Los drones rusos acorralan a Moldavia con 56 violaciones aéreas en 2026

No se han reportado víctimas mortales, pero existe riesgo directo para los 700.000 habitantes de Chisináu y la población moldava ante caídas de drones y misiles.
Probablemente suceda en cualquier momento y generará un gran malestar
Advertencia de un exfuncionario de defensa moldavo sobre la caída inminente de un dron sobre una zona poblada.
Mark

¿Por qué Moldavia es tan vulnerable si está tan cerca de la OTAN?

Mimi

Porque es constitucionalmente neutral. No puede pedir protección directa de la OTAN, aunque Rumania, su vecino, sí es miembro. Es una posición incómoda.

Luke

Pero espera, ¿cuántos de esos 56 drones fueron realmente derribados o destruidos? El artículo dice que cayeron, pero no siempre queda claro si fue por defensa moldava o si simplemente se estrellaron.

Mimi

Esa es una pregunta importante. El artículo sugiere que muchos no fueron ni siquiera detectados a tiempo. El del 18 de septiembre solo fue encontrado después de la explosión.

Mark

¿Y qué pasa si uno cae sobre una zona poblada?

Mimi

Eso es lo que todos temen. Burduja dice que probablemente suceda pronto y que generaría disturbios. Hasta ahora han tenido suerte.

Luke

Aunque hay que notar que el artículo no especifica si esos 56 incidentes incluyen intentos fallidos de cruzar la frontera o si todos penetraron realmente el espacio aéreo. La cifra es clara, pero la naturaleza exacta de cada violación no siempre lo es.

Mark

¿Entonces los 120 millones de euros de Europa son suficientes?

Mimi

Burduja sugiere que es un valor político además de militar. Moldavia necesita demostrar que puede defenderse, pero también necesita que Europa la ayude. Sin embargo, los expertos advierten que las incursiones continuarán mientras sea vulnerable.

Luke

Y eso es lo crucial: incluso con los nuevos sistemas, Moldavia seguirá siendo un corredor. La pregunta es si puede al menos detectar y reaccionar más rápido.

  • 56 violaciones del espacio aéreo moldavo en 2026, más del doble que en 2025
  • Un dron ruso se estrelló a 7 km de Chisináu el 18 de septiembre
  • Moldavia recibió 120 millones de euros de la UE en julio para sistemas de defensa
  • 93 incidentes acumulados desde febrero de 2022: 56 drones, 12 aparatos de señuelo, 7 misiles

Un dron ruso se estrelló cerca de Chisináu el 18 de septiembre, con explosiones detectadas a solo 35 km de la capital donde viven 700.000 personas. Las violaciones se han disparado: de 4 incidentes en 2022 a 56 en 2026, incluyendo drones, misiles y aparatos de señuelo que han obligado a cerrar el aeropuerto internacional.

Moldavia registra 56 violaciones de su espacio aéreo en 2026, más del doble que en 2025, con drones y misiles rusos atravesando su territorio neutral con creciente frecuencia durante la guerra en Ucrania.

A explosión sacudió Colonita en la madrugada del 18 de septiembre. Los vecinos vieron un destello cegador y sintieron el temblor de las casas cuando algo impactó contra la tierra. Seis horas después, los equipos de emergencia hallaron los restos dispersos de un dron ruso en un campo agrícola, a apenas siete kilómetros del centro de Chisináu, donde residen más de 700.000 personas. El Ministerio de Defensa explicó que el aparato no había sido detectado por los sistemas de vigilancia debido a su velocidad y su vuelo rasante.

Esta incursión no fue un incidente aislado. Moldavia, la pequeña república de 2,4 millones de habitantes que aspira a ingresar en la Unión Europea en 2030 y que mantiene la neutralidad como mandato constitucional, se ha convertido en una zona de tránsito cada vez más frecuente para drones y misiles rusos. Desde que Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, el espacio aéreo moldavo ha sido violado 93 veces. Pero la escalada es vertiginosa: mientras en 2022 se registraron apenas cuatro incidentes, en 2023 fueron seis, en 2024 diez, en 2025 diecisiete, y en lo que va de 2026 ya se han contabilizado 56 violaciones hasta el 7 de octubre. De esos 93 casos acumulados, 56 involucraron drones, doce fueron aparatos de señuelo no tripulados, siete misiles, diecisiete fragmentos de artefactos y uno un globo. Trece de estos episodios terminaron con explosiones en tierra.

