Durante décadas, la Mercedes-Benz Sprinter dominó el segmento de vans utilitarias con una sola deuda pendiente: la ausencia de una transmisión automática. Con la llegada de la caja 9G-Tronic de nueve velocidades, esa deuda queda saldada, y el vehículo más vendido de su categoría en el país da un paso hacia la madurez tecnológica que sus conductores —tanto particulares como flotas— llevaban tiempo esperando. En un mercado que mira hacia Estados Unidos y África como nuevos horizontes, la planta local proyecta 20.000 unidades para 2026, convirtiendo a la Sprinter en un emblema tanto de movilidad
Mercedes-Benz Sprinter: la nueva caja automática 9G-Tronic revoluciona el utilitario
La caja automática constituye un valor agregado muy importante
¿Por qué es tan importante que la Sprinter tenga ahora una caja automática?
Porque durante años fue una de las principales limitaciones del vehículo. En un utilitario que se usa para trabajar, la comodidad del conductor importa. Una transmisión manual en jornadas largas de ciudad genera fatiga. Además, la automática permite que el motor trabaje a revoluciones más bajas, lo que reduce consumo y ruido.
¿Esto cambia el posicionamiento de la Sprinter en el mercado?
No tanto el posicionamiento, sino la accesibilidad. Sigue siendo el máximo exponente del segmento, pero ahora atrae a más compradores. Flotas que antes dudaban por el confort del conductor, ahora ven una opción más viable. Es un agregado de valor sin cambiar la identidad del vehículo.
¿Qué dice de la industria argentina que la Sprinter se fabrique aquí y se exporte tanto?
Dice que hay expertise real. El 60 por ciento de la producción se va al exterior. Para 2026 proyectan 20.000 unidades, con expansión hacia Estados Unidos y África. Eso no sucede por casualidad. Hay capacidad de manufactura, calidad reconocida, y una cadena de suministro que funciona.
¿Cuál es el punto débil que notaste en la prueba?
La mampara metálica que separa la cabina del compartimiento de carga. No aísla completamente el ruido y no permite ver qué sucede con la carga. Una ventana simple resolvería el problema. Es un detalle menor en un vehículo bien pensado, pero notable.
¿A quién le sirve más esta Sprinter: al particular o a la flota?
A ambos, pero por razones distintas. El particular valora el confort, la tecnología multimedia, la garantía sin límite de kilometraje. La flota valora el consumo más eficiente, la menor fatiga del conductor, la durabilidad probada. La caja automática beneficia a los dos.
The Pulse
- La Sprinter arrastraba una limitación histórica frente a competidores modernos: no ofrecía transmisión automática en ninguna de sus variantes.
- La incorporación de la 9G-Tronic de nueve velocidades transforma la experiencia de conducción, reduciendo el ruido interior y mejorando el consumo de combustible en ciudad y ruta.
- La producción local salta de 15.690 unidades en 2025 a una meta de 20.000 para 2026, con el 60% destinado a exportación hacia Brasil, Estados Unidos y África.
- Con cinco estrellas EuroNCAP, pantalla MBUX de 10,25 pulgadas y garantía de 3 años sin límite de kilometraje, la Sprinter consolida su posición como referente absoluto del segmento.
- Su precio de lista de $93.812.136 la ubica en la cima del mercado, pero también en un lugar donde ningún rival directo la disputa con igual nivel de equipamiento y respaldo.
Durante décadas, la Mercedes-Benz Sprinter dominó el segmento de vans utilitarias con una sola deuda pendiente: la ausencia de una transmisión automática. Con la llegada de la caja 9G-Tronic de nueve velocidades, esa deuda queda saldada, y el vehículo más vendido de su categoría en el país da un paso hacia la madurez tecnológica que sus conductores —tanto particulares como flotas— llevaban tiempo esperando. En un mercado que mira hacia Estados Unidos y África como nuevos horizontes, la planta local proyecta 20.000 unidades para 2026, convirtiendo a la Sprinter en un emblema tanto de movilidad cotidiana como de ambición exportadora.
