Rendimientos al alza impulsan a empresas a adelantar emisiones de bonos en septiembre récord

Si fuera director financiero, probablemente adelantaría a 2026 lo que tenía planeado para 2027
Tom Murphy de Columbia Threadneedle Investments explica por qué las empresas están apresurando sus emisiones de deuda.
Mark

¿Por qué las empresas están tan apuradas por emitir bonos ahora? ¿No podrían simplemente esperar?

Mimi

Porque los rendimientos están subiendo. Si esperas, el costo de tu deuda será más alto. Es como comprar una casa antes de que suban las tasas de interés.

Luke

Pero ¿cuánto más alto? El artículo dice que los rendimientos superan el 5,5%, pero no especifica cuánto más podrían subir.

Mimi

Eso es lo que nadie sabe con certeza. Por eso los directores financieros están siendo cautelosos pero rápidos.

Mark

¿Y qué pasa con los inversores? ¿Quieren comprar todos estos bonos?

Mimi

Algunos sí, pero hay señales de que el interés está desvaneciendo. Los límites de concentración en las carteras podrían ser un problema.

Luke

Espera, ¿qué significa eso exactamente? El artículo menciona que los inversores pueden tener entre 3% y 5% en una sola compañía, pero no explica por qué eso importa ahora.

Mimi

Porque si muchas empresas emiten al mismo tiempo, especialmente las grandes tecnológicas, los inversores podrían quedarse sin espacio en sus carteras para comprar más.

Mark

Entonces, ¿septiembre será realmente un récord?

Mimi

Probablemente. Las proyecciones van desde 190.000 millones hasta 250.000 millones de dólares. Incluso la cifra más baja sería la segunda más alta de la historia.

Luke

Pero Bank of America cree que será más bajo. ¿Quién tiene razón?

Mimi

Probablemente nadie lo sabrá hasta que termine el mes.

  • Los rendimientos corporativos superan el 5,5%, un umbral no visto en más de dos años, y cada semana de espera puede encarecer significativamente el costo de endeudarse.
  • Las empresas están adelantando emisiones previstas para 2027, temiendo que los bonos del Tesoro sigan subiendo y hagan la deuda corporativa menos atractiva para los inversores.
  • Septiembre podría romper el récord mensual histórico de ventas de bonos de alta calificación, con proyecciones que oscilan entre 190.000 y 250.000 millones de dólares.
  • Las tecnológicas que financian inversiones en inteligencia artificial son el motor más visible de este volumen extraordinario, con billones en gasto proyectado como telón de fondo.
  • Sin embargo, algunos inversores comienzan a chocar con los límites de concentración de sus carteras, y voces como la de MacKay Shields piden cautela y selectividad ante la avalancha de nuevas emisiones.

En los mercados financieros de Estados Unidos, una presión silenciosa empuja a las grandes corporaciones a endeudarse antes de que el tiempo se agote. Con los rendimientos de bonos de alta calificación superando el 5,5% por primera vez en más de dos años, septiembre de 2026 podría convertirse en el mes más activo de emisión de deuda corporativa en la historia, impulsado en parte por el apetito tecnológico por la inteligencia artificial. La urgencia no es el pánico, sino el cálculo: quienes esperan corren el riesgo de pagar más mañana por lo que hoy aún tiene precio razonable.

A través de Wall Street corre una urgencia calculada. Los rendimientos de los bonos corporativos estadounidenses de primera categoría han trepado por encima del 5,5%, un nivel ausente durante más de dos años, y esa cifra está empujando a las grandes empresas a adelantar decisiones de endeudamiento que de otro modo habrían reservado para 2027. La lógica es simple pero poderosa: si los costos de financiación siguen subiendo, esperar puede salir caro.

Septiembre de 2026 se perfila como un mes histórico. Las proyecciones informales apuntaban a unos 215.000 millones de dólares en emisiones de alta calificación, cifra que ya superaría el récord anterior de 207.500 millones. Algunos analistas sugieren que las ventas podrían alcanzar incluso los 250.000 millones. Tom Murphy, de Columbia Threadneedle Investments, lo resumió con claridad: si fuera director financiero de una empresa con planes de deuda para 2027, los adelantaría a este año. El riesgo de esperar es que los bonos del Tesoro sigan subiendo y que la deuda corporativa pierda atractivo frente a esos instrumentos más seguros.

Lo que hace atractivo este momento es que los diferenciales de crédito, la prima que las empresas pagan sobre los bonos del Tesoro, siguen siendo relativamente ajustados, por debajo de 0,8 puntos porcentuales en promedio. Moshe Tomkiewicz, de Mizuho Americas, lo describió como una elección entre lo malo conocido y lo bueno por conocer: mejor emitir ahora que arriesgarse a que un mayor suministro de bonos a fin de año afecte las valoraciones.

La actividad ha sido extraordinaria incluso en períodos estacionalmente tranquilos. En Europa, las ventas de bonos superaron los 40.000 millones de euros durante tres semanas consecutivas. En Estados Unidos, las ventas de alta calificación hasta el miércoles ascendían a 8.300 millones de dólares, la cifra más alta en la semana previa al Día del Trabajo desde al menos 2019. Las tecnológicas que recaudan fondos para inteligencia artificial han sido un motor clave de este volumen.

