Sergio Ramírez, voz crítica de la diáspora nicaragüense, ha nombrado en voz alta lo que circulaba en susurros: Daniel Ortega muestra un deterioro visible, y Nicaragua enfrenta ahora la pregunta que ningún sistema personalista puede eludir indefinidamente, la de su propia continuidad. No se trata solo de la salud de un gobernante, sino de la fragilidad estructural de un poder construido sobre una sola voluntad, sin instituciones que lo sostengan cuando esa voluntad flaquee. En la historia de los caudillismos, el momento en que la sucesión se convierte en la pregunta central suele marcar el inic
Ramírez: Ortega tiene deterioro serio y Nicaragua enfrenta crisis de sucesión
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