La Mercedes-Benz Sprinter acaba de resolver una de sus limitaciones históricas: la ausencia de transmisión automática. La nueva caja 9G-Tronic de nueve velocidades ya está disponible en toda la familia de carrocerías, marcando un punto de inflexión para el utilitario más vendido del país.
La Sprinter se ofrece en cinco configuraciones de chasis y carrocería, con furgones de hasta 15,5 metros cúbicos de volumen útil y variantes Combi para hasta 19 pasajeros. El 60% de la producción se destina a exportación, con una meta de 20.000 unidades para 2026 —frente a las 15.690 fabricadas en 2025— y nuevos mercados en la mira, como Estados Unidos y África.
Desde afuera, sus dimensiones son imponentes: más de seis metros de largo y casi tres de alto. El compartimiento de carga cuenta con piso de madera, ganchos de sujeción, protecciones laterales y un doble portón trasero que puede abrirse hasta 270 grados. Una cámara de retroceso completa el equipamiento exterior.
En cabina, la evolución es evidente. La pantalla MBUX de 10,25 pulgadas es compatible de forma inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay, y puede funcionar como hotspot WiFi. El climatizador, el control crucero y los espejos calefactables refuerzan el nivel de confort. La única restricción notable es el escaso reclinamiento del asiento del conductor, condicionado por la mampara metálica trasera.
El motor turbodiésel de 2.0 litros y 170 caballos se combina ahora con la 9G-Tronic, que permite trabajar a regímenes más bajos, reduciendo consumo y ruido. En ciudad se registraron 10,2 km/l; en ruta, a 120 km/h, 11 km/l. La suspensión ofrece un equilibrio notable con o sin carga, y la dirección eléctrica resulta muy liviana para un vehículo de estas dimensiones.
En seguridad, la Sprinter obtuvo cinco estrellas EuroNCAP y equipa frenos a disco en las cuatro ruedas, ABS, control de estabilidad, airbags frontales, asistente de arranque en pendiente y alerta de cansancio, entre otros sistemas. Su precio de lista es de $93.812.136, con garantía de 3 años sin límite de kilometraje —una propuesta que la consolida como el máximo exponente de su segmento.
La Mercedes-Benz Sprinter, la van más vendida en el país, acaba de recibir una actualización que resuelve una de sus limitaciones históricas: ahora se comercializa con transmisión automática. La nueva caja 9G-Tronic de nueve velocidades ya está disponible en toda la familia de carrocerías, marcando un punto de inflexión para un vehículo que ha dominado el segmento de utilitarios durante años.
La Sprinter se fabrica en cinco configuraciones distintas de chasis, carrocerías y distancias entre ejes, ofreciendo opciones para carga, pasajeros o uso mixto. Los furgones alcanzan volúmenes útiles de entre 9 y 15,5 metros cúbicos con capacidades de carga que van de 1.260 a 2.455 kilos. Las variantes Combi, por su parte, pueden transportar entre 9 y 19 pasajeros. La unidad evaluada corresponde a la versión 417 3665 Furgón V2 con techo alto y caja automática. El 60 por ciento de la producción se destina a exportación, con una proyección de 12.000 unidades hacia mercados externos para 2026. La empresa apunta a nuevos destinos como Estados Unidos y África, mientras refuerza su presencia regional con especial énfasis en Brasil. El objetivo para este año es alcanzar 20.000 unidades de producción, un salto significativo respecto a las 15.690 fabricadas durante 2025.
Desde el exterior, la Sprinter impresiona por sus dimensiones generosas: 6.032 milímetros de largo, 2.808 de alto y 2.345 de ancho incluyendo espejos. La distancia entre ejes alcanza 3.665 milímetros. Los faros halógenos con luces diurnas de leds y los antiniebla ubicados en el paragolpes le dan un aspecto funcional y moderno. El compartimiento de carga cuenta con un piso de madera que facilita el deslizamiento de objetos y protege la pintura. Incorpora ganchos para asegurar la carga y protecciones laterales. El doble portón trasero permite aperturas de 90 o 180 grados, con opción de hasta 270 grados. Una cámara de retroceso ubicada en la parte superior ayuda a evitar toques traseros. El volumen útil de la caja alcanza 10,5 metros cúbicos con una superficie de 5,1 metros cuadrados.
