OMS crea primer mecanismo internacional de compensación por efectos adversos de vacunas COVID-19

El primer mecanismo de compensación por daños de vacunas a escala internacional
La OMS creó un sistema sin precedentes para proteger a ciudadanos de 92 países pobres.
Mark

¿Por qué la OMS sintió la necesidad de crear este programa precisamente en ese momento?

Mimi

Porque estaban distribuyendo vacunas en 92 países pobres a través de COVAX, y sabían que si algo salía mal, esas personas no tenían acceso a sistemas legales que pudieran protegerlas. Era una cuestión de equidad.

Mark

Pero dijeron que con 208 millones de dosis no había secuelas graves. ¿Entonces cuál era el riesgo real?

Mimi

El riesgo era pequeño pero real. Reacciones alérgicas graves en 2 a 5 casos por millón. Números bajos, pero cuando vacunas a millones de personas, esos casos ocurren. Y esos millones estaban en países donde un litigio podría tomar años.

Mark

¿Esto significa que la OMS estaba admitiendo que las vacunas no eran completamente seguras?

Mimi

No exactamente. Estaban siendo honestos: ningún medicamento es completamente seguro. Las vacunas habían pasado todas las pruebas requeridas. Pero la honestidad exigía reconocer que en casos raros, ocurren reacciones graves.

Mark

¿Y por qué solo para los 92 países pobres y no para todos los participantes de COVAX?

Mimi

Porque los otros países tenían sistemas de compensación propios, sistemas judiciales funcionales. Los 92 países pobres no. Era una cuestión de llenar un vacío.

Mark

¿Quién pagaba realmente por las compensaciones?

Mimi

La aseguradora Chubb Limited. La OMS contrató con ellos para que gestionaran el programa. Era un mecanismo de riesgo compartido.

Mark

¿Cuánto tiempo estaría vigente?

Mimi

Hasta el 30 de junio de 2022. Era un programa temporal, vinculado al período de distribución de COVAX.

  • La campaña de vacunación global enfrentaba una paradoja: pedir confianza a poblaciones vulnerables mientras se reconocía que las vacunas, aunque seguras, pueden causar reacciones graves en casos excepcionales.
  • En los 92 países más pobres de COVAX, los sistemas judiciales lentos y costosos convertían cualquier efecto adverso en una condena silenciosa para quien lo sufriera.
  • La OMS respondió con un mecanismo operado por la aseguradora Chubb Limited, diseñado para ofrecer compensación rápida, justa y transparente sin necesidad de litigio.
  • Los datos contextualizaban el riesgo real: con más de 208 millones de dosis administradas, las reacciones alérgicas graves oscilaban entre 2 y 5 casos por millón, según la vacuna.
  • El programa, vigente hasta junio de 2022, se convirtió en el primero de su tipo a escala internacional, marcando un hito en la gestión global de riesgos sanitarios.

En febrero de 2021, la OMS dio un paso sin precedentes en la historia de la salud global: crear un mecanismo internacional de compensación para quienes sufrieran efectos adversos graves por las vacunas COVID-19 distribuidas a través de COVAX. Dirigido a los 92 países más pobres del mundo, el programa reconocía una verdad incómoda pero necesaria: ningún medicamento está completamente libre de riesgo, y la equidad exige que quienes menos recursos tienen no queden solos si algo sale mal. Era, al mismo tiempo, un acto de transparencia y una apuesta por la confianza en tiempos en que ambas eran indispensables.

En febrero de 2021, la Organización Mundial de la Salud anunció la creación de un mecanismo internacional de compensación para personas que sufrieran efectos adversos graves tras recibir vacunas contra la COVID-19 distribuidas por COVAX. El programa, operado por la aseguradora Chubb Limited, estaba dirigido exclusivamente a los 92 países de menores ingresos participantes en la iniciativa, los únicos que recibían vacunas financiadas por ella.

La lógica era clara: en muchos de esos países, los sistemas judiciales son lentos y costosos. Sin este mecanismo, una persona afectada por un efecto adverso grave habría tenido que enfrentar años de litigio para obtener resarcimiento. El nuevo programa prometía un proceso rápido, justo y transparente, sin necesidad de recurrir a los tribunales.

