Microsoft hace historia en Wall Street con ganancia bursátil récord gracias a la IA

El margen operativo de Meta se contrajo del 43% al 31% en un año
La erosión de la rentabilidad de Meta refleja el costo de su apuesta masiva en infraestructura de inteligencia artificial.
Mark

¿Por qué el mercado castigó a Meta tan duramente si superó sus ingresos esperados?

Mimi

Porque los inversores no compran ingresos; compran ganancias. Meta ganó más dinero en ventas, pero ganó menos dinero por acción. Eso significa que los gastos crecieron más rápido que los ingresos.

Mark

¿Y esos gastos son todos en inteligencia artificial?

Mimi

La mayoría. Meta está construyendo centros de datos masivos para respaldar su estrategia de IA. Pero también hay costos legales y despidos. El punto es que el margen operativo se contrajo del 43% al 31% en un año. Eso es una caída brutal.

Mark

¿Entonces Microsoft no está gastando en IA?

Mimi

Claro que está gastando. US$41 mil millones. Pero está viendo retornos inmediatos. Azure creció 43%. Los inversores ven que el dinero está funcionando.

Mark

¿Cuál es la diferencia estratégica entre lo que hace Microsoft y lo que hace Meta?

Mimi

Microsoft está monetizando la IA ahora. Las empresas usan Azure para ejecutar modelos de IA, y Microsoft cobra por eso. Meta está construyendo infraestructura para un futuro que aún no está claro. Es la diferencia entre vender el producto hoy y construir la fábrica esperando venderlo mañana.

Mark

¿Puede Meta recuperarse si sus inversiones eventualmente dan fruto?

Mimi

Posiblemente. Pero el mercado no espera. Exige ver resultados. Meta tendrá que demostrar que esos US$145 mil millones anuales en gastos van a generar ganancias. Mientras tanto, Microsoft ya lo está haciendo.

  • Meta superó las expectativas de ingresos pero decepcionó en ganancias por acción —US$6,18 frente a los US$7,14 esperados— desatando una venta masiva de sus acciones.
  • El margen operativo de Meta se desplomó del 43% al 31% en un año, aplastado por inversiones en centros de datos que superarán los US$145 mil millones en 2026.
  • Microsoft respondió con una narrativa opuesta: Azure creció 43% y sus acciones subieron 15%, marcando el mayor salto de capitalización bursátil en un solo día en su historia.
  • Los mercados están enviando una señal clara: no basta con invertir en IA, hay que demostrar que esa inversión genera retornos reales y visibles.
  • La presión sobre Meta se intensifica mientras los inversores exigen pruebas de que sus gastos sin precedentes eventualmente se convertirán en ganancias concretas.

En la temporada de resultados del segundo trimestre, Wall Street trazó una línea divisoria entre dos visiones del futuro tecnológico: Microsoft demostró que la inteligencia artificial puede ser rentable hoy, mientras Meta pagó el precio de apostar por un mañana que los mercados aún no pueden ver. El mayor incremento de capitalización bursátil en un día en la historia de Microsoft contrasta con la caída del 9,7% de Meta, recordándonos que en los mercados financieros, la fe sin evidencia tiene un costo.

La temporada de resultados del segundo trimestre dejó a Wall Street dividida entre dos gigantes tecnológicos con destinos opuestos. Meta presentó ingresos de US$60,8 mil millones, superando las expectativas, pero sus ganancias por acción —US$6,18 frente a los US$7,14 anticipados— defraudaron al mercado. Las acciones cayeron 9,7%.

El problema de fondo era la escala de sus gastos. Meta elevó sus previsiones de inversión en capital hasta un rango de entre US$135 mil y US$145 mil millones, con planes de superar esa cifra para construir centros de datos destinados a la IA. El impacto fue inmediato: el margen operativo se contrajo del 43% al 31% en apenas un año, y los inversores comenzaron a exigir pruebas de que ese sacrificio presente tendría recompensa futura.

