PSOE, Sumar y Podemos pagaron 2,5 millones a Meta mientras denuncian su «tecnocasta»

Mientras denuncia la tecnocasta, Podemos es su mayor cliente
Iglesias aboga por expropiar Meta pero ha pagado 1,5 millones en publicidad en sus plataformas.
Mark

¿Cómo es posible que un partido como Podemos, que dice querer expropiar Meta, sea su mayor cliente?

Mimi

Porque la realidad de la política moderna es que necesitas estar donde está la gente. Podemos quiere llegar a votantes, y esos votantes están en Instagram y Facebook. El dinero que pagan es el precio de esa presencia.

Luke

Pero eso no responde la pregunta. Si realmente crees que Meta es antidemocratica, ¿no deberías boicotearla en lugar de financiarla?

Mimi

Ese es el punto exacto de la contradicción. Iglesias aboga por expropiar la plataforma mientras la usa como herramienta de marketing personal.

Mark

¿Cuánto dinero estamos hablando exactamente?

Mimi

Podemos ha pagado 1,5 millones en siete años. El PSOE, 730.000 euros. Sumar, 220.460 euros. En total, 2,5 millones entre los tres.

Luke

¿Y esos números vienen directamente de Meta o son estimaciones?

Mimi

Meta publica estos datos periódicamente de forma pública. Son registros que la empresa mantiene sobre quién paga por publicidad partidista.

Mark

¿Qué dicen estos partidos cuando se les pregunta sobre esta contradicción?

Mimi

No hay registro de que hayan respondido directamente a esta pregunta específica. El discurso sigue siendo que Meta y sus dueños son una amenaza para la democracia.

Luke

Entonces lo que tenemos es un hecho verificable —el dinero que pagaron— y un discurso público que va en dirección opuesta. Eso es lo que importa aquí.

Mark

¿Esto afecta la credibilidad de su crítica a las redes sociales?

Mimi

Depende de a quién le preguntes. Para algunos, simplemente muestra que estos partidos son pragmáticos. Para otros, expone una hipocresía fundamental.

  • Los líderes de la izquierda española han construido durante años un relato cada vez más encendido contra la 'tecnocasta de Silicon Valley', presentando a Meta como una amenaza existencial para la democracia.
  • Mientras tanto, sus partidos han transferido millones de euros a esa misma empresa: 1,5 millones solo Podemos, 730.000 el PSOE y más de 220.000 Sumar, según los registros públicos de Meta.
  • La contradicción más aguda es la de Pablo Iglesias, que pide expropiar las redes sociales y al mismo tiempo ha financiado con fondos de Podemos campañas publicitarias destinadas a proyectar su propia imagen en esas plataformas.
  • La transparencia de Meta —que publica periódicamente quién gasta y cuánto en publicidad política— convierte esta brecha en un hecho verificable, no en una acusación, lo que agudiza el problema de credibilidad.
  • La pregunta que queda abierta es si la batalla retórica contra la 'tecnocasta' responde a convicciones genuinas o funciona principalmente como instrumento de movilización electoral desconectado de la práctica real de estos partidos.

Hay una vieja tensión en la política moderna entre el ideal proclamado y la acción cotidiana. En España, los tres partidos que forman el bloque gobernante —PSOE, Sumar y Podemos— han destinado colectivamente 2,5 millones de euros a publicidad en las plataformas de Meta, la misma empresa cuyos dueños sus líderes califican públicamente de 'tecnooligarcas' y 'señores feudales' que amenazan la democracia. La paradoja no es menor: el partido que más dinero ha pagado a Meta es Podemos, cuyo fundador aboga por expropiar esas mismas plataformas, mientras que los registros públicos de la propia empresa —transparentes y verificables— revelan la distancia entre el discurso y el presupuesto.

Los tres partidos que sostienen el Gobierno de España han gastado en conjunto 2,5 millones de euros en publicidad política dentro de las plataformas de Meta —Instagram y Facebook— durante los últimos años. El dato procede de los propios registros públicos que Meta publica periódicamente sobre gasto partidista, y contrasta de forma llamativa con el discurso que sus líderes han desarrollado en paralelo contra lo que denominan la 'tecnocasta de Silicon Valley'.

Pedro Sánchez ha sido el más visible en esa ofensiva retórica, llamando a 'rebelarse contra la tecnocasta' y tachando a los propietarios de las grandes redes de 'tecnooligarcas' con las 'manos sucias'. Su partido, el PSOE, ha pagado 730.000 euros a Meta solo en campañas políticas. Yolanda Díaz, al frente de Sumar desde 2023, ha situado a Mark Zuckerberg entre los 'nuevos señores feudales' y ha declarado que vivimos bajo un 'tecnofeudalismo' que hay que erradicar. Sumar ha abonado 220.460 euros a esa misma empresa desde su fundación.

