El estudio LatAm-FINGERS en 11 países latinoamericanos mostró mejora del 55% en memoria y funciones ejecutivas con intervención multidominio durante dos años. América Latina enfrenta envejecimiento acelerado con alta carga de hipertensión, diabetes y obesidad, factores que aumentan riesgo de deterioro cognitivo pero son modificables.
Cumbre de neurólogos en Buenos Aires: cinco hábitos clave para prevenir demencia en América Latina
El 60% de los casos de demencia en Argentina podrían prevenirse o retrasarse
¿Por qué estos estudios importan más en América Latina que en otros lugares?
Porque la región enfrenta un envejecimiento acelerado combinado con factores de riesgo muy altos: hipertensión, diabetes, obesidad. Pero eso también significa que hay mucho margen para actuar. El 54% de los casos de demencia aquí podrían prevenirse o retrasarse.
¿Eso significa que si hago los cinco hábitos, no tendré demencia?
No. El estudio muestra que el beneficio equivale a demorar entre uno y dos años el envejecimiento cognitivo. Es una herramienta de salud pública, no una garantía individual.
¿Qué hace diferente a LatAm-FINGERS de otros estudios?
No fue una copia de modelos finlandeses o estadounidenses. Adaptó cada elemento a las realidades locales: la dieta, el acceso a gimnasios, los espacios verdes, todo varía según el país.
Pero ¿cómo se mide eso? ¿Cómo saben que la adaptación funcionó?
Midieron tanto los cambios cognitivos como la capacidad de aplicar el programa en contextos distintos. El 80% mantuvo adhesión moderada o alta, y el 84,9% completó la evaluación final.
¿Qué pasa ahora con estos resultados?
El desafío es trasladarlos desde los ensayos hacia hospitales, centros comunitarios y programas públicos. Colombia ya está diseñando un plan de 18 meses para hacerlo en tres entornos comunitarios.
¿Y si las personas no tienen acceso a esos programas? ¿Si viven en zonas rurales o con recursos limitados?
Ese es exactamente el punto. Por eso el estudio enfatizó que la prevención requiere políticas públicas, no solo hábitos individuales. Necesita controles cardiovasculares accesibles, espacios seguros para moverse, alimentos saludables.
¿Cuál fue el resultado más sorprendente?
Que la combinación de hábitos importa más que cada uno por separado. El cerebro depende de la circulación sanguínea, del sueño, de la estimulación cognitiva, de los vínculos sociales. No funcionan como compartimentos estancos.
Il Polso
- LatAm-FINGERS incluyó 1.065 personas en 11 países latinoamericanos durante dos años
- Mejora del 55% en memoria, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas
- El 84,9% de los participantes completó la evaluación final del estudio
- En Argentina, hasta el 60% de casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse
- U.S. POINTER reunió 2.111 adultos y mostró beneficio equivalente a demorar 1-2 años el envejecimiento cognitivo
El estudio LatAm-FINGERS en 11 países latinoamericanos mostró mejora del 55% en memoria y funciones ejecutivas con intervención multidominio durante dos años. América Latina enfrenta envejecimiento acelerado con alta carga de hipertensión, diabetes y obesidad, factores que aumentan riesgo de deterioro cognitivo pero son modificables.
Especialistas internacionales en neurología debatieron en Buenos Aires cómo cinco hábitos de vida pueden reducir el riesgo de Alzheimer y demencias. Los estudios LatAm-FINGERS y U.S. POINTER demostraron que hasta el 60% de casos de demencia en Argentina podrían prevenirse o demorarse.
En Buenos Aires, especialistas en neurología de América Latina y Estados Unidos se reunieron para analizar un hallazgo que redefine cómo pensamos sobre la demencia: hasta el 60% de los casos que se diagnostican en Argentina podrían prevenirse o retrasarse significativamente si las personas adoptaran cambios sostenidos en sus hábitos de vida. La cumbre, convocada por la Alzheimer's Association, giró en torno a dos investigaciones clínicas de gran escala que demostraron que comer bien, moverse, estimular la mente, cuidar el corazón y mantener vínculos sociales no son consejos aislados sino un sistema integrado de protección cognitiva.
El estudio LatAm-FINGERS, desarrollado en 11 países latinoamericanos durante dos años, incluyó a 1.065 personas de entre 60 y 77 años residentes en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay. Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno recibió una intervención estructurada con contacto frecuente con equipos de salud, mientras que el otro implementó los hábitos de forma más autónoma. Ambos grupos mejoraron, pero quienes tuvieron acompañamiento sistemático mostraron resultados más marcados. La mejora en memoria, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas alcanzó el 55%, capacidades que permiten recordar información, planificar acciones y responder con agilidad ante problemas cotidianos. Lo notable fue que el 80% de los participantes mantuvo una adhesión moderada o alta, y el 84,9% completó la evaluación final, demostrando que una intervención preventiva puede sostenerse fuera de un laboratorio si las personas logran incorporarla a su vida.
Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología de FLENI e investigadora principal de LatAm-FINGERS, explicó que el estudio no fue una copia mecánica de modelos desarrollados en otras regiones. Tomó enseñanzas del ensayo FINGER original finlandés y del estadounidense U.S. POINTER, pero adaptó cada elemento a las realidades locales. Una dieta saludable no se ve igual en todos los territorios, ni las posibilidades de acceso a gimnasios, espacios verdes o controles médicos resultan idénticas. La clave, señaló Crivelli a Infobea, consistió en sostener el principio de la intervención sin ignorar las diferencias culturales y sociales. Los cinco pilares fueron alimentación saludable, actividad física, control de riesgos cardiovasculares, entrenamiento cognitivo y socialización. El estudio fue publicado en The Lancet, colocando a América Latina dentro de la agenda mundial de prevención.
En Estados Unidos, el ensayo U.S. POINTER reunió a 2.111 adultos de entre 60 y 79 años en cinco centros del país. Estos participantes no tenían demencia pero presentaban condiciones que aumentaban el riesgo: muchos no realizaban actividad física regular, mantenían una alimentación de baja calidad y reunían al menos dos factores adicionales como edad avanzada, antecedentes familiares de problemas de memoria o riesgo cardiovascular. El programa estructurado propuso ejercicio aeróbico cuatro veces por semana, trabajo de fuerza dos veces por semana, ejercicios de elongación otras dos veces, estimulación cognitiva en la plataforma BrainHQ, reuniones sociales, análisis de laboratorio cada seis meses y seguimiento de riesgos cardiovasculares. Para la alimentación utilizó la dieta MIND, que combina principios de la dieta mediterránea y del plan DASH, priorizando verduras de hoja verde, bayas, pescado, legumbres, frutos secos y cereales integrales, mientras reduce frituras, productos ultraprocesados y grasas saturadas. La adherencia fue excepcional: cerca del 90% completó la evaluación final, la asistencia a reuniones superó el 90% en ambos grupos, la actividad física registrada promedió 86 minutos semanales frente a una meta de 90, y la puntuación media de adherencia a la dieta MIND llegó a 11, por encima del objetivo de 9,5. Los investigadores estimaron que el beneficio equivalió a demorar entre uno y dos años el envejecimiento cognitivo.
América Latina enfrenta un contexto particular que hace estos hallazgos aún más relevantes. La región experimenta un envejecimiento poblacional acelerado junto con una elevada carga de hipertensión, diabetes, obesidad y sedentarismo. El acceso a educación y atención sanitaria varía significativamente entre territorios. Sin embargo, la cohorte regional que participó en LatAm-FINGERS acumulaba una carga cardiovascular más alta que la de U.S. POINTER, lo que permitió observar cuánto puede mejorar una población donde existen más factores de riesgo sobre los cuales actuar. Mientras que globalmente hasta el 45% de los casos de demencia podría evitarse o demorarse con cambios en factores modificables, en América Latina esa proporción asciende al 54%, y en Argentina llega al 60%. La salud del corazón aparece como una pieza decisiva: la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, el exceso de peso y el sedentarismo afectan los vasos sanguíneos que nutren al cerebro, por lo que la prevención de infartos y accidentes cerebrovasculares también integra la prevención del deterioro cognitivo.
El desafío que emerge de la cumbre de Buenos Aires es trasladar estos modelos desde los ensayos clínicos hacia los barrios, hospitales, obras sociales, centros de día y programas públicos. David Aguillón, profesor de la Universidad de Antioquia en Colombia, presentó un plan de 18 meses para aplicar el programa multidominio en tres entornos comunitarios destinados a mayores de 60 años con riesgo metabólico o cardiovascular. Colombia cuenta con cerca de 25 millones de personas de 60 años o más, el 56% de ellas mujeres, y el 30% de los hogares incluye al menos a una persona mayor. El proyecto en Antioquia busca identificar instituciones que ya ofrecen actividades para esa población, fortalecerlas y convertirlas en una red de prevención con posibilidades de crecimiento nacional. La iniciativa contempla tres etapas: selección de la población prioritaria, adaptación local de los protocolos y elaboración de un plan de sostenibilidad, evaluando costos, infraestructura, capacitación, participación comunitaria y posibles formas de financiamiento. El objetivo es que las recomendaciones científicas no queden restringidas a centros especializados ni dependan de iniciativas temporales. Prevenir la demencia requiere hábitos personales, pero también políticas que acerquen controles cardiovasculares, espacios seguros para moverse, alimentos saludables, actividades intelectuales y oportunidades de socialización. Los próximos programas en América Latina pondrán a prueba si esa combinación puede sostenerse a gran escala y llegar a quienes concentran mayor riesgo.
Citazioni salienti
La clave consiste en sostener el principio de la intervención sin ignorar las diferencias culturales y sociales— Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología de FLENI e investigadora principal de LatAm-FINGERS