En el camino hacia la autonomía que representa el carnet de conducir, un instructor experimentado recuerda que la preparación más profunda no siempre ocurre al volante. Michel Álvarez, de Autoescuelas Mikel, advierte que un teléfono encendido durante el examen práctico puede convertirse en el único motivo de suspenso, incluso si el candidato conduce sin un solo error. En una época en que el móvil es casi una extensión del cuerpo, apagarlo por completo se convierte en un acto de disciplina tan importante como dominar la maniobra más difícil.
Profesor de autoescuela advierte: suspender el examen práctico solo por tener el móvil encendido
Apagarlo del todo, no solo silenciarlo o ponerlo en modo avión
¿Por qué un instructor de autoescuela siente la necesidad de advertir específicamente sobre el móvil? ¿Es un problema tan frecuente?
Sí. He visto a candidatos que suspendieron únicamente porque sonó una alarma. No cometieron errores de conducción, pero tocaron el teléfono para silenciarlo. Es un suspenso evitable que ocurre más de lo que la gente cree.
Pero ¿no debería ser responsabilidad del candidato saber estas normas antes de presentarse?
Claro que sí. Pero los nervios hacen que la gente olvide cosas básicas. Por eso los instructores insistimos tanto. No es suficiente decirlo una vez.
¿Qué pasa si alguien apaga el móvil pero se le olvida y lo enciende después del examen?
Eso no es problema. El examen termina cuando sales del vehículo. Lo importante es que esté apagado durante la prueba.
¿Y si el candidato dice que no sabía que las alarmas suenan en modo avión?
El examinador no acepta excusas. La norma es clara: el móvil debe estar completamente apagado. No es negociable.
¿Hay otras cosas tan pequeñas que pueden causar un suspenso automático?
Muchas. Pero el móvil es especial porque es algo que la gente trae consigo sin pensar. Es fácil de evitar si simplemente lo apagas antes de entrar al coche.
¿Crees que los candidatos toman en serio estas advertencias?
Algunos sí, otros no. Los que la toman en serio son los que aprueban sin sorpresas.
The Pulse
- Un simple sonido de alarma en el momento equivocado puede destruir meses de preparación y cientos de euros invertidos en clases.
- El modo avión no es suficiente: las alarmas siguen sonando porque funcionan de forma local, sin necesidad de conexión, engañando a quienes creen estar protegidos.
- Tocar la pantalla para silenciar el teléfono, aunque sea un gesto de un segundo en un semáforo en rojo, es motivo de suspenso automático según los criterios de los examinadores.
- Los instructores ven repetirse este error con candidatos que aprueban la conducción pero fallan por un detalle que nadie les explicó con suficiente claridad.
- La única solución válida es apagar el dispositivo por completo antes de subir al vehículo de examen, sin excepciones ni alternativas intermedias.
En el camino hacia la autonomía que representa el carnet de conducir, un instructor experimentado recuerda que la preparación más profunda no siempre ocurre al volante. Michel Álvarez, de Autoescuelas Mikel, advierte que un teléfono encendido durante el examen práctico puede convertirse en el único motivo de suspenso, incluso si el candidato conduce sin un solo error. En una época en que el móvil es casi una extensión del cuerpo, apagarlo por completo se convierte en un acto de disciplina tan importante como dominar la maniobra más difícil.
Obtener el carnet de conducir exige tiempo, dinero y dedicación. El día del examen práctico llega cargado de nervios, y es precisamente en ese estado donde los errores más inesperados pueden resultar fatales para la calificación.
Michel Álvarez, instructor en Autoescuelas Mikel, ha identificado una fuente de riesgo que muchos candidatos subestiman: el teléfono móvil encendido. Su advertencia es directa: es posible suspender el examen sin cometer ningún error de conducción, simplemente porque el dispositivo suena en el momento equivocado.
El mecanismo es sencillo pero devastador. Si una alarma suena durante la prueba y el candidato toca la pantalla para silenciarla —aunque sea un segundo, aunque esté parado en un semáforo— el examinador puede anotar un suspenso inmediato. Álvarez advierte además que el modo avión no es una solución: las alarmas son funciones locales del dispositivo y siguen sonando sin conexión a la red.
