En República Dominicana, dieciocho medicamentos innovadores para obesidad y diabetes —entre ellos los agonistas GLP-1— fueron incorporados al Cuadro Básico hace más de un año, pero permanecen fuera del alcance real de los pacientes porque el Consejo Nacional de la Seguridad Social aún no ha ordenado su cobertura efectiva a través de las ARS. Es la vieja distancia entre la letra y la vida: una aprobación que existe en el papel pero no en las farmacias ni en los cuerpos de quienes más la necesitan. La endocrinóloga Dolores Mejía advierte que cada mes de espera es un mes en que la causa raíz de c
Medicamentos innovadores para obesidad y diabetes aguardan cobertura de ARS
Está incluido, pero tiene que ser llevado de la tinta a la vida de la gente
¿Por qué un medicamento aprobado hace más de un año sigue sin estar disponible para los pacientes?
Porque la aprobación en el Cuadro Básico es solo el primer paso. El CNSS debe autorizar a las ARS a cubrirlo. Sin esa orden, aunque el medicamento esté legalmente permitido, las aseguradoras no lo financian.
¿Qué hace que estos medicamentos sean tan diferentes de los tratamientos anteriores?
Actúan en múltiples sistemas del cuerpo. No solo reducen peso. Protegen el corazón, mejoran el hígado, frenan el daño renal. Son intervenciones en la causa raíz, no solo en el síntoma.
¿Por qué la doctora Mejía insiste tanto en que esto es urgente?
Porque cada mes que pasa, pacientes que podrían prevenir complicaciones graves siguen desarrollándolas. Diálisis, trasplantes, infartos. Cosas que estos medicamentos podrían evitar.
¿Cómo se decidió a quién darle acceso primero con la liraglutida?
Se priorizó a quienes ya habían sufrido eventos graves: personas que necesitaron cirugías de revascularización o fracturas de cadera. La idea era que no tenía sentido hacer una cirugía si se dejaban los factores de riesgo sin tratar.
¿Hay riesgos en esperar a que se apruebe la cobertura?
Sí. Mientras tanto, algunos pacientes compran medicamentos en el mercado negro o productos sin regulación. La doctora advierte específicamente sobre sustancias marcadas RUO que aún están en fase de investigación.
¿Qué cambiaría si las ARS comenzaran a cubrir estos medicamentos mañana?
Acceso real para miles de personas. Pero también requeriría que los médicos estén capacitados para prescribir correctamente y que los pacientes tengan seguimiento. No es solo dar el medicamento y esperar.
El Pulso
- Más de un año después de su aprobación formal, los pacientes dominicanos con obesidad y diabetes siguen sin poder acceder a tratamientos como la semaglutida a través de su seguro médico.
- El cuello de botella está identificado: el CNSS debe emitir la orden final para que las ARS comiencen a cubrir estos fármacos, pero ese paso permanece pendiente sin fecha clara.
- La demora no es solo burocrática — significa que miles de personas continúan expuestas a complicaciones evitables como diálisis, enfermedades cardiovasculares y daño hepático progresivo.
- La semaglutida, uno de los medicamentos en espera, ha demostrado reducir hasta el 25% del peso corporal y ofrecer beneficios documentados en múltiples sistemas del organismo.
- Paralelamente, crece el riesgo de que pacientes desesperados recurran a productos no aprobados etiquetados como RUO, poniendo en peligro su salud ante la ausencia de acceso legítimo.
- El camino hacia la resolución pasa por una sola decisión institucional que convierta lo ya aprobado en cobertura real y equitativa para la población que lo necesita.
En República Dominicana, dieciocho medicamentos innovadores para obesidad y diabetes —entre ellos los agonistas GLP-1— fueron incorporados al Cuadro Básico hace más de un año, pero permanecen fuera del alcance real de los pacientes porque el Consejo Nacional de la Seguridad Social aún no ha ordenado su cobertura efectiva a través de las ARS. Es la vieja distancia entre la letra y la vida: una aprobación que existe en el papel pero no en las farmacias ni en los cuerpos de quienes más la necesitan. La endocrinóloga Dolores Mejía advierte que cada mes de espera es un mes en que la causa raíz de complicaciones graves —cardiovasculares, renales, hepáticas— sigue sin ser atacada.
Hace más de un año, República Dominicana aprobó dieciocho nuevos medicamentos para el Cuadro Básico, incluyendo agonistas GLP-1, inhibidores de SGLT-2 y estatinas de alta intensidad. El proceso fue colaborativo, con sociedades médicas, el Ministerio de Salud Pública y el BID trabajando juntos. Sin embargo, la aprobación formal no se ha traducido en acceso real: las ARS aún no cubren estos tratamientos porque el CNSS no ha emitido la orden definitiva.
La doctora Dolores Mejía, presidenta del Observatorio de Diabetes, resume el problema con precisión: "Está incluido, pero tiene que ser llevado de la tinta a la vida de la gente." Para ella, el retraso tiene consecuencias concretas. Medicamentos como la semaglutida no solo ayudan a perder peso —una de cada tres personas reduce hasta el 25% de su masa corporal— sino que reducen el riesgo cardiovascular, frenan el daño renal y mejoran el hígado graso. Son herramientas que actúan sobre múltiples sistemas a la vez.
Mejía insiste en que el país debe dejar de construir infraestructura para tratar las complicaciones —diálisis, trasplantes, revascularizaciones— y atacar la causa raíz: la obesidad y la diabetes mal controladas. La liraglutida ya tenía un antecedente en el Cuadro Básico, priorizada para pacientes que habían sufrido procedimientos mayores, bajo la lógica de que no tiene sentido operar sin eliminar los factores de riesgo subyacentes.
