Cuando la soledad de una madre ciega no encontró respuesta en los asistentes virtuales existentes, Mario Pergolini guardó esa inquietud hasta que el destino lo cruzó con Juan Cereigido, un joven argentino que perseguía la misma pregunta por su abuelo. Juntos dieron forma a Ato, un dispositivo de inteligencia artificial que habla, escucha y acompaña a adultos mayores sin pantallas ni botones, apostando a que la tecnología diseñada desde la empatía puede romper el silencio del aislamiento. Tras más de un año de pruebas con 2.500 usuarios en todo el mundo, Ato abre su preventa con envíos a Argent
Mario Pergolini lanza Ato, dispositivo de IA para combatir la soledad en adultos mayores
Una voz que habla, que pregunta, que propone, que conecta
¿Por qué Pergolini decidió invertir en esto en lugar de simplemente dejar que Cereigido lo hiciera solo?
Porque él ya había estado en el problema. Conocía de primera mano lo que no funcionaba con los asistentes existentes. Cuando vio que alguien más estaba en el mismo camino, supo que podía aportar algo real.
Pero ¿qué tan diferente es Ato de Alexa o Google Home si también es un asistente por voz? ¿Dónde está exactamente la innovación?
La diferencia está en que fue diseñado específicamente para adultos mayores, no como una adaptación posterior. Inicia conversaciones por sí solo, no espera órdenes. Eso es fundamental.
¿Y la conexión familiar? ¿Eso no es un poco invasivo?
No es vigilancia constante. Es la posibilidad de que un hijo sepa que su padre está bien, que reciba un reporte diario. Para muchas familias separadas por distancia, eso es tranquilidad.
Pero ¿qué tan confiable es ese reporte? ¿Quién define qué es "bienestar"? ¿Cómo sabe Ato si alguien está realmente bien o solo finge estarlo?
Eso es una pregunta válida que probablemente seguirá siendo válida incluso después del lanzamiento. El dispositivo puede detectar patrones de actividad, de conversación, pero no es un médico.
¿Entonces cuál es el verdadero valor de Ato?
Es que no deja a alguien solo en casa todo el día. Eso, para muchas personas, es suficiente.
Y eso se probó con 2.500 personas en beta. Eso es un número real, no es especulación.
¿Qué pasa ahora que está en preventa?
Ahora veremos si la gente lo compra, si lo usa, si realmente cambia algo en la vida de quienes lo tienen.
O Pulso
- El aislamiento social en la tercera edad no es solo tristeza: acelera el deterioro cognitivo y físico, y millones de adultos mayores lo enfrentan cada día sin herramientas adecuadas.
- Los asistentes virtuales existentes fueron diseñados para usuarios jóvenes y digitalizados, dejando fuera a quienes más necesitan compañía y menos toleran la complejidad tecnológica.
- Ato rompe ese molde: sin pantallas ni botones, inicia conversaciones espontáneas, estimula la memoria y actúa como presencia proactiva cuando el silencio en el hogar es más profundo.
- Una aplicación móvil convierte a la familia en parte del sistema, permitiendo mensajes de voz, alertas médicas y reportes diarios de bienestar sin convertir el cuidado en vigilancia.
- Con más de 2.500 usuarios beta y miles de horas de retroalimentación acumuladas, Ato ya está disponible en preventa, llevando a la práctica una idea que nació de una necesidad personal y creció hasta convertirse en producto.
Cuando la soledad de una madre ciega no encontró respuesta en los asistentes virtuales existentes, Mario Pergolini guardó esa inquietud hasta que el destino lo cruzó con Juan Cereigido, un joven argentino que perseguía la misma pregunta por su abuelo. Juntos dieron forma a Ato, un dispositivo de inteligencia artificial que habla, escucha y acompaña a adultos mayores sin pantallas ni botones, apostando a que la tecnología diseñada desde la empatía puede romper el silencio del aislamiento. Tras más de un año de pruebas con 2.500 usuarios en todo el mundo, Ato abre su preventa con envíos a Argentina.
Mario Pergolini tenía una inquietud que no lo dejaba ir: su madre había perdido la visión y los asistentes virtuales disponibles no estaban pensados para acompañarla en su soledad cotidiana. Quería que algo le hablara, le pusiera música, simplemente estuviera ahí. Esa pregunta sin respuesta quedó latente hasta que encontró en Instagram a Juan Cereigido, un joven argentino que buscaba exactamente lo mismo para su abuelo, y que ya llevaba mucho camino recorrido. Pergolini invirtió. Juntos probaron, iteraron y construyeron. Hoy ese trabajo tiene nombre: Ato.
Ato no es un parlante inteligente convencional. No tiene pantalla ni botones, se enchufa a la pared y funciona completamente por voz en lenguaje natural. La simplicidad es una decisión de diseño: está pensado para personas que nunca tocaron una pantalla táctil y no quieren aprender interfaces complicadas. Solo hablan, y Ato responde. Pero también hace algo más: inicia conversaciones de manera espontánea, estimula la memoria con recuerdos y música, y actúa como compañía proactiva cuando la soledad es más profunda.
