Los Mossos reportan fiestas de La Mercè más tranquilas con vigilancia en seis zonas críticas

Apenas incidentes más allá de emergencias normales en la capital catalana
Los Mossos reportan que las fiestas de La Mercè 2025 han sido significativamente más tranquilas que ediciones anteriores.
Mark

¿Por qué consideran que estas fiestas han sido más tranquilas que otros años?

Mimi

Porque desde el 24 de septiembre hasta el sábado apenas han tenido incidencias significativas. Solo una detención por atentado contra la autoridad. Eso es muy poco para un evento de esta magnitud.

Mark

¿Qué cambió en el dispositivo de seguridad?

Mimi

Identificaron seis zonas críticas específicas basadas en dónde se congregaba más gente. Cada una recibió más de veinte agentes con equipos especializados: drones, agentes de paisano, motos, unidades móviles. Todo coordinado desde un centro de mando único.

Mark

¿Qué tipo de delitos predominaron?

Mimi

Hurtos sin violencia, principalmente. Móviles y carteras en las zonas más concurridas como el Bogatell y Maria Cristina. Los agentes de paisano se desplegaban específicamente para detectar esto.

Mark

¿Hubo algo que los preocupara?

Mimi

Sí. La madrugada del sábado encontraron a un grupo con cuchillos en el Bogatell. Por eso mantuvieron vigilancia especial para detectar armas blancas durante todo el evento.

Mark

¿Cómo funcionó la coordinación entre agencias?

Mimi

Fue integral. Los Mossos, la Guàrdia Urbana, Bombers, servicios médicos y vigilancia del Metro convergían en el CECOR. Las imágenes de drones y cámaras se transmitían allí, permitiendo activar recursos de emergencia con visión general de la ciudad.

Mark

¿Qué pasó con ese dron no autorizado?

Mimi

Lo detectaron cerca de las nueve de la noche desde Plaza España. Tuvieron que obligarlo a aterrizar. Durante los vuelos autorizados, no se permite que otros drones estén en el aire.

  • Barcelona concentró a miles de personas en conciertos y correfocs simultáneos, creando focos de riesgo que exigían una respuesta policial sin precedentes en escala y coordinación.
  • Los hurtos de móviles y carteras se multiplicaron en las zonas más concurridas como el Bogatell y Maria Cristina, mientras un grupo portando cuchillos fue interceptado en la madrugada del sábado.
  • Los Mossos desplegaron drones, agentes de paisano, unidades de moto y un centro de mando conjunto con más de veinte cuerpos y servicios para mantener el control en tiempo real.
  • Un dron no autorizado fue detectado y obligado a aterrizar cerca de las nueve de la noche, evidenciando que la vigilancia del espacio aéreo ya forma parte del protocolo festivo urbano.
  • Al cierre del fin de semana, apenas una detención por atentado contra la autoridad marcaba el balance, consolidando estas fiestas como las más tranquilas que los agentes recuerdan en años recientes.

Cada año, las ciudades que celebran su identidad colectiva deben encontrar el equilibrio entre la alegría compartida y la vigilancia necesaria. En las fiestas de La Mercè 2025, Barcelona vivió una edición inusualmente tranquila gracias a un despliegue policial sofisticado y coordinado que los Mossos d'Esquadra desplegaron desde el 24 de septiembre en seis zonas críticas de la ciudad. La calma no fue fruto del azar, sino de una arquitectura de seguridad invisible que combinó drones, agentes encubiertos y un centro de mando compartido, recordándonos que la paz pública es, con frecuencia, el resultado de un trabajo silencioso y meticuloso.

Las fiestas de La Mercè 2025 transcurrieron en Barcelona con una calma que los propios Mossos d'Esquadra reconocieron como inusual. Desde el inicio de los actos el 24 de septiembre, las incidencias se limitaron a emergencias médicas rutinarias y, hasta el amanecer del domingo, apenas se registró una detención por atentado contra la autoridad, según explicó el inspector Toni Pérez, jefe de turno regional operativo.

Esa tranquilidad no fue espontánea. Los Mossos identificaron seis zonas críticas —el Paseo de Gracia, el Bogatell, la avenida de Maria Cristina, Plaza Catalunya, la rambla del Raval y el Moll de la Fusta— y desplegaron en cada una más de veinte agentes bajo mando único. El operativo incluyó la Unidad de Seguridad Ciudadana, agentes de paisano conocidos como furas, la Unidad Guilles de motos y la Brigada Móvil, encargada de despejar los espacios al término de cada acto para facilitar la limpieza.

