Morant defiende desaladoras como única solución hídrica ante cambio climático

Solo quienes vivan junto a desaladoras podrán garantizar agua
La visión de Morant sobre el futuro hídrico de España ante el cambio climático, que evitó responder sobre financiación en Marruecos.
Mark

¿Por qué crees que Morant evitó responder sobre los trasvases en Marruecos?

Mimi

Porque la pregunta exponía una contradicción que su narrativa sobre desaladoras no puede resolver. Si el cambio climático es el problema, ¿por qué financia soluciones hídricas en otro país que competirá con la agricultura española?

Mark

¿Tiene sentido su argumento de que solo se puede vivir cerca de desaladoras?

Mimi

Tiene sentido como estrategia de comunicación, pero no como política. Ella misma gobernó Gandia, una ciudad sin desaladoras cercanas, y funcionaba. Lo que revela es que está priorizando una solución tecnológica sobre otras opciones.

Mark

¿Qué esperaban realmente los empresarios de esa reunión?

Mimi

Respuestas sobre Ford, sobre inversión en Alicante, sobre cómo el Gobierno piensa sostener la industria regional. En cambio, recibieron un discurso sobre el futuro climático que no resuelve sus problemas de hoy.

Mark

¿Por qué entonces celebraron la reunión como positiva?

Mimi

Porque en política, a veces "positivo" significa que al menos hubo diálogo. Pero el silencio de Morant sobre temas concretos fue ensordecedor.

Mark

¿Qué revela esto sobre la relación entre el Gobierno y Valencia?

Mimi

Que hay una desconexión. El Gobierno llega con agendas nacionales y pactos con ERC, pero Valencia tiene problemas específicos que requieren respuestas específicas, no discursos sobre desaladoras.

  • Morant presentó las desaladoras como única solución hídrica viable, afirmando que el cambio climático limitará el acceso al agua a quienes vivan en zonas costeras con estas infraestructuras.
  • La ministra esquivó sin responder la contradicción de que el Gobierno financie trasvases entre cuencas en Marruecos mientras reduce inversión en el trasvase Tajo-Segura.
  • Los empresarios de la CEV esperaban soluciones concretas sobre la crisis de Ford en Almussafes y la escasa inversión estatal en Alicante, pero Morant guardó silencio o aplazó respuestas.
  • El verdadero objetivo de la visita era construir un frente de apoyo a la financiación pactada por Sánchez con ERC, al margen de las comunidades autónomas.
  • La ministra obtuvo el respaldo formal que buscaba, pero dejó a los empresarios valencianos con la sensación de haber escuchado un monólogo prefabricado desconectado de sus urgencias reales.

En un momento en que el agua se convierte en eje de disputa política y climática, la ministra Diana Morant compareció ante los empresarios valencianos con una tesis radical: el futuro hídrico de España pertenece a quienes vivan junto al mar y sus desaladoras. Su visita buscaba tejer consensos en torno a la financiación pactada por Sánchez, pero la evasión ante preguntas incómodas —como la contradicción de financiar trasvases en Marruecos mientras se recorta el Tajo-Segura— reveló las grietas entre el discurso científico y la realidad política. La ministra regresó con el apoyo formal que necesitaba, pero dejó en Valencia más preguntas que certezas.

Diana Morant se presentó ante la Confederación Empresarial Valenciana con un mensaje rotundo: el cambio climático está redibujando la geografía hídrica de España de forma tan drástica que, en el futuro próximo, solo quienes vivan cerca de la costa y de plantas desaladoras podrán garantizar su acceso al agua. La ministra de Ciencia citó ejemplos como la desaladora de Torrevieja —que será la más grande de Europa— y la de Sagunto, que abasteció a Cataluña durante sus sequías, y apeló al legado del Gobierno de Zapatero para legitimar la estrategia.

Sin embargo, lo más revelador fue lo que Morant no respondió. Ante la pregunta directa sobre por qué el Gobierno financia infraestructuras de trasvase en Marruecos mientras recorta inversión en el Tajo-Segura, la ministra esquivó la contradicción y se refugió en argumentos sobre el cambio climático. La ironía no pasó desapercibida: Morant es exalcaldesa de Gandia, ciudad costera sin desaladoras cercanas, y estaba argumentando que el futuro habitable de España se circunscribiría a las zonas donde existan estas plantas.

