Más de 100 muertos en doble atentado con coche bomba en Mogadiscio

Más de 100 personas murieron y aproximadamente 300 resultaron heridas en el doble atentado. Según testimonios, entre las víctimas había madres con hijos a la espalda.
Madres que murieron con sus hijos a la espalda
Descripción del portavoz de policía sobre las víctimas del atentado en Mogadiscio.
Mark

¿Por qué Al Shabab reclama ahora la autoría cuando en 2017 no lo hizo, siendo el mismo lugar?

Mimi

Es un cambio de estrategia. En 2017 tal vez querían evitar represalias directas. Ahora, con un nuevo presidente que ha declarado guerra total contra ellos, parece que buscan demostrar que siguen siendo una fuerza capaz de golpear en el corazón de la capital.

Luke

Pero eso es interpretación. Lo que sabemos es que reclamaron la autoría esta vez. No sabemos realmente por qué no lo hicieron hace cinco años.

Mark

¿Cuánto tiempo llevan intensificando sus ataques?

Mimi

Desde que Mohamud llegó al poder en mayo. En agosto ya había habido un ataque en un hotel donde murieron veintiuna personas. Esto parece ser una escalada deliberada.

Luke

Aunque el Gobierno dice que ha matado a cien yihadistas en operaciones recientes. ¿Eso significa que Al Shabab está debilitado o simplemente que hay más combates?

Mark

¿Hay algo que sugiera que el número de muertos podría seguir subiendo?

Mimi

Sí. El presidente dijo explícitamente que los hospitales estaban saturados el domingo y que temía que la cifra aumentara. Eso es una advertencia clara.

Luke

Aunque también es importante notar que esas cifras de hospitales saturados son declaraciones del Gobierno. En situaciones de crisis, a veces hay confusión sobre los números reales.

Mark

¿Qué diferencia hay entre este ataque y el de 2017 más allá del número de muertos?

Mimi

El de 2017 fue un camión bomba. Este fue un doble atentado con dos coches. Y esta vez hubo un tiroteo posterior en el Ministerio de Educación, lo que sugiere una operación más coordinada.

Luke

Aunque no sabemos exactamente cuántos atacantes había o cuál era el plan completo. Solo sabemos lo que Al Shabab dijo y lo que las autoridades confirmaron.

  • Dos explosiones casi simultáneas sacudieron uno de los cruces más transitados de Mogadiscio, convirtiendo en escombros y cristales rotos lo que era una mañana ordinaria.
  • Entre los muertos había madres con sus hijos a la espalda, una imagen que resume la brutalidad indiscriminada del ataque contra civiles.
  • Los hospitales de la capital somalí quedaron desbordados desde el primer momento, y el propio presidente advirtió que el número de fallecidos podría seguir creciendo.
  • Al Shabab eligió deliberadamente el lugar del peor atentado de la historia somalí, en 2017, como escenario simbólico para reafirmar su capacidad de golpear al Estado.
  • El Gobierno somalí respondió anunciando la eliminación de cerca de cien yihadistas en la región de Medio Shabelle, en el marco de la 'guerra total' declarada en agosto.
  • La ONU, el Papa y la comunidad internacional condenaron el ataque, mientras Mogadiscio enterraba a sus muertos con la determinación de no rendirse.

En el corazón de Mogadiscio, dos coches bomba destruyeron una mañana de sábado el barrio de Zobe, dejando más de cien muertos y trescientos heridos en uno de los atentados más devastadores que Somalia ha sufrido en años recientes. Al Shabab, el grupo yihadista que lleva quince años sembrando terror en el Cuerno de África, reivindicó el ataque con la misma frialdad con que eligió el lugar: el mismo cruce donde en 2017 murieron 512 personas. La violencia no es aquí un paréntesis en la historia somalí, sino una presión constante sobre un Estado que intenta, con determinación frágil y apoyo internacional, reconstruirse frente a quienes no quieren que exista.

El sábado por la mañana, dos coches bomba explotaron casi al mismo tiempo en el barrio de Zobe, en el centro de Mogadiscio. La onda expansiva reventó los cristales de los edificios cercanos y dejó más de cien muertos y alrededor de trescientos heridos. El presidente Hassan Sheikh Mohamud acudió personalmente al lugar y confirmó las cifras, advirtiendo que el balance final podría ser aún peor. El objetivo declarado era el Ministerio de Educación, aunque la explosión arrasó toda la zona. Tras las detonaciones, se desató un tiroteo cuando los atacantes intentaron penetrar en el edificio ministerial.

Al Shabab reivindicó el atentado sin demora. El portavoz de la policía somalí describió con horror lo ocurrido: entre las víctimas había madres que murieron con sus hijos a la espalda. El domingo, los hospitales de Mogadiscio estaban saturados de heridos graves. El lugar elegido no fue casual: es el mismo cruce donde el 14 de octubre de 2017 un camión bomba mató a 512 personas, la peor masacre terrorista en la historia de Somalia. Aquella vez nadie reclamó la autoría; esta vez, Al Shabab no dudó.

