En un mundo donde el dinero busca refugio y el costo de la incertidumbre se mide en rendimientos, el oro —ese espejo milenario del miedo humano— cedió el lunes a su nivel más bajo en tres meses y medio. Presionado por un dólar en su mejor momento en dos décadas y por bonos del Tesoro que ofrecen lo que el metal nunca puede: intereses, el precio de la onza tocó los 1.786,60 dólares, acumulando una caída de más del 13% desde su máximo de marzo. La paradoja es reveladora: en tiempos de angustia económica global, el refugio tradicional pierde terreno frente a instrumentos que prometen retorno, rec
Oro cae a mínimo de tres meses por fortaleza del dólar y rendimientos de bonos
El oro no encuentra dónde apoyarse mientras la política monetaria se endurece
¿Por qué el dólar fuerte es tan malo para el oro? Parece que deberían ser independientes.
Cuando el dólar se fortalece, el oro se vuelve más caro para cualquiera que compre en otra moneda. Un inversionista en euros o soles tiene que gastar más de su moneda para comprar la misma onza. Eso reduce la demanda global.
Pero eso es un efecto de precio, no un cambio en la demanda real. ¿Cuánto de la caída del 13% es por el dólar y cuánto por los rendimientos de los bonos?
La fuente no lo desglosa. Ambas fuerzas actúan simultáneamente. Lo que sí sabemos es que los analistas las ven como igualmente importantes.
Entonces, ¿por qué los inversionistas no simplemente compran oro si creen que viene una recesión?
Porque la recesión es una perspectiva lejana. Hoy, los bonos del Tesoro ofrecen rendimientos reales atractivos. ¿Por qué esperar a que caiga el mundo cuando puedes ganar dinero ahora?
Pero Han Tan dice que el oro está "apoyado" por perspectivas de recesión. ¿Cuánto apoyo es ese? ¿Suficiente para evitar que caiga más?
No, aparentemente no. Rupert Rowling dice que es difícil ver dónde puede encontrar el oro un punto de apoyo a corto plazo. El apoyo es teórico, no práctico.
¿Y si la Reserva Federal deja de subir tasas?
Entonces los rendimientos de los bonos caerían, el dólar se debilitaría, y el oro probablemente subiría. Pero eso no está en el horizonte inmediato.
La fuente menciona que el dólar está cerca de un máximo de dos décadas. ¿Eso significa que está cerca de su límite?
Posiblemente. Pero "cerca del máximo" no significa que no pueda subir más. Y mientras siga subiendo, el oro seguirá bajo presión.
Entonces, ¿es este un buen momento para comprar oro?
Depende de tu horizonte de tiempo. A corto plazo, los analistas no ven apoyo. A largo plazo, el oro históricamente se recupera. Pero eso no es lo que dice la fuente.
O Pulso
- El oro cayó a su cotización más baja desde enero, tocando los 1.786,60 dólares por onza, arrastrado simultáneamente por un dólar en máximos de veinte años y rendimientos de bonos del Tesoro en ascenso.
- Desde su pico casi récord de 2.069,89 dólares en marzo, el metal precioso ha perdido más del 13% de su valor, reflejando un reposicionamiento global ante expectativas de alzas agresivas de tasas de interés.
- Datos económicos débiles de China añadieron presión inesperada: en lugar de impulsar al oro como activo de refugio, fortalecieron aún más al dólar y hundieron divisas emergentes y precios del petróleo.
- Analistas de Exinity y Kinesis Money coinciden en que el oro permanecerá atrapado cerca de los 1.800 dólares sin puntos de apoyo claros, mientras la política monetaria global siga endureciéndose.
En un mundo donde el dinero busca refugio y el costo de la incertidumbre se mide en rendimientos, el oro —ese espejo milenario del miedo humano— cedió el lunes a su nivel más bajo en tres meses y medio. Presionado por un dólar en su mejor momento en dos décadas y por bonos del Tesoro que ofrecen lo que el metal nunca puede: intereses, el precio de la onza tocó los 1.786,60 dólares, acumulando una caída de más del 13% desde su máximo de marzo. La paradoja es reveladora: en tiempos de angustia económica global, el refugio tradicional pierde terreno frente a instrumentos que prometen retorno, recordándonos que el valor del oro siempre ha dependido de lo que el resto del mundo decide no ofrecer.
El lunes, el oro alcanzó su cotización más baja en tres meses y medio, víctima de dos fuerzas que se reforzaban mutuamente: un dólar estadounidense en su mejor momento en dos décadas y rendimientos de bonos del Tesoro en plena escalada. La onza tocó los 1.786,60 dólares —su nivel más bajo desde el 31 de enero— antes de recuperarse levemente hasta los 1.804,99 dólares al mediodía GMT.
La lógica detrás de la caída es implacable. Un dólar más fuerte encarece el oro para compradores fuera de Estados Unidos, reduciendo la demanda global. Y cuando los bonos del Tesoro ofrecen rendimientos crecientes, mantener un metal que no genera intereses se convierte en una decisión cada vez más costosa. Ambas presiones atraparon al oro en una tenaza, alejándolo más del máximo casi récord de 2.069,89 dólares que había alcanzado en marzo, una pérdida acumulada de más del 13%.
