Acompañamos al pueblo venezolano en su dolor y en los esfuerzos de recuperación
Dos terremotos sacudieron Venezuela el miércoles, cobrando 235 vidas y dejando más de 4,300 heridos en comunidades devastadas a lo largo del país. Desde Puerto Rico, el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano respondió con una declaración que convierte el dolor ajeno en responsabilidad compartida, recordándonos que la solidaridad entre pueblos no es un gesto retórico sino el tejido mismo de la identidad latinoamericana y caribeña. En tiempos de catástrofe, las fronteras se vuelven porosas y lo que une a los pueblos —la historia, la lucha, la dignidad— habla más alto que la distancia.
- Dos sismos devastaron Venezuela en cuestión de horas, sumando 235 muertos y más de 4,300 heridos en una crisis humanitaria que desbordó comunidades enteras.
- Las imágenes de familias destrozadas y barrios en ruinas llegaron a San Juan, donde los líderes del MINH sintieron la urgencia de romper el silencio con una respuesta pública y comprometida.
- Carlos Vega y Ángel Rodríguez León emitieron una declaración que va más allá del pésame: reafirmaron la confianza en la resistencia venezolana y el compromiso puertorriqueño de acompañar la reconstrucción.
- La organización vinculó su solidaridad a principios políticos concretos: apoyo a la Revolución Bolivariana, respeto a la autodeterminación y rechazo a toda interferencia externa en los asuntos venezolanos.
- El mensaje concluye como un abrazo fraternal entre dos islas caribeñas, apostando a que la unidad del pueblo, el liderazgo institucional y el apoyo internacional serán los pilares de la recuperación.
Dos terremotos golpearon Venezuela el miércoles con una fuerza que los números apenas logran describir: 235 personas muertas, más de 4,300 heridas, comunidades enteras reducidas a escombros. La magnitud de la tragedia cruzó el Caribe y llegó a San Juan, donde el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano decidió que el silencio no era una opción.
Carlos Vega y Ángel Rodríguez León, copresidentes del MINH, emitieron una declaración que recibió las noticias no como cifras frías sino como familias destrozadas y comunidades luchando por sobrevivir. Su mensaje fue directo: esto no era una tragedia lejana, sino un llamado que exigía respuesta genuina e inmediata.
La solidaridad expresada iba más allá de las condolencias. Los líderes puertorriqueños invocaron la fortaleza moral y el espíritu de resistencia que, según dijeron, caracterizan al pueblo de Bolívar y Chávez, y prometieron acompañar a Venezuela no solo en el dolor sino en los esfuerzos de reconstrucción que vendrían después.
La declaración incluyó también una posición política clara: reafirmación del compromiso con la Revolución Bolivariana y con el derecho de Venezuela a desarrollarse en paz, libre de interferencia externa. Para el MINH, la solidaridad entre pueblos no es un gesto vacío, sino la base sobre la cual se construye la Patria Grande latinoamericana y caribeña.
En los días y semanas por venir, esa solidaridad se pondrá a prueba mientras Venezuela enfrenta la tarea monumental de reconstruir lo que los terremotos destruyeron.
Dos terremotos sacudieron Venezuela el miércoles, dejando un rastro de devastación que atravesó el país. Cuando los números comenzaron a llegar, fueron brutales: doscientos treinta y cinco personas muertas, más de cuatro mil trescientos heridos. Las comunidades se encontraban en ruinas, con daños materiales que se extendían por toda la nación. Desde San Juan, Puerto Rico, el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano no permaneció en silencio.
Carlos Vega y Ángel Rodríguez León, copresidentes de la organización puertorriqueña, emitieron una declaración que reflejaba el peso del momento. Describieron cómo recibieron las noticias con profunda consternación, viendo no solo cifras sino familias destrozadas, comunidades enteras luchando por sobrevivir. El tono de su mensaje fue claro: esto no era un asunto lejano, sino una tragedia que exigía respuesta inmediata y genuina.