En la comida posterior con la CEV, acompañada por el secretario de estado Arcadi España y el síndic José Muñoz, los empresarios plantearon asuntos más urgentes: la crisis de la factoría de Ford en Almussafes y el hecho de que Alicante es la provincia española con menor inversión del Gobierno central. Ante ambas cuestiones, Morant guardó silencio o admitió desconocer el tema en profundidad, aplazando respuestas a futuras reuniones.

El propósito real de la visita era construir un frente común que respaldara la financiación pactada por Pedro Sánchez con ERC al margen de las comunidades autónomas. Empresarios y sindicatos calificaron el encuentro de «positivo», aunque ese adjetivo describía más la existencia de un diálogo que su contenido. Morant se marchó con el apoyo formal que buscaba, pero dejó atrás un rastro de preguntas sin responder y una industria regional que sigue esperando soluciones concretas.

Diana Morant se presentó ante la Confederación Empresarial Valenciana hace poco más de una semana con un mensaje claro sobre el futuro del agua en España: las desaladoras son la única respuesta viable. La ministra de Ciencia y secretaria general del PSPV llegó a la reunión con una visión que rozaba lo apocalíptico. Según su análisis, el cambio climático está redibujando la geografía hídrica del país de manera tan radical que, en el futuro próximo, solo quienes vivan cerca de la costa y junto a plantas desaladoras podrán garantizar su acceso al agua. Fue una afirmación contundente, pronunciada con la autoridad que le confiere su cargo ministerial.

Lo que resultó más llamativo fue lo que Morant no respondió. Cuando se le preguntó directamente por qué el Gobierno financia infraestructuras de trasvase entre cuencas en Marruecos mientras reduce inversión en el trasvase Tajo-Segura, la ministra esquivó la cuestión. En lugar de abordar esa contradicción, se enfocó únicamente en la segunda parte de la pregunta, apelando a la evidencia científica del cambio climático como justificación para su apuesta por las desaladoras. Citó ejemplos como la desaladora de Torrevieja, que será la más grande de Europa, y la de Sagunto, que suministró agua a Cataluña durante sus sequías. Incluso mencionó que fue el Gobierno de Zapatero quien inició este camino, como si el antecedente legitimara la estrategia actual.

La ironía no pasó desapercibida para los asistentes. Morant, exalcaldesa de Gandia, una ciudad costera que atrae principalmente a turistas madrileños y que no cuenta con desaladoras cercanas, estaba argumentando que el futuro habitable de España se limitaría a las zonas donde existan estas plantas. Era una posición que contradecía su propia biografía política.

Pero la decepción de los empresarios fue más allá de las desaladoras. Durante la comida posterior con la CEV, acompañada por el secretario de estado Arcadi España y el síndic del PSPV José Muñoz, Morant no ofreció diagnóstico ni soluciones sobre los problemas concretos que enfrentan las empresas valencianas. Cuando se planteó la crisis de la factoría de Ford en Almussafes y su cadena de proveedores, la ministra guardó silencio. Cuando se señaló que Alicante es la provincia española con menor inversión del Gobierno central, Morant admitió que no conocía el tema en profundidad y aplazó su respuesta a futuras reuniones.

El verdadero propósito de la visita de Morant a la CEV, igual que sus encuentros previos con los sindicatos, era construir un frente común que respaldara la financiación que Pedro Sánchez había pactado al margen de las comunidades autónomas tras negociar con ERC. La ministra buscaba lo que ella misma denominó "lo que nos une", intentando reducir la crispación política. Los empresarios y sindicatos celebraron la iniciativa como "positiva", aunque ese adjetivo se refería más a la existencia de una propuesta que a su contenido real.

Lo que quedó claro es que Morant llegó a Valencia con respuestas prefabricadas sobre cambio climático y desaladoras, pero sin soluciones para los problemas inmediatos que asfixian a la industria regional. Su monólogo sobre el futuro costero y desalador sonaba hueco frente a la realidad de una provincia que ve cómo se desmorona su base industrial sin que el Gobierno central ofrezca alternativas creíbles. La ministra se fue de la CEV con el apoyo formal que buscaba, pero dejó atrás un rastro de preguntas sin responder y empresarios que seguían esperando respuestas sobre inversión, empleo y futuro económico real.

Si tuviera que elegir un lugar para vivir en el futuro elegiría la costa y allá donde se estuvieran construyendo desaladoras, porque no se puede garantizar el agua de ninguna otra manera
— Diana Morant, ministra de Ciencia
Creo que la sociedad valenciana se merece que los partidos principales intenten ponerse de acuerdo, sin la crispación que hemos tenido estos meses
— Lafuente, CEV, en rueda de prensa
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