En las vísperas de un balotaje que definirá el rumbo de Brasil, miles de jóvenes tomaron las calles de Río de Janeiro para recordar al mundo que la democracia no se hereda, se defiende. La marcha del 7 de octubre, convocada tres días después de que Flávio Bolsonaro liderara la primera vuelta sin mayoría absoluta, pone de manifiesto que la disputa entre el hijo del expresidente encarcelado y el veterano Lula no es solo electoral, sino una pugna profunda sobre qué tipo de país quiere ser Brasil. En el fondo de cada pancarta y cada consigna late una pregunta que las sociedades se hacen en momento
Miles de estudiantes marchan en Río contra Bolsonaro a días del balotaje con Lula
Creo que perderemos nuestra democracia si volvemos a elegir a Bolsonaro
¿Por qué esta marcha importa ahora, justo antes del balotaje?
Porque Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta, y eso asustó a mucha gente. Los estudiantes salieron a decir que no quieren volver a eso.
Pero espera—¿cuántos estudiantes exactamente? El artículo dice "miles", pero no da un número. ¿Fue una multitud masiva o una protesta de tamaño moderado?
Es verdad que no tenemos cifras precisas. Pero lo importante es que fue lo suficientemente grande como para ocupar varias calles durante cuatro horas.
¿Qué les asusta más: Flávio o la posibilidad de que amnistíe a su padre?
Ambas cosas. Pero hay algo más profundo: los recortes que promete. Educación, medicinas, becas. Para gente joven, eso es existencial.
Aunque hay que notar que los recortes son una promesa, no una política implementada. Y el artículo no explica qué tan profundos serían o cómo afectarían específicamente a estudiantes.
¿Lula tiene una estrategia clara para responder?
Está tratando de llegar a los jóvenes donde están: en redes sociales. Incluso publicó su primer selfi.
Eso es interesante, pero también es un poco superficial como estrategia. El artículo no dice qué está diciendo Lula en esas redes, solo que está ahí.
¿Qué tan real es el riesgo de que pierdan derechos si gana Bolsonaro?
Para personas transexuales y mujeres negras, el riesgo es muy real. Jair Bolsonaro ya hizo cosas que las afectaron.
Cierto, pero el artículo no especifica qué políticas de Jair Bolsonaro afectaron directamente a esos grupos. Sabemos que minimizó la pandemia, pero ¿qué más?
Entonces, ¿esta marcha cambia algo en la carrera?
Muestra que hay resistencia organizada. Pero en términos electorales, es difícil saber. Depende de si los jóvenes votan.
Y el artículo no dice nada sobre participación electoral de jóvenes en rondas anteriores, así que no sabemos si esto es un cambio real o solo ruido.
O Pulso
- Miles de estudiantes marcharon durante casi cuatro horas en Río, convirtiendo las calles en un manifiesto vivo contra el bolsonarismo y a favor de la democracia, apenas días antes del balotaje del 25 de octubre.
- El temor es concreto y personal: jóvenes como Alice Carneiro temen por los derechos de su esposa transexual, mientras otros recuerdan los más de 700.000 muertos durante la pandemia que el gobierno Bolsonaro minimizó como una 'gripecita'.
- Flávio Bolsonaro agita unas tijeras como símbolo de recortes drásticos al Estado, inspirado en Milei, lo que alarma a quienes dependen de universidades públicas, becas de investigación y medicamentos gratuitos.
- Los mercados celebraron el resultado de la primera vuelta con máximos históricos en la bolsa de São Paulo, revelando la fractura entre la confianza del capital y el miedo de las minorías.
- Lula, de casi 81 años, responde con una estrategia inédita: publicó su primer video selfi en Instagram y TikTok, reconociendo que la batalla por el voto joven se libra tanto en las pantallas como en las calles.
En las vísperas de un balotaje que definirá el rumbo de Brasil, miles de jóvenes tomaron las calles de Río de Janeiro para recordar al mundo que la democracia no se hereda, se defiende. La marcha del 7 de octubre, convocada tres días después de que Flávio Bolsonaro liderara la primera vuelta sin mayoría absoluta, pone de manifiesto que la disputa entre el hijo del expresidente encarcelado y el veterano Lula no es solo electoral, sino una pugna profunda sobre qué tipo de país quiere ser Brasil. En el fondo de cada pancarta y cada consigna late una pregunta que las sociedades se hacen en momentos decisivos: ¿a quién le pertenece el futuro?
El miércoles 7 de octubre, miles de estudiantes marcharon durante casi cuatro horas por Río de Janeiro bajo la consigna 'Juventud en la calle por la democracia'. Portaban pancartas con lemas como 'Bolsonaro nunca más' y 'Dictadura nunca más', animados por tambores y fuegos artificiales, en una protesta que llegaba apenas tres días después de que Flávio Bolsonaro terminara primero en la primera vuelta del 4 de octubre. Al no alcanzar el 50% de los votos, el senador de extrema derecha deberá enfrentarse al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en un balotaje programado para el 25 de octubre.
Los temores de los manifestantes son a la vez íntimos y políticos. Alice Carneiro, de 25 años, explicó que marcha por miedo a lo que una victoria de Flávio Bolsonaro significaría para su esposa transexual, y evocó los años de la administración de Jair Bolsonaro, durante los cuales Brasil registró más de 700.000 muertes por Covid-19 mientras el entonces presidente minimizaba la pandemia. Emmanuel Araujo, de 19 años y a punto de presentar su examen universitario, expresó tristeza ante el auge de la extrema derecha, preocupado por los planes de recortes presupuestarios que Flávio Bolsonaro simboliza con unas tijeras, en clara alusión a las reformas del presidente argentino Javier Milei. Iara Pinheiro, que votó por primera vez a los 16 años, lo resumió con claridad: 'Soy una mujer negra y creo que perderemos nuestros derechos. Terminaremos perdiendo nuestra democracia'.
