En Long Island, Nueva York, un hombre de 67 años fue diagnosticado cuatro años después de haber sido picado por garrapatas con el virus Bourbon, una enfermedad poco conocida, sin vacuna ni tratamiento específico. El caso, el primero confirmado en el estado, no es solo una historia clínica individual: es el reflejo de un vacío silencioso en la vigilancia epidemiológica, donde la ausencia de herramientas diagnósticas convierte a cada picadura en una incógnita. Mientras las garrapatas avanzan hacia el norte impulsadas por inviernos más suaves y poblaciones crecientes de ciervos, la medicina enfre
Nueva York confirma primer caso de virus Bourbon; expertos advierten sobre infecciones sin diagnosticar
Esto podría ser solo la punta del iceberg
¿Por qué tardó cuatro años en diagnosticarse el virus Bourbon en Larkin si los síntomas fueron tan graves?
Porque el virus Bourbon no tiene una prueba comercial. Los médicos vieron fiebre, sarpullido, sudores nocturnos y asumieron que era Lyme. Sin una razón para buscar algo más específico, el diagnóstico correcto nunca llegó hasta que alguien finalmente hizo las pruebas especializadas años después.
¿Eso significa que hay otras personas infectadas en Long Island que no lo saben?
Es muy probable. El doctor Marcos dice que podría ser solo la punta del iceberg. Si Larkin pasó cuatro años sin diagnóstico, ¿cuántas otras personas están tratando síntomas sin saber qué los causa realmente?
¿Por qué el virus Bourbon es tan difícil de detectar comparado con Lyme?
Lyme tiene pruebas comerciales disponibles y un tratamiento antibiótico que funciona. Bourbon no tiene nada de eso. No hay vacuna, no hay prueba comercial, no hay tratamiento específico. Es como estar buscando algo que nadie sabe cómo buscar.
¿Qué está haciendo que las garrapatas se expandan hacia el norte?
Dos cosas principales: hay más ciervos de cola blanca porque sus depredadores desaparecieron, y los inviernos son más suaves. Las garrapatas necesitan ciervos para propagarse y temperaturas cálidas para mantenerse activas. Ambas condiciones están mejorando para ellas.
¿Qué pueden hacer los médicos si sospechan que alguien tiene virus Bourbon?
Honestamente, muy poco más allá de tratar los síntomas. Fluidos intravenosos, medicamentos para el dolor y la fiebre. Sin un diagnóstico confirmado, no hay nada más específico que ofrecer. Por eso la prevención es tan importante: evitar las picaduras en primer lugar.
Le Pouls
- Un hombre hospitalizado cinco días con síntomas graves fue tratado por error como si tuviera enfermedad de Lyme, y el verdadero diagnóstico tardó cuatro años en llegar.
- El virus Bourbon carece de vacuna, prueba comercial y tratamiento específico, lo que deja a médicos y pacientes sin herramientas concretas ante una infección potencialmente mortal.
- El médico que atendió el caso advierte que Long Island tiene una alta densidad de garrapatas transmisoras y que los casos no detectados podrían ser muchos más de lo que los registros oficiales revelan.
- La expansión de ciervos de cola blanca, los inviernos más cálidos y la cercanía creciente entre fauna silvestre y zonas suburbanas están ampliando el territorio y la temporada activa de las garrapatas.
- Ante la falta de soluciones médicas, la prevención —ropa protectora, repelente y revisión corporal tras actividades al aire libre— sigue siendo la única defensa disponible para la población.
En Long Island, Nueva York, un hombre de 67 años fue diagnosticado cuatro años después de haber sido picado por garrapatas con el virus Bourbon, una enfermedad poco conocida, sin vacuna ni tratamiento específico. El caso, el primero confirmado en el estado, no es solo una historia clínica individual: es el reflejo de un vacío silencioso en la vigilancia epidemiológica, donde la ausencia de herramientas diagnósticas convierte a cada picadura en una incógnita. Mientras las garrapatas avanzan hacia el norte impulsadas por inviernos más suaves y poblaciones crecientes de ciervos, la medicina enfrenta el desafío de nombrar lo que aún no sabe ver.
Michael Larkin estaba trabajando al aire libre en Long Island en 2021 cuando dos garrapatas estrella solitaria lo picaron. Lo que siguió fue una enfermedad desconcertante: fiebre, sarpullido, sudores nocturnos y dolores de cabeza intensos. Los médicos asumieron que era enfermedad de Lyme y le recetaron antibióticos, pero el tratamiento no funcionó. Larkin pasó cinco días hospitalizado antes de recuperarse, sin que nadie supiera con certeza qué lo había enfermado. No fue hasta 2025, cuatro años después, que pruebas especializadas confirmaron que había contraído el virus Bourbon, convirtiéndolo en el primer caso documentado en Nueva York.
El retraso no es una anomalía burocrática: es la consecuencia directa de que el virus Bourbon no tiene vacuna, no existe prueba comercial para detectarlo y no hay tratamiento específico. Sus síntomas se confunden fácilmente con los de otras enfermedades transmitidas por garrapatas, y los médicos solo pueden tratar lo que ven: deshidratación, fiebre, dolor. El doctor Luis Marcos, quien atendió a Larkin, fue directo al valorar el alcance real del problema: en Long Island hay muchas garrapatas de la especie transmisora, y este caso podría ser apenas la punta del iceberg.
