China invierte enormemente en entrenar miles de robots humanoides con datos del mundo real

Por cada ocho horas de trabajo, solo tres horas de datos son útiles
El costo del entrenamiento de robots humanoides es tan alto porque la mayoría de los datos generados deben descartarse.
Mark

¿Por qué China está gastando tanto dinero en esto si los robots aún no son útiles?

Mimi

Porque creen que quien recopile los datos ahora dominará el mercado cuando los robots finalmente funcionen. Es como invertir en infraestructura antes de que la tecnología esté lista.

Luke

Pero ¿cuándo estará lista? El artículo dice que probablemente no habrá un mercado comercial viable hasta después de 2030. Eso es cuatro años de gasto masivo sin retorno.

Mimi

Exacto. Es una apuesta a largo plazo. El gobierno está financiando la mayor parte, así que las empresas privadas no cargan con todo el riesgo.

Mark

¿Entonces el gobierno chino está subsidiando esto? ¿Por qué?

Mimi

Porque quieren que sus empresas dominen la robótica humanoides. Es estrategia industrial a escala nacional.

Luke

Pero hay un detalle importante: solo el 70 por ciento de los humanoides fabricados en el primer semestre fueron a centros de entrenamiento. ¿Dónde fueron los otros? ¿Se vendieron? ¿A quién?

Mimi

El artículo no lo especifica. Podría ser que algunos se vendieran a clientes tempranos, o que se usaran en otros proyectos.

Mark

¿Y los competidores estadounidenses? ¿Están ganando?

Mimi

No exactamente. Tesla está usando sus propios almacenes, que es más barato pero menos sistemático. Otras empresas usan videos, que es más barato pero menos preciso.

Luke

Entonces China está gastando más dinero pero potencialmente obteniendo datos mejores. Es una estrategia diferente, no necesariamente mejor o peor.

Mark

¿Cuál es el riesgo real aquí?

Mimi

Que China invierta cientos de millones en infraestructura y datos, y luego descubra que el enfoque estadounidense más barato funciona igual de bien.

Luke

O que los robots nunca sean lo suficientemente buenos para justificar el gasto, incluso con datos perfectos.

  • Se espera que empresas chinas vendan 50.000 humanoides este año, más del triple que el año anterior
  • China ha construido 53 centros de entrenamiento especializados, con otras 34 en construcción
  • El costo de entrenamiento es de 500 a 700 yuanes por hora, requiriendo 100 millones de horas para un robot versátil
  • Aproximadamente el 70 por ciento de los humanoides fabricados en el primer semestre de 2026 fueron destinados a centros de entrenamiento
  • Morgan Stanley estima que China podría vender 450.000 robots anuales para 2030

Se espera que empresas chinas vendan 50.000 humanoides este año, más del triple que el año anterior, con precios de hasta 100.000 yuanes cada uno. El desafío principal es el software: los robots necesitan cientos de miles de millones de parámetros para replicar el funcionamiento humano, requiriendo enormes cantidades de datos de entrenamiento.

China fabrica miles de robots humanoides y construye 53 centros de entrenamiento especializados para recopilar datos de movimiento humano, aunque el proceso es costoso y requiere cientos de millones de horas de entrenamiento.

China está construyendo una infraestructura masiva para entrenar robots humanoides, pero el costo de esta apuesta es tan enorme como la ambición que la impulsa. Las empresas chinas esperan vender 50.000 humanoides este año, más del triple de lo que vendieron hace doce meses. Han resuelto el problema del hardware. El verdadero obstáculo es el software: enseñar a una máquina a hacer lo que los humanos hacemos sin pensar.

Los modelos que impulsan los humanoides actuales contienen algunos miles de millones de parámetros. Para que un robot comprenda realmente cómo funciona un cuerpo —cómo se sostiene un vaso sin romperlo, cómo se vierte el café, cómo cambia la presión de la mano según la fragilidad del objeto— necesitaría cientos de miles de millones. Es el mismo desafío que enfrentaron los chatbots, pero con una diferencia crucial: los chatbots se entrenan con el texto infinito disponible en internet. Nadie puede simplemente descargar millones de horas de video de personas vertiendo café y esperar que funcione. El robot debe entender la posición espacial, la fragilidad, la viscosidad. Esa información solo puede extraerse de experiencias reales o de simulaciones muy detalladas de ellas.