La tendencia se ha acelerado dramáticamente en las últimas semanas. El 24 de septiembre, cuatro drones cruzaron el cielo moldavo en un solo día, con uno estrellándose en el norte del país. Seis días después, tres aparatos más penetraron el territorio mientras Rusia lanzaba una nueva oleada de ataques contra Ucrania. El momento más crítico llegó el 3 de octubre, cuando en apenas minutos dos drones y tres misiles entraron en el espacio aéreo moldavo y explotaron, con dos de esas explosiones ocurriendo a 35 kilómetros de la capital. Estas incursiones han obligado a cerrar temporalmente el aeropuerto internacional de Chisináu en varias ocasiones. El 9 de septiembre, un dron atravesó primero el espacio aéreo moldavo, luego el rumano, y regresó a Moldavia. Dos cazas F-18 españoles desplegados en la misión de policía aérea de la OTAN en Rumania despegaron para seguir el aparato, aunque no lo derribaron. Ese mismo día, el avión presidencial ucranio que debía transportar a Volodímir Zelenski a Noruega se vio obligado a demorar su salida desde Chisináu. El primer ministro noruego Jonas Gahr Store afirmó después que la aeronave estuvo a punto de ser impactada por un dron.

La presidenta europeísta Maia Sandu ha denunciado que la guerra pone en peligro directo la vida de los ciudadanos moldavos y ha reclamado una respuesta europea más contundente. El Ministerio de Exteriores convocó al embajador ruso para presentar una protesta formal. Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea, calificó las violaciones de inaceptables y las enmarcó dentro de una escalada de ataques híbridos atribuidos al Kremlin en Europa. Moscú rechaza las acusaciones.

Moldavia enfrenta esta amenaza con capacidades limitadas. Su red de vigilancia no cubre todo el territorio con igual eficacia, y los drones que vuelan a baja altura apenas pueden ser detectados por los sistemas existentes. El propio Ministerio de Defensa reconoce que ha habido incursiones que no fueron identificadas a tiempo. Radu Burduja, exsecretario de Estado de Defensa moldavo y actual director del Instituto Euroatlántico para la Consolidación de la Resiliencia, advierte que la preocupación crece con cada nuevo dron. Aunque hasta ahora ninguno ha caído sobre una localidad poblada, señala que probablemente suceda en cualquier momento, lo que generaría un gran malestar e incluso posibles disturbios.

Rosian Vasiloi, experto en políticas de seguridad y exjefe de la Policía de Fronteras moldava, sostiene que algunos ataques han sido premeditados y que Rusia intenta verificar la capacidad de reacción moldava. Vasiloi aboga por un acuerdo bilateral con Rumania que permita que cazas rumanos sobrevuelen el cielo moldavo para destruir objetos aéreos no identificados, un mecanismo que no contradiga los compromisos de Rumania en la OTAN ni la neutralidad de Moldavia. Según Vasiloi, la principal debilidad no sería la ausencia de medios de vigilancia sino la falta de integración entre los sistemas existentes. El país necesita pasar de reaccionar puntualmente ante cada incursión a construir una arquitectura nacional que conecte detección, identificación, seguimiento, toma de decisiones y neutralización.

Ante las violaciones rusas, Sandu ha solicitado que el país se equipe con más radares, sistemas capaces de neutralizar drones e interceptores diseñados para aparatos de bajo coste. El Gobierno pidió apoyo a Bruselas, que le concedió en julio 120 millones de euros a través del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz, destinados a financiar un sistema de defensa de medio alcance. Burduja subraya que Moldavia debe tener capacidad de defenderse pero también debe recibir ayuda, pues el Estado no puede estar completamente desprotegido. Sin embargo, advierte que las incursiones continuarán: el hecho de que Moldavia sea débil no significa que Rusia deje de enviar drones.

La guerra pone en peligro directo la vida de los ciudadanos moldavos
— Maia Sandu, presidenta de Moldavia
El hecho de que seas débil no significa que Rusia deje de enviar drones
— Radu Burduja, exsecretario de Estado de Defensa moldavo
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