El escenario económico añade otra capa de tensión: Brasil arrastra una creciente deuda pública y altas tasas de interés, y los mercados respondieron con euforia al resultado de la primera vuelta, llevando la bolsa de São Paulo a máximos históricos. Mientras Flávio Bolsonaro teje alianzas y promete reformas constitucionales apoyado en el nuevo dominio derechista del Congreso, Lula apuesta por un giro inesperado: el presidente de casi 81 años, que no tiene celular, publicó su primer video selfi en Instagram y TikTok. La marcha estudiantil de Río sugiere que la batalla final por Brasil se libra al mismo tiempo en las calles y en las pantallas.
El miércoles 7 de octubre, miles de estudiantes tomaron las calles de Río de Janeiro en una marcha que se extendió durante casi cuatro horas. Portaban carteles que proclamaban consignas contra el bolsonarismo, pedían la presidencia de Lula y afirmaban que los estudiantes son antifascistas. La movilización, bautizada "Juventud en la calle por la democracia", llegaba apenas tres días después de que Flávio Bolsonaro, senador de extrema derecha, terminara primero en la primera vuelta electoral del domingo 4 de octubre. Aunque lideró la votación, no alcanzó el 50% de los votos, lo que lo obligó a enfrentar un balotaje contra el veterano presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, programado para el 25 de octubre.
Los manifestantes gritaban consignas como "Bolsonaro nunca más" y "No al padre, no al hijo", mientras ondeaban banderas y portaban pancartas que decían "Dictadura nunca más". La protesta fue pacífica, animada por tambores y fuegos artificiales. Muchos de los asistentes expresaban preocupación específica por los planes de Flávio Bolsonaro de amnistiar a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por intentar un golpe contra Lula tras su derrota electoral de 2022. Aunque Jair Bolsonaro se encuentra en prisión domiciliaria, se ha convertido en una figura central de estas elecciones.
Alice Carneiro, de 25 años, explicó su participación en términos personales y políticos. "Estoy aquí porque creo en la democracia, porque tengo miedo", dijo. Su temor se centra en que una victoria del hijo del expresidente perjudique a su esposa, que es transexual. Carneiro también recordó los años de la administración Bolsonaro, que fue presidente entre 2019 y 2022. Durante ese período, el expresidente minimizó la pandemia de Covid-19, llamándola "gripecita", mientras Brasil registraba más de 700.000 muertes. "Recuerdo que la vida de mi familia estuvo en riesgo durante la pandemia. Recuerdo la negación de las vacunas", expresó Carneiro.
Otros manifestantes compartían temores similares pero enfocados en cuestiones económicas y de derechos. Emmanuel Araujo, de 19 años, quien se prepara para el examen de ingreso a la universidad, describió su preocupación: "Me parece muy, muy triste este auge de la extrema derecha y el auge del bolsonarismo en Brasil". Su inquietud se vincula directamente con los planes de Flávio Bolsonaro de aplicar recortes presupuestarios drásticos si llega a la Presidencia. El candidato ha adoptado unas tijeras como símbolo de esta promesa, en una aparente alusión a la motosierra del presidente argentino Javier Milei, cuyas reformas económicas ha elogiado públicamente. Los manifestantes recordaron los recortes que Jair Bolsonaro había realizado anteriormente a las universidades federales, las becas de investigación y el programa Farmacia Popular, que ofrece medicamentos gratuitos o con descuento.
Iara Pinheiro, que votó por primera vez a los 16 años, articuló sus temores en términos de identidad y derechos fundamentales. "Soy una mujer negra y creo que perderemos nuestros derechos si las cosas siguen como están y volvemos a elegir a Bolsonaro. Pienso que terminaremos perdiendo nuestra democracia", dijo. Sus palabras reflejan una preocupación más amplia entre los manifestantes sobre cómo una victoria de la derecha podría afectar a las minorías y a las instituciones democráticas.
El contexto económico amplifica estas tensiones políticas. Brasil enfrenta una creciente deuda pública agravada por altas tasas de interés. Los mercados respondieron positivamente al resultado de la primera vuelta: la bolsa de São Paulo repuntó hasta alcanzar máximos históricos el lunes 5 de octubre, reflejando la confianza de los inversores en las promesas de recortes de Flávio Bolsonaro.
Mientras tanto, ambos candidatos reajustan sus estrategias para la segunda vuelta. Flávio Bolsonaro se ha concentrado en armar alianzas políticas y ha insistido en su mensaje de reducir el Estado y modernizar el sistema tributario. También ha prometido aprovechar el nuevo dominio de la derecha en el Congreso para llevar a cabo reformas constitucionales. Lula, que con casi 81 años busca un cuarto mandato, ha adoptado un enfoque radicalmente diferente: un fuerte énfasis en las redes sociales, donde la derecha ha tenido ventaja durante años. El miércoles, el presidente, quien no tiene celular, publicó por primera vez un video selfi en Instagram y TikTok. "Vamos, gente, a la calle, vamos a conversar con las personas", dijo en el video. La movilización estudiantil de Río sugiere que la batalla por el voto joven se libra tanto en las calles como en las pantallas.
Citações Notáveis
Estoy aquí porque creo en la democracia, porque tengo miedo— Alice Carneiro, manifestante de 25 años
Soy una mujer negra y creo que perderemos nuestros derechos si volvemos a elegir a Bolsonaro— Iara Pinheiro, votante de 16 años