Ante la Asamblea General de la ONU, Emmanuel Macron pronunció lo que será su último discurso en ese foro antes de las elecciones presidenciales francesas, eligiendo ese escenario para articular una defensa del multilateralismo frente a lo que describió como un 'retorno a la ley de la selva'. En un momento en que las narrativas de paz unilateral y los acuerdos bilaterales ganan terreno, el presidente francés insistió en que solo un orden internacional compartido puede contener la fragmentación del mundo. Su voz, firme pero cada vez más solitaria, recuerda que las grandes instituciones no mueren
Macron advierte sobre "retorno a la ley de la selva" y pide firmeza en la ONU
¿Qué credibilidad tenemos si seguimos inactivos frente a la situación en Gaza?
¿Por qué Macron eligió este momento, justo antes de sus elecciones, para hacer una crítica tan directa a Trump?
Porque para Macron, el multilateralismo no es una posición táctica sino una convicción central. Está diciendo que Francia debe ser la voz que defienda el orden internacional cuando otros lo abandonan.
Pero hay que ser precisos: ¿cuánta influencia real tiene Macron en Gaza o Cisjordania? Su crítica es moral y política, pero no está claro qué poder tiene para cambiar lo que denuncia.
¿Qué tan grave es lo que describe como "retorno a la ley de la selva"?
Para él es existencial. Cree que sin instituciones multilaterales, los países poderosos simplemente imponen su voluntad. Es una advertencia sobre el futuro del orden mundial.
Cierto, pero también es retórica. Necesitaríamos datos sobre si realmente estamos viendo un colapso del multilateralismo o si simplemente está cambiando de forma.
¿Qué tan creíble es su crítica a Trump sobre Gaza cuando Francia tampoco ha logrado abrir corredores humanitarios?
Es un punto justo. Macron está señalando la hipocresía de proclamar victoria cuando nada ha cambiado en el terreno. Pero tienes razón en que su propia capacidad de acción es limitada.
Exacto. Ambos líderes están haciendo declaraciones sobre Gaza desde posiciones de relativa impotencia. Lo que importaría sería quién realmente presiona a Israel para cambios concretos.
¿Tiene sentido su propuesta sobre inteligencia artificial?
Sí, está tratando de crear un tercer camino entre China y Estados Unidos. Es ambicioso pero también refleja la ansiedad europea sobre quedar atrapada entre superpotencias.
Pero ¿es realista? Desarrollar IA de frontera requiere recursos masivos. No está claro si una "coalición de independientes" puede competir con los gigantes tecnológicos.
Le Pouls
- Macron rechazó públicamente los anuncios de paz de Trump en Gaza, señalando que ningún corredor humanitario ha sido reabierto y que presumir una paz inexistente 'debería avergonzarnos a todos'.
- Israel respondió con dureza, calificando de 'grotesco absurdo' las críticas de Macron sobre Cisjordania, donde el presidente francés denunció violaciones diarias contra el pueblo palestino.
- El mandatario francés extendió su llamado más allá de Gaza: pidió una moratoria de ataques en Ucrania, la liberación del paso de cereales en el Mar Negro y una coalición tecnológica independiente de China y Estados Unidos.
- En el núcleo de su discurso, Macron planteó una elección binaria para el mundo: la ley de la selva o una sociedad internacional civilizada, cerrando con un enfático '¡Viva las Naciones Unidas!'.
- A siete meses de las elecciones presidenciales francesas, el discurso revela también una apuesta política interna: Macron busca que su defensa del multilateralismo resuene en casa, aunque su postura parece nadar contra la corriente global.
Ante la Asamblea General de la ONU, Emmanuel Macron pronunció lo que será su último discurso en ese foro antes de las elecciones presidenciales francesas, eligiendo ese escenario para articular una defensa del multilateralismo frente a lo que describió como un 'retorno a la ley de la selva'. En un momento en que las narrativas de paz unilateral y los acuerdos bilaterales ganan terreno, el presidente francés insistió en que solo un orden internacional compartido puede contener la fragmentación del mundo. Su voz, firme pero cada vez más solitaria, recuerda que las grandes instituciones no mueren de un golpe, sino del silencio acumulado de quienes deberían defenderlas.
Emmanuel Macron subió a la tribuna de la Asamblea General de la ONU el martes 22 de septiembre con la conciencia de que era su última intervención ante ese foro antes de las elecciones presidenciales francesas. Llegó con un mensaje que atravesaba múltiples crisis: el colapso del orden internacional, la situación en Gaza y un llamado urgente a que las naciones se mantengan unidas.
Su crítica más directa apuntó a Donald Trump. Días antes, el expresidente estadounidense había presentado desde esa misma tribuna su plan de paz para Gaza como un triunfo diplomático. Macron lo desmontó sin rodeos: ningún corredor humanitario había sido reabierto, ningún acceso restaurado. "¿Qué credibilidad tenemos si seguimos inactivos frente a la situación en Gaza?", preguntó, describiendo la celebración de una paz inexistente como algo que "debería avergonzarnos a todos". Sobre Cisjordania, denunció violaciones que ocurren "todos los días" en un territorio donde Hamás no opera, lo que hace, dijo, cada vez más imposible garantizar el derecho del pueblo palestino a existir. Israel respondió con dureza, calificando sus palabras de "grotesco absurdo".