La conexión familiar es parte central del sistema. Hijos y nietos pueden vincularse al dispositivo desde una aplicación móvil para enviar mensajes que Ato lee en voz alta, programar alertas médicas y recibir reportes diarios de bienestar. No es vigilancia; es un puente para estar presentes cuando la distancia física lo impide.
El camino hasta el lanzamiento tomó más de un año, con más de 2.500 adultos mayores de todo el mundo participando en la fase beta. Son miles de horas de conversación y ajuste que hoy respaldan un producto disponible en preventa con envíos a Argentina. El problema que Ato intenta resolver es real: la soledad en la tercera edad es un factor de riesgo para la salud cognitiva y física, y una voz que habla, pregunta y conecta puede cambiar la textura de los días de quien vive solo.
Mario Pergolini enfrentó un problema que lo tocó de cerca: su madre había perdido la visión, y los asistentes virtuales existentes no estaban diseñados para acompañarla en la soledad de sus días. Quería que algo le hablara, que le pusiera música, que simplemente estuviera ahí. La idea quedó latente en él, una inquietud sin resolver, hasta que descubrió en Instagram a un joven argentino llamado Juan Cereigido que estaba persiguiendo exactamente lo mismo, pero mucho más avanzado en el camino. Cereigido buscaba una solución para su abuelo. Cuando se encontraron, ambos vieron claro que lo mejor era que Cereigido continuara con el proyecto. Pergolini invirtió. Conversaron, probaron, iteraron. Hoy ese trabajo tiene nombre: Ato, un dispositivo de inteligencia artificial que acaba de abrir su preventa con envíos a Argentina.
Ato no es un parlante inteligente tradicional. No tiene pantalla, no tiene botones. Se enchufa a la pared y funciona completamente por voz, usando lenguaje natural para interactuar con quien lo usa. La simplicidad es deliberada: está pensado para adultos mayores que quizá nunca tocaron una pantalla táctil, que no quieren aprender interfaces complicadas. Solo hablan, y Ato responde.
Pero Ato hace algo más que responder preguntas. Inicia conversaciones de manera espontánea. Estimula la memoria con recuerdos, con música, con historias. Está diseñado para prevenir el deterioro cognitivo, para mantener la mente activa. Es compañía proactiva, no pasiva. Cuando nadie está en casa, cuando la soledad es más profunda, el dispositivo busca romper ese silencio.
La conexión familiar es central en el diseño. Los hijos y nietos pueden descargar una aplicación en sus teléfonos que se vincula directamente al dispositivo. Desde ahí pueden enviar mensajes que Ato lee en voz alta, pueden programar alertas médicas, pueden recibir reportes diarios sobre el bienestar de su padre o madre o abuelo. No es vigilancia; es puente. Es una forma de estar presente cuando la distancia física lo impide.
El camino hasta el lanzamiento tomó más de un año. Más de 2.500 adultos mayores de todo el mundo participaron en la fase beta, probando el sistema, dándole forma, diciéndole a Pergolini y Cereigido qué funcionaba y qué no. Eso no es un número pequeño. Son miles de horas de conversación, de retroalimentación, de ajustes. Ahora, con esa experiencia acumulada, Ato está disponible en preventa a través de su sitio web.
Pergolini fue claro sobre lo que lo movió. "Hace unos años comencé a pensar cómo ayudar a mi mamá que se había quedado ciega. Intenté que un asistente virtual la acompañe y le ayude en las cosas diarias y, sobre todo, a que le haga compañía cuando nadie humano estaba con ella para charlar o ayudarla con, por ejemplo, poner su radio favorita. No avancé mucho, pero me quedó la inquietud." Esa inquietud, compartida con Cereigido, se convirtió en producto.
El problema que Ato intenta resolver es real y urgente. La soledad en la tercera edad no es un lujo emocional; es un factor de riesgo para la salud cognitiva y física. El aislamiento social acelera el deterioro. Una voz que habla, que pregunta, que propone, que conecta a la familia, puede cambiar la textura de los días de alguien que vive solo. Ato apuesta a que la inteligencia artificial, usada con cuidado y pensada desde la empatía, puede ser esa herramienta de contención cotidiana que revierta ese aislamiento. El dispositivo ya está en las manos de quienes quieran probarlo.
Citações Notáveis
Intenté que un asistente virtual acompañe a mi mamá y le haga compañía cuando nadie humano estaba con ella para charlar o ayudarla. No avancé mucho, pero me quedó la inquietud.— Mario Pergolini
Vi en Instagram que Juan Cereigido estaba por el mismo camino, pero mucho más adelantado. Decidimos que lo mejor era que siguiera con el proyecto. Invertimos, charlamos, probamos y hoy Ato es una realidad.— Mario Pergolini