La solidaridad que expresaron iba más allá de las palabras de condolencia. Vega y Rodríguez León hablaban en nombre de quienes luchan por la autodeterminación, la justicia social y la unidad entre pueblos. Enviaron sus más sinceras condolencias a las familias afectadas y a toda la nación venezolana, pero también algo más: una reafirmación de confianza en la capacidad del pueblo venezolano para enfrentar la adversidad. Invocaron la fortaleza moral, la resistencia y el espíritu de unidad que, según dijeron, caracterizan al pueblo de Bolívar y Chávez.
Desde la isla caribeña, los líderes del MINH dejaron clara su posición: Puerto Rico acompañaría a Venezuela no solo en el dolor, sino en los esfuerzos de recuperación y reconstrucción que vendrían después. No era una promesa vacía, sino un compromiso enmarcado en una visión más amplia de solidaridad latinoamericana y caribeña. Señalaron que a lo largo de su historia, Venezuela había enfrentado grandes desafíos con dignidad y compromiso con su soberanía, valores que esperaban volvieran a manifestarse en esta hora de prueba.
La declaración también incluyó una reafirmación del compromiso del MINH con la Revolución Bolivariana y con el derecho de Venezuela a desarrollarse en paz, libre de toda interferencia externa y con pleno respeto a su autodeterminación. Era una posición política clara, vinculada a los principios fundacionales de la organización puertorriqueña. Los dirigentes expresaron confianza en que la unidad del pueblo, el liderazgo de sus instituciones y la solidaridad internacional contribuirían a superar la tragedia y a avanzar hacia la recuperación de las zonas más afectadas.
El mensaje final fue un abrazo fraternal, un gesto que buscaba trascender la distancia geográfica y conectar dos pueblos caribeños en un momento de crisis. La solidaridad entre pueblos, enfatizaron, era la base sobre la cual se construía la Patria Grande latinoamericana y caribeña. En los días y semanas que seguirían, esa solidaridad se pondría a prueba mientras Venezuela enfrentaba la tarea monumental de reconstruir lo que los terremotos habían destruido.
Notable Quotes
Recibimos con gran consternación las noticias sobre las pérdidas humanas, los daños materiales y las dificultades que enfrentan numerosas comunidades venezolanas— Carlos Vega y Ángel Rodríguez León, copresidentes del MINH
Desde Puerto Rico, acompañamos al pueblo venezolano en su dolor y en los esfuerzos de recuperación y reconstrucción que habrán de emprenderse— Declaración del MINH
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué una organización política de Puerto Rico se toma el tiempo de emitir una declaración sobre un desastre natural en otro país?
Porque para el MINH, esto no es solo un desastre natural. Es una prueba de los principios que defienden: la solidaridad entre pueblos, la autodeterminación, la resistencia contra la interferencia externa. Venezuela no es un país lejano; es parte de la misma lucha.
¿Hay algo político en el énfasis que ponen en la Revolución Bolivariana y en la soberanía de Venezuela?
Completamente. El MINH es una organización independentista. Cuando hablan de Venezuela desarrollándose sin interferencia externa, están hablando de algo que entienden profundamente desde Puerto Rico. Es solidaridad, pero también es reconocimiento de una lucha compartida.
¿Qué significa que confíen en "la unidad del pueblo" para superar esto? ¿No es eso demasiado optimista dado el número de muertos?
No es ingenuidad. Es una apuesta política. Dicen que Venezuela ha enfrentado grandes desafíos con dignidad antes. Están apostando a que la capacidad de resistencia del pueblo será mayor que la magnitud del desastre. Es esperanza, pero fundamentada en historia.
¿Qué rol juega Puerto Rico en la recuperación que mencionan?
Eso no está claro en la declaración. Es más un compromiso moral que una promesa de acción concreta. Pero para el MINH, el compromiso moral es el primer paso. La solidaridad comienza con reconocer que el dolor de otro pueblo es también tu dolor.
¿Por qué insisten tanto en la autodeterminación y la soberanía en un momento de crisis humanitaria?
Porque para ellos, esos principios no son lujos políticos. Son la base sobre la cual se construye la capacidad de un pueblo para recuperarse. Un pueblo que controla su propio destino tiene más herramientas para reconstruir que uno que depende de otros.