Oncomatryx publica anticuerpo contra el cáncer en Science Advances, pero el mercado espera 2028

El cáncer de páncreas registra más de 510.000 casos nuevos y más de 466.000 muertes anuales, con supervivencia a cinco años por debajo del 10%.
Entre el paper y la farmacia hay años de ensayos, capital y riesgo
La publicación en Science Advances es un hito científico real, pero el mercado no la leerá como validación comercial hasta que exista registro y ventas.
Mark

¿Por qué es importante que Oncomatryx publique en Science Advances si el fármaco no llegará al mercado hasta 2028?

Mimi

Porque es la única forma de demostrar que la ciencia funciona antes de gastar cientos de millones en ensayos clínicos. Un paper en una revista de alto impacto es evidencia de que el mecanismo es real, que otros científicos lo han revisado y que la compañía no está construyendo sobre arena.

Luke

Pero hay que ser precisos: la publicación valida el concepto en el laboratorio. No valida que funcione en humanos. Los 350 pacientes en ensayos clínicos son el siguiente paso, y eso es donde muchos candidatos fracasan.

Mark

¿Cómo financia Oncomatryx un ciclo tan largo sin quebrar?

Mimi

Con una mezcla que es rara en el venture puro: capital público, fundaciones, contratos por hitos con farmacéuticas chinas. Los 300 millones de euros en contratos chinos se pagan conforme avanzan los ensayos, no de una vez. Eso convierte cada hito científico en dinero real.

Luke

Cierto, pero esos contratos tienen riesgo. Si los ensayos fallan, esos pagos se detienen. Y la compañía sigue necesitando capital para la planta de fabricación en Gipuzkoa. No es que esté resuelta; es que está estructurada de forma inteligente.

Mark

¿Por qué atacar el microambiente del tumor en lugar del tumor mismo?

Mimi

Porque el microambiente es lo que permite que el tumor sobreviva y se disemine. Es el escudo. Si lo destruyes, el sistema inmune puede finalmente hacer su trabajo. Es especialmente importante en cánceres como el de páncreas, donde la inmunoterapia sola no funciona.

Luke

Eso es la teoría. En la práctica, necesitamos ver si OMTX705 realmente mejora la supervivencia en los 250 pacientes de páncreas y colon que están en ensayos. Un mecanismo elegante en el laboratorio no garantiza eficacia clínica.

Mark

¿Qué significa esto para otros emprendedores de biotech?

Mimi

Que el capital público es real en España. CDTI, Ekarpen, Kutxa Fundazioa, el EIC Accelerator: eso no es dinero de venture tradicional, pero sostiene ciclos largos de I+D. Y que estructurar contratos por hitos, no por entregas, convierte la tracción en caja.

Luke

Y que comunicar el hito correcto importa. Oncomatryx dice explícitamente que está en fase clínica, que espera registro en 2028. No presenta el paper como si fuera un fármaco aprobado. Eso es lo que erosiona la credibilidad: confundir evidencia científica con validación comercial.

  • El cáncer de páncreas mata a más de 466.000 personas al año con una supervivencia a cinco años inferior al 10%, y los tratamientos actuales siguen sin mover esa cifra de forma significativa.
  • Oncomatryx rompe con la lógica convencional al atacar los fibroblastos que blindan al tumor, no las células cancerosas en sí, apuntando al mecanismo que neutraliza la inmunoterapia en cánceres metastásicos.
  • Su fármaco OMTX705 ya ha sido administrado a más de 350 pacientes reales en hospitales de referencia de España y Estados Unidos, convirtiendo la hipótesis científica en evidencia clínica.
  • La compañía cerró 58 millones de euros en marzo de 2026 y acumula contratos con farmacéuticas chinas por 300 millones, pero el camino hasta una farmacia sigue siendo largo, costoso y regulatoriamente incierto.
  • La publicación en Science Advances es un hito de credibilidad, no una llegada: entre el laboratorio y el paciente quedan años de ensayos, licencias y decisiones regulatorias que nadie puede acelerar por decreto.

