OpenAI firma acuerdo con el Pentágono tras orden de Trump de romper con Anthropic

Ninguna intimidación cambiará nuestra postura
Anthropic responde a Trump y Hegseth tras la orden de cancelar todos sus contratos federales.
Mark

¿Por qué Anthropic se negó a ceder? Tenían un contrato de 200 millones de dólares sobre la mesa.

Mimi

Porque creían que algunas líneas no se pueden cruzar. Vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses, sistemas de armas que disparan sin un humano decidiendo. Dijeron que eso violaba sus principios fundacionales.

Luke

Pero espera—¿está realmente prohibida la vigilancia masiva nacional? El comunicado de Altman dice que sí, que el Pentágono "coincide con estos principios" y los refleja en legislación. ¿Tenemos confirmación de eso?

Mimi

Es lo que Altman escribió. Pero tienes razón en ser escéptico. Lo que sabemos es que Anthropic consideró que las garantías del Pentágono no eran lo suficientemente exhaustivas.

Mark

Entonces Altman dijo que apoyaba a Anthropic, y luego hizo exactamente lo opuesto.

Mimi

Sí. Pero argumentó que encontró una solución técnica que permitía cumplir con los principios mientras cedía acceso. Pidió que el Pentágono ofreciera las mismas condiciones a todas las empresas.

Luke

¿Y tenemos evidencia de que esas medidas técnicas funcionan? ¿O es solo la palabra de Altman?

Mimi

Solo tenemos su anuncio. No hay detalles públicos sobre cómo funcionan esas medidas.

Mark

¿Qué pasa ahora con Anthropic?

Mimi

Tiene seis meses para retirarse de todos los contratos federales. Pierde acceso a 200 millones de dólares en ingresos, potencialmente más si otras agencias también cancelan.

Luke

Aunque Trump ordenó la cancelación, ¿sabemos si el Congreso puede intervenir? ¿Hay precedentes legales para esto?

Mimi

No está claro en el reportaje. Lo que sabemos es que Hegseth amenazó con invocar la Ley de Producción de Defensa de 1950, pero no llegó a hacerlo antes de que Trump ordenara la cancelación.

Mark

¿Y OpenAI? ¿Gana algo con esto además del contrato?

Mimi

Elimina a su principal competidor del mercado de defensa, al menos por ahora. Pero también se posiciona como la empresa "cooperativa" frente a la "ideológica" Anthropic.

  • OpenAI firma acuerdo millonario con Pentágono para desplegar IA en sistemas clasificados
  • Anthropic rechazó exigencias militares sobre vigilancia masiva y armas autónomas
  • Trump ordena cancelación de todos los contratos federales con Anthropic, con período de retirada de seis meses
  • Anthropic había firmado contrato de 200 millones de dólares con Pentágono el verano anterior
  • Sam Altman revierte postura pública de días anteriores para ceder acceso sin restricciones

OpenAI cede acceso sin restricciones de ChatGPT al Pentágono para cualquier propósito legal militar, revirtiendo la postura de su CEO Sam Altman de días anteriores. Anthropic rechazó exigencias militares sobre vigilancia masiva y armas autónomas, enfrentándose a amenazas de invocar leyes de defensa de la Guerra Fría y ser declarada riesgo de suministro.

OpenAI alcanza un acuerdo millonario con el Pentágono para ceder tecnología de IA para archivos clasificados, horas después de que Trump ordene cancelar todos los contratos federales con Anthropic por negarse a levantar salvaguardas militares.

El viernes por la tarde, mientras el Pentágono y OpenAI anunciaban un acuerdo millonario para desplegar tecnología de inteligencia artificial en sistemas clasificados de defensa, el presidente Donald Trump ordenaba la cancelación de todos los contratos federales con Anthropic, la empresa rival que se había negado a ceder sin restricciones sus herramientas militares. La secuencia de eventos marcó un punto de quiebre en la batalla sobre quién controla el acceso a la tecnología de IA más avanzada del país, y cómo se usará en operaciones de guerra.

Anthropichabía firmado un contrato de 200 millones de dólares con el Pentágono el verano anterior, convirtiéndose en la primera empresa de inteligencia artificial en gestionar documentación clasificada. Pero cuando el Departamento de Defensa exigió que la compañía levantara todas las salvaguardas técnicas que impedían usos específicos de su herramienta Claude—vigilancia masiva de ciudadanos y sistemas de armas autónomas sin supervisión humana—Anthropic se negó. La empresa, fundada por ingenieros que abandonaron OpenAI en busca de desarrollar IA más segura y con límites éticos, argumentaba que esas dos líneas rojas eran innegociables, incluso si significaba perder el contrato.

