganancia bruta del negocio bancario disminuyó 27,3%.

Mientras Ripley navegaba esta tormenta, la compañía mantenía la vista en el futuro. Tenía proyectos en carpeta para 2022: nuevos centros comerciales en San Juan de Lurigancho e Iquitos. La estrategia era clara: si las tiendas físicas se contraían, la respuesta era acelerar la transformación digital y expandir la infraestructura de distribución. El e-commerce no era un complemento, era la supervivencia.

Hemos logrado un crecimiento sin precedentes en nuestros canales digitales a pesar de la reapertura gradual de nuestras tiendas físicas, en un contexto todavía desafiante producto de la pandemia.
— Ripley Corp
Esto nos ha permitido ser más eficientes y llevar a nuestros clientes la mejor experiencia de compra directamente a sus casas.
— Ripley Corp, sobre entregas a domicilio
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