El pragmatismo prevaleció sobre la confrontación pública
Milei celebró la victoria de De la Espriella en redes sociales como rechazo al modelo socialista, aunque el candidato aún debe ganar la segunda vuelta el 21 de junio. La relación entre Milei y Petro fue la más tensa entre Argentina y Colombia en décadas, con insultos que llevaron al retiro de embajadores en 2024.
- De la Espriella ganó la primera vuelta con una diferencia de tres puntos sobre Iván Cepeda
- La segunda vuelta está programada para el 21 de junio de 2026
- En marzo de 2024, Milei llamó a Petro 'asesino terrorista', lo que llevó al retiro de embajadores
- Las exportaciones colombianas a Argentina sumaron 302 millones de dólares en 2025
- Colombia es país asociado al Mercosur
Javier Milei felicitó públicamente a Abelardo de la Espriella tras su triunfo en primera vuelta en Colombia, interpretando el resultado como derrota de Gustavo Petro. El gesto marca un giro en las relaciones bilaterales tras meses de crisis diplomática.
El domingo por la noche, Javier Milei tomó su teléfono y escribió un largo mensaje de felicitación a Abelardo de la Espriella, el abogado de derecha que acababa de ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas. El gesto fue notable no tanto por lo que decía —elogios al candidato, críticas al socialismo, promesas de libertad— sino por lo que representaba: un cambio de postura hacia un país con el que Milei había mantenido una de las crisis diplomáticas más severas que Argentina ha experimentado con sus vecinos en décadas.
Durante toda la campaña electoral colombiana, Milei se había mantenido en silencio, guardando distancia deliberada. Pero cuando De la Espriella superó al senador de izquierda Iván Cepeda en la primera vuelta, aunque con una diferencia de apenas tres puntos, el presidente argentino no pudo contenerse. En su tuit, interpretó el resultado como una derrota política de Gustavo Petro, el actual mandatario colombiano, y como un rechazo regional al modelo socialista. Milei nunca había conocido personalmente a De la Espriella, pero eso no importaba. Lo que importaba era que alguien de su línea ideológica estaba ganando terreno en la región.
Esta estrategia de apoyo tardío a candidatos de derecha no era nueva para Milei. En Chile, había hecho algo similar con José Antonio Kast en primera vuelta, y con éxito: Kast ganó. Ahora parecía estar siguiendo el mismo libreto en Colombia, aunque la segunda vuelta estaba programada para el 21 de junio y nada estaba decidido. Pocos presidentes en el mundo se atreven a intervenir tan abiertamente en elecciones ajenas sin que el candidato haya ganado completamente. Trump y Milei eran excepciones notables, aunque no siempre con resultados favorables: en Hungría, el candidato que apoyaron perdió.
Lo que hacía este momento particularmente significativo era el contexto de donde venía. Meses atrás, las relaciones entre Argentina y Colombia habían estado al borde del colapso. En enero de 2024, Milei había llamado a Petro "comunista asesino". En marzo, durante una entrevista con CNN, lo había vuelto a atacar, esta vez llamándolo "asesino terrorista" en referencia a su pasado en la guerrilla M-19. Bogotá respondió retirando a su embajador, Camilo Romero, y expulsando al embajador argentino Gustavo Dzugala. La Cancillería colombiana denunció que las declaraciones dañaban una relación histórica.
Pero debajo de la confrontación pública había intereses más profundos que ninguno de los dos gobiernos quería sacrificar. Colombia era país asociado al Mercosur. El comercio bilateral, aunque había caído desde su pico de 1.640,5 millones de dólares en 2022, seguía siendo importante. En 2025, las exportaciones colombianas a Argentina sumaron 302 millones de dólares, mientras que las importaciones argentinas llegaron a casi 968 millones. Ambos gobiernos tenían demasiado en juego para una ruptura real.
El pragmatismo prevaleció. Diana Mondino, entonces canciller argentina, junto con su vicecanciller Leopoldo Sahores y el subsecretario para América Latina Mariano Vergara, negoció con Dzugala para reencauzar la relación. Romero volvió a Buenos Aires, y poco después llegó José Roberto Acosta, un embajador experimentado que ahora llevaba las relaciones bilaterales. La crisis diplomática no desapareció, pero se canalizó de manera que permitiera que ambos países siguieran adelante.
Ahora, con De la Espriella ganando en primera vuelta y Milei celebrando públicamente, el panorama parecía estar girando. Observadores internacionales argentinos, incluyendo al peronista Gabriel Fuks y al exembajador Marcelo Stubrin, estaban en Colombia viendo cómo se desarrollaban los eventos. Fuks señaló que aunque había denuncias de intervención estadounidense a través de redes y financiamiento, no había sido tan directa como en otros momentos. Lo que sí era claro era que Colombia se enfrentaba a una elección que definiría si consolidaba las reformas de Petro o giraba hacia una derecha más agresiva, similar a la que Milei había implementado en Argentina. Esa segunda vuelta, programada para dentro de tres semanas, determinaría no solo el futuro de Colombia, sino también cómo evolucionarían las relaciones entre Buenos Aires y Bogotá en los años venideros.
Notable Quotes
Este resultado refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano, y una voluntad expresa de decirle basta al fracasado modelo socialista— Javier Milei, en su mensaje de felicitación a De la Espriella
En Colombia se debate entre consolidar las reformas de Petro, con una intervención estatal inédita, o girar hacia una derecha autoritaria y ultra liberal como la de Milei o Bolsonaro— Gabriel Fuks, observador internacional argentino
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Milei esperó hasta después de la primera vuelta para felicitar a De la Espriella si realmente lo apoyaba?
Porque mantener distancia durante la campaña le permitía negar cualquier interferencia directa. Si hubiera apoyado abiertamente antes, habría parecido que estaba metiendo las manos en política colombiana. Ahora puede celebrar como si fuera un observador neutral que simplemente reconoce un resultado que le agrada.
¿Qué tan real es el riesgo de que De la Espriella pierda en segunda vuelta?
Es real. Ganó por tres puntos en una primera vuelta con resultados polarizados. Cepeda sigue siendo fuerte, y la segunda vuelta puede moverse en cualquier dirección. Si De la Espriella pierde, Milei habrá celebrado prematuramente, como pasó en otros países donde apoyó candidatos que no ganaron.
¿Por qué Milei y Petro no pueden simplemente llevarse bien?
Porque representan visiones opuestas de la región. Petro vio a Milei como una amenaza desde el principio, incluso lo comparó con Hitler. Milei lo vio como parte de un bloque socialista que debía ser combatido. Los insultos fueron escalando hasta que casi rompen relaciones formales.
Entonces, ¿cómo lograron arreglarse?
El comercio. Colombia vende café, cacao, panela a Argentina. Argentina vende otros productos a Colombia. Ambos países necesitaban esa relación más de lo que necesitaban una guerra de palabras. Cuando los diplomáticos se sentaron a negociar, el pragmatismo ganó.
¿Esto significa que Milei está buscando aliados derechistas en toda la región?
Claramente. Chile con Kast, Colombia con De la Espriella, y está observando a Brasil donde prefiere a Flavio Bolsonaro sobre Lula. Es un patrón: apoya candidatos que comparten su ideología liberal y de derecha, aunque intente mantener cierta distancia oficial.
¿Qué pasa si De la Espriella gana y Milei tiene un aliado en Bogotá?
Entonces la dinámica regional cambia. Argentina tendría un aliado ideológico importante en un país clave del Mercosur. Las relaciones bilaterales probablemente mejorarían significativamente, y ambos gobiernos podrían coordinar políticas económicas y diplomáticas más alineadas.