Más allá del conflicto israelí-palestino, Macron reafirmó su apoyo a Ucrania y pidió una moratoria en los ataques contra civiles e infraestructura energética por ambas partes. Instó también a liberar el paso de cereales en el Mar Negro y llamó a construir una "coalición de independientes" en inteligencia artificial que no dependa ni de China ni de Estados Unidos.
El núcleo de su discurso fue, sin embargo, una defensa visceral del multilateralismo. Planteó la elección de forma binaria: un mundo gobernado por el poder y la coerción, o una sociedad internacional civilizada. Pidió a los países mantenerse "firmes junto a las Naciones Unidas" y rechazó lo que llamó "el nuevo orden de impunidad que algunos querrían construir". Cerró con una exclamación: "¡Viva las Naciones Unidas!".
Con las elecciones francesas a siete meses de distancia, Macron apuesta a que esta defensa del orden multilateral resonará en casa. Pero su voz, cada vez más solitaria en el escenario global, compite contra corrientes que avanzan en sentido contrario.
Emmanuel Macron subió a la tribuna de la Asamblea General de la ONU el martes 22 de septiembre para pronunciar lo que será su última intervención ante ese foro antes de las elecciones presidenciales francesas de dentro de siete meses. El mandatario llegó con un mensaje que atravesaba múltiples frentes de crisis global: una advertencia sobre el colapso del orden internacional, una crítica directa a los anuncios de paz de Donald Trump en Gaza, y un llamado a que las naciones se mantengan unidas frente a lo que describió como un "retorno a la ley de la selva".
La crítica más contundente de Macron apuntó hacia la situación humanitaria en Gaza y las acciones israelíes en Cisjordania. Rechazó frontalmente las afirmaciones que Trump había hecho desde la misma tribuna días antes, donde el expresidente estadounidense había presentado su plan de paz para el enclave palestino como un triunfo diplomático. Macron fue directo: ningún corredor humanitario se había reabierto en Gaza, ningún acceso se había restaurado. "¿Qué credibilidad tenemos si seguimos inactivos frente a la situación en Gaza?" preguntó, describiendo el espectáculo de presumir una paz inexistente como algo que "debería avergonzarnos a todos".
Sobre Cisjordania, donde opera la Autoridad Palestina y donde Hamás no tiene presencia operativa según el análisis del presidente francés, Macron denunció violaciones que ocurren "todos los días". Argumentó que estas acciones, realizadas en un territorio donde el grupo palestino no lleva a cabo ataques, hacen "cada vez más imposible lograr el respeto al legítimo derecho del pueblo palestino a existir". La respuesta de Israel fue inmediata y áspera. La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu calificó las declaraciones de Macron de "grotesco absurdo", argumentando que los terroristas de Hamás realizan ataques contra judíos casi diariamente y han asesinado a civiles israelíes en lo que Israel llama Judea y Samaria, usando la nomenclatura bíblica para Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde 1967.
Más allá del conflicto israelí-palestino, Macron extendió su visión de un mundo en crisis. Reafirmó su apoyo a Ucrania frente a Rusia, pidiendo una moratoria en los ataques contra objetivos civiles y energéticos por ambas partes. También instó a detener los ataques contra buques comerciales en el Mar Negro, argumentando que liberar el paso de cereales es crucial para la seguridad alimentaria de países emergentes y en desarrollo. En un giro hacia las tecnologías del futuro, pidió a las naciones cooperar para desarrollar un modelo de inteligencia artificial alternativo que no dependa de China ni de Estados Unidos, una "coalición de independientes" que rechace convertirse en "vasallos" de las grandes potencias.
El núcleo de su mensaje, sin embargo, fue una defensa visceral del multilateralismo y las Naciones Unidas como antídoto contra lo que ve como una amenaza existencial al orden internacional. Macron planteó la elección de forma binaria: un mundo gobernado por el poder y la coerción, o una "sociedad internacional civilizada". "La cuestión que se nos plantea, de forma muy sencilla, es si queremos vivir en ese estado de naturaleza, con una especie de retorno de la ley de la selva, o en una sociedad internacional civilizada", declaró. Pidió que los países se mantengan "firmes junto a las Naciones Unidas para decidir precisamente juntos el interés común", rechazando lo que llamó "el nuevo orden de impunidad que algunos querrían construir". Cerró su intervención con una exclamación: "¡Viva las Naciones Unidas!".
El discurso de Macron refleja una postura cada vez más aislada en el escenario internacional. Mientras Trump y otros líderes avanzan narrativas de paz unilateral y acuerdos bilaterales, el presidente francés insiste en que solo un sistema multilateral puede contener la fragmentación del orden mundial. Con las elecciones francesas a siete meses de distancia, Macron está apostando a que esta defensa del multilateralismo resonará con los votantes franceses, aunque por ahora su voz parece competir contra corrientes más fuertes en la política global.
Citations marquantes
La cuestión que se nos plantea, de forma muy sencilla, es si queremos vivir en ese estado de naturaleza, con una especie de retorno de la ley de la selva, o en una sociedad internacional civilizada— Emmanuel Macron, presidente de Francia
Los terroristas de Hamás llevan a cabo ataques contra judíos casi todos los días. Han asesinado a innumerables civiles israelíes en Judea y Samaria— Oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu, en respuesta a Macron