Medicina regenerativa cubana: concentrados plaquetarios transforman tratamiento del dolor crónico

Pacientes con quemaduras graves, dolor neuropático crónico y secuelas de COVID-19 recuperaron calidad de vida, sueño y funcionalidad tras aplicar los protocolos desarrollados.
Devolverle el sueño, la independencia y la calidad de vida a alguien que ya había perdido la esperanza
La Dra. Fuentes Díaz describe la verdadera recompensa de la investigación en medicina regenerativa.
Mark

¿Por qué decidieron ir más allá del plasma rico en plaquetas, que ya era conocido?

Mimi

Porque veíamos sus limitaciones en la consulta diaria. La cantidad de extracción y su efectividad eran desiguales. Queríamos explorar concentrados más estables, con mayor capacidad de liberar sostenidamente los factores de crecimiento que el cuerpo necesita para repararse.

Mark

¿Cómo se decide qué concentrado usar en cada paciente?

Mimi

No existe una receta única. Evaluamos el estado de la herida, la carga bacteriana, la vascularización. Un paciente con infección local requiere un concentrado con mayor contenido de leucocitos que aporte péptidos antimicrobianos. Otro puede responder mejor a la fibrina autóloga. Es un proceso de escucha y ajuste.

Mark

¿Cómo surgió la línea de investigación sobre COVID-19?

Mimi

Asistiendo a los convalecientes. Muchos llegaban con dolor crónico muscular y articular, fatiga extrema, trastornos del olfato que no cedían. Nos preguntamos: si estos concentrados regulan la inflamación, ¿por qué no usarlos para modular esa tormenta inflamatoria residual? Empezamos un estudio exploratorio y observamos mejora significativa.

Mark

¿Qué significa para usted que este sea un trabajo de equipo?

Mimi

Significa que la investigación en Cuba es mérito de todos. Enfermería, laboratorio, microbiología, cirugía, anestesiología. Cada uno aportó su mirada experta. Sin la dedicación de la sala de quemados, sin el director que nos dio espacio físico, sin el laboratorio clínico validando procedimientos, esto no existiría.

Mark

¿Cuál es la imagen que le quedó cuando supo del premio?

Mimi

El rostro del Dr. Orlando Bismark Rodríguez Salazar trabajando desde la asistencia al paciente quemado. Y la de un joven de treinta y cuatro años que recuperó seis horas de sueño seguidas después de perder la esperanza. Eso es la verdadera recompensa.

  • Equipo liderado por Dra. Zaily Fuentes Díaz ganó Premio Nacional Academia de Ciencias Cuba 2025
  • Desarrollaron lisados plaquetarios y fibrina autóloga más estables que plasma rico en plaquetas
  • Paciente con quemadura del 40% de superficie corporal recuperó seis horas de sueño sin dolor a la tercera semana
  • Investigación también aborda síndrome pos-COVID-19 con resultados significativos en calidad de vida
  • Equipo multidisciplinario de cinco instituciones médicas de Camagüey

El equipo liderado por la Dra. Zaily Fuentes Díaz exploró alternativas al plasma rico en plaquetas, creando lisados plaquetarios y fibrina autóloga más estables y efectivos. La investigación surge de necesidades reales en consulta: pacientes con quemaduras, heridas crónicas y dolor pos-COVID-19 que no respondían a tratamientos convencionales.

Un equipo de investigadores de Camagüey ganó Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba 2025 por desarrollar concentrados plaquetarios innovadores para tratar dolor crónico y cicatrización, incluyendo secuelas de COVID-19.

En junio pasado, la Academia de Ciencias de Cuba anunció sus premios nacionales de 2025: ciento cuatro galardones repartidos entre cinco ramas del saber. Entre ellos, uno recayó en un equipo de investigadores de Camagüey que ha transformado la forma en que se trata el dolor crónico y las heridas que no cicatrizan. Su arma: concentrados plaquetarios desarrollados en la Cátedra de Medicina Regenerativa de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, bajo la dirección de la Dra. Zaily Fuentes Díaz.