Desde el aire, los drones sobrevolaban Plaza España y el Bogatell para detectar aglomeraciones en tiempo real. Las imágenes se transmitían al CECOR, el Centro de Coordinación Operativa de Emergencias, donde Mossos, Guàrdia Urbana, Bombers, servicios médicos y vigilancia del Metro compartían una visión global de la ciudad. Durante uno de esos vuelos, cerca de las nueve de la noche, fue detectado y obligado a aterrizar un dron no autorizado.

Los delitos más frecuentes fueron hurtos sin violencia de teléfonos y carteras, concentrados en las zonas de mayor afluencia. Sin embargo, la vigilancia iba más allá de los bolsillos: en la madrugada del sábado, los agentes interceptaron a un grupo que portaba cuchillos en el Bogatell, un recordatorio de que incluso en la edición más tranquila de los últimos años, la seguridad exige atención permanente.

Las fiestas de La Mercè en Barcelona han transcurrido este año con una calma que los Mossos d'Esquadra no recuerdan en ediciones recientes. Desde que comenzaron el 24 de septiembre, apenas han surgido incidentes dignos de mención más allá de las emergencias médicas y asistenciales que forman parte de la rutina en cualquier gran evento de la ciudad. El inspector Toni Pérez, jefe de turno regional operativo de la policía catalana, explicó el sábado que el dispositivo nocturno que coordina ha registrado apenas una detención por atentado contra la autoridad hasta las primeras horas del domingo.

Para lograr esta relativa tranquilidad, los Mossos identificaron seis puntos neurálgicos de la ciudad donde la concentración de personas y el riesgo potencial exigían refuerzo. Cada una de estas zonas críticas recibió más de veinte agentes desplegados con dispositivos especiales bajo mando único. El Paseo de Gracia, donde se celebraba el Correfoc, fue uno de ellos. También lo fueron el Bogatell y la avenida de Maria Cristina, ambas con conciertos simultáneos. En el centro de la ciudad, la vigilancia se concentró en Plaza Catalunya, la rambla del Raval y el Moll de la Fusta, donde también había propuestas musicales.

El despliegue fue sofisticado. Los Mossos activaron su Unidad de Seguridad Ciudadana, agentes de paisano conocidos como furas, la Unidad Guilles de motos, y efectivos del Área Regional de Recursos Operativos y la Brigada Móvil. Estos últimos tenían una tarea específica: despejar las zonas más concurridas una vez terminaban los actos para que los equipos de limpieza pudieran trabajar. Además, la policía catalana puso en el aire drones de vigilancia y activó unidades de monitoreo del subsuelo. Todo esto se coordinaba con la Guàrdia Urbana, Cruz Roja y el Sistema d'Emergències Mèdiques.

Los drones resultaron particularmente útiles. Desde Plaza España, los Mossos sobrevolaban la zona para detectar aglomeraciones de personas en tiempo real. En el Bogatell, era la Guàrdia Urbana quien operaba este dispositivo aéreo. Las imágenes no solo las veían los agentes en el terreno, sino que se transmitían al Centro de Coordinación Operativa de Emergencias, el CECOR, una sala donde convergían Mossos, Guàrdia Urbana, Bombers de Barcelona, servicios médicos y vigilancia privada del Metro. Este centro de mando permitía activar recursos de emergencia con una visión general de la ciudad gracias a las cámaras de seguridad distribuidas. Durante uno de los vuelos, cerca de las nueve de la noche, los agentes detectaron un dron no autorizado que tuvo que aterrizar de inmediato.

La mayoría de los delitos registrados fueron hurtos sin violencia: teléfonos móviles y carteras desaparecían especialmente en las zonas de mayor aglomeración, como el Bogatell y Maria Cristina. Los furas se desplegaban precisamente para detectar estos hechos. Pero la vigilancia no se limitaba a los bolsillos de los asistentes. Los agentes también mantenían los ojos abiertos para detectar armas blancas. Esta precaución no era gratuita: la madrugada del sábado, los Mossos habían registrado a un grupo de personas que portaban cuchillos en la zona del Bogatell. Fue un recordatorio de que incluso en una fiesta más tranquila que las anteriores, la seguridad requiere atención constante.

Ven las fiestas de La Mercè más tranquilas respecto a ediciones anteriores
— Inspector Toni Pérez, jefe de turno regional operativo de los Mossos d'Esquadra
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