La OMS fue enfática en señalar que todas las vacunas distribuidas por COVAX cumplían con los más altos estándares de eficacia, seguridad y calidad. Pero también reconoció que incluso los medicamentos aprobados pueden, en casos excepcionales, provocar reacciones adversas graves. Para contextualizar ese riesgo, citó datos de Estados Unidos: con más de 208 millones de dosis administradas, las reacciones alérgicas graves ocurrían entre 2 y 5 casos por cada millón de vacunados, dependiendo del fabricante. Números pequeños, pero no inexistentes.

Lo que hacía histórico el anuncio era su alcance: era el primer mecanismo de compensación por daños de vacunas que operaba a escala internacional. Vigente hasta el 30 de junio de 2022, el programa representaba una apuesta por la transparencia y la equidad en un momento crítico, asegurando que los ciudadanos de los países más vulnerables no quedaran desprotegidos si algo salía mal.

La Organización Mundial de la Salud anunció en febrero de 2021 la creación de un mecanismo sin precedentes: un sistema internacional de compensación para personas que sufrieran efectos adversos graves tras recibir vacunas contra la COVID-19. El programa, operado por la aseguradora Chubb Limited, se dirigía específicamente a los 92 países de menores ingresos que participaban en COVAX, la plataforma creada por la OMS y otras entidades para garantizar acceso equitativo a las vacunas en naciones de ingresos medios y bajos.

En ese momento, más de 190 países formaban parte de COVAX, pero solo los 92 más pobres fueron seleccionados para recibir vacunas financiadas por la iniciativa y, por tanto, para acceder al programa de compensación. La decisión respondía a una realidad práctica: en muchos de esos países, los sistemas judiciales nacionales eran lentos y costosos, lo que significaba que una persona que sufriera un efecto adverso grave tendría que enfrentar años de litigio para obtener resarcimiento. Este nuevo mecanismo buscaba evitar exactamente eso, ofreciendo un procedimiento rápido, justo y transparente sin necesidad de recurrir a los tribunales.

La OMS fue clara en un punto: todas las vacunas distribuidas a través de COVAX habían completado todas las etapas de desarrollo y cumplían con estándares de eficacia, seguridad y calidad. Sin embargo, reconoció que incluso los medicamentos aprobados para uso general pueden, en casos excepcionales, provocar reacciones adversas graves. Esa aclaración no era un detalle menor. Era la justificación para el programa mismo.

Para contextualizar el riesgo real, la OMS citó datos de Estados Unidos: con aproximadamente 208 millones de dosis administradas en diversos países hasta ese momento, no se habían reportado secuelas adversas de gran gravedad. Pero en casos raros, se observaron reacciones alérgicas graves. Con la vacuna de Pfizer, la incidencia era de 4 a 5 casos por cada millón de personas vacunadas. Con la de Moderna, de 2 a 3 casos por millón. Números pequeños, pero no cero.

Lo que hacía histórico este anuncio era su alcance. La OMS lo subrayó: se trataba del primer y único mecanismo de compensación por daños causados por vacunas que operaba a escala internacional. No existía nada parecido. El programa estaría vigente hasta el 30 de junio de 2022, cubriendo específicamente los efectos adversos raros pero graves asociados a la distribución de vacunas por COVAX durante ese período.

La creación de este mecanismo reflejaba una tensión inherente a la campaña de vacunación global: la necesidad de generar confianza en poblaciones vulnerables mientras se reconocía que ningún medicamento es completamente libre de riesgo. Para los 92 países de bajos ingresos, significaba que sus ciudadanos no estarían solos si algo salía mal. Para la OMS, era una apuesta por la transparencia y la equidad en un momento en que ambas eran cruciales.

Se trata del primer y único mecanismo de compensación por daños causados por vacunas que opera a escala internacional
— OMS
Todos los medicamentos, incluso vacunas que han sido aprobadas para su uso general, pueden en casos raros causar reacciones adversas graves
— OMS
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