La ciencia cubana avanza entre obstáculos que otros países apenas conocen. Validar resultados, publicar en revistas de alto impacto, sortear bloqueos tecnológicos impuestos desde el exterior, y aun así colocar a Cuba en la vanguardia de la investigación médica, es una proeza que merece reconocimiento aunque frecuentemente pase desapercibida. Este trabajo sobre concentrados plaquetarios comenzó a construirse mucho antes de que llegara el premio, impulsado por una pregunta simple pero urgente: ¿cómo aliviar el sufrimiento de los pacientes que llegan a la consulta sin respuesta a los tratamientos convencionales?

El equipo multidisciplinario, integrado por doctores como Orlando Rodríguez Salazar, Elizabeth Nicolau Pestana y Lidyce Quesada Leyva, exploró alternativas al plasma rico en plaquetas, que aunque útil, presentaba limitaciones. Desarrollaron el lisado plaquetario, obtenido al romper deliberadamente las membranas de las plaquetas mediante ciclos de congelación y descongelación, y la fibrina rica en plaquetas y leucocitos, una estructura tridimensional viva fabricada con la sangre del propio paciente sin aditivos químicos. Estos concentrados resultaron más estables y con mayor capacidad de liberar sostenidamente los factores de crecimiento necesarios para la reparación tisular. El desafío exigió identificar indicaciones precisas y crear un laboratorio que garantizara la obtención óptima de estos preparados.

La necesidad real surgió de lo que veían en la consulta diaria. Pacientes con quemaduras profundas, heridas crónicas que no cicatrizaban, y dolor neuropático tan intenso que impedía dormir o tolerar la ropa. Camagüey presentaba un panorama desigual: muchos pacientes con secuelas de quemaduras pero pocas opciones estandarizadas. La Cátedra de Medicina Regenerativa fue la apuesta para centralizar criterios, investigar con rigor y ofrecer alternativas accesibles. No existe una receta única. Cada paciente requiere evaluación del estado de la herida, la carga bacteriana, la vascularización. Un joven de treinta y cuatro años con quemaduras en el cuarenta por ciento de la superficie corporal ilustra el alcance del trabajo. Tras tres cirugías de injerto, el dolor neuropático en los brazos era tan severo que no podía dormir. Después de aplicar el protocolo con fibrina autóloga, no solo el injerto prendió; a la tercera semana recuperaba seis horas de sueño seguidas sin despertar por dolor.

La investigación también abordó una línea inesperada: el síndrome pos-COVID-19. Muchos convalecientes llegaban con dolor crónico muscular y articular, fatiga extrema y trastornos del olfato que no cedían con tratamientos convencionales. El equipo se preguntó si estos concentrados, que regulan la inflamación y promueven la reparación tisular, podrían modular la tormenta inflamatoria residual. Iniciaron un estudio exploratorio con pacientes de más de seis meses post-infección, aplicando infiltraciones locales con lisados plaquetarios en puntos gatillo. Observaron mejora significativa en la calidad de vida. Fue una línea que nació de la escucha activa, no de los libros.

La Dra. Fuentes Díaz enfatiza que este premio no es obra de una sola persona. Pertenece al equipo: enfermería, laboratorio clínico, anatomía patológica, microbiología, rehabilitación física, cirugía plástica, caumatología, anestesiología y reanimación. Cada uno aportó su mirada experta persiguiendo un mismo objetivo: la salud y el bienestar del paciente. El Dr. Orlando Bismark Rodríguez Salazar obtuvo el título de Doctor en Ciencias Médicas con este tema, demostrando perseverancia en la investigación científica. También merece mención el Dr. Leonardo Hernández Herrera, director del hospital María Curie, que proporcionó el espacio físico, y el equipo de enfermería de la sala de quemados, sin cuya dedicación estos resultados no serían posibles.

Detrás de cada protocolo hay una historia humana. La verdadera recompensa no es el premio académico, sino devolver el sueño, la independencia y la calidad de vida a alguien que ya había perdido la esperanza. Ese es el motor que impulsa esta investigación cubana que avanza entre adversidades, transformando el dolor crónico en oportunidad de sanación.

El PRP es útil, pero tiene limitaciones: es variable, la cantidad de extracción y su efectividad son desiguales. Queríamos explorar otros concentrados más estables y con mayor capacidad de liberación sostenida de factores de crecimiento.
— Dra. Zaily Fuentes Díaz
La investigación en Cuba es mérito de todos. Este premio es del equipo: enfermería, laboratorio clínico, anatomía patológica, microbiología, rehabilitación física, cirugía plástica y caumatología.
— Dra. Zaily Fuentes Díaz
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