En el interior, la cabina refleja la evolución que han experimentado los utilitarios en los últimos años. Atrás quedaron los interiores dominados por chapa y plásticos de baja calidad. Esta Sprinter deja clara su identidad Mercedes-Benz desde el primer contacto. La posición de manejo es correcta, aunque el principal inconveniente es la escasa posibilidad de reclinar el respaldo debido a la mampara metálica que separa la cabina del compartimiento de carga. Las butacas de los acompañantes ofrecen diferentes configuraciones que permiten guardar objetos o convertirse en una práctica mesa de trabajo. El instrumental combina relojes analógicos con indicadores digitales. El volante, de dimensiones similares al de un automóvil convencional, es regulable en altura y profundidad. La pantalla multimedia MBUX de 10,25 pulgadas es compatible de forma inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay, y puede funcionar como hotspot WiFi. También incorpora climatizador con comandos físicos, computadora de a bordo, control de velocidad crucero, espejos eléctricos calefactables y dos puertos USB.
El motor es un turbodiésel de cuatro cilindros en línea de 2.0 litros que desarrolla 170 caballos de fuerza a 3.800 revoluciones por minuto y un torque de 38,8 kilogramos-fuerza disponible entre 1.600 y 2.400 rpm. La gran novedad es la transmisión automática 9G-Tronic con convertidor de par, levas al volante y función Hold. Esta combinación permite que el motor trabaje a un régimen más bajo, favoreciendo el consumo de combustible. Las nueve relaciones, correctamente escalonadas, junto con el sistema de amortiguación de vibraciones, disminuyen el nivel sonoro dentro del habitáculo y elevan el confort de marcha. Durante recorridos urbanos extensos se registró un promedio de 10,2 kilómetros por litro. En ruta, circulando a velocidad constante de 120 kilómetros por hora, se obtuvieron 11 kilómetros por litro. El tanque de combustible tiene una capacidad de 71 litros. La velocidad máxima alcanza 160 kilómetros por hora, aunque por requerimiento legal suele estar limitada a 90.
La calibración de las suspensiones ofrece un muy buen equilibrio, tanto con carga como sin ella. La suspensión delantera independiente, junto al esquema trasero con elásticos y amortiguadores, conforma una combinación acertada. Los neumáticos de perfil generoso contribuyen al confort de marcha. Esta versión utiliza llantas de acero de 16 pulgadas con cubiertas en medida 225/75 R16. En ruta transmite una gran sensación de aplomo. La insonorización está bien resuelta, aunque la mampara metálica no logra aislar completamente algunos ruidos. La dirección, con asistencia eléctrica, es muy liviana y el diámetro de giro alcanza 14,4 metros.
En materia de seguridad, EuroNCAP evaluó una Mercedes-Benz Sprinter mediana con techo alto y le otorgó cinco estrellas en las pruebas de choque. Este modelo equipa frenos a disco en las cuatro ruedas con ABS, distribución electrónica de la fuerza de frenado, controles de estabilidad y tracción, servofreno de emergencia, asistente para viento lateral, airbags frontales, asistente de arranque en pendiente, alerta de cansancio del conductor, cámara de retroceso, sensor de lluvia, espejos retrovisores de doble angular y faros antiniebla con función de luz de giro.
La versión 417 CDI Furgón 3665 TE V2 AT tiene un precio de lista de 93.812.136 pesos. Puede parecer una cifra elevada, pero se trata del máximo exponente del segmento. No hay otra van de este nivel y representa un punto intermedio entre los vehículos de pasajeros y los utilitarios de carga de la marca. En ese contexto, la incorporación de la caja automática constituye un valor agregado muy importante, tanto para quienes la utilizan de manera particular como para integrar una flota. La garantía es de 3 años sin límite de kilometraje.
Notable Quotes
La incorporación de la caja automática constituye un valor agregado muy importante, tanto para quienes la utilizan de manera particular como para integrar una flota.— Análisis de la publicación