Microsoft, en cambio, escribió una historia diferente. Azure creció 43%, muy por encima del 5,48% del sector tecnológico en general, y las acciones subieron 15%, marcando el mayor incremento de capitalización bursátil en un solo día en la historia de la compañía. Con US$41 mil millones invertidos en infraestructura de IA, Microsoft demostró que esos gastos ya estaban generando retornos visibles.

La divergencia entre ambas empresas ilumina una tensión más profunda en el sector: no todas las apuestas por la inteligencia artificial son iguales. Mientras Microsoft ofrece evidencia de rentabilidad, Meta enfrenta la pregunta que ahora define su futuro —si ha apostado demasiado, demasiado rápido.

La temporada de resultados trimestrales de este mes dejó a Wall Street dividida entre ganadores y perdedores, con dos gigantes tecnológicos trazando caminos radicalmente opuestos. Mientras Microsoft celebraba el mayor incremento de capitalización bursátil en un solo día en su historia, Meta enfrentaba una caída abrupta que reflejaba las tensiones crecientes en torno a cómo las empresas están gastando sumas sin precedentes en inteligencia artificial.

Meta, la empresa detrás de Facebook, Instagram y WhatsApp, presentó sus números del segundo trimestre y el mercado respondió con frialdad. Las acciones cayeron 9,7%, a pesar de que la compañía superó las expectativas de ingresos, reportando US$60,8 mil millones frente a los US$60,2 mil millones que los analistas anticipaban. El problema no estaba en lo que ganó, sino en cuánto ganó por acción. Los inversores esperaban ganancias de US$7,14 por acción; Meta entregó apenas US$6,18. La diferencia, aparentemente pequeña en números, representaba una brecha significativa en las expectativas del mercado.

Detrás de esa caída había una realidad incómoda: Meta está gastando dinero a un ritmo que está erosionando su rentabilidad. La compañía elevó sus previsiones de gastos de capital, aumentando el rango de entre US$125 mil y US$145 mil millones a entre US$135 mil y US$145 mil millones. Más preocupante aún, anunció que planea invertir más de US$145 mil millones este año, con la mayor parte destinada a construir centros de datos para respaldar su apuesta por la inteligencia artificial. Los gastos legales y las indemnizaciones por despidos también pesaron en los resultados. El impacto en la rentabilidad fue dramático: el margen operativo de Meta se contrajo del 43% al 31% en apenas un año. Los mercados, nerviosos, comenzaron a exigir pruebas de que estas inversiones masivas en IA eventualmente se traducirían en ganancias reales.

Mientras Meta se debatía con estas preocupaciones, Microsoft estaba escribiendo una historia diferente. La empresa reportó un crecimiento del 43% en Azure, su plataforma de computación en la nube, un número que dejaba muy atrás el crecimiento del 5,48% del sector tecnológico en general. Las acciones de Microsoft subieron 15%, un salto que marcó un hito histórico: fue el mayor incremento de capitalización bursátil que la empresa había experimentado en un solo día. A diferencia de Meta, Microsoft parecía haber encontrado la fórmula para monetizar la IA de manera efectiva. La empresa ha invertido US$41 mil millones en capacidad informática, centros de datos y equipos relacionados con IA, pero esos gastos están generando retornos visibles.

La divergencia entre estas dos historias refleja una realidad más amplia en el sector tecnológico: no todas las apuestas por la inteligencia artificial están siendo recompensadas de la misma manera. Meta está invirtiendo agresivamente en la construcción de la infraestructura que cree que necesitará en el futuro, pero los inversores están cuestionando si esos gastos presentes justifican la erosión de las ganancias actuales. Microsoft, por su parte, ha demostrado que es posible invertir en IA mientras se mantiene una trayectoria de crecimiento rentable y visible. El mercado ha respondido con entusiasmo a esa demostración, recompensando a la empresa con un día histórico en Wall Street. La pregunta que ahora flota sobre el sector es si Meta logrará convertir sus inversiones sin precedentes en beneficios futuros, o si ha apostado demasiado, demasiado rápido.

Los mercados exigen ver cómo se traducen en beneficios las inversiones ligadas a la IA
— AFP
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