Desde Vizcaya, una biotecnológica llamada Oncomatryx propone una inversión del paradigma oncológico: en lugar de atacar el tumor, destruye el entorno que lo protege. Sus resultados, publicados en Science Advances, representan un paso científico significativo en la lucha contra cánceres que llevan décadas resistiendo a la medicina moderna. Con ensayos clínicos en marcha en España y Estados Unidos, y un horizonte de registro previsto para 2028, la compañía encarna tanto la promesa como la paciencia que exige la ciencia aplicada a la vida humana.

Oncomatryx, biotecnológica vizcaína, acaba de publicar en Science Advances los resultados de un anticuerpo experimental que ataca el cáncer de una forma poco convencional. En lugar de dirigirse al tumor, destruye el microambiente que lo rodea y protege. El hallazgo cobra especial peso frente a enfermedades como el cáncer de páncreas, que genera más de 510.000 nuevos casos anuales y mata a más de 466.000 personas, con una supervivencia a cinco años que sigue por debajo del 10 por ciento.

La plataforma de la compañía, basada en conjugados anticuerpo-fármaco (ADC), actúa sobre los fibroblastos asociados al cáncer: las células que construyen el entorno protector del tumor e inhiben la respuesta inmune. Según su consejero delegado Laureano Simón, es precisamente ese microambiente el que explica por qué la inmunoterapia ha logrado beneficios limitados en cánceres metastásicos de mal pronóstico. Su fármaco más avanzado, OMTX705, ya está en ensayos clínicos con más de 350 pacientes con tumores de páncreas, pulmón y mama triple negativo en hospitales de España y Estados Unidos.

Entre la publicación científica y un fármaco disponible en el mercado hay, sin embargo, años de trabajo adicional. Simón espera registrar el primer producto en 2028 y alcanzar mercados globales en 2029, pero el camino pasa por licenciar el compuesto a una farmacéutica, lo que alarga el ciclo. Para financiar ese trayecto, la compañía cerró en marzo de 2026 una ampliación de capital de 58 millones de euros, con el Gobierno central como mayor aportante, seguido de Kutxa Fundazioa, el Gobierno Vasco y BBK. Los fondos se destinan a construir una planta de fabricación propia en Gipuzkoa, reduciendo la dependencia de la producción subcontratada en Taiwán.

El modelo de negocio ya genera ingresos: dos contratos con farmacéuticas chinas por 100 y 200 millones de euros respectivamente, pagaderos por hitos a medida que avanzan los ensayos. La pregunta que deja abierta esta noticia no es si el anticuerpo funciona en el laboratorio, sino cuánto tiempo tardará en convertirse en un fármaco aprobado y quién financia el tramo que aún falta.

Oncomatryx, una biotecnológica con sede en Vizcaya, acaba de publicar en Science Advances los resultados de un anticuerpo experimental que ataca el cáncer de una forma poco convencional: en lugar de dirigirse directamente al tumor, destruye los tejidos que lo rodean y lo protegen. El hallazgo llega en un momento en que la oncología sigue buscando respuestas para enfermedades que han permanecido prácticamente estancadas durante décadas. El cáncer de páncreas, por ejemplo, genera más de 510.000 nuevos casos cada año y causa más de 466.000 muertes, con una tasa de supervivencia a cinco años que sigue por debajo del 10 por ciento.

La estrategia de Oncomatryx se diferencia de los tratamientos convencionales porque no intenta eliminar las células tumorales de forma directa. En su lugar, la plataforma de conjugados anticuerpo-fármaco, conocida como ADC, actúa sobre los fibroblastos asociados al cáncer, que son las células que crean el microambiente protector alrededor del tumor. Según explicó el consejero delegado Laureano Simón, el objetivo es atacar el entorno que permite que el tumor avance, invada otros tejidos y se disemine, generando además un escenario que reprime la respuesta del sistema inmune. Este enfoque tiene una lógica clínica clara: es precisamente ese microambiente el que ayuda a explicar por qué la inmunoterapia ha logrado beneficios limitados en cánceres metastásicos de mal pronóstico, como los de páncreas, colon y pulmón en estados avanzados.

