En el corazón de una de las regiones más devastadas de la guerra siria, el pintor Mohammad Al Sueidan encontró en los desechos del conflicto —casquillos, fragmentos de misiles, balas gastadas— el material con el que construir un lenguaje de paz. Desde Guta Oriental, donde sobrevivió años de bombardeos químicos y asedio, este artista de 43 años convirtió los instrumentos de la destrucción en testimonios de vida, documentando historias de detenidos, exiliados y ciudades borradas del mapa. Su obra nos recuerda que el acto de crear, incluso —o especialmente— en medio del horror, es una de las form
Mohammad Al Sueidan: el artista que transforma restos de guerra siria en obra de paz
Transformar los materiales de la muerte en voces de la vida
¿Por qué crees que Al Sueidan eligió trabajar precisamente con los materiales de la guerra en lugar de alejarse de ellos completamente?
Creo que no fue una elección racional. Fue una necesidad. Cuando vives bajo bombardeo, esos objetos están en todas partes. Ignorarlos sería negar la realidad. Pero transformarlos en arte es reclamar el poder sobre ellos.
Aunque hay que ser precisos: el artículo no explica exactamente cómo comenzó a recoger estos materiales, ni cuándo decidió pintarlos. Sabemos que lo hace, pero no sabemos el momento exacto en que pasó de ser un pintor de casas a ser un artista de resistencia.
¿Cómo reacciona la gente cuando ve estas obras? ¿Entienden el mensaje?
Creo que hay algo universal en transformar la violencia en belleza. No necesitas haber vivido Guta Oriental para entender que un casquillo pintado es un acto de esperanza.
Pero el artículo no nos dice cómo reacciona la audiencia. No hay testimonios de espectadores, no hay números de seguidores, no hay contexto sobre dónde se exhiben estas obras. Sabemos que comparte en redes sociales, pero eso es todo.
¿Qué significa para él que sea el aniversario de la revolución cuando habla de su trabajo?
Es un momento de reflexión. Después de once años, sigue creando. Sigue aquí. Eso es un acto político en sí mismo.
Verdad. Aunque el artículo no explica qué pasó con Al Sueidan después de 2018, ni dónde vive ahora, ni si sigue en Siria o se exilió. Esos detalles importarían para entender completamente su historia.
Il Polso
- Entre 2013 y 2018, Guta Oriental fue clasificada como la región más peligrosa del mundo, sometida a ataques químicos que mataron a cientos de civiles mientras Al Sueidan vivía cada explosión desde adentro.
- Donde otros habrían enmudecido, él recogió del suelo los restos de la guerra —casquillos, balas, fragmentos de misiles— y los convirtió en su único lienzo disponible.
- En lugar de reproducir imágenes de sangre y muerte, eligió pintar paz: cada objeto bélico transformado en la historia particular de un detenido, un exiliado o una ciudad destruida.
- Bajo el nombre Akram Abu al-Fawz en redes sociales, su obra circula por el mundo como un acto de resistencia silenciosa que desafía el olvido y reivindica la humanidad en tiempos de guerra.
En el corazón de una de las regiones más devastadas de la guerra siria, el pintor Mohammad Al Sueidan encontró en los desechos del conflicto —casquillos, fragmentos de misiles, balas gastadas— el material con el que construir un lenguaje de paz. Desde Guta Oriental, donde sobrevivió años de bombardeos químicos y asedio, este artista de 43 años convirtió los instrumentos de la destrucción en testimonios de vida, documentando historias de detenidos, exiliados y ciudades borradas del mapa. Su obra nos recuerda que el acto de crear, incluso —o especialmente— en medio del horror, es una de las formas más antiguas de resistencia humana.
Mohammad Al Sueidan nació en Douma, en la región de Guta Oriental, y antes de 2011 se ganaba la vida pintando casas y decorando vidrio con motivos orientales. Era un oficio artesanal y tranquilo. Luego llegó la revolución siria, y con ella, el fin de esa tranquilidad.
Durante cinco años, entre 2013 y 2018, Al Sueidan vivió bajo uno de los asedios más brutales del conflicto. Guta Oriental fue bombardeada con armas químicas; cientos de civiles murieron y la región fue declarada la más peligrosa del mundo. El sonido de las bombas se volvió cotidiano, inevitable.
En lugar de abandonar la creación, Al Sueidan la radicalizó. Comenzó a recoger los restos que la guerra dejaba en el suelo: casquillos de cohetes, fragmentos de misiles, balas usadas. Esos objetos —instrumentos de muerte— se convirtieron en su nuevo lienzo. Los pintaba, los transformaba, y los compartía bajo el nombre Akram Abu al-Fawz en redes sociales.
Lo que distingue su obra es lo que decide no mostrar: ni sangre, ni cadáveres, ni las imágenes que el mundo ya conoce. En cambio, cada pieza cuenta una historia concreta —la de un detenido, la de un exiliado, la de una ciudad que dejó de existir— desde una búsqueda obstinada de paz y amor por la vida. En el aniversario del estallido de la revolución siria, Al Sueidan sigue recogiendo y pintando: una respuesta silenciosa, sin gritos, a la pregunta de cómo se preserva la humanidad cuando todo conspira para arrebatárnosla.
Mohammad Al Sueidan tiene 43 años y nació en Douma, en la región de Guta Oriental. Antes de 2011, pintaba casas y decoraba vidrio con motivos orientales. Era un trabajo honesto, artesanal. Luego estalló la revolución siria, y todo cambió.
Entre 2013 y 2018, Guta Oriental fue bombardeada con armas químicas. Cientos de civiles murieron bajo asedio. La región fue clasificada como la más peligrosa del mundo. Al Sueidan vivió cada explosión, cada noche de terror. El sonido constante de las bombas se convirtió en la banda sonora de su vida.
Muchos artistas habrían dejado de crear. Al Sueidan hizo lo opuesto. Comenzó a recoger lo que la guerra dejaba atrás: casquillos de cohetes, fragmentos de misiles, balas gastadas. Estos objetos, que habían sido instrumentos de destrucción, se convirtieron en su lienzo. Los pintaba. Los transformaba. En las redes sociales, donde es conocido como Akram Abu al-Fawz, comparte estas piezas con el mundo.
No pinta sangre ni cadáveres. No reproduce las imágenes que todos hemos visto. En cambio, busca algo más profundo: expresar paz y amor por la vida desde el corazón mismo de la guerra. Cada objeto que pinta cuenta una historia específica. Una bala puede ser la historia de un detenido. Un casquillo puede ser la de un expatriado. Un fragmento de misil puede ser la de una ciudad entera destruida, o de un pueblo que ya no existe.
Esta es la práctica de un hombre que decidió no ser silenciado por la violencia. Que decidió que los materiales de la muerte podían hablar de la vida. En el aniversario del estallido de la revolución siria, Al Sueidan sigue creando, sigue recogiendo, sigue pintando. Su obra es un acto de resistencia tranquilo, sin gritos, sin dramatismo. Es la respuesta de un artista a la pregunta más antigua: ¿cómo seguimos siendo humanos cuando todo intenta quitárnoslo?
Citazioni salienti
Estas piezas cuentan la historia de un detenido, un expatriado, de ciudades y pueblos destruidos— Mohammad Al Sueidan
Expresando paz y amor por la vida, lejos de las imágenes de sangre y muertos— Mohammad Al Sueidan, sobre su enfoque artístico