Los grandes bancos mundiales compiten por crear una stablecoin de referencia global

Podemos volver al siglo XIX, donde los bancos emitían dinero
Gobernador del Banco de España advierte sobre los riesgos de permitir que bancos privados controlen la emisión de dinero digital.
Mark

¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado para que de repente todos los grandes bancos se lancen a esto al mismo tiempo?

Mimi

No es exactamente al mismo tiempo. Lleva años gestándose. Pero lo que ha cambiado es que ven el dinero digital como inevitable. Si no lo hacen ellos, otros lo harán. Y si otros lo hacen primero, pierden relevancia.

Mark

¿Y qué diferencia hay entre lo que hace Santander con estos otros bancos y lo que hace el BBVA por su cuenta?

Mimi

La diferencia es de escala y poder. Un consorcio global con Bank of America y Goldman Sachs tiene peso regulatorio que el BBVA solo no tiene. Pero el BBVA apuesta a que puede moverse más rápido siendo independiente.

Mark

Los bancos centrales parecen genuinamente asustados. ¿Es justificado ese miedo?

Mimi

Parcialmente. Si los bancos privados controlan la infraestructura del dinero digital, los bancos centrales pierden control sobre la política monetaria. Eso es real. Pero también hay algo de miedo a lo desconocido.

Mark

¿Entonces el euro digital que defiende Escrivá es la respuesta?

Mimi

Es una respuesta diferente. Un euro digital oficial mantendría el control en manos públicas. Pero requiere que los gobiernos europeos se pongan de acuerdo, lo cual es más lento que lo que hacen los bancos.

Mark

¿Quién gana si esto funciona?

Mimi

Depende de quién controle la infraestructura. Si es un consorcio bancario global, ganan los bancos. Si es un euro digital oficial, gana Europa. Si es el dólar digital, gana Estados Unidos. Por eso todos están corriendo.

  • Santander se une a Bank of America, Barclays, BNP Paribas, UBS, Citi, Deutsche Bank y Goldman Sachs para crear una stablecoin basada en monedas del G7
  • Consorcio europeo paralelo liderado por ING y Unicredit incluye a CaixaBank y otros bancos
  • Citi predice emisión de stablecoin por 280.000 millones de dólares este año, con mercado potencial de 1,9 billones
  • Christine Lagarde y José Luis Escrivá advierten sobre riesgos sistémicos de stablecoin privadas

Santander se une a Bank of America, Barclays, BNP Paribas y otros para desarrollar una criptodivisa blockchain que replique el comportamiento de monedas del G7. Múltiples consorcios bancarios europeos avanzan en paralelo: ING y Unicredit lideran uno con CaixaBank; BBVA y Société Générale avanzan de forma independiente.

Los principales bancos mundiales, incluyendo Santander, compiten por crear una stablecoin de referencia internacional basada en monedas del G7, mientras reguladores expresan preocupación sobre riesgos financieros.

Los grandes bancos del mundo están en una carrera silenciosa pero intensa por controlar el futuro del dinero digital. Esta semana, un grupo de instituciones financieras de primer nivel anunció un proyecto que podría redefinir cómo funciona el comercio internacional: crear una moneda digital estable respaldada por las divisas más poderosas del planeta.

El Santander se ha unido a Bank of America, Barclays, BNP Paribas, UBS, Citi, Deutsche Bank y Goldman Sachs en este esfuerzo. También participan el banco japonés MUFG y el canadiense TD Bank. Su objetivo es desarrollar una criptodivisa basada en tecnología blockchain que replique el comportamiento de las monedas del G7. Lo que hace este movimiento particularmente significativo es la envergadura de los actores involucrados: estos no son startups especulativas, sino instituciones que mueven billones de dólares cada día.

Las stablecoin, como se conocen estos activos digitales, están diseñadas para mantener un valor constante, generalmente anclado a monedas tradicionales como el dólar o el euro. A diferencia de Bitcoin o Ethereum, cuyo precio fluctúa salvajemente, una stablecoin promete estabilidad. Esto las hace teóricamente útiles para pagos en línea y transacciones que cruzan fronteras, donde la volatilidad es un problema constante. Sin embargo, los reguladores no están entusiasmados. Ven en ellas un riesgo potencial para la estabilidad del sistema financiero.

Esta iniciativa no surge en el vacío. Hace apenas semanas, otro consorcio bancario europeo anunció sus propios planes. Liderado por ING y Unicredit, incluye a CaixaBank, Banca Sella, KBC, DekaBank, Danske Bank y Raiffeisen Bank. Mientras tanto, Société Générale ha abierto una división completa dedicada a proyectos de este tipo, y el BBVA, que fue el primer banco español en obtener licencia para gestionar criptopactivos, también está explorando la emisión de su propia stablecoin. En Europa, bancos como BNP, Unicredit e ING están jugando en múltiples frentes simultáneamente.

El grupo liderado por Santander ya está en contacto con los supervisores financieros de los países donde opera. En un comunicado, afirman que buscan "explorar si una nueva oferta para toda la industria podría aportar los beneficios de los activos digitales y mejorar la competencia en todo el mercado". Por ahora, el proyecto está apenas en fase preliminar, pero los analistas ven el potencial transformador. Citi, uno de los bancos participantes, predice que este año se emitirán stablecoin por valor de 280.000 millones de dólares, y que el mercado podría alcanzar los 1,9 billones en los próximos años.

Detrás de esta carrera hay una realidad geopolítica más profunda. La supremacía histórica del dólar estadounidense como divisa de reserva global está siendo cuestionada como nunca antes. Desde la perspectiva de Europa, existe una oportunidad clara: fortalecer su autonomía financiera mediante el impulso del euro digital. Una stablecoin respaldada por las monedas del G7 podría ser un paso en esa dirección, aunque también podría ser una amenaza si termina siendo dominada por instituciones estadounidenses.

Los bancos centrales, sin embargo, ven esto con alarma. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, advirtió en junio sobre los riesgos sistémicos que las stablecoin podrían representar. Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, ha enviado mensajes similares a las instituciones bajo su supervisión. En España, José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España, ha sido particularmente crítico, denunciando lo que llama "la privatización del dinero". En una entrevista con Radio Nacional en septiembre, comparó el escenario con el Oeste salvaje, donde los bancos emitían su propio dinero, una práctica que terminó en caos.

Por ahora, cerca del 90 por ciento de todas las transacciones de stablecoin están vinculadas al mundo de las criptomonedas especulativas. Pero los bancos ven algo diferente: una infraestructura para pagos institucionales que podría transformar el comercio global. La pregunta que permanece sin respuesta es si los reguladores permitirán que esto suceda, o si la batalla por el dinero digital será ganada por los bancos centrales con sus propias monedas digitales oficiales.

Podemos volver al siglo XIX, como en las películas del Oeste, donde los bancos emitían dinero y aquello terminó como el rosario de la aurora
— José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España
La adopción institucional se está acelerando. Las stablecoin son el instrumento que encenderá el cambio hacia un sistema de pagos completamente digital
— Citi, en informe de análisis de mercado
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