Para agravar el panorama, los débiles datos económicos de China —que en otras circunstancias habrían impulsado al oro como refugio ante la incertidumbre— tuvieron el efecto contrario: fortalecieron aún más al dólar y hundieron activos de riesgo como divisas emergentes y petróleo, dejando al metal precioso sin poder capitalizar su rol tradicional.
Los analistas no ofrecen alivio a corto plazo. Han Tan, de Exinity, señaló que el oro podría encontrar cierto soporte si las perspectivas de recesión llevan eventualmente a los bancos centrales a cambiar de rumbo, pero reconoció que ese apoyo es débil y lejano. Rupert Rowling, de Kinesis Money, fue más directo: con el umbral psicológico de los 1.800 dólares ya perforado y una política monetaria que probablemente se endurecerá más antes de suavizarse, identificar un piso claro para el metal resulta, por ahora, casi imposible.
El oro tocó fondo el lunes, alcanzando su cotización más baja en tres meses y medio mientras dos fuerzas convergentes lo empujaban hacia abajo: un dólar estadounidense en su mejor momento en dos décadas y rendimientos de bonos del Tesoro que se disparaban. A las 11:27 GMT, la onza de oro al contado se cotizaba a 1.804,99 dólares, una caída de 0,38% desde la apertura, después de haber tocado más temprano los 1.786,60 dólares, el nivel más bajo desde el 31 de enero. Los futuros del oro en Estados Unidos cedían 0,6%, a 1.798 dólares por onza.
La mecánica es sencilla pero implacable. Un dólar más fuerte hace que el oro sea más caro para cualquier comprador que no negocie en dólares estadounidenses, reduciendo la demanda global. Al mismo tiempo, cuando los bonos del Tesoro ofrecen rendimientos más altos, los inversionistas enfrentan una elección clara: mantener oro, que no genera intereses, o comprar deuda estadounidense que sí los produce. El costo de oportunidad se vuelve prohibitivo. Ambas presiones se reforzaban mutuamente el lunes, atrapando al metal precioso en una tenaza.
La caída ha sido pronunciada. Desde que el oro alcanzó su máximo casi récord de 2.069,89 dólares por onza en marzo, ha perdido más del 13% de su valor. Ese descenso refleja un cambio fundamental en el apetito de riesgo global. Los mercados están repricing el futuro a la luz de expectativas de alzas agresivas de tasas de interés, impulsadas por la inflación persistente y la determinación de los bancos centrales de combatirla. El dólar, como moneda de refugio, se fortalece en ese contexto. Los bonos estadounidenses, ahora más atractivos, atraen capital que antes fluía hacia activos sin rendimiento como el oro.
Han Tan, analista de Exinity, observó que el oro al contado probablemente permanecería cerca de los 1.800 dólares, atrapado entre la fortaleza del dólar y los rendimientos elevados de los bonos, aunque con cierto apoyo de las crecientes perspectivas de recesión que podrían eventualmente llevar a los bancos centrales a cambiar de rumbo. Pero ese apoyo es débil y lejano. Rupert Rowling, analista de mercado de Kinesis Money, fue más pesimista: con el oro ya atravesando el umbral psicológicamente importante de 1.800 dólares y una política monetaria que probablemente se endurecerá más antes de suavizarse, es difícil identificar dónde podría encontrar el metal un punto de apoyo en el corto plazo.
La presión sobre el oro se intensificaba por datos económicos débiles de China que sorprendieron a los mercados el lunes. Esos números pusieron de manifiesto temores de una desaceleración económica más profunda de lo esperado, lo que típicamente beneficiaría al oro como activo de refugio. Sin embargo, el impacto fue el opuesto: los activos de mayor riesgo cayeron, incluyendo divisas emergentes y precios del petróleo, mientras que el dólar se fortalecía aún más como destino seguro. El oro quedó atrapado en medio, sin poder capitalizar su rol tradicional como cobertura contra la incertidumbre.
Entre otros metales preciosos, el panorama era mixto. La plata al contado ganaba 0,2%, cotizándose a 21,11 dólares por onza, aunque había caído en la sesión anterior a su nivel más bajo desde julio de 2020. El platino cedía 0,4%, a 935,18 dólares, mientras que el paladio subía 0,9%, a 1.960,58 dólares. Pero la atención estaba puesta en el oro, el metal que define el sentimiento del mercado de preciosos y que ahora enfrentaba un entorno que parecía diseñado para presionarlo indefinidamente.
Citações Notáveis
El oro al contado podría no alejarse mucho de los 1.800 dólares, reprimido por el poderío del dólar y el elevado rendimiento de los bonos— Han Tan, Exinity
Con una agresiva política monetaria que es más probable que se fortalezca, es difícil ver dónde puede encontrar ahora el oro un punto de apoyo a corto plazo— Rupert Rowling, analista de Kinesis Money