En el cruce entre la ambición política y la realidad económica, Kevin Warsh asume la presidencia de la Reserva Federal con un mandato implícito de abaratar el crédito, pero los datos del mercado laboral y una inflación persistente parecen dictar una dirección opuesta. La creación de 172.000 empleos en mayo —casi el doble de lo previsto— y una inflación interanual del 3,8 % recuerdan que las economías obedecen a sus propias leyes antes que a los deseos de los gobiernos. Lo que Trump concibió como una palanca de control sobre la política monetaria podría convertirse en el escenario donde la inde
Presión por subida de tipos a fin de año desafía planes de Trump en la Fed
La economía podría sobrecalentarse y disparar la inflación
¿Por qué el empleo fuerte es un problema para Trump si supuestamente eso es bueno para la economía?
Porque el empleo fuerte sin control puede disparar la inflación. Cuando hay muchos trabajos disponibles, los salarios suben, la gente gasta más, y los precios suben con la demanda. La Fed entonces tiene que subir los tipos de interés para frenar la economía, lo que es lo opuesto a lo que Trump quiere.
Pero espera—¿cuánto de esa inflación es realmente por el mercado laboral y cuánto es por la guerra en Irán? El artículo dice que el 3,8 % de inflación en abril fue «derivado de la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz». Eso es un factor externo que la Fed no puede controlar con tipos de interés.
Entonces, ¿qué puede hacer la Fed realmente?
Puede mantener los tipos altos para desalentar el gasto y reducir la demanda general. Pero si la inflación viene principalmente de precios de energía más altos, subir tipos solo hace que todo sea más caro sin resolver el problema real.
Exacto. Y el artículo no dice cuánta de la inflación es por energía versus por el mercado laboral. Eso es importante para entender si la Fed está realmente enfrentando un problema que puede resolver.
¿Qué significa que Warsh fue nominado para «abaratar el coste del dinero»?
Significa que Trump quería a alguien en la Fed que bajara los tipos de interés, lo que hace que los préstamos sean más baratos. Eso estimula la economía y ayuda a los prestatarios, pero también puede alimentar la inflación.
Y aquí está la ironía: Trump consiguió a su persona en la Fed, pero los datos económicos están forzando a esa persona a hacer lo opuesto a lo que Trump quería. Eso es un problema político para Trump, no un problema de quién está en el cargo.
¿Cuándo sabremos si la Fed realmente va a subir los tipos?
La próxima reunión clave es el 16 y 17 de junio, presidida por Warsh. Pero antes, el 10 de junio, se publican los datos de inflación de mayo. Esos números determinarán mucho de lo que suceda después.
Aunque hay que notar que el 42,2 % de inversores que espera una subida es una mayoría, pero no es unánime. El 28,9 % todavía cree que los tipos se mantendrán estables. Así que hay incertidumbre real aquí, no certeza.
Il Polso
- El mercado laboral estadounidense creció con una fuerza inesperada en mayo, sembrando la alarma entre inversores que temen que una economía sobrecalentada empuje los precios aún más arriba.
- La inflación ya alcanzó el 3,8 % en abril —su nivel más alto en casi tres años—, agravada por el encarecimiento de la energía derivado del conflicto con Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
- El 42,2 % de los inversores apuesta ahora por una subida de tipos en diciembre, dejando en minoría a quienes esperaban estabilidad, y los rendimientos de los bonos del Tesoro se acercan a niveles récord.
- Trump nominó a Warsh para presionar hacia tipos más bajos, pero la primera reunión del nuevo presidente de la Fed —el 16 y 17 de junio— podría marcar el inicio de una política monetaria contraria a los planes de la Casa Blanca.
- Los datos de inflación de mayo, que se publicarán el 10 de junio, se convierten en el árbitro inmediato de este pulso entre la voluntad política y la disciplina económica.
En el cruce entre la ambición política y la realidad económica, Kevin Warsh asume la presidencia de la Reserva Federal con un mandato implícito de abaratar el crédito, pero los datos del mercado laboral y una inflación persistente parecen dictar una dirección opuesta. La creación de 172.000 empleos en mayo —casi el doble de lo previsto— y una inflación interanual del 3,8 % recuerdan que las economías obedecen a sus propias leyes antes que a los deseos de los gobiernos. Lo que Trump concibió como una palanca de control sobre la política monetaria podría convertirse en el escenario donde la independencia de los bancos centrales reafirma su peso histórico.
Kevin Warsh llega a la presidencia de la Reserva Federal en un momento que pone a prueba la coherencia entre los objetivos políticos de Trump y la lógica implacable de los datos económicos. Trump lo eligió precisamente para inclinar la política monetaria hacia tipos más bajos, pero el terreno que hereda apunta en sentido contrario.
En mayo, Estados Unidos generó 172.000 empleos, casi el doble de lo que esperaban los analistas. La Casa Blanca celebró las cifras como señal de prosperidad, pero los mercados financieros las leyeron con inquietud: un mercado laboral tan dinámico puede alimentar la inflación, que ya se situaba en el 3,8 % interanual en abril —el nivel más alto desde 2023—, impulsada en parte por el encarecimiento de la energía asociado a la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
Esa combinación ha reconfigurado las expectativas. Según CME Group, el 42,2 % de los inversores anticipa que la Fed subirá los tipos hasta la horquilla del 3,75-4 % en su reunión de diciembre, mientras que solo el 28,9 % cree que se mantendrán en el nivel actual. Jeff Schulze, de ClearBridge Investments, advierte que la solidez del empleo y el crecimiento salarial no dejan margen para ignorar las presiones inflacionistas: la política monetaria restrictiva, no la expansiva, es la que dictan los números.
