El 52,2% de padres españoles percibió alteraciones en la personalidad de sus hijos durante la pandemia, según el Centro de Investigaciones Sociológicas. Los expertos distinguen entre rasgos de personalidad modificables (ambiente familiar, trauma) e innatos (genética), recomendando intervención preventiva temprana.
Los rasgos de personalidad, clave para prevenir trastornos mentales en menores
Una mente sana empieza en la infancia, no en la clínica
¿Por qué los expertos insisten tanto en no usar la palabra «trastorno» cuando hablamos de niños?
Porque un diagnóstico a los diez años puede convertirse en una profecía autocumplida. Si le dices a un niño que tiene un trastorno de personalidad, él empieza a verse a sí mismo de esa manera, y eso afecta cómo se desarrolla.
Pero entonces, ¿cómo saben los padres si algo está mal?
Observan los rasgos, los patrones de conducta. Un niño que es impulsivo o que tiene dificultades para relacionarse con otros necesita apoyo, pero eso no es un trastorno. Es un rasgo que se puede trabajar.
¿Y la genética? ¿Cuánto de esto viene de los genes?
Parte importante viene de ahí, sí. El temperamento tiene base genética. Pero lo interesante es que muchas cosas se pueden cambiar: el ambiente familiar, cómo manejamos el estrés, si tenemos apoyo emocional. Eso es modificable.
La pandemia parece haber acelerado todo esto.
Exactamente. No fue el virus lo que dañó a los niños, fue todo lo que vino con él: el aislamiento, la incertidumbre, la presión académica, las redes sociales. Los menores no tenían herramientas para procesar todo eso.
¿Entonces qué pueden hacer los padres ahora?
Crear un entorno seguro, pero sin sobreproteger. Ayudar al niño a entenderse a sí mismo, a conocer sus fortalezas. Y ser conscientes de qué mensajes está recibiendo de la sociedad, porque eso también moldea quién es.
Der Puls
- El 52,2% de padres españoles percibió cambios en la personalidad de sus hijos durante la pandemia
- Los expertos distinguen entre rasgos de personalidad innatos (genética) y adquiridos (ambiente familiar, trauma)
- Webinar de Recurra-Ginso el 16 de diciembre sobre estilos de personalidad y prevención en menores
El 52,2% de padres españoles percibió alteraciones en la personalidad de sus hijos durante la pandemia, según el Centro de Investigaciones Sociológicas. Los expertos distinguen entre rasgos de personalidad modificables (ambiente familiar, trauma) e innatos (genética), recomendando intervención preventiva temprana.
Expertos advierten que la pandemia COVID-19 ha incrementado trastornos mentales en menores, enfatizando que los rasgos de personalidad son fundamentales para el desarrollo saludable de niños y adolescentes.
La pandemia de COVID-19 no fue especialmente dura con los niños desde el punto de vista biológico, pero el daño colateral llegó de todas formas. Según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre la salud mental de los españoles durante la crisis sanitaria, más de la mitad de los padres españoles —el 52,2 por ciento— notó cambios en la personalidad de sus hijos a raíz de los meses de confinamiento, incertidumbre y disrupciones en la vida cotidiana. Esos cambios no siempre son pasajeros. Los profesionales del programa Recurra-Ginso, que lleva una década trabajando con familias en conflicto con adolescentes, advierten que el aumento de trastornos mentales en edades tempranas exige una respuesta urgente: crear entornos que permitan a los niños y adolescentes desarrollar una identidad personal sana mientras todavía están en plena construcción de quiénes son.
Beatriz Urra González, psicóloga sanitaria del programa, explica que prestar atención a los rasgos de personalidad que muestran los menores permite identificar dificultades potenciales antes de que se conviertan en problemas crónicos. Pero aquí hay un matiz importante: los expertos evitan deliberadamente hablar de trastornos de personalidad en niños y adolescentes cuya personalidad aún no está completamente formada. «Debemos hablar de estilos de personalidad, características o rasgos», subraya Urra. La razón es clara: etiquetar a un menor con un diagnóstico de trastorno puede estigmatizarlo y condicionar el desarrollo de su identidad de formas que nadie desea.
La salud mental de un niño es el resultado de múltiples capas. Algunos factores son biológicos e innatos: el temperamento tiene una base genética importante que heredamos. Pero otros son adquiridos y, por lo tanto, modificables. El entorno familiar complicado, la falta de estabilidad, el consumo de drogas, los traumas no procesados: todos estos son factores ambientales que moldean la conducta. Desde la pandemia, Urra observa que cada vez más menores presentan niveles elevados de agitación. La presión viene de múltiples direcciones simultáneamente: la competencia académica con sus compañeros, la necesidad de aceptación en redes sociales, la exposición constante a críticas. Todo esto ocurre mientras los adolescentes aún están aprendiendo a gestionar sus emociones y muchos carecen de habilidades sociales efectivas para navegar estas presiones.
El enfoque de Recurra-Ginso es preventivo. No se trata de esperar a que aparezcan síntomas graves o conductas de riesgo. En cambio, el programa busca potenciar los rasgos de personalidad más saludables y adaptativos que cada menor ya posee. El punto de partida es que el niño o adolescente entienda su propia conducta, que desarrolle autoconocimiento. Desde ahí puede comenzar a entender los desafíos que enfrenta. Los padres y familiares cercanos juegan un papel decisivo: deben crear un entorno que inspire seguridad, apoyo y confianza, aunque sin caer en la sobreprotección que puede ser contraproducente. «No existen personalidades buenas o malas», dice Urra. «Simplemente es necesario trabajar la adaptación social desde la infancia, potenciando las fortalezas y elaborando las carencias».
Pero la responsabilidad no recae solo en las familias. Urra subraya que todos somos corresponsables de la personalidad que se está conformando en la generación más joven. Los mensajes que la sociedad transmite —a través de la escuela, los medios, las redes sociales, la cultura— influyen profundamente en el estilo de personalidad que adoptan los niños y adolescentes. «Debemos reflexionar sobre qué estamos trasladando a nuestros menores porque eso es lo que proyectarán el día de mañana», advierte.
Esta reflexión colectiva es urgente. El programa Recurra-Ginso ha lanzado una campaña titulada «Una mente sana empieza en la infancia» para visibilizar los problemas que hoy ponen en riesgo la salud mental de los más jóvenes. Como parte de esta iniciativa, el 16 de diciembre organizarán un webinar donde expertos en psicología, psiquiatría y educación —incluyendo a Urra, al psiquiatra César Luis de la Garza, a la doctora Rosa Calvo Sagardoy especializada en trastornos de la conducta alimentaria, a Celso Arango director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental, y a Javier Urra director clínico del programa— abordarán los trastornos más frecuentes en menores y ofrecerán estrategias concretas a los adultos que conviven con niños y adolescentes. El objetivo es claro: intervenir temprano, antes de que ciertos patrones de conducta se cronifiquen y causen daño duradero.
Bemerkenswerte Zitate
Atender los rasgos de personalidad nos permite valorar potenciales dificultades y patologías para poder intervenir antes de que cierta sintomatología aparezca o se cronifique— Beatriz Urra González, psicóloga sanitaria de Recurra-Ginso
Todos somos corresponsables de la personalidad global que se está conformando. Los mensajes que desprende la sociedad influyen en el estilo de personalidad que adopta la generación más joven— Beatriz Urra González