La contradicción más pronunciada corresponde a Podemos. Pablo Iglesias, fundador del partido y exvicepresidente del Gobierno, defiende públicamente la expropiación de las redes sociales y la creación de una alternativa estatal. Sin embargo, Podemos es el partido de izquierda que más dinero ha entregado a Meta: más de 1,5 millones de euros en menos de siete años, parte de ellos destinados específicamente a promocionar la imagen personal del propio Iglesias.

Lo que hace especialmente incómoda esta situación es que los datos no provienen de una filtración ni de una investigación adversarial: Meta los publica de forma abierta y cualquiera puede consultarlos. Esa transparencia convierte la brecha entre discurso y gasto en un hecho documentado, y abre una pregunta difícil de esquivar: si la guerra contra la 'tecnocasta' es una convicción política real, ¿por qué estos partidos siguen siendo clientes habituales de la empresa que dicen combatir?

Los tres partidos que gobiernan España han invertido 2,5 millones de euros en publicidad política en las redes sociales de Meta durante los últimos años, según los registros públicos que la empresa publica periódicamente sobre gastos en campañas partidistas. Al mismo tiempo, sus líderes han construido un discurso político cada vez más agresivo contra lo que denominan la «tecnocasta» de Silicon Valley, acusando a los dueños de estas plataformas de ser antidemocráticos, de amenazar el juego electoral libre y de actuar como «tecnooligarcas» con las «manos sucias».

Pedro Sánchez ha sido particularmente vocal en esta ofensiva. El presidente del Gobierno se refirió hace poco a los propietarios de las grandes redes sociales como tecnooligarcas, y hace un año ya llamaba a «rebelarse contra la tecnocasta de Silicon Valley para defender la democracia». El PSOE, bajo su liderazgo, ha pagado 730.000 euros a Meta —la empresa matriz de Instagram y Facebook— exclusivamente por campañas políticas en esas plataformas. El discurso de Sánchez ha sido secundado por sus socios parlamentarios en Podemos y Sumar, que también han intensificado sus críticas públicas contra lo que consideran estrategias antidemocráticas de estas empresas.

La contradicción más evidente emerge en el caso de Podemos. Pablo Iglesias, fundador del partido y exvicepresidente del Gobierno con Sánchez, ha sido uno de los críticos más duros de estas plataformas. Aboga públicamente por expropiarlas y crear una red social estatal controlada por el poder público. Sin embargo, Podemos es, con diferencia, el partido de izquierda que más dinero ha pagado a Meta: 1.532.486 euros en menos de siete años, desde abril de 2019. Muchos de esos anuncios han tenido como objetivo específico la difusión de la imagen personal de Iglesias. Mientras denuncia que «mientras estas herramientas estén en manos de grandes capitalistas, seguirán reproduciendo desigualdades y sesgos», Podemos se ha convertido en uno de los mayores clientes de la empresa que dice denostar.

Sumar, el partido dirigido por Yolanda Díaz que surgió como escisión de Podemos en junio de 2023, ha seguido un patrón similar. Desde su fundación, ha pagado 220.460 euros a Meta por publicidad en Instagram y Facebook. Díaz ha participado activamente en la guerra retórica contra lo que llama la «tecnocasta», colocando a Mark Zuckerberg en el grupo de los «nuevos señores feudales» y los «tecnofeudalistas» a los que dice que hay que erradicar. Hace apenas días, Díaz afirmaba que «estamos en un sistema gobernado por el tecnofeudalismo» y que el problema es el sistema que permite que exista la tecnocasta. Todo esto mientras contrata regularmente a esa misma empresa para publicitar a su partido.

Los datos de Meta son públicos y actualizados periódicamente. Cualquiera puede verificar quién paga y cuánto por publicidad partidista en sus plataformas. Esta transparencia de Meta contrasta con el discurso político de estos tres partidos, que han construido una narrativa cada vez más confrontacional contra las grandes redes sociales, presentándolas como amenazas fundamentales para la democracia. La brecha entre lo que estos partidos dicen en público y lo que hacen con sus presupuestos de campaña plantea preguntas sobre la coherencia de su posición política y sobre si la batalla contra la «tecnocasta» responde a convicciones genuinas o si funciona principalmente como herramienta retórica para otros propósitos.

Mientras estas herramientas estén en manos de grandes capitalistas, seguirán reproduciendo desigualdades y sesgos
— Pablo Iglesias, fundador de Podemos
Estamos en un sistema gobernado por el tecnofeudalismo, en el que el problema no es la tecnocasta sino el sistema que permite que exista la tecnocasta
— Yolanda Díaz, líder de Sumar
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