China ha decidido construir el equivalente robótico de una universidad laboral. El Centro de Innovación Humanoide de Hubei, ubicado en Wuhan, es el modelo. Hasta 100 robots pasan horas cada día observando e imitando a trabajadores humanos. En una estación, un joven con guantes equipados con sensores digitales realiza movimientos circulares como si vertiera agua caliente sobre café molido. A su lado, un robot replica el gesto, pero con una tetera real vertiendo agua sobre un embudo lleno de café. Los movimientos de la muñeca y los dedos del robot son inquietantemente humanos. Metros más allá hay una farmacia simulada donde otro par humano-robot repone estanterías. Luego una tienda de conveniencia, una cadena de montaje, escenas diversas de la vida laboral. Hasta ahora, los periodistas extranjeros no han sido autorizados a visitar estos centros.

China ha construido 53 de estas instalaciones especializadas en los últimos años, según datos de Interact Analysis. Otras 34 están en construcción o planificación. Una que se está levantando en Shanghái tendrá capacidad para 1.000 humanoides. Una pequeña ciudad en la provincia costera de Zhejiang ya cuenta con seis. Cada centro requiere espacio considerable, personal dedicado y humanoides de última generación que cuestan hasta 100.000 yuanes —unos 15.000 dólares— cada uno. Pero aquí está el problema económico: por cada ocho horas que un robot pasa sirviendo café, solo genera tres horas de datos útiles. El resto se descarta porque contiene errores que los ingenieros no quieren que la máquina aprenda. El costo de este entrenamiento es de entre 500 y 700 yuanes por hora, según calcula Corey Chan del banco HSBC. Se estima que se necesitarán 100 millones de horas de entrenamiento para desarrollar un robot capaz de realizar una amplia variedad de tareas cotidianas.

El gobierno chino está absorbiendo la mayor parte de estos costos. Aproximadamente cuatro quintas partes de los centros cuentan con respaldo estatal. Muchos son colaboraciones entre empresas privadas y gobiernos locales que compran humanoides, recopilan datos y revenden esa información a los fabricantes. Es un arreglo que beneficia a todos: los gobiernos locales refuerzan la demanda de robots fabricados en su región, y las empresas como Unitree obtienen datos de entrenamiento sin pagar el costo completo. En el primer semestre de 2026, hasta el 70 por ciento de los humanoides fabricados en China —aproximadamente 13.000 máquinas— fueron destinados a estos centros de entrenamiento.

Al mismo tiempo, los fabricantes están explorando otras fuentes de datos. Han comenzado a reclutar a trabajadores de fábricas y jóvenes desempleados para que usen dispositivos portátiles que capturen sus movimientos desde la perspectiva del usuario. JD.com, el gigante del comercio electrónico, anunció a principios de este año que está pagando a 100.000 de sus empleados y a otras 500.000 personas para que registren sus propios movimientos. En instalaciones de Jiangsu, la empresa paga a personas para que realicen tareas en tiendas de alimentos simuladas. En los próximos dos años, planea recopilar 10 millones de horas de datos que capturen situaciones humanas reales. Sin embargo, los datos capturados desde la perspectiva humana son mucho menos útiles que los datos de máquinas reales, porque los brazos y piernas robóticos se mueven de manera fundamentalmente diferente a los humanos. Además, incluso los datos útiles deben etiquetarse manualmente, con humanos marcando cada movimiento para que el robot sepa qué extremidad o acción se está ejecutando.

Esta estrategia de entrenamiento masivo es costosa y especulativa. Las acciones de Unitree se han desplomado un 30 por ciento desde su pico inicial. Los competidores estadounidenses están apostando por métodos menos costosos. Tesla, el mayor fabricante de humanoides de Estados Unidos, está entrenando robots en sus propios almacenes, evitando el gasto de construir instalaciones separadas. Otras empresas están usando videos de movimientos humanos. Algunas están pagando a trabajadores en países pobres, donde los salarios son más bajos que en China, para que usen cascos y guantes hápticos mientras trabajan.

China probablemente mantendrá su ventaja en la recopilación de datos de robots, como lo hizo con la visión artificial. Pero el precio es alto, y la pregunta abierta es si valdrá la pena. Dado el estado actual de la tecnología, es poco probable que surja un mercado comercial viable para humanoides en esta década. Morgan Stanley estima que China podría vender cerca de 450.000 robots anuales para 2030. Muchos seguirán siendo torpes. Seguirán chocando contra las paredes.

Los robots necesitarían cientos de miles de millones de parámetros para replicar el funcionamiento del cuerpo humano, en comparación con los pocos miles de millones que tienen actualmente
— Análisis técnico del artículo
JD.com está pagando a 100.000 empleados y a otras 500.000 personas para que registren sus propios movimientos durante los próximos dos años
— Anuncio de JD.com a principios de 2026
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