La tensión geopolítica añade otra capa de incertidumbre. Las negociaciones entre Washington y Teherán no avanzan, y los inversores reaccionan con nerviosismo: el rendimiento del bono a 10 años trepó hasta el 4,542 % y el de 30 años superó el 5 %, niveles que reflejan la expectativa de tipos elevados durante un período prolongado.
Warsh presidirá su primera reunión del Comité Federal de Mercado Abierto el 16 y 17 de junio. Antes, el 10 de junio se conocerán los datos de inflación de mayo, que actuarán como primer veredicto sobre el rumbo que tomará la Fed. Trump quería cambiar el guión de la política monetaria nombrando a su propio presidente; la economía, por ahora, parece empeñada en escribir uno diferente.
Kevin Warsh asume la presidencia de la Reserva Federal en un momento de tensión económica que desafía directamente los planes del presidente Trump. Warsh fue propuesto precisamente para presionar hacia una reducción de los tipos de interés, pero los datos de empleo y las preocupaciones inflacionistas están creando una presión opuesta que podría mantener las tasas elevadas durante más tiempo de lo que la Casa Blanca desearía.
En mayo, Estados Unidos creó 172.000 puestos de trabajo, casi el doble de lo que los analistas esperaban. Kevin Hassett, economista jefe de la Casa Blanca, celebró estas cifras como prueba de una «verdadera edad de oro económica» bajo Trump. Pero los números también encendieron alarmas en los mercados financieros. Cuando el empleo crece tan rápidamente, la economía puede sobrecalentarse. Los consumidores gastan más, la demanda sube, y los precios suben con ella. La inflación interanual ya alcanzó el 3,8 % en abril, el nivel más alto desde mayo de 2023, impulsada en gran medida por el encarecimiento de la energía derivado de la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Esta combinación de fuerzas está reorientando las expectativas del mercado. Según datos de CME Group, el 42,2 % de los inversores ahora cree que la Fed subirá los tipos de interés a una horquilla entre el 3,75 y el 4 % cuando se reúna el 9 de diciembre. Solo el 28,9 % espera que se mantengan en el nivel actual de 3,5 a 3,75 %. Hasta entonces, los inversores anticipan que las tasas permanecerán sin cambios, una perspectiva que representa un revés directo a los objetivos económicos de Trump, quien ha estado presionando públicamente para que se reduzcan los tipos.
La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto, que Warsh presidirá por primera vez, tendrá lugar el 16 y 17 de junio. Antes de esa sesión, el 10 de junio se publicarán los datos de inflación de mayo, que serán cruciales para determinar el rumbo de la política monetaria. La Fed tiene un mandato dual: maximizar el empleo y mantener la estabilidad de precios, entendida como una inflación cercana al 2 %. Pero cuando el mercado laboral se fortalece demasiado rápido, la inflación puede volverse persistente, obligando a la Fed a mantener los tipos elevados para frenar la economía.
Jeff Schulze, director de estrategia económica y de mercado de ClearBridge Investments, explicó que la sólida creación de empleo y el aumento constante de los salarios, junto con la fortaleza del consumidor estadounidense, sugieren que la Fed no puede ignorar las preocupaciones inflacionistas impulsadas por el mercado laboral. Esto apunta hacia una política monetaria más restrictiva, no menos.
La incertidumbre geopolítica agrava la situación. Washington y Teherán llevan semanas negociando un acuerdo que no termina de materializarse. Ante esta pérdida de optimismo sobre un acuerdo cercano, los inversores están reaccionando con nerviosismo. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, que sirve como base para calcular hipotecas y otros créditos, ganó 6,3 puntos básicos hasta el 4,542 %. El bono a 30 años sumó 2,6 puntos básicos hasta el 5,004 %. Estos números casi récord reflejan la expectativa del mercado de que los tipos se mantendrán elevados durante un período prolongado.
Trump nominó a Warsh específicamente para aumentar la presión sobre Jerome Powell, el expresidente de la Fed a quien Trump había nominado durante su primer mandato pero con quien luego entró en conflicto sobre la política de tasas. Ahora, con Warsh en el cargo, Trump esperaba cambiar el rumbo de la política monetaria. Pero la realidad económica—empleo fuerte, inflación persistente, energía cara—está escribiendo un guión diferente. La Fed podría verse obligada a hacer exactamente lo opuesto a lo que Trump quiere.
Citazioni salienti
La sólida creación de empleo y el aumento constante de los salarios sugieren que no se pueden ignorar las preocupaciones inflacionistas, lo que supone un giro hacia una política monetaria más restrictiva— Jeff Schulze, director de estrategia económica de ClearBridge Investments
Trump está generando una verdadera edad de oro económica— Kevin Hassett, economista jefe de la Casa Blanca