El grupo yihadista, vinculado formalmente a Al Qaeda desde 2012, lleva quince años operando en el Cuerno de África y Yemen, exigiendo la retirada de todas las tropas extranjeras e imponiendo su visión de la ley islámica. Su historial incluye la masacre de 147 estudiantes en la universidad keniana de Garissa en 2015. La intensificación de sus ataques coincide con la llegada al poder de Mohamud en mayo, quien en agosto declaró una 'guerra total' contra la organización tras un asalto a un hotel capitalino que dejó veintiún muertos.

El Ejército somalí, con apoyo estadounidense, ha lanzado varias operaciones en este período. El mismo domingo del atentado, el Gobierno anunció la eliminación de cerca de cien yihadistas en Medio Shabelle. La comunidad internacional condenó el ataque con rapidez: la ONU reafirmó su apoyo a Somalia, y el Papa pidió en la plaza de San Pedro que 'Dios convierta el corazón de los violentos'. Mohamud escribió en Twitter que la crueldad del ataque no haría sino fortalecer la determinación somalí de derrotar definitivamente a Al Shabab.

El sábado por la mañana en Mogadiscio, dos coches bomba explotaron casi simultáneamente en el barrio de Zobe, en el corazón de la capital somalí. La onda expansiva fue tan violenta que hizo saltar los cristales de todos los edificios cercanos. Cuando el polvo se disipó, más de cien personas yacían muertas y alrededor de trescientas estaban heridas. El presidente Hassan Sheikh Mohamud se trasladó personalmente al lugar de las explosiones y confirmó las cifras de víctimas. El objetivo declarado del ataque era el Ministerio de Educación, aunque la explosión afectó a toda la zona circundante. Tras las detonaciones, se desató un tiroteo en el edificio ministerial cuando los atacantes intentaron penetrar en su interior.

Al Shabab, el grupo yihadista vinculado a Al Qaeda, se apresuró a reclamar la responsabilidad del atentado. El portavoz de la policía somalí, Sadik Dudishe, describió la brutalidad del ataque con palabras que reflejaban el horror de lo ocurrido: entre los muertos había madres que murieron con sus hijos a la espalda. La cifra de víctimas mortales amenazaba con crecer aún más. El domingo, los principales hospitales de Mogadiscio estaban desbordados de pacientes con heridas graves, y el propio presidente advirtió que el número final de fallecidos podría ser superior al inicialmente confirmado.

Este atentado no fue un acto aislado. Ocurrió en el mismo cruce de calles donde cinco años antes, el 14 de octubre de 2017, se había producido la peor masacre terrorista en la historia de Somalia. Aquel día, un camión bomba explotó en el mismo lugar, matando a 512 personas e hiriendo a 290. En aquella ocasión, aunque todos los indicios señalaban a Al Shabab, nadie reclamó públicamente la autoría. Esta vez, el grupo no dudó en asumir la responsabilidad. La zona de Zobe es una de las más transitadas de Mogadiscio, lo que explica el elevado número de víctimas civiles.

Al Shabab surgió hace aproximadamente quince años como la rama radical de la Unión de Tribunales Islámicos de Somalia, una organización que ya no existe. Se ha convertido en una de las organizaciones terroristas más letales de África, operando tanto en el Cuerno de África como en Yemen. Desde 2012 está formalmente vinculada a Al Qaeda. El grupo exige la salida de todas las tropas extranjeras de Somalia, incluyendo las de la Unión Africana y las Naciones Unidas, y busca imponer la ley islámica. Su historial de violencia es extenso: en abril de 2015, cuatro de sus miembros tomaron como rehenes a cientos de estudiantes en la universidad de Garissa, en Kenia, y asesinaron a 147 de ellos.

La intensificación de los ataques de Al Shabab coincide con la llegada al poder de Hassan Sheikh Mohamud en mayo de este año. En agosto, apenas unos meses después de asumir la presidencia, Mohamud anunció una "guerra total" contra el grupo armado, días después de que miembros de Al Shabab irrumpieran en un hotel conocido de la capital y mataran a veintiuna personas. El Ejército somalí, con apoyo estadounidense, ha lanzado varias operaciones militares contra la organización terrorista durante este período. El domingo, el Gobierno anunció que en la región de Medio Shabelle había eliminado a alrededor de cien yihadistas en una de estas operaciones.

La comunidad internacional condenó rápidamente el atentado. La misión de la ONU en Somalia emitió una declaración de condena "contundente" del "despiadado atentado" y expresó sus condolencias a las familias de las víctimas, reafirmando el apoyo de la organización a los somalíes en su lucha contra el terrorismo. El Papa también se pronunció el domingo, pidiendo en el rezo del ángelus en la plaza de San Pedro que "Dios convierta el corazón de los violentos". El presidente somalí, por su parte, escribió en Twitter que el ataque "cruel y cobarde" no desalentaría al Gobierno ni al pueblo somalí, sino que fortalecería su determinación de derrotar definitivamente a Al Shabab. Con los hospitales saturados y la cifra de víctimas aún en aumento, Somalia se enfrentaba a una de las peores tragedias de su reciente historia.

Los despiadados terroristas mataron a madres. Algunas murieron con sus hijos a la espalda
— Sadik Dudishe, portavoz de la policía somalí
El ataque terrorista cruel y cobarde de hoy contra personas inocentes no puede desanimarnos, sino que fortalecerá aún más nuestra determinación de derrotarlos de una vez por todas
— Hassan Sheikh Mohamud, presidente de Somalia
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