La endocrinóloga también señala que la obesidad afecta a las mujeres de forma diferenciada según la etapa de vida: en adolescentes y mujeres fértiles, el síndrome de ovario poliquístico y el riesgo de diabetes gestacional son preocupaciones centrales; en la menopausia, la pérdida de estrógenos y el aumento de grasa visceral elevan el riesgo cardiovascular. Cada etapa exige un plan individualizado.
Ante la falta de acceso, Mejía advierte sobre la proliferación de productos RUO —sustancias en fase de investigación sin aprobación comercial— que algunos pacientes buscan por desesperación. La solución no está en esos atajos, sino en que el CNSS dé el paso que falta: convertir una aprobación que ya existe en papel en cobertura real para quienes la necesitan.
Hace más de un año, República Dominicana incorporó dieciocho nuevos medicamentos al Cuadro Básico de Medicamentos del país. Entre ellos figuran los agonistas del GLP-1, los inhibidores de SGLT-2 y estatinas de alta intensidad, herramientas diseñadas para controlar la diabetes y la obesidad. El trabajo fue colaborativo: sociedades médicas especializadas trabajaron junto al Ministerio de Salud Pública bajo supervisión del Banco Interamericano de Desarrollo. Pero hay un problema. Aunque estos medicamentos están aprobados en papel, los pacientes dominicanos todavía no pueden acceder a ellos a través de las Administradoras de Riesgos de Salud, las ARS que financian la cobertura médica en el país.
La doctora Dolores Mejía, experta en endocrinología y nutrición y presidenta del Observatorio de Diabetes, plantea el dilema con claridad: la aprobación no es suficiente si no se traduce en realidad. "Está incluido, pero tiene que ser llevado de la tinta a la vida de la gente", dice. El cuello de botella está en el Consejo Nacional de la Seguridad Social, el CNSS, que debe dar la orden final para que las ARS comiencen a cubrir estos tratamientos. Ese paso no ha ocurrido. Mientras tanto, más de un año ha pasado desde la aprobación inicial, y los pacientes siguen esperando.
Mejía enfatiza que el retraso tiene consecuencias reales. Estos medicamentos no son simples herramientas para perder peso. La semaglutida, por ejemplo, ha demostrado que una de cada tres personas que la usa reduce hasta el 25 por ciento de su peso corporal. Pero los beneficios van mucho más allá de la báscula. Estos fármacos reducen el riesgo cardiovascular, mejoran el hígado graso, frenan la progresión de la enfermedad renal y disminuyen el impacto de la enfermedad arterial aterosclerótica. Son moléculas que actúan en múltiples sistemas del cuerpo. Para Mejía, esto es crucial: el país debe dejar de construir escenarios para tratar las complicaciones de la obesidad y la diabetes —diálisis, trasplantes— y atacar la causa raíz.
La liraglutida ya había sido incluida en el Cuadro Básico, pero con una indicación muy específica. Dada la limitación de recursos y la amplitud de las necesidades sanitarias, se priorizó su uso en personas que vivían con obesidad y habían requerido intervenciones mayores: procedimientos de revascularización o cirugías por fracturas de cadera. La lógica era simple: de nada servía hacer un bypass si se dejaban intactos los factores de riesgo que causaron el problema.
Mejía también subraya que la pérdida de peso es mucho más que una cuestión de números en la báscula. El objetivo debe ser mejorar la salud y reducir las complicaciones asociadas. En el sector no gubernamental existen profesionales capacitados para ofrecer un tratamiento integral: alimentación, actividad física, y cuando estas intervenciones no son suficientes, medicamentos. Pero el plan debe ir más allá: mantener al paciente fuera de la obesidad a largo plazo.
La endocrinóloga también aborda un aspecto que a menudo se pasa por alto: la obesidad afecta a las mujeres de manera diferente según la etapa de la vida. En adolescentes y mujeres en edad fértil, es crucial preservar la fertilidad y evaluar condiciones como el síndrome de ovario poliquístico, que se relaciona con alteraciones metabólicas, prediabetes, diabetes e hígado graso. El riesgo de diabetes gestacional es mayor en mujeres embarazadas con obesidad. En la menopausia, la pérdida de estrógenos y el aumento de grasa visceral elevan el riesgo cardiovascular. Cada etapa requiere un plan individualizado.
Mejía también advierte sobre un peligro: la proliferación de productos marcados con las siglas RUO (Research Use Only), sustancias que aún están bajo estudio y no tienen aprobación para comercializarse. Insiste en la importancia de buscar fórmulas originales en comercios legalmente establecidos y avaladas internacionalmente. Para las mujeres, dice, tratar con semaglutida no es solo modificar cifras en un laboratorio. Es intervenir el riesgo, preservar la función de los órganos y transformar la salud a lo largo de toda la vida.
El desafío ahora es que el CNSS tome la decisión que falta. La aprobación existe. Los beneficios están documentados. Lo que hace falta es el paso final: convertir lo que está escrito en papel en acceso real para los pacientes que lo necesitan.
Citas Notables
El principal reto del país es llevar estos tratamientos de lo que está escrito en papel a la realidad— Doctora Dolores Mejía, presidenta del Observatorio de Diabetes
Es imperativo cambiar la historia. Tenemos que ir a la causa raíz de la obesidad y el control óptimo de la diabetes con medicamentos que cambian historias— Doctora Dolores Mejía