El mapa del cerebro de Drosophila melanogaster incluye 125 millones de conexiones sinápticas, reconstruido mediante microscopía electrónica e inteligencia artificial. El conectoma digital fue integrado en Doom, Super Mario 64 y sistemas de trading de criptomonedas, demostrando aplicaciones prácticas inmediatas.
Mapean el cerebro completo de una mosca y lo entrenan para jugar Doom e invertir en cripto
Un cerebro de mosca aprendiendo a operar criptomonedas
¿Cómo es posible que en tres días hayan pasado de publicar un mapa del cerebro a ponerlo a jugar Doom?
Porque el conectoma es solo datos. Una vez que está disponible públicamente, cualquiera con conocimiento de programación puede integrarlo en una simulación. Wormuth simplemente conectó las neuronas sensoriales a los píxeles del juego.
Pero espera. ¿El cerebro realmente "aprende" a jugar, o simplemente ejecuta patrones que el código le enseña a ejecutar? Hay una diferencia entre un sistema que responde a estímulos y uno que genuinamente aprende.
Buena pregunta. El sistema simula mecanismos de aprendizaje: cuando el avatar muere, activa células dopaminérgicas como refuerzo. Eso es más cercano al aprendizaje real que solo reaccionar.
¿Y el proyecto de criptomonedas? ¿Realmente está invirtiendo dinero real?
Sí, aunque es un portafolio virtual. Pero el punto es que el cerebro de la mosca está recibiendo señales de ganancia y pérdida, y sus células están respondiendo como lo harían en un organismo real.
Aunque hay que ser cuidadoso aquí. Alcanzar un 80 por ciento de precisión en clasificar spam no es lo mismo que demostrar que el cerebro de una mosca es mejor en esa tarea que una red neuronal artificial. Es solo que funciona.
¿Qué nos dice esto sobre cómo funciona el cerebro humano?
Todavía no lo sabemos con certeza. Pero si un cerebro de 166.000 neuronas puede aprender a jugar videojuegos y reconocer patrones, eso sugiere que la arquitectura biológica tiene algo que nuestros algoritmos actuales no capturan completamente.
O simplemente sugiere que la tarea es más fácil de lo que pensábamos. Necesitamos más experimentos antes de sacar conclusiones grandes.
¿Cuál es el siguiente paso?
Probablemente entender qué hace que este cerebro sea eficiente en ciertas tareas y usar eso para diseñar sistemas de IA mejores. O simplemente seguir experimentando y ver qué descubrimos.
Der Puls
- 166.000 neuronas y 125 millones de conexiones sinápticas en el mapa del cerebro de Drosophila melanogaster
- Integrado en Doom, Super Mario 64, Beat Saber y sistemas de trading de criptomonedas en tres días
- Alcanzó 80 por ciento de precisión clasificando correos electrónicos no deseados
El mapa del cerebro de Drosophila melanogaster incluye 125 millones de conexiones sinápticas, reconstruido mediante microscopía electrónica e inteligencia artificial. El conectoma digital fue integrado en Doom, Super Mario 64 y sistemas de trading de criptomonedas, demostrando aplicaciones prácticas inmediatas.
Científicos de Google y universidades estadounidenses mapearon completamente el cerebro de una mosca de la fruta con 166.000 neuronas. Desarrolladores luego integraron este conectoma digital en videojuegos y simulaciones financieras.
El mapa completo del cerebro de una mosca de la fruta llegó a internet hace apenas días, y casi inmediatamente, los ingenieros comenzaron a ponerlo a trabajar. Tres días después de que Google Research publicara el conectoma digital más detallado jamás construido, un desarrollador llamado Alex Wormuth lo enchufó al Doom original. Dentro del juego, cada fotograma enviaba miles de señales de luz y color hacia las neuronas sensoriales simuladas, desencadenando más de 25 millones de conexiones sinápticas para que el cerebro digital decidiera hacia dónde apuntar y cuándo disparar. Cuando el avatar moría sin alcanzar el objetivo, el sistema activaba células dopaminérgicas como recompensa por el aprendizaje. No era un experimento aislado: otros desarrolladores entrenaron el mismo mapa cerebral para jugar Super Mario 64 y Beat Saber.
El trabajo que hizo posible todo esto fue monumental. Científicos de Google Research, el HHMI Janelia Research Campus, Harvard y Princeton pasaron meses cortando miles de secciones ultrafinas de una mosca de la fruta adulta (Drosophila melanogaster) y fotografiándolas con microscopía electrónica. Generaron millones de imágenes bidimensionales, luego utilizaron inteligencia artificial para alinearlas y ensamblarlas en un modelo tridimensional de precisión celular. El resultado, llamado MaleCNS v1.0, contiene 166.000 neuronas, aproximadamente 125 millones de conexiones sinápticas y cerca de 11.700 tipos de células distintos. Para poner eso en perspectiva: el cerebro humano tiene unos 86.000 millones de neuronas. Este mapa no solo incluye el cerebro de la mosca, sino también su equivalente a la médula espinal, el cordón nervioso, permitiendo rastrear por primera vez el flujo completo de información desde los impulsos sensoriales hasta las respuestas motoras del cuerpo.
Lo que sucedió después fue una explosión de creatividad sin precedentes. Cuando Google liberó públicamente la base de datos, la comunidad de desarrolladores e ingenieros comenzó a experimentar con el conectoma en simulaciones digitales. Wormuth no se detuvo en los videojuegos. Creó un proyecto llamado Stonkfly que exponía el cerebro simulado de 166.700 neuronas a gráficos financieros en tiempo real. Cuando el portafolio virtual registraba ganancias, el sistema enviaba una descarga de dopamina a 15 células neurales específicas. Las pérdidas activaban dos células aversivas. Era un cerebro de mosca aprendiendo a operar criptomonedas.
Las aplicaciones se multiplicaron rápidamente. Otros entusiastas utilizaron la red biológica digital para lanzar tokens en plataformas financieras, resolver salas de escape, crear tipografías descargables y clasificar correos electrónicos no deseados. En esta última tarea, el cerebro virtual logró un 80 por ciento de la precisión que alcanza una red neuronal artificial convencional pequeña, asociando patrones de texto con plantillas de respuesta predeterminadas. No era perfecto, pero funcionaba. El cerebro de una mosca, entrenado durante días, podía hacer el trabajo que normalmente requería algoritmos diseñados específicamente para esa tarea.
Lo que hace notable este momento no es solo la hazaña técnica de mapear 125 millones de conexiones sinápticas con precisión celular. Es lo que pasó después: la velocidad con la que la comunidad científica y de ingenieros transformó ese conocimiento en experimentos, juegos, sistemas de trading y herramientas prácticas. Un cerebro que evolucionó durante millones de años para navegar el mundo de una mosca ahora estaba jugando videojuegos de los años noventa, evaluando monedas digitales y filtrando spam. Cada aplicación revelaba algo distinto sobre cómo funciona el aprendizaje, la toma de decisiones y la recompensa en un sistema nervioso real, aunque fuera el de un insecto. El siguiente paso será entender qué se puede aprender de estas simulaciones que nos ayude a construir sistemas de inteligencia artificial más eficientes, o qué nos dice sobre la naturaleza del pensamiento mismo.
Bemerkenswerte Zitate
El cerebro digital genera más de 25 millones de conexiones para tomar decisiones de control en cada fotograma del juego— Descripción técnica del proyecto Doom de Alex Wormuth