El fármaco más avanzado de la compañía es OMTX705, un ADC dirigido a la proteína de activación de fibroblastos, conocida como FAP. Ya está en ensayos clínicos con pacientes reales. En una primera fase, se trató a 100 pacientes con tumores invasivos de páncreas, pulmón y mama triple negativo en hospitales de referencia de España y Estados Unidos. Más recientemente, otras 250 personas con cáncer de páncreas y colon se han sumado a los ensayos. La colaboración con TFS HealthScience para la fase Ib de OMTX705 en adenocarcinoma de páncreas avanzado incluye centros en ambos países.

Pero aquí está el punto que suele quedar fuera de los titulares: entre la publicación en una revista científica de prestigio y un fármaco disponible en la farmacia hay años de ensayos adicionales, capital significativo y riesgo regulatorio. Simón espera poder registrar el primer producto en 2028 y tener acceso a un mercado global en 2029, pero no lo hará en solitario. La compañía licenciará el compuesto a una farmacéutica, lo que significa que el ciclo de desarrollo seguirá siendo largo. Un estudio en Science Advances es evidencia relevante y difícil de conseguir, pero no equivale a una aprobación regulatoria ni a un fármaco en el mercado.

La financiación de un ciclo tan largo proviene de una combinación diversa de fuentes. En marzo de 2026, Oncomatryx cerró una ampliación de capital de 58 millones de euros, la décima de su historia. El mayor aportante fue el Gobierno central, con 24,3 millones a través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Le siguieron Kutxa Fundazioa con 15 millones, el Gobierno Vasco con 10,5 millones a través de Ekarpen y su sociedad pública de capital riesgo, y BBK con 2 millones, además de los accionistas históricos. El dinero se destinó a levantar una planta de fabricación en Gipuzkoa. Antes, a finales de 2024, la empresa había completado una ronda de 25 millones de euros. En julio de 2025, Oncomatryx figuraba entre las 40 startups europeas seleccionadas para recibir financiación del programa EIC Accelerator.

A esto se suma un modelo de ingresos que ya está funcionando: dos contratos firmados con farmacéuticas chinas por valor de 100 millones de euros y 200 millones respectivamente, pagaderos por hitos. A medida que avanzan los ensayos clínicos, la compañía va facturando. Este modelo convierte la tracción científica en flujo de caja mientras el producto madura. Sin embargo, hay una complicación operativa: la producción está subcontratada en Taiwán, y la recertificación en la Unión Europea cuesta entre un 10 y un 15 por ciento del valor de cada lote, lo que empuja a la compañía a internalizar la fabricación.

La investigación en cáncer en España mueve volúmenes relevantes. La Asociación Española Contra el Cáncer gestiona la mayor red privada de investigación oncológica del país, con más de 157 millones de euros adjudicados en 792 ayudas en desarrollo y más de 3.000 investigadores. Desde 2020, esa red ha generado 1.950 avances contra el cáncer, 352 solo en 2025, y promueve 37 ensayos clínicos. Su meta declarada es superar el 70 por ciento de supervivencia en 2030. Para un emprendedor en salud o biotecnología, el mensaje es claro: hay ecosistema, hay dinero público y privado, y hay hospitales dispuestos a ensayar. Lo escaso sigue siendo el tiempo y la evidencia. La pregunta que deja abierta esta noticia no es si el anticuerpo funciona en el laboratorio, sino cuánto tarda en convertirse en un fármaco aprobado y quién paga el tramo que falta.

No atacamos el tumor en sí, sino el microambiente que lo rodea y que es, realmente, el que le permite avanzar, invadir y metastatizar
— Laureano Simón, consejero delegado de Oncomatryx, al Diario Vasco
Entre el paper y la farmacia hay años de ensayos, capital y riesgo regulatorio
— Análisis de la estructura de desarrollo de OMTX705
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