Desde las entrañas del aparato federal, Elon Musk emerge con un diagnóstico que trasciende la política partidista: el gobierno de Estados Unidos, según él, ha cruzado un umbral del que no hay retorno financiero. Cuatro meses dirigiendo el Departamento de Eficiencia Gubernamental bajo Trump le bastaron para concluir que los intereses de la deuda nacional ya devoran el presupuesto antes de que este pueda cumplir su propósito. En la historia larga de las repúblicas, pocas advertencias pesan tanto como la de quien tuvo acceso al mecanismo y salió convencido de que está roto.
Musk asegura que el gobierno estadounidense es "irreparablemente roto"
Los despidos masivos en agencias federales afectaron a empleados del gobierno, aunque el artículo no especifica el número de trabajadores impactados.
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