Pete Hegseth, secretario de Defensa, se reunió con Dario Amodei, director de Anthropic, el martes para presionar por un cambio de postura. Cuando las conversaciones fracasaron, Hegseth dio un ultimátum de tres días y amenazó con invocar la Ley de Producción de Defensa de 1950—una norma de la Guerra Fría que permitiría al gobierno usar el software de Anthropic sin consentimiento—y declarar a la empresa como riesgo para la cadena de suministro militar, lo que la inhabilitaría para contratar con cualquier empresa vinculada a Defensa. El Pentágono ofreció algunos términos que incorporaban lenguaje de seguridad sobre vigilancia y autonomía, pero Anthropic consideró que las garantías no eran lo suficientemente exhaustivas para impedir que el departamento ignorara esas restricciones cuando lo considerara conveniente.

Anthropic se mantuvo firme. El viernes por la tarde, Trump respondió con una orden ejecutiva. En un mensaje en su red social Truth, escribió en mayúsculas que Estados Unidos nunca permitiría que "una empresa radical de izquierda y 'woke'" decidiera cómo el ejército estadounidense lucha y gana guerras. Ordenó a todas las agencias federales cesar inmediatamente el uso de tecnología de Anthropic, con un período de retirada gradual de seis meses para departamentos como el de Defensa que ya utilizaban los productos de la empresa.

Horas antes, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, había anunciado el acuerdo con el Pentágono. Altman había declarado públicamente días antes que respaldaba la postura de Anthropic de negar acceso militar a ciertos usos de IA. Sin embargo, finalmente cedió todas las funcionalidades de ChatGPT al Pentágono para cualquier propósito legal. En su anuncio, Altman argumentó que OpenAI había encontrado una solución mediante medidas técnicas específicas que permitían cumplir con sus principios de seguridad—prohibición de vigilancia masiva nacional y responsabilidad humana en el uso de la fuerza—mientras cedía acceso sin restricciones. Pidió al Departamento de Defensa que ofreciera las mismas condiciones a todas las empresas de IA y expresó su deseo de que la situación con Anthropic se "desactivara" mediante acuerdos razonables en lugar de acciones legales y gubernamentales.

Hegseth respondió con dureza. En redes sociales, acusó a Anthropic de arrogancia y traición, diciendo que la empresa había ofrecido "una clase magistral sobre cómo no hacer negocios con el Gobierno de Estados Unidos o el Pentágono." Argumentó que el verdadero objetivo de Anthropic era "apoderarse del poder de veto sobre las decisiones operativas del ejército estadounidense," algo que calificó de inaceptable. Señaló que el Departamento de Defensa debe tener acceso completo y sin restricciones a los modelos de IA para cualquier propósito legal en defensa de la República, y acusó a Amodei y Anthropic de priorizar la ideología de Silicon Valley sobre la vida de los estadounidenses.

Anthropic emitió un comunicado el viernes afirmando que "ninguna intimidación ni castigo por parte del Departamento de Guerra" cambiaría su postura. La empresa se enfrentaba ahora a seis meses para retirarse de todos los contratos federales, una medida que podría tener consecuencias significativas para su viabilidad comercial. El conflicto dejó expuesta una fractura fundamental en la industria de IA sobre si las empresas tecnológicas deben tener poder para establecer límites éticos en el uso militar de sus herramientas, o si esa decisión corresponde enteramente a los militares y al gobierno. Unas horas después del desencuentro, Trump ordenó un ataque contra Irán, asegurando que Estados Unidos estaba llevando a cabo una operación "masiva" para garantizar que Teherán no tuviera acceso a armas nucleares.

Los Estados Unidos nunca permitirán que una empresa radical de izquierda y 'woke' decida cómo nuestro gran ejército lucha y gana guerras
— Donald Trump, en su red social Truth
Anthropic ofreció una clase magistral sobre arrogancia y traición, así como un ejemplo clásico de cómo no hacer negocios con el Gobierno de Estados Unidos
— Pete Hegseth, secretario de Defensa
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