El Fondo Monetario Internacional plantea esta semana una pregunta incómoda para los gobiernos modernos: ¿y si el problema no es cuánto se cobra, sino cómo se cobra? A través de su Monitor Fiscal, el organismo argumenta que las distorsiones acumuladas en los sistemas tributarios actuales frenan el crecimiento y erosionan la propia recaudación, y que corregirlas —sin necesariamente subir tipos— podría elevar el PIB per cápita mundial un 3,5%. Es una invitación a repensar la arquitectura invisible del Estado antes de exigir más a los contribuyentes.
El FMI propone recaudar más con impuestos mejor diseñados, no necesariamente más altos
Un sistema tributario mejor diseñado puede recaudar más incluso bajando impuestos
¿Entonces el FMI está diciendo que podemos recaudar más dinero bajando impuestos?
No exactamente. Dice que con un diseño mejor, podemos recaudar más sin necesariamente subir los tipos. La diferencia es importante. No es una propuesta de bajadas generalizadas.
Pero el estudio no ofrece datos desagregados por país sobre el IVA, ¿verdad? Dice que analizó 26 países pero no especifica cuáles ni cuánto afecta a cada uno.
Correcto. El FMI da rangos: entre 2,3% y 8,9% de sobrecoste. Pero no sabemos dónde cae España en esa escala.
¿Y en cuanto a la inversión empresarial? ¿Qué tan grande es realmente el efecto de los impuestos altos?
El análisis de 2,5 millones de empresas muestra que donde los tipos marginales son más altos, la inversión cae. Pero el FMI reconoce que es un efecto a medio plazo, no inmediato.
Exacto. Y el estudio no cuantifica cuánta inversión se pierde en cada país. Solo dice que la asignación de capital se vuelve menos eficiente.
¿Qué pasa con el ejemplo de España y las pymes?
El FMI critica directamente la rebaja del 20% aprobada en 2024. Dice que los umbrales basados en tamaño frenan voluntariamente el crecimiento.
Pero ¿hay evidencia de que las empresas españolas realmente están frenando su crecimiento por ese umbral? El FMI dice que es un problema conocido, pero no cita datos específicos de España.
Es un punto válido. El FMI advierte contra el mecanismo, pero no ofrece datos de cuántas empresas españolas están siendo frenadas.
¿Y los impuestos sobre la renta personal? ¿Qué tan grave es el problema?
El FMI dice que España tiene una elasticidad alta, lo que significa que cambios en los tipos tienen efectos grandes en el comportamiento laboral. Pero propone recalibración, no bajadas generales.
Nuevamente, la microsimulación fue en 13 países, pero no especifica cuáles. No sabemos si España estaba incluida ni cuáles fueron los resultados específicos.
Il Polso
- Los gobiernos enfrentan una presión fiscal creciente por el envejecimiento demográfico, y la respuesta automática —subir impuestos— puede estar agravando el problema en lugar de resolverlo.
- El IVA mal aplicado en la cadena de valor encarece los productos finales entre un 2,3% y un 8,9% según el sector, penalizando silenciosamente la competitividad de 26 países analizados.
- Un estudio de 2,5 millones de empresas en 38 países confirma que los tipos marginales altos en el impuesto de sociedades desincentivan la inversión y reducen la productividad, generando menos recaudación a largo plazo.
- España aparece como caso de advertencia: la rebaja al 20% para pymes aprobada en 2024 crea un umbral que lleva a las empresas a frenar voluntariamente su crecimiento para no perder el beneficio fiscal.
- El FMI propone redirigir los incentivos hacia la inversión en I+D para pymes y recalibrar con precisión los tramos del IRPF, apostando por el diseño quirúrgico frente a las rebajas generalizadas.
El Fondo Monetario Internacional plantea esta semana una pregunta incómoda para los gobiernos modernos: ¿y si el problema no es cuánto se cobra, sino cómo se cobra? A través de su Monitor Fiscal, el organismo argumenta que las distorsiones acumuladas en los sistemas tributarios actuales frenan el crecimiento y erosionan la propia recaudación, y que corregirlas —sin necesariamente subir tipos— podría elevar el PIB per cápita mundial un 3,5%. Es una invitación a repensar la arquitectura invisible del Estado antes de exigir más a los contribuyentes.
El Fondo Monetario Internacional ha publicado un análisis que desafía uno de los supuestos más arraigados de la política fiscal: que recaudar más exige cobrar más. Su Monitor Fiscal sostiene que la arquitectura de un sistema tributario importa tanto como sus tipos, y que eliminar las distorsiones existentes podría aumentar simultáneamente los ingresos públicos y el crecimiento económico, incluso con impuestos más bajos.
El organismo identifica dos focos de distorsión especialmente costosos. El primero es el IVA que se acumula a lo largo de la cadena de suministro porque los mecanismos de devolución no funcionan correctamente: en los países más afectados, este sobrecoste puede llegar al 8,9% del precio de los insumos, y corregirlo podría añadir hasta un 0,8% al PIB. El segundo es el impuesto de sociedades: el análisis de millones de empresas en casi cuatro décadas muestra que los tipos marginales elevados deprimen la inversión y la productividad, reduciendo a largo plazo la propia base imponible.
España recibe una mención específica como ejemplo de diseño contraproducente. La rebaja fiscal al 20% para empresas con facturación inferior a diez millones aprobada en 2024 genera, según el FMI, un incentivo perverso: las pymes prefieren no crecer antes que cruzar el umbral y perder el beneficio. El organismo propone sustituir este tipo de umbrales por incentivos ligados a la inversión en investigación y desarrollo, que permitan a las empresas expandirse sin penalización.