Su recomendación es una sola: apagar el móvil completamente antes de entrar al vehículo. No silenciarlo, no ponerlo en modo avión. Apagarlo del todo. Los examinadores no valoran las circunstancias ni las intenciones; el reglamento no distingue entre un gesto accidental y uno deliberado.
Para quienes se preparan para esta prueba, el mensaje es claro: la preparación no termina en la carretera. Termina cuando se apaga el teléfono. Es un detalle pequeño que, en una prueba donde cada segundo cuenta, puede ser el único que determine el resultado.
Obtener el carnet de conducir es un proceso que exige inversión considerable de tiempo, dinero y dedicación. No es simplemente pasar una prueba; es desarrollar habilidades, absorber normas, practicar hasta que los movimientos se vuelven automáticos. El día del examen práctico llega cargado de tensión. Los nervios son inevitables, y precisamente en ese estado de ansiedad es cuando los aspirantes cometen errores que pueden resultar fatales para su calificación. Un instante de distracción, una reacción impulsiva, un gesto mal calculado: cualquiera de estas cosas puede ser la diferencia entre aprobar y suspender.
Michel Álvarez, instructor en Autoescuelas Mikel, ha identificado una fuente de riesgo que muchos candidatos subestiman: el teléfono móvil. Su advertencia es clara y contundente. No se trata de una recomendación vaga o de sentido común. Según Álvarez, es posible suspender el examen práctico únicamente por tener el dispositivo encendido, sin necesidad de que el candidato cometa ningún otro error de conducción.
El mecanismo es simple pero devastador. Un móvil encendido puede sonar una alarma en cualquier momento. Ese sonido inesperado distrae al conductor en un instante crítico. Pero hay más: si el candidato intenta apagar la alarma tocando la pantalla, ha cometido una infracción. Álvarez lo explica con un ejemplo práctico: imagina que estás en un semáforo en rojo, concentrado en la prueba, cuando de repente suena una alarma. El impulso natural es coger el teléfono y silenciarlo. Ese gesto, aunque dure apenas un segundo, es suficiente para que el examinador anote un suspenso.
Muchos candidatos creen que el modo avión es una solución segura. No lo es. Las alarmas continúan sonando incluso cuando el teléfono está en modo avión, porque las alarmas son funciones locales del dispositivo, no dependen de la conectividad. Por eso Álvarez insiste en una única recomendación: apagar el móvil completamente antes de entrar al vehículo de examen. No silenciarlo. No ponerlo en modo avión. Apagarlo del todo.
Esta advertencia toca un punto vulnerable de los aspirantes modernos. El teléfono es una extensión de nuestras manos, algo que llevamos siempre con nosotros. Pedirle a alguien que lo apague completamente durante una prueba estresante requiere disciplina y conciencia. Pero es exactamente eso lo que se espera. Los examinadores no tienen compasión con las circunstancias. No importa si la alarma sonó por accidente, si el candidato estaba nervioso, si solo quería silenciarla rápidamente. El reglamento es el reglamento. Tocar el teléfono durante la prueba es motivo de suspenso automático.
Álvarez subraya que los instructores de autoescuela conocen estas normas mejor que nadie porque trabajan día a día con los criterios que aplican los examinadores. Su consejo no es una opinión personal; es información basada en la experiencia directa de ver a cientos de candidatos pasar o fracasar en la prueba. Cuando un instructor dice que el móvil puede arruinar un examen, no está exagerando. Lo ha visto suceder.
Para los aspirantes que se preparan para esta prueba, el mensaje es inequívoco: la preparación no termina en la carretera. Termina cuando apagas el teléfono, lo dejas en casa o lo entregas antes de entrar al vehículo de examen. Es un detalle pequeño, pero en una prueba donde cada segundo cuenta y cada error se penaliza, los detalles pequeños son a menudo los que determinan el resultado final.
Notable Quotes
Se puede suspender un examen práctico solo por tener el móvil encendido— Michel Álvarez, instructor en Autoescuelas Mikel
La mejor opción siempre es apagarlo del todo— Michel Álvarez