A nivel nacional, los casos confirmados siguen siendo escasos —menos de uno por año en los estados donde el virus es más frecuente, como Kansas, Oklahoma y Missouri—, pero dos de ellos terminaron en muerte. El virus lleva el nombre del condado de Bourbon, en Kansas, donde fue identificado por primera vez. Su expansión hacia el noreste está ligada al crecimiento de las poblaciones de ciervos de cola blanca, cuyos depredadores naturales han desaparecido, y a inviernos más suaves que mantienen a las garrapatas activas por más tiempo y en territorios más amplios.
Las garrapatas estrella solitaria, reconocibles por un punto blanco en el dorso, no solo transmiten el virus Bourbon: también pueden causar el síndrome alfa-gal, una alergia persistente a la carne y los lácteos, y la ehrlichiosis, una infección bacteriana. El caso de Larkin dejó en evidencia la necesidad urgente de mayor vigilancia, pruebas diagnósticas más accesibles y mejor orientación para los médicos. Mientras esas herramientas no existan, la prevención sigue siendo la única respuesta disponible: evitar zonas de pasto alto, usar ropa protectora, aplicar repelente y revisar el cuerpo con cuidado después de cada salida al aire libre.
Michael Larkin estaba trabajando al aire libre en Long Island cuando dos garrapatas estrella solitaria lo picaron. Eso fue en 2021. Cuatro años después, en 2025, los médicos finalmente confirmaron que había contraído el virus Bourbon, una enfermedad transmitida por garrapatas que casi nadie en Nueva York sabía que existía en la región. El retraso en el diagnóstico de Larkin, un hombre de 67 años del condado de Suffolk, expone un problema más profundo: nadie sabe cuántas otras personas en Long Island podrían estar infectadas sin saberlo.
Larkin desarrolló síntomas que parecían pertenecer a otra enfermedad. Tuvo fiebre, sarpullido, sudores nocturnos y dolores de cabeza intensos. Los médicos le dieron un antibiótico pensando que tenía enfermedad de Lyme, una infección transmitida por garrapatas mucho más conocida. Pero el medicamento no funcionó. Pasó cinco días hospitalizado antes de recuperarse completamente, aunque el virus Bourbon no fue identificado hasta años después, cuando pruebas especializadas revelaron la verdad.
El problema es que no existe vacuna para el virus Bourbon, no hay prueba comercial disponible para diagnosticarlo, y no existe tratamiento específico. Sus síntomas son tan similares a los de otras enfermedades transmitidas por garrapatas que los médicos pueden pasar por alto fácilmente. Cuando un paciente llega al hospital, los doctores solo pueden tratar los síntomas: fluidos intravenosos para la deshidratación, medicamentos para el dolor y la fiebre. Sin saber qué están tratando, no pueden ofrecer nada más.
El doctor Luis Marcos, quien atendió a Larkin, advierte que este caso probablemente no es único. "Ahora sabemos que el virus puede ser letal", dijo. "En Long Island, al menos, tenemos muchas garrapatas de la especie Asteroides lucidum. Y, sinceramente, esto podría ser solo la punta del iceberg". Marcos cree que la infección es probablemente más frecuente de lo que los números oficiales sugieren, y que hay muchas garrapatas solitarias en Nueva York y poblaciones densas en el noreste.
A nivel nacional, los casos confirmados siguen siendo raros. Kansas, Oklahoma y Missouri, donde el virus aparece con mayor frecuencia, registran menos de un caso por año en promedio. Pero dos de esos contagios terminaron en muerte. El virus recibe su nombre del condado de Bourbon en Kansas, donde fue identificado por primera vez. Las garrapatas que lo transmiten son reconocibles por un punto blanco en el dorso y viven en zonas boscosas, pastizales altos y matorrales.
La expansión de estas garrapatas está ligada a los ciervos de cola blanca, que dependen de ellas para propagarse. La población de ciervos creció mientras sus depredadores naturales desaparecieron, y ahora conviven cada vez más cerca de las personas, incluso en jardines de áreas suburbanas. Inviernos más suaves y temporadas cálidas más largas mantienen a las garrapatas activas durante más tiempo, permitiéndoles desplazarse hacia el norte. Más ciervos significa más garrapatas, y más tiempo de actividad amplía la ventana de exposición humana.
Las garrapatas estrella solitaria no solo transmiten el virus Bourbon. También pueden causar el síndrome alfa-gal, una alergia persistente a la carne y los lácteos, y transmitir la ehrlichiosis, una infección bacteriana con síntomas similares a los de la gripe. Para los médicos, el caso de Larkin dejó en claro que se necesita vigilancia más fuerte, pruebas diagnósticas más amplias y mejor orientación clínica. La prevención sigue siendo la mejor defensa: evitar pasto alto y arbustos, usar ropa que cubra brazos y piernas, aplicar repelente aprobado, revisar el cuerpo después de actividades al aire libre, y retirar las garrapatas con pinzas de punta fina lo antes posible.
Citations marquantes
Ahora sabemos que el virus puede ser letal. En Long Island, al menos, tenemos muchas garrapatas de la especie Asteroides lucidum. Y, sinceramente, esto podría ser solo la punta del iceberg.— Doctor Luis Marcos, médico que trató a Michael Larkin
Es probable que el virus Bourbon esté más extendido de lo que pensamos en nuestra región y que otros casos no se estén diagnosticando.— Doctor Luis Marcos