No todos comparten el mismo entusiasmo. Los estrategas de Bank of America prevén una emisión global de unos 190.000 millones de dólares, señalando que varias grandes tecnológicas podrían mantenerse al margen tras sus operaciones recientes. Y desde CreditSights advierten que algunos compradores podrían estar topándose con los límites de concentración de sus carteras. Lesya Paisley, de MacKay Shields, llamó a actuar con cautela y disciplina mientras se navega por esta ola sin precedentes de deuda corporativa.

A través de Wall Street corre una urgencia silenciosa. Los rendimientos de los bonos corporativos estadounidenses de primera categoría han trepado por encima del 5,5%, un nivel que no se veía desde hace más de dos años, y esa cifra está empujando a las grandes empresas a tomar decisiones rápidas sobre cuándo endeudarse. Si los costos de financiación siguen subiendo, esperar podría resultar costoso. Así que muchas compañías están considerando adelantar emisiones de deuda que de otro modo habrían planeado para 2027, intentando fijar los términos actuales antes de que empeoren.

Los operadores de mercado esperaban que septiembre de 2026 fuera un mes excepcional para las ventas de bonos corporativos estadounidenses. Las proyecciones informales apuntaban a unos 215.000 millones de dólares en emisiones de alta calificación, cifra que ya superaría el récord mensual anterior de 207.500 millones establecido hace un año. Pero algunos analistas de Wall Street sugieren que las ventas podrían alcanzar incluso los 250.000 millones de dólares. Tom Murphy, responsable de crédito con calificación de inversión en Columbia Threadneedle Investments, lo expresó de manera directa: si fuera director financiero o tesorero de una empresa y tuviera planes de endeudamiento para 2027, probablemente los adelantaría a este año. El riesgo de esperar es que los rendimientos de los bonos del Tesoro sigan subiendo y que la deuda corporativa pierda atractivo frente a esos instrumentos más seguros, lo que elevaría aún más los costos de financiación.

Lo que hace que este momento sea particularmente atractivo para las empresas es que los diferenciales de crédito corporativo, la prima que pagan sobre los bonos del Tesoro, siguen siendo relativamente ajustados. Durante gran parte de la semana, esos diferenciales se situaban por debajo de 0,8 puntos porcentuales en promedio. Moshe Tomkiewicz, director de mercados de capitales de deuda con calificación de inversión de Mizuho Americas, describió la situación como una elección entre lo malo conocido y lo bueno por conocer: es mejor emitir ahora, mientras los diferenciales de crédito siguen siendo bastante apretados, que esperar y arriesgarse a que un mayor suministro de bonos a finales de año pueda afectar las valoraciones.

La actividad en los mercados de deuda ha sido extraordinaria durante lo que suele ser un período estacionalmente tranquilo. En Europa, las ventas de bonos han superado los 40.000 millones de euros, o aproximadamente 46.000 millones de dólares, durante tres semanas consecutivas, después de que a mediados de agosto comenzara la reanudación más activa de la historia tras la pausa estival. En Estados Unidos, las ventas de deuda de alta calificación hasta el miércoles ascendían a 8.300 millones de dólares, la cifra más alta registrada en la semana previa al Día del Trabajo desde al menos 2019. Las empresas tecnológicas que recaudan fondos para inversiones en inteligencia artificial han sido un motor importante de este volumen, y se espera que siga aumentando dado el gasto de decenas de billones de dólares relacionado con la IA que está previsto.

La oferta de bonos con calificación de inversión ha batido récords en cuatro de los ocho meses de 2026, incluidos los tres últimos, y el volumen acumulado se sitúa un 7,6% por encima de los niveles de 2020, cuando las emisiones impulsadas por la pandemia alcanzaron un récord anual de 1.750 millones de dólares. Las ventas globales de bonos sindicados públicamente se han mantenido a un ritmo récord en todo momento.

Pero no todos ven un futuro de emisiones masivas. Los estrategas de Bank of America, Yuri Seliger y Sohyun Marie Lee, escribieron esta semana que numerosas grandes empresas de tecnología podrían mantenerse al margen en septiembre tras las operaciones de gran envergadura de los últimos meses. Ellos prevén una emisión global de bonos de alta calificación de unos 190.000 millones de dólares; sin embargo, incluso a ese nivel, las ventas serían las segundas más elevadas de la historia para este mes.

Hay también señales de que el entusiasmo de los inversores está comenzando a desvanecerse. La firma de análisis CreditSights señaló que algunos compradores podrían estar topándose con los límites de concentración de sus carteras. Los inversores en bonos con calificación de inversión suelen permitir que sus gestores mantengan entre un 3% y un 5% de los activos en bonos de una sola compañía. Las grandes tecnológicas, como Alphabet e Amazon, representan individualmente mucho menos del 3% del índice Bloomberg de bonos corporativos de alta calificación de Estados Unidos, a pesar de sus emisiones de este año, pero la avalancha de nuevas emisiones podría cambiar eso. Lesya Paisley, gestora de carteras del equipo de renta fija global de MacKay Shields, advirtió que se impone actuar con cautela y disciplina a la hora de ser selectivos y exigir una remuneración adecuada, especialmente a corto plazo, mientras se navega por esta ola sin precedentes de emisiones de deuda.

Si yo fuera director financiero o tesorero y tuviera algo que hacer en 2027, probablemente lo adelantaría a 2026
— Tom Murphy, responsable de crédito con calificación de inversión en Columbia Threadneedle Investments
Se impone actuar con cautela y disciplina a la hora de ser selectivos y exigir una remuneración adecuada, especialmente a corto plazo, mientras se navega por esta ola sin precedentes de emisiones de deuda
— Lesya Paisley, gestora de carteras de MacKay Shields
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