En el ámbito del IRPF, el FMI es deliberadamente cauteloso. No aboga por rebajas generales, sino por una recalibración precisa del sistema de impuestos y prestaciones. Las microsimulaciones realizadas en trece países sugieren que aliviar la carga sobre las rentas bajas aumenta la participación laboral, mientras que ajustes en tramos medios incentivan la búsqueda de mayores ingresos. La conclusión es consistente: la eficacia fiscal no se mide en puntos porcentuales de tipo impositivo, sino en la inteligencia del diseño.
El Fondo Monetario Internacional acaba de publicar un estudio que cuestiona el supuesto más básico de la política fiscal moderna: que para recaudar más dinero, los gobiernos simplemente tienen que subir los impuestos. El análisis del FMI, difundido esta semana en su Monitor Fiscal, sostiene algo distinto. La forma en que se diseñan los tributos importa tanto como su magnitud. Un sistema tributario mejor estructurado puede generar más ingresos y estimular el crecimiento económico simultáneamente, incluso si los tipos impositivos bajan.
El contexto es urgente. Los gobiernos de todo el mundo enfrentan presiones fiscales crecientes. El envejecimiento demográfico eleva los gastos en pensiones y sanidad. La OCDE ha publicado recientemente estudios sobre cómo financiar este gasto adicional. La respuesta convencional es aumentar la presión fiscal. Pero el FMI propone una alternativa: eliminar las distorsiones que ya existen en los sistemas tributarios actuales. Según el análisis del organismo, corregir estos defectos de diseño podría elevar el PIB per cápita un 3,5% a nivel mundial.
Uno de los problemas más concretos que el FMI identifica es el IVA mal aplicado en la cadena de valor. En teoría, el impuesto sobre el valor añadido solo lo pagan los consumidores finales. En la práctica, se cobra en cada transacción, y las empresas pueden solicitar la devolución del IVA soportado. Pero esa devolución no funciona perfectamente en muchos países. El resultado es que el tributo se va acumulando a lo largo de la cadena de suministro, encareciendo los productos finales. El FMI analizó 26 países y encontró que este sobrecoste oscila entre el 2,3% y el 8,9% del precio de los suministros, dependiendo del sector. En los países más afectados, eliminar esta distorsión podría aumentar el PIB hasta un 0,8%; el promedio global sería de un 0,3%.
La inversión empresarial es otro punto crítico. El FMI estudió un panel de 2,5 millones de empresas en 38 países entre 2001 y 2020. El hallazgo fue claro: donde los tipos marginales del impuesto sobre sociedades son más altos, las empresas invierten menos y generan menos productividad. El mecanismo es simple. Si una empresa espera obtener un beneficio de cien euros de un proyecto de inversión, pero el Estado se queda con una parte mediante impuestos, la rentabilidad esperada cae. Muchos proyectos que serían viables sin esa carga fiscal simplemente no se emprenden. Las empresas optan por mantener su actividad sin cambios, evitando el riesgo de nuevas inversiones. El país se vuelve menos productivo, crece menos, y termina recaudando menos dinero a largo plazo.
El FMI recomienda que los gobiernos rediseñen el impuesto sobre sociedades para incentivar la inversión. Una posibilidad es reorientar el tributo hacia empresas ya maduras que generan beneficios sin necesidad de nueva inversión, mientras se alivia la carga sobre proyectos de crecimiento. Esto crearía un incentivo adicional para invertir que mejoraría la recaudación a largo plazo, incluso si la presión fiscal baja a corto plazo.
España ofrece un ejemplo de lo que el FMI considera un error de diseño. En 2024, el Gobierno aprobó una rebaja del impuesto sobre sociedades al 20% para empresas con facturación inferior a diez millones de euros anuales, frente al 25% para el resto. El objetivo era ayudar a las pymes, pero el FMI advierte que este tipo de umbrales fiscales basados en el tamaño de la empresa generan un efecto perverso: las empresas frenan voluntariamente su crecimiento para no cruzar el límite y perder el beneficio fiscal. El organismo subraya que estos umbrales son populares pero ineficientes. En su lugar, propone que los gobiernos concentren los incentivos fiscales en inversión en investigación y desarrollo para pequeñas y medianas empresas, dándoles herramientas para expandirse sin penalización.
El FMI también examina los impuestos sobre la renta personal. Muchos países tienen tipos marginales muy elevados en el IRPF que desalientan el trabajo. España es uno de los países con mayor elasticidad en este impuesto, lo que significa que cambios en los tipos tienen efectos significativos en el comportamiento laboral. El organismo advierte que los países con mayores cargas fiscales sobre el empleo tienden a tener menores tasas de participación en la fuerza laboral. Sin embargo, el FMI es cuidadoso en sus recomendaciones. No propone bajadas generalizadas de impuestos sobre salarios. En su lugar, sugiere que los gobiernos analicen dónde debe recalibrarse el sistema de impuestos y prestaciones. Una microsimulación realizada en 13 países mostró que reducir impuestos para las clases bajas aumenta la participación laboral, mientras que impuestos más bajos en determinados tramos de la escala fiscal incrementan el incentivo para que las clases medias obtengan mayores ingresos. La clave está en la precisión del diseño, no en la amplitud de las rebajas.
Citazioni salienti
Cómo aumentan los gobiernos la recaudación importa tanto como cuánto la aumentan— FMI, Monitor Fiscal
Los umbrales basados en el tamaño que recompensan a las empresas por mantenerse por debajo de un